La tradicional travesía de tres kilómetros por el arroyo Yaguarón reunió este año a más de 450 fieles y nadadores, en una jornada marcada por la devoción mariana, la solidaridad y el sentido comunitario.

San Nicolás de los Arroyos, Buenos Aires, viernes 12 diciembre (PR/25) — La procesión acuática, a nado que se realiza cada 8 de diciembre en honor a la Virgen del Rosario de San Nicolás, volvió a convertirse en uno de los eventos más emotivos del calendario religioso local con la participación de unos 450 fieles y nadadores.

El recorrido se desarrolló sobre el arroyo Yaguarón —curso de agua que marca el límite entre Santa Fe y Buenos Aires, con una cuenca de más de 3.200 km² y desembocadura en el río Paraná— cuya tranquilidad matinal acompañó el movimiento ondulante de los nadadores.

La imagen de la Virgen encabezó la travesía

 

Antes de iniciar la marcha acuática, los organizadores invitaron a los presentes a “llevar a María brazada tras brazada”, mientras una estatua de la Virgen del Rosario de San Nicolás encabezaba la procesión desde una embarcación especialmente acondicionada con flores celestes y blancas.

A su paso, vecinos y fieles saludaron desde la costa con pañuelos, canciones marianas y promesas personales.

Bendición y acompañamiento pastoral

El acto inaugural contó con la presencia del obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Hugo Santiago, quien impartió una bendición especial antes del ingreso al agua. También participaron el presbítero Damián Vidano y representantes de distintas comunidades parroquiales, que animaron a los nadadores a ofrecer su esfuerzo “por la paz, la esperanza y las intenciones del corazón”.

La jornada coincidió con la solemnidad de la Inmaculada Concepción, lo que sumó un matiz espiritual aún mayor.

Un gesto de fe intergeneracional y solidario

Entre los participantes predominó la generación silver (más de 50 años), aunque también se sumaron jóvenes y algunas familias que decidieron nadar juntas. Cerca de un tercio de los inscriptos lo hizo por primera vez, muchos de ellos cumpliendo promesas personales o agradecimientos.

Además, se recolectaron alimentos no perecederos destinados al comedor Inmaculada Concepción, que atiende diariamente a familias de San Nicolás, reforzando el espíritu solidario del evento.

Seguridad garantizada durante todo el trayecto

La travesía, que no tiene carácter competitivo, fue supervisada por efectivos de la Prefectura Naval Argentina y voluntarios de la Cruz Roja, quienes acompañaron el desplazamiento de los nadadores con embarcaciones de apoyo y equipos de rescate. “Es una actividad de fe, no una carrera. Requiere preparación y discernimiento”, recordaron los organizadores.

Una tradición que crece año a año

Con el correr de los años, la procesión a nado del Yaguarón se convirtió en un símbolo de la religiosidad popular nicoleña.

La presencia de la Virgen flotando sobre el arroyo, acompañada por cientos de fieles en el agua, volvió a ofrecer una postal inolvidable: un gesto de unidad, entrega y esperanza compartida.

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Fuente: AICA / IA