Un estudio de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) revela el potencial oculto del riego: más producción, más empleo y mayor sustentabilidad con políticas públicas adecuadas y USD 935 millones adicionales en exportaciones.

Buenos Aires, miércoles 4 marzo (PR/26) — En un contexto global donde la demanda de alimentos crece y las sequías son cada vez más frecuentes, el riego aparece como una herramienta estratégica para potenciar la producción agropecuaria argentina.

Según el informe “Propuestas para impulsar el riego en la agricultura argentina”, elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el país podría generar 5 millones de toneladas adicionales de maíz, soja y trigo si amplía y mejora su sistema de riego.

Actualmente, en Argentina se riegan 2,1 millones de hectáreas, pero el potencial alcanza al menos 7,5 millones. Es decir, existe una superficie significativamente mayor que podría incorporar riego complementario con sistemas modernos y eficientes.

Más producción y más empleo

El estudio analiza particularmente el impacto en Córdoba y Buenos Aires. Allí, ampliar el riego permitiría producir 1,1 millón de toneladas adicionales de soja, 3,2 millones de maíz y 900 mil de trigo, totalizando 5 millones de toneladas extra.

Ese salto productivo se traduce en empleo: podrían generarse más de 27 mil nuevos puestos de trabajo, lo que equivale a 2 empleos cada 100 hectáreas incorporadas al riego. Los impactos no se limitan al campo: incluyen servicios, transporte, industria, exportaciones y actividades vinculadas a la cadena agroindustrial.

“En ciertas zonas de Argentina, el riego no solo mejora los rindes, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, destacan desde FADA.

Impacto económico y fiscal

En términos económicos, el informe proyecta:

  • USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción.

  • USD 432 millones más de recaudación tributaria.

  • USD 935 millones adicionales en exportaciones.

  • USD 2.328 millones en inversiones en equipos de riego.

“Al aumentar la producción y los rendimientos, se moviliza la rueda de la economía: más insumos, más transporte, más servicios, más exportaciones y más dólares para el país”, señaló Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Riego y sustentabilidad

 

Lejos de promover un uso indiscriminado del agua, el estudio plantea que la clave está en mejorar la eficiencia.

“Hay muchas formas de cuidar el agua. La propuesta no es gastar más, sino usarla mejor y de manera más responsable”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

El avance tecnológico permite aplicar riego de precisión, monitoreando cultivos y suministrando la cantidad justa de agua en el momento adecuado. Esto optimiza recursos y reduce el impacto ambiental.

La energía también es un factor determinante. El riego eléctrico consume un tercio de lo que demanda uno a gasoil, aunque no siempre hay disponibilidad de red en zonas rurales. Una alternativa es la incorporación de energías renovables, como paneles solares, para abastecer los sistemas de riego.

¿Cuánto debe invertir un productor?

 

La inversión promedio en sistemas de pivote eléctrico ronda los USD 2.000 por hectárea. Sin embargo, los beneficios productivos son significativos:

  • En Buenos Aires, los rindes pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz.

  • En Córdoba, además de mejorar rendimientos, el riego puede determinar la posibilidad de sembrar trigo en determinadas zonas.

Propuestas de políticas públicas

Para impulsar la expansión del riego, el informe propone medidas concretas:

  • Amortización acelerada para inversiones en riego.

  • Devolución de saldos técnicos de IVA.

  • Reducción del IVA (actualmente 27%) sobre energía eléctrica destinada al riego agropecuario.

  • Fomento de energías renovables aplicadas al riego.

Estas iniciativas ya forman parte de la agenda pública tras su incorporación en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

El informe de FADA concluye que el riego no sólo mejora la productividad, sino que también genera empleo, inversión, exportaciones y desarrollo territorial. En un país atravesado por ciclos climáticos cada vez más extremos, la expansión y modernización del riego podría convertirse en una de las herramientas más eficaces para fortalecer la competitividad y la sustentabilidad del agro argentino.

Primicias Rurales

Fuente: FADA