La hermana Monica recibió dos anillos de compromiso antes de ser religiosa. Hoy ya ha hecho sus votos perpetuos y está convencida de que es su vocación
En medio de las familias
Creció en un ambiente totalmente cristiano. «Mis papás siempre fueron de la pastoral familiar; estuvieron en diferentes movimientos: en el Movimiento Familiar Cristiano, en Encuentros Matrimoniales y, actualmente, en el Apostolado de la Cruz Matrimonios».
Así pues, Mónica creció «en medio de las familias», y en un cierto momento la pusieron a coordinar a los niños de aquella comunidad de familias.
«Entonces empecé las catequesis —dice—; había un tema para matrimonios, y mi mamá y yo en la semana lo adaptábamos para los niños. Las familias llevábamos un proceso de conversión y evangelización que era integral, y yo me iba entusiasmando porque decía: «‘Esto sí funciona'».
Niños orando por los sacerdotes
En un momento dado esa comunidad llegó a su fin, y sus padres se integraron en otra. Entonces empezó un proyecto con las Madres Adoratrices. «Les dije: ‘¿y si invito a niños aquí a que vengan a hacer adoración eucarística?’, ellas me dijeron que fuera con el obispo a ver si me daba oportunidad'».
Efectivamente, Mónica obtuvo la autorización. «Yo me acuerdo de estar sola con 62 niños en un salón; los encerraba para que no se me salieran. Cantábamos y luego entrábamos a la capilla. Y me empezó a impactar el proceso de los niños y del silencio; llegaban a sus casas diciendo: ‘Hay que hacer silencio, hay que hacer oración por los sacerdotes'».
Pidió un novio
Nada de esto encaminaba a Mónica a la idea de la vida consagrada. Por el contrario, ella le pidió a Dios un novio. Y empezó a salir con un joven mayor, cercano a terminar la universidad, mientras que ella aún cursaba la preparatoria. Pero resultó que su novio no era creyente, «y yo también quería hacer pastoral con alguien que creyera y compartiera mi misma fe», dice.
Así que Mónica, por recomendación de su abuelita, decidió realizar una novena al Sagrado Corazón de Jesús, la de los primeros viernes del mes, y la ofreció por la conversión de su novio, a quien amaba mucho. Finalmente, llegó el viernes en que ella concluyó la novena, y al día siguiente la llamó por teléfono para decirle que terminaba con ella.
Mónica tuvo que reconocer que aquello era una respuesta divina, y aunque la siguiente semana el ex novio la llamó y le pidió regresar, ella pudo responder con seguridad: «No, porque he orado mucho por ti durante 9 meses. Y le dije al Señor que yo no te terminaba porque yo no podía; entonces tú hablaste y me terminaste; para mí esto es la respuesta de Dios. Así que ahora le pido al Señor que me mande un novio que sí crea, porque tú no crees».
Por fin, el novio ideal
Mónica salió de la preparatoria técnica —con reconocimiento de excelencia académica— e ingresó becada a la Universidad La Salle. «Ahí conocí a un joven muy bueno y creyente, y me enamoré. Fue un noviazgo muy cristiano, muy de cara a Dios. Nos acompañábamos a Misa, empezábamos a hacer ministerio juntos y me acompañaba a las adoraciones de niños».
Todo parecía ir perfecto. Terminaron la universidad y Mónica, graduada en Administración y Mercadotecnia, consiguió un trabajo excelente, «pero algo en mí me decía que me faltaba algo».
A recomendación de un amigo sacerdote, Mónica decidió asistir a un retiro de 8 días para realizar los Ejercicios Espirituales de san Ignacio, a fin de discernir. Pero ya en el retiro lo primero que le dijeron fue: «Estos ejercicios de San Ignacio no son para tomar decisiones».
Mercadotecnia para la promoción vocacional
Tiempo después Mónica fue a hablar con su párroco y le dijo: «Yo le quiero ayudar a promover las misiones. Estudié Mercadotecnia, y creo que la podemos aplicar a la evangelización, a las misiones y a los jóvenes». Y el sacerdote le respondió: «Pues suena muy bien, Mónica, pero me mandan de rector al seminario; mejor ayúdame allá».
Como parte de la estrategia de comunicación «hay que saber de qué estás hablando. Entonces me metí a profundizar en el sacerdocio ministerial, y me apasioné al apreciar mejor el valor del sacerdote, y quise darlo a conocer».
Primicias Rurales
Fuente: Aleteia


















