El verano transforma Japón en un destino intenso, verde y lleno de vida.
Con menos turistas, se vive una experiencia más auténtica y cercana a lo local.
Festivales, naturaleza y grandes ciudades se combinan en una temporada única.
Buenos Aires, lunes 20 abril (PR/26) — En verano, Japón se vuelve intensamente verde y vibrante. Con menos turistas extranjeros que en primavera, permite vivir un Japón más local y auténtico y disfrutar de los matsuri, festivales tradicionales de verano, además de jardines en su máximo esplendor y una atmósfera estival llena de vida.
Tokio: modernidad y tradición en movimiento

Entre luces de neón y templos silenciosos, la modernidad de Tokio convive con santuarios entre Se recorre Asakusa y el Templo Senso-ji entre incienso y dulces como el taiyaki, cruzamos el famoso Shibuya y exploramos Akihabara entre manga y pantallas infinitas.
En verano, la ciudad se llena de desfiles, música y fuegos artificiales. Desde la Tokyo Skytree, la ciudad se abre como un mosaico de energía constante.
Tokio, Kioto y Osaka
Tokio, Kioto y Osaka concentran las tres caras de Japón. Tokio es la gran metrópolis, con barrios como Asakusa, de aire tradicional y Akihabara, tecnológico. Kioto es el Japón más sereno e histórico, con templos como Fushimi Inari.
Osaka lo contrasta con su carácter vibrante y gastronómico, con Dotonbori y su cocina callejera como el takoyaki.
Kioto, Nara y Osaka: tradición, historia y gastronomía

En Kioto destaca el rojo en Fushimi Inari, el verde en Arashiyama y el dorado en Kinkaku-ji, con el Gion Matsuri como uno de los grandes festivales del país.
En Nara, están los ciervos del Todai-ji, y en Osaka, recorremos Dotonbori y descubrimos su vibrante gastronomía callejera.
Monte Fuji y Hakone

El Monte Fuji, rodeado de verde, con vistas al Lago Kawaguchi y la posibilidad de ascenderlo en temporada oficial. Descubrimos Hakone y su valle volcánico, entre baños termales y vapor.
El Monte Fuji es el gran icono natural de Japón y un volcán sagrado venerado desde hace siglos. Su silueta casi perfecta ha inspirado a muchos haikus, poemas tradicionales japoneses.
A sus pies, Hakone, famosa por sus onsen, que son baños termales naturales de origen volcánico, es una zona de aguas termales con el Lago Ashi y montañas brumosas.
Naturaleza en verano

Más allá de las ciudades, el verano revela un Japón de naturaleza en estado puro. Okinawa aporta el contraste tropical, con playas de aguas cristalinas y cultura isleña, mientras que los Alpes Japoneses muestran el lado más montañoso del país, con paisajes frondosos.
En esta zona destacan las aguas termales y los monos en su entorno natural.


















