Nov 2, 2021 | Cambio Climático
Por John Ávila, Experto en innovación en seguridad para Empresas de Motorola Solutions
Buenos Aires, 2 de noviembre (PR/21) .– El estrés hídrico provocado por los efectos del cambio climático se está haciendo sentir con fuerza en vastas zonas de América Latina, lo que ha movilizado esfuerzos de los gobiernos locales, agencias multilaterales y empresas relacionadas con esta industria. Todas abocadas a cuidar este recurso esencial y asegurarse que fluya en la cadena de suministro sin contratiempos.
Los datos son reveladores. Según los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del PNUD, la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial; más de 40 países experimentan hoy estrés hídrico y 10 de ellos están a punto de agotar su suministro de agua dulce renovable, dependiendo de fuentes alternativas. El aumento de las sequías y la desertificación están empeorando estas tendencias. Las estimaciones apuntan a que una de cada cuatro personas se verá afectada por escasez recurrente de agua al 2050. Lo más grave para nuestros efectos, es que varios de los países más afectados por este fenómeno corresponden a nuestro continente.
En Argentina, la bajante del Paraná, el segundo río más largo de América Latina y primordial para el comercio local, es extraordinaria por su intensidad y, sobre todo, por su duración. Justo por el estrés hídrico, su profundidad cada vez es menor lo cual enciende las alarmas porque condiciona todos los usos del río como vía de transporte, recurso hídrico para agua potable, energético y de riego. Por ejemplo, los sobrecostos logísticos en la exportación de granos fueron de 315 millones de dólares en el primer semestre. Esto se debe principalmente a que los buques deben cargar menos productos por la escasa profundidad del canal de navegación y, en muchos casos, completar sus bodegas en puertos del sur de la provincia de Buenos Aires, como Quequén y Bahía Blanca, o hasta en el exterior. Además, afecta actividades como la generación de energía hídrica en Yacyretá, la producción de arroz, la pesca artesanal y la disponibilidad de agua potable (1).
Ante este panorama, ¿de qué manera la tecnología puede hacer un aporte contundente para que un recurso tan esencial como es el agua llegue a los usuarios sin contratiempos?
Los problemas de inseguridad para esta cadena de valor, principalmente se relacionan con las amenazas a la infraestructura. Normalmente estamos hablando de infraestructura crítica ubicada en represas, puertos, logística y transporte fluvial, y empresas de distribución de agua potable a los hogares, lugares con personal acotado, lo que las hace foco de robos, vandalismo, sabotaje.
El concepto de “servicios públicos seguros” surge para re imaginar todo el potencial de la tecnología y aplicarlo de forma inteligente, a partir de la adopción de un ecosistema ‘integrado’ que permita todo este flujo de información en tiempo real, brinde análisis y, finalmente, facilite una rápida toma de decisiones para toda la cadena de valor del servicio y un sistema que prevenga, proteja y active la respuesta en momentos críticos.
Para el caso del suministro del agua, el mayor desafío de la integración consiste en la variedad de sistemas y tecnologías utilizados en la cadena. Radios que no se comunican con teléfonos móviles, imágenes que no se pueden compartir entre diferentes dispositivos, redes opuestas, fallas de conectividad, extensos tiempos de análisis y, en consecuencia, largos tiempos de respuesta, lo que conlleva a situaciones casi siempre críticas. La información debe fluir como el agua, es decir, donde se necesita y en tiempo real.
Afortunadamente, la pandemia no detuvo la innovación y lo que antes era un obstáculo se ha convertido en un puente. A través de la solución Radio Alert los radios digitales hoy pueden interoperar con soluciones de video, haciendo posible un ecosistema de tecnología realmente integrado que permite reconocer eventos importantes, anticipar acciones y ayudar a prevenir situaciones antes de que sucedan.
Las soluciones inteligentes de video seguridad se han vuelto cada vez más necesarias pues permiten tener ojos en la cadena sin necesidad de estar en el punto del incidente de manera presencial. Si una cámara realiza una detección- ya sean cámaras fijas o corporales, hay medios de análisis que combinan esos datos, medios que reportan la información ya procesada de forma inteligente y medios que actúan para notificar a los equipos y solucionar el problema, si es que lo hay. En otras palabras, permiten que la cadena operativa del suministro opere de manera integrada y coordinada.
La integración de las tecnologías también aporta beneficios predictivos, lo que significa una mayor seguridad para garantizar que se gestionen de manera rápida los problemas, desde los más sencillos hasta los más complejos, antes de que se conviertan en incidentes.
El agua es oro y el ecosistema de Motorola Solutions nos permite abordar el recurso desde cuatro pilares: Supervisar y proteger las instalaciones —sistemas de estanques siempre amenazado por crecidas, aluviones e, incluso, atentados—; analizar y monitorear lo que ocurre en extensas instalaciones con áreas de seguridad, espacios públicos, equipos críticos, visitantes, proveedores y personal; comunicar para mantener a sus equipos conectados e informados de las alertas críticas, y responder, ya sea ante un incidente de todos los días o una situación de emergencia.
A medida que se va agotando este recurso es necesario repensar la operación del suministro de agua y llevarla a un siguiente nivel con la ayuda de la tecnología. El ecosistema de tecnologías bajo el concepto de “Seguros Públicos Seguros” proporciona la seguridad física y la eficiencia operativa necesarias para garantizar que la información fluya como el agua, donde se necesita y en tiempo real.
(1) Argentina.gob.ar. (25 junio, 2021). La bajante del río Paraná es la peor desde 1944, con la probabilidad de superar aquella emergencia histórica. Recuperado de: https://www.argentina.gob.ar/noticias/la-bajante-del-rio-parana-es-la-peor-desde-1944-con-la-probabilidad-de-superar-aquella
Primicias Rurales
Nov 2, 2021 | Cambio Climático
Por Martín Mena
Buenos Aires, 2 de noviembre (PR/21) .– En la pandemia cayó el desarrollo industrial, pero lejos estuvo de influir positivamente en la lucha contra el calentamiento global.
En el caso extremo alcanzar los +2,5°C, las temperaturas lograrían superar frecuentemente los 35 ºTW» en varias partes del mundo
Un aumento global de la temperatura de 1,5° celsius pone en jaque al mundo con catástrofes naturales muy graves, las cuales son cada vez más frecuentes. El foco está en lo que vivimos está semana en Argentina, olas de calor con temperaturas mínimas muy altas.
“Siempre hubo olas de calor y días calurosos pero lo que está ocurriendo es que estas olas de calor se están alargando“, dijo Juan Carlos Villalonga, ex diputado nacional y consultor en energía, quien luego completó: “Lo que antes duraba dos días ahora dura una semana y esto es una estadística que brinda el SMN”.
“Esto no es solamente un impacto en la comodidad sino también en la salud, hay una correlación directa entre el aumento de temperatura y el impacto en la salud”, aseveró el entrevistado. Además de los problemas visibles, las consecuencias serán económicas para la Argentina productora y exportadora.
“El impacto de las sequías se vienen replicando todos los años desde el 2018 hasta acá con diversa intensidad, la del 2018 hizo que el país perdiera alrededor de 6 mil millones de dólares”, concluyó el experto. En la pandemia cayó el desarrollo industrial, pero lejos estuvo de influir positivamente en la lucha contra el calentamiento global.
Primicias Rurales
Fuente: Perfil
Oct 26, 2021 | Cambio Climático
Buenos Aires, 26 de octubre (PR/21) .– Desde el año 2013 la República Popular de China ha desarrollado una política exterior extensiva en marco del relanzamiento de la Ruta de la Seda, posteriormente ungida bajo el nombre de “Belt and Road Initiative”, una estrategia de desarrollo impulsada por el gobierno del actual mandatario, Xi Jinping. Focalizada principalmente en proyectos de infraestructura y el avance hacia una conectividad de características globales, se ha consolidado como un método de inserción y extensión de su influencia con el fin de consolidar su presencia en los mercados del sudeste asiático y del mundo.
A nivel multilateral, China goza de excelentes relaciones con los países del Sudeste Asiático y especialmente con aquellos cuyo cauce del Río Mekong cruza: Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam. El Mekong se ha convertido no sólo en un espacio que permite la extensión de los lazos de cooperación sino también en un activo estratégico para incrementar la hegemonía de Pekín en la región.
El agua es un recurso vital para los ciudadanos de los países ribereños que dependen del Mekong para poder sobrevivir; de igual forma, se consolida como un bien estratégico que permite la circulación de capitales gracias al intercambio comercial nacional y transfronterizo de los productos y servicios agua-dependientes.
A lo largo del Río Mekong, China ha financiado la construcción de un total de 11 represas hidroeléctricas en el marco del BRI, que actúan como fuentes de energía, como lo son las presas Namlik 1 y 2 en Laos. No obstante, existe un desequilibrio entre las aspiraciones de crecimiento económico de los países donde se encuentran situadas las infraestructuras y el principal patrocinador del aumento de la producción hidroeléctrica en la región. China ha proclamado el inicio de una nueva lucha hacia la hidro hegemonía con el propósito de controlar el curso del agua del Mekong.
La contención del agua río arriba por parte de Pekín se ha consolidado como una amenaza al modo de vida de los habitantes y un obstáculo al desarrollo de las actividades económicas río abajo. En medio de la crisis sanitaria a razón de la pandemia de COVID-19, Laos, Camboya y Vietnam se vieron obligados a declarar la emergencia hídrica a causa de la reducción en los niveles de agua, así como también las provincias de Ben Tre y Ca Mau principales productoras de arroz de Vietnam.
En el año 2010 la Comisión del Río Mekong ya daba cuenta del devastador impacto ambiental que causaría la edificación de represas en la parte baja del río, emitiendo un comunicado donde no sólo resaltaba los beneficios económicos y energéticos a razón del ingreso de inversiones chinas destinados a proyectos de infraestructura, sino que enfatiza el arrasador efecto de su instalación, poniendo en peligro la biodiversidad de la región, causando hasta la extinción de especies como el pez gato del Mekong y el delfín del Río Irawadi.
Los efectos de la manipulación del Río Mekong, sumado al cambio climático, permitieron la aparición de los migrantes climáticos del Sudeste Asiático, quienes se ven obligados a abandonar su residencia habitual porque no pueden contar con el río como medio para su subsistencia.
Es así como la injerencia de China ha conllevado a que el Río Mekong alcance el nivel más bajo en 100 años. Nos enfrentamos ante un panorama desolador: sequía, filtración de agua salada, disminución del volumen de peces y la continua proliferación de las represas hidroeléctricas de capitales chinos. Nos preguntamos: ¿Será la destrucción del ambiente el límite en la búsqueda del poder global por parte de China? No, sólo un medio para un fin.
Mariana Contreras, Miembro del eje Relaciones Internacionales del Centro de Desarrollo Sustentable GEO.
Primicias Rurales
Oct 21, 2021 | Cambio Climático
Buenos Aires, 21 de octubre (PR/21) .– El cambio climático está provocando condiciones ideales para la transmisión de enfermedades infecciosas y los sistemas de salud del mundo no están preparados para el impacto que causará, según un nuevo estudio.
Después de que los países fracasaran en gran medida en la prueba de estrés del covid-19, un virus nuevo, décadas de avance para controlar enfermedades ancestrales como la malaria, la fiebre del dengue y el cólera están bajo amenaza a menos que los líderes se comprometan con planes climáticos más ambiciosos, señaló el miércoles The Lancet en un estudio.
El sexto informe anual de la revista médica, llamado The Lancet Countdown, monitorea 44 indicadores de impacto a la salud que están directamente relacionados con el cambio climático al tiempo que pone de relieve el empeoramiento de las desigualdades sociales.
Basándose en investigaciones de 38 instituciones académicas y agencias de las Naciones Unidas, el estudio de la revista médica británica concluyó que el potencial de brotes virales está aumentando más rápidamente en los países desarrollados. El peligro de infecciones por malaria se está elevando en áreas más frías, mientras que las costas en el norte de Europa y Estados Unidos son cada vez más propensas a bacterias que producen gastroenteritis y septicemia.
Mientras tanto, casi 600 millones de personas viven a menos de 5 metros sobre el nivel del mar, lo que los pone en riesgo de mayores inundaciones y tormentas intensas. Muchos podrían verse obligados a abandonar permanentemente sus hogares, según el informe.
“Estas son desalentadoras advertencias de que, cada día que retrasamos nuestra respuesta al cambio climático, la situación se vuelve más crítica”, advirtió Maria Romanello, directora de investigación y autora principal del informe. “Es hora de darse cuenta de que nadie está a salvo de los efectos del cambio climático”.
Cambio climático: cómo se verían Buenos Aires y otras ciudades con el aumento del nivel del mar
Menos de la mitad de los 91 países monitoreados en el estudio cuenta con un plan nacional de salud y cambio climático, lo que deja sus sectores médicos vulnerables a los impactos provocados por el clima, según el informe. De las 45 naciones que sí cuentan con una estrategia, solo ocho habían asignado fondos para abordar los problemas planteados en sus evaluaciones.
El covid-19 ha provocado la muerte de casi 5 millones de personas en todo el mundo y ha llevado a las economías al borde del abismo. Mientras los países flexibilizan las medidas de confinamiento en un esfuerzo por reiniciar sus economías, muchos luchan por controlar un resurgimiento de los contagios, agravado por una distribución desigual de vacunas entre países desarrollados y naciones de bajos ingresos.
El estudio encontró desigualdades similares en la respuesta global al cambio climático, donde los países subdesarrollados, que son los menos responsables del aumento de las emisiones, quedan rezagados en los esfuerzos por descarbonizar. Estas naciones serán las más afectadas por el calentamiento global, ya que la seguridad alimentaria y del agua se está viendo amenazada por sequías, un problema que afectó a 2.000 millones de personas en 2019, advirtió el informe.
La mayor barrera para la entrega de recursos fue una financiación insuficiente, según el 69% de los países encuestados. Pero dado que las naciones están inyectando billones de dólares para reiniciar sus economías en medio de la pandemia, el informe instó a los encargados de política monetaria a “ir más allá del discurso y tomar medidas” en una conferencia de la ONU que comienza a fines de mes en Glasgow, donde líderes, ejecutivos y activistas climáticos de todo el mundo elaborarán planes para reducir las emisiones de carbono.
El estudio también aconsejó evitar una recuperación económica impulsada por combustibles fósiles que financie la producción de petróleo, gas y carbón y brinde un limitado apoyo a la energía limpia. En su lugar, las naciones deberían crear empleos verdes y salvaguardar la salud, señala el informe.
“El cambio climático está aquí y ya estamos viendo cómo afecta la salud humana en todo el mundo”, dijo Anthony Costello, director ejecutivo de Lancet Countdown. “La recuperación del covid-19 puede ser una recuperación ecológica que nos lleve a mejorar la salud humana y reducir las desigualdades, o puede ser una recuperación comercial habitual que nos ponga a todos en riesgo”
Primicias Rurales
Fuente: Perfil
Oct 18, 2021 | Cambio Climático
Buenos Aires, 18 de octubre (PR/21) .– Ante la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 26), que se va a realizar desde el 31 de octubre en Glasgow, las entidades agropecuarias queremos manifestar nuestra preocupación ante los lineamientos presentados por el gabinete de cambio climático que no coinciden con la realidad argentina y que parten de un diagnóstico de base erróneo.
Creemos que resulta esencial que los funcionarios de nuestro gobierno consideren que la producción agropecuaria es parte de la solución al calentamiento global, y que nuestro país podría liderar la iniciativa 4×1000 capturando carbono de sus suelos en base a políticas e incentivos adecuados.
Nos ocupa y preocupa que en el marco de la Ley 27.520, en las estrategias Emisiones de Largo Plazo 2050 y Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático 2030 las propuestas de técnicos y funcionarios nacionales sólo sea restringir actividades, reducir el stock ganadero, limitar el cambio de uso del suelo, sin mostrar los fundamentos que llevan a estos cálculos.
Se justifican, erróneamente, alegando que son esfuerzos que se deben hacer por el bien del país, ya que las nuevas reglas de juego del financiamiento internacional exigen esfuerzos voluntarios de los países más severos, condenando de este modo el futuro de las generaciones por nacer.
Creemos en el diálogo sincero y por eso participamos en los mecanismos de discusión, pero no compartimos ni los conceptos, ni las metodologías, mucho menos los escenarios presentados por el Gabinete Nacional de Cambio Climático que condenarán a la Argentina a la desinversión y a la pobreza estructural.
Tampoco apoyamos o avalamos ninguna ponencia que sea iniciativa de Gabinete de Cambio Climático en la próxima cumbre climática.
Nos desconcierta y nos alerta que el Ministerio de Producción presente un programa de movilidad sustentable dejando de lado la economía circular y las bioenergías (biocombustibles, biomasa, biogás), principal fortaleza de nuestro país, que no es tenida en cuenta como parte de las estrategias de transición energética, la nueva ley de biocombustibles es un ejemplo.
Sufrimos las consecuencias del cambio climático, la producción agropecuaria argentina es la única actividad económica nacional que redujo sus emisiones desde 1990 a la fecha, todo esto a pesar que en nuestros inventarios de gases de efecto invernadero no se utiliza la información refinada que cuenta la Argentina y que aún no se ha aplicado el refinamiento 2019 propuesto por el IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático).
Se habla de seguridad alimentaria y de la importancia del sector agropecuario como fuente de divisas para la economía nacional, pero sólo se piensa en normativas restrictivas e impuestos al uso de los recursos naturales, para que suceda la adaptación al Cambio Climático y la transición energética se necesitan reglas claras, financiamiento adecuado, capacitación y sobre todo voluntad política que por el momento sólo se revela en la utopía de pensar que la Argentina tendrá reconocimiento internacional por sus recursos naturales y que los Gobernadores recibirán ingresos adicionales por la supuesta custodia de la biodiversidad. Sin embargo, el Artículo 6 del Acuerdo de París deja a la Argentina fuera de cualquiera de estas pretensiones.
Desde el campo estamos convencidos que somos parte de la solución y no del problema porque trabajamos en una fábrica a cielo abierto y conocemos los profundos desafíos, los riesgos y las oportunidades, sabemos de vulnerabilidad cuando sufrimos sequías, inundaciones, granizo y rotura de instalaciones por fuertes vientos.
Es posible que sean necesarias transformaciones pero si pretendemos incrementar el desarrollo, debemos hacerlo con tecnología nacional, se ha puesto el objetivo de importar tecnologías para obtener energías limpias, divisas que se irán el país en beneficio de economías extranjeras.
El verdadero esfuerzo e inversión debe hacerse en tecnologías nacionales, de procesos, de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), que nos permiten producir sin alterar el potencial futuro, custodiando la biodiversidad y promueven la sostenibilidad económica, social y ambiental, generando empleo local y desarrollo integral.
Primicias Rurales
Sep 13, 2021 | Cambio Climático
Buenos Aires, 13 septiembre (PR/21) — La provincia de Buenos Aires declaró hoy la «Emergencia Hídrica» en la zona del Delta del río Paraná, por 180 días, a raíz de la bajante histórica que sufre esa vía navegable.
La medida se formalizó por medio de un decreto publicado este lunes en el Boletín Oficial bonaerense, y abarca a los partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero, Zárate, Campana, Escobar, Tigre, San Fernando, San Isidro, Vicente López, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Ensenada, La Plata y Quilmes.
Además, el Gobierno provincial creó el «Comité Interministerial de Emergencia Hídrica», a efectos de «articular con los organismos provinciales, nacionales y municipales las medidas de prevención, control y mitigación de los efectos producidos por la bajante hídrica y de identificación catastral de las zonas afectadas».
Ese Comité será coordinado por un representante de Jefatura de Gabinete e integrado por representantes de los Ministerios de Seguridad, Gobierno, Infraestructura, Desarrollo de la Comunidad, Trabajo, de Desarrollo Agrario, de Producción, Hacienda y Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS).
Asimismo, se facultó al Ministerio de Seguridad «a definir y articular las acciones o medidas necesarias para la gestión de situaciones de riesgo que se susciten en razón de la emergencia hídrica».
Por su parte, Infraestructura podrá tomar «medidas de intervención necesarias para morigerar los efectos provocados por la bajante hídrica» y Recursos Hídricos podrá «brindar asesoramiento y prestar colaboración».
En tanto, el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad se le permitirá «gestionar y supervisar la asistencia directa a personas víctimas de situaciones de emergencia, en caso de que los acontecimientos produzcan riesgos para los/as habitantes de las zonas alcanzadas por la emergencia».
Otro Ministerio, el de Desarrollo Agrario, podrá «gestionar y supervisar la asistencia a productores y productoras agropecuarios, forestales y pesqueros que vean afectada su producción, capacidad productiva y rendimiento, y a trabajadores y trabajadoras rurales, con el fin de morigerar o mitigar los efectos de la bajante».
Por último, el Ministerio de Trabajo quedó autorizado para «implementar programas y acciones de sostenimiento del empleo en las zonas afectadas por la emergencia hídrica».
Según el Poder Ejecutivo provincial, «el déficit de precipitaciones en las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú constituye uno de los factores determinantes para la bajante histórica, considerada la más importante en el país desde 1944».
«Esta bajante presenta afectaciones incipientes al abastecimiento de agua potable, la navegación, las operaciones portuarias y las actividades económicas vinculadas a la producción y explotación de la cuenca hídrica y, en materia ambiental, los impactos esperados se relacionan con dos aspectos principales: la calidad y disponibilidad del agua y las consecuencias en la flora y fauna asociada a las dinámicas naturales propias de este mosaico de humedales», alertó.
En consecuencia, resaltó que «la extraordinaria magnitud de los acontecimientos requiere que todas las áreas del Gobierno provincial aúnen esfuerzos para mitigar los efectos adversos de este fenómeno hidrológico en las zonas afectadas».
Primicias Rurales
Fuente: NA