Tres cargamentos de harina sojera arribados a los Países Bajos fueron rechazados tras el hallazgo de soja HB4. El Gobierno y el sector exportador intentan contener el impacto sobre un negocio de US$3.000 millones anuales.
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Buenos Aires, sábado 25 abril (PR/26) — El corazón de las exportaciones argentinas se encuentra bajo una tensión inesperada. En las últimas horas, el sistema de alertas de la Unión Europea (UE) encendió las alarmas al reportar la presencia de trazas de soja con tecnología HB4 en tres envíos de harina de origen nacional.
Se trata de un evento biotecnológico de tolerancia a la sequía que, si bien cuenta con luz verde en otros mercados, carece de aprobación comercial en el bloque europeo.

Esta situación no es menor: la harina de soja es el principal generador de divisas del país, y el mercado europeo representa casi el 30% del destino de estos pellets.
Un cierre de puertos o una desconfianza generalizada en el Viejo Continente pondría en jaque una facturación que ronda los US$10.500 millones a nivel global.
Dudas sobre el método de detección
Desde el sector oficial han salido a poner paños fríos, pero también a cuestionar la rigurosidad técnica de los hallazgos. Fuentes gubernamentales confirmaron que se remitió una nota formal a la Comisión Europea para solicitar aclaraciones sobre los testeos realizados en territorio neerlandés. Argumentan que el método utilizado podría carecer de la especificidad y validación necesaria dentro del marco regulatorio comunitario.
«Se está trabajando en reuniones técnicas para evaluar la robustez de estas detecciones, mientras que puertas adentro se refuerza la trazabilidad y el monitoreo con toda la cadena agroindustrial», explicaron desde la Secretaría de Agricultura.
El desafío de la segregación
La tecnología HB4, desarrollada por la firma Bioceres, se maneja bajo un esquema de «identidad preservada», donde la siembra se realiza mediante contratos cerrados para evitar, precisamente, que el material se mezcle con la soja convencional. Sin embargo, los tres rechazos en los Países Bajos sugieren que pudo existir alguna filtración en los circuitos comerciales o logísticos.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara-CEC) se envió un memo interno instando a acopios, cooperativas y productores a extremar los recaudos.

La advertencia es clara: mientras no exista el permiso de comercialización en la UE, cualquier detección es considerada ilegal y pone en riesgo la fluidez del comercio exterior.
Por su parte, la empresa desarrolladora afirma no tener confirmación oficial de las autoridades europeas sobre estas detecciones validadas por métodos homologados. El foco hoy está puesto en evitar que este incidente escale a un bloqueo preventivo que afecte la logística de una cosecha que busca ser récord este año.
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Fuentes: Varias


















