El Presidente desmintió un supuesto acuerdo migratorio con Estados Unidos tras replicar un mensaje que rechazó una información atribuida a The New York Times.
Buenos Aires/Washington, sábado 31 de enero (PR/26) — Javier Milei desmintió este viernes que el Gobierno argentino esté negociando con Estados Unidos un acuerdo para recibir inmigrantes deportados, luego de que circularan versiones periodísticas que vinculaban a la Casa Blanca con la administración libertaria en materia migratoria.
El Presidente lo hizo a través de un retuit del analista Alejandro Sarubbi Benítez, quien citó una nota periodística y fue categórico: “Información 100% falsa”.
De ese modo, Milei buscó cerrar la polémica generada a partir de una publicación que aseguraba que Donald Trump y el mandatario argentino evaluaban un esquema para que Argentina reciba deportados de terceros países.
Según esa versión del New York Times, Estados Unidos y Argentina mantendrían conversaciones preliminares para permitir que migrantes expulsados del país norteamericano sean enviados a territorio argentino, desde donde luego regresarían a sus naciones de origen. El eventual acuerdo, siempre de acuerdo a esas fuentes, todavía no estaría cerrado.
Desde propio Gobierno -según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas- admiten que una iniciativa de ese tipo plantearía serios reparos, entre ellos el costo económico, la falta de infraestructura adecuada y el impacto político interno, especialmente en un contexto de ajuste fiscal y tensiones sociales.
Pese a ello, la Cancillería evitó realizar comentarios sobre la existencia o no de negociaciones en curso.
Se había dicho que Argentina y Estados Unidos mantienen conversaciones avanzadas para firmar un acuerdo que permitiría a la administración estadounidense deportar hacia territorio argentino a inmigrantes de otras nacionalidades que no pueden ser devueltos a sus países de origen.
La iniciativa convertiría a la Argentina en un “tercer país” de acogida para personas que Washington no logra repatriar, ya sea por falta de relaciones diplomáticas con sus Estados de origen, negativa de esos gobiernos a recibirlos o imposibilidad de obtener documentación de viaje.
El mecanismo forma parte de la estrategia migratoria impulsada por la Casa Blanca, orientada a acelerar expulsiones, desalentar nuevos cruces irregulares y descomprimir su sistema de detención. En este esquema, los migrantes son trasladados a países aliados que aceptan recibirlos bajo acuerdos bilaterales.
Para el gobierno argentino, la eventual aceptación de estos traslados sería leída como un gesto político de alto valor en el marco del vínculo con Washington. Las tratativas se dan en paralelo a un endurecimiento de los controles migratorios locales y a un discurso oficial centrado en el ordenamiento de las fronteras.
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Fuente: NA/Otros


















