Buenos Aires, 26 marzo (Especial de NA, por Matilde Fierro) —
La reutilización de las aguas residuales urbanas para asistir a
las actividades agropecuarias, en especial la de los agricultores
familiares, es una tendencia que ha decidido marcar FAO.
El organismo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura tiene en claro que el agua es un recurso muy valorado
y también escaso en muchas regiones de Latinoamérica.
Según sus datos la región de América Latina y el Caribe (ALC)
necesitaría invertir la friolera de 33 mil millones de dólares
para incrementar la cobertura de su tratamiento de aguas
residuales hasta el 64 por ciento, en los próximos 13 años, al
2030.
Según un nuevo informe de Naciones Unidas, en ALC las descargas
de aguas residuales urbanas están en aumento debido al crecimiento
de la población y la expansión de los servicios de abastecimiento
de agua y saneamiento.
La agricultura es el sector que más utiliza agua en la región:
más del 70 por ciento de las extracciones, mientras que el
suministro de hogares insume el 17 por ciento y la industria el 13
por ciento.
Un problema crítico y generalizado en la región es el uso de
agua contaminada para el riego cerca de las grandes ciudades, es
decir, en la agricultura periurbana, particularmente en las zonas
áridas y semiáridas.
Estas aguas suelen contener niveles inaceptables de
contaminación, pero también pueden ser residuales sin tratamiento
o, en algunos casos, tratadas.
Esto es practicado en su mayor parte por pequeños agricultores,
que cultivan frutas y verduras para los mercados locales en los
cinturones verdes que rodean a las ciudades y pueblos.
FAO opina que la principal motivación para el riego de aguas
residuales es la intensa competencia por el líquido en las cuencas
hidrográficas donde se ubican las grandes ciudades.
En la ALC, se necesitan aproximadamente "34 mil millones de
dólares para la expansión de los sistemas de drenaje de aguas
pluviales, lo que reduciría la contaminación resultante de la
escorrentía (deslizamiento del agua de lluvia libremente) urbana
incontrolada".
No es un aspecto para despreciar ya que la región se
encuentra en las zonas caracterizadas por fuertes lluvias y la
mayoría de las ciudades carecen de infraestructura de drenaje de
aguas pluviales adecuadas, por lo que las inundaciones urbanas son
un fenómeno común y costoso que afecta a gran parte de la
población como pudimos ver en Luján (Buenos Aires) y en otras
zonas.
El hecho de que las aguas residuales urbanas constituyan una
fuente de agua confiable, de bajo costo y rica en nutrientes ha
impulsado su reutilización.
Pero, como en muchos países los sistemas de monitoreo y control
del agua son débiles o inexistentes, representa un peligro para la
salud pública y la sanidad e inocuidad alimentaria.
Mientras tanto, el reporte destaca casos exitosos de
reutilización de aguas residuales urbanas tratadas para riego en
la Argentina, Bolivia, Chile, México y Perú.
A medida que las exportaciones regionales de productos
agrícolas se han incrementado, también ha aumentado la
contaminación causada por filtración y escurrimiento de aguas
residuales agrícolas que contienen fertilizantes, pesticidas y
otros agroquímicos, según FAO.
Esta contaminación es especialmente preocupante en el caso de
las aguas subterráneas, una importante fuente de suministro tanto
para los servicios de agua domésticos como para el riego.
Durante décadas, la cobertura del tratamiento de aguas
residuales se mantuvo muy baja en América Latina y el Caribe.
Casi todas las aguas residuales urbanas, incluidos los desechos
industriales, excepto los más tóxicos, se descargaban en las masas
de agua más cercanas, sin ningún tratamiento.
En consecuencia, muchos ríos, lagos y aguas costeras fueron
fuertemente contaminados, y aún lo están, con graves consecuencias
para el medio ambiente, la salud y bienestar de la población y el
desarrollo socioeconómico general de la región, especialmente de
la agricultura y el turismo.
Los avances en la región para el tratamiento de las aguas
urbanas residuales han sido en su mayoría proyectos aislados, en
respuesta a los problemas sociales y ambientales locales, en lugar
de programas integrados sustentados a nivel nacional.
De acuerdo con el estudio, Chile es el país que más ha
avanzado, con tratamiento universal de aguas residuales
urbanas y le siguen con la mitad de procedimientos, Brasil, México
y Uruguay.
Es conocido que hay planes ambiciosos para la expansión de las
aguas residuales en muchas ciudades grandes, como Buenos Aires,
Bogotá (Colombia), Lima (Perú), Ciudad de México y San Pablo
(Brasil) Paulo, pero la mayoría de éstos se han retrasado durante
años debido a limitaciones financieras e institucionales.
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