Rápido calentamiento del Ártico causa fríos extremos en EEUU y Asia

Rápido calentamiento del Ártico causa fríos extremos en EEUU y Asia

Buenos Aires, 3 de setiembre (PR/21)  .– El rápido calentamiento del Ártico puede ser uno de los principales causantes de las olas de frío extremo que azotan a Estados Unidos y Asia en invierno, según un nuevo estudio que aborda una aparente contradicción de larga data en la ciencia del clima.

El texto, publicado en la revista Science, utilizó datos de observación y modelos para establecer un vínculo entre el calentamiento global relacionado con la actividad humana y un fenómeno llamado perturbación del vórtice polar estratosférico (SPV en inglés), informó la agencia de noticias AFP.

El SPV es una banda de vientos del oeste que rodea el Ártico y, en condiciones normales, mantiene contenido el aire frío en esa región.

Empero, el equipo descubrió que el rápido calentamiento del Ártico y sus efectos, como la pérdida de hielo marino o el aumento de la capa de nieve en Siberia, relacionados con una creciente humedad en la atmósfera, provocan una cada vez mayor diferencia de temperaturas de oeste a este en toda Eurasia.

El fenómeno conlleva un debilitamiento del SPV, que a su vez puede provocar olas de frío como la que golpeó a Canadá, Estados Unidos y México el invierno pasado, causando decenas de muertes en Texas, así como daños por más de 200.000 millones de dólares.

«Parece muy contraintuitivo» e «inesperado que este fuerte calentamiento en el Ártico esté causando el enfriamiento de otras regiones», dijo a la AFP Matthew Barlow de la Universidad de Massachusetts, coautor del estudio.

«Me sorprendió un poco que el resultado fuera tan claro, que pudiéramos establecer una correlación tan clara como lo hicimos», se sorprendió el investigador.

El Ártico se está calentando a una tasa que duplica la del promedio mundial y el clima invernal severo está aumentando en regiones de latitud media, pero la pregunta de si ambas cosas están relacionadas es objeto de debate científico.

«En el pasado, estos fríos extremos en Estados Unidos y Rusia han sido usados como justificación para no reducir las emisiones (de gases contaminantes), pero ya no hay más pretexto, debemos empezar a reducir esas emisiones ahora», agregó Chaim Garfinkel de la Universidad de Jerusalén, también coautor del estudio, en un video.

Según estos científicos, una de las fortalezas de la investigación fue que, en adición a la revisión de datos históricos, usó una poderosa modelización climática para probar que la hipótesis seguía siendo cierta cuando se agregaban nuevos parámetros, como aún más calor y capa de nieve en Siberia.

Los resultados pueden ser usados para mejorar las alertas sobre climas extremos en Asia, Canadá y Estados Unidos, «quizá hasta con unas semanas de adelanto», señaló Barlow, agregó AFP.

«La gente comienza a apreciar realmente (…) que incluso si el cambio climático no ocurre en su patio, la puede afectar», agregó. «El cambio climático en el Ártico no es solamente desafortunado para los osos polares, no es simplemente un hecho curioso».

Fuente: Télam – La Chacra

Primicias Rurales

La posibilidad de una pandemia climática que azote a una economía ya caída

La posibilidad de una pandemia climática que azote a una economía ya caída

Buenos Aires, 31 agosto (PR/21) — En vísperas de elecciones, la casta política de Argentina tiene hoy en día más de un frente sobre el que operar. La crisis sanitaria por Covid-19 luego devino en una crisis económica y ahora, de acuerdo con predicciones meteorológicas, se suma una nueva preocupación: la posibilidad de una tercera pandemia, la climática. No debería tomar por sorpresa a nadie el cambio climático, el hecho de que es una realidad, que está sucediendo y no puede revertirse a no ser que se tomen medidas activas y coherentes para frenarlo. Las vastas y dramáticas consecuencias están a la vista: incendios masivos, sequías, bajas en los caudales de agua, y muchos más resultados de los cambios en los patrones climáticos de los últimos años.

Expertos meteorólogos advierten sobre diversos eventos que podrían tomar lugar en los próximos meses, como por ejemplo el fenómeno de “La niña”. Es de suma importancia resaltar que estos fenómenos climáticos, combinados con la situación macroeconómica actual, podrían hundir aún más la economía argentina. Esta complicación directa deriva del carácter central que tiene el clima por sobre la producción agrícola, entre otras áreas de la economía. En este sentido, la bajante del Río Paraná, caracterizada por algunos como la peor en 140 años, sería solo el inicio de una serie de catástrofes climáticas y ambientales que complejizan el panorama de una economía ya golpeada.

En relación con la posibilidad de que “La niña” azote el verano del 2022 y afecte de manera drástica las cosechas de la próxima campaña agrícola, sus consecuencias se verían reflejadas incluso en una menor oferta de dólares para el Banco Central (BCRA). Más aún, estos fenómenos climáticos golpearían a una economía ya débil y lastimada, como lo es la economía regional, que se sustenta, principalmente, de las campañas agrícolas.

No obstante, como un presagio que se repite una y otra vez, meteorólogos afirman que Argentina ya cuenta con varias experiencias de este tipo. Se trata de un “patrón económico” que se repite, dicen- hasta ahora, siempre-: cada vez que “La niña” pasa por el país, Argentina entra en un ciclo de crisis económica profunda. La historia lo demuestra y no miente al respecto.

Ahora bien, ¿qué implica este fenómeno? “La niña”, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), “es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, los vientos, la presión y las precipitaciones. Por lo general, tiene efectos en el tiempo y el clima contrarios a los de El Niño, que es la fase cálida del fenómeno denominado ‘El Niño-Oscilación del Sur´”. Las alarmas ya están encendidas y frente a una situación que se repite históricamente en el país

La pregunta que resta hacernos es: ¿qué se necesita para tomar seriamente el cambio climático? Sus consecuencias están, una vez más, a la vista. En esta ocasión, ¿puede darse la economía argentina el lujo de seguir repitiendo el mismo patrón histórico? Es importante que los gobiernos utilicen este aviso anticipado para organizar su planificación en sectores sensibles al clima como la agricultura, la salud, los recursos hídricos y la gestión de desastres, demostrando que es posible planificar sustentablemente y con vistas al resguardo de la población.

 

Por M. Victoria Urquiza, Centro de Desarrollo Sustentable GEO- Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

Primicias Rurales

Cambio Climático: América Latina será una de las regiones más afectadas

Cambio Climático: América Latina será una de las regiones más afectadas

World Bank/Stephan Bachenheimer
La región montañosa de Chacaltaya en Bolivia fue en tiempos una estación de esquí, pero los glacieres se fundieron hace décadas.

 

Buenos Aires, 20 de agosto (PR/21) .– Un informe confirma que el cambio climático se ensañará con América Latina, donde se batirán récord de huracanes, se sufrirán sequías severas, seguirá aumentando el nivel del mar y habrá más incendios . Todo podría empeorar si no se logra detener urgentemente la emisión de gases de efecto invernadero.

El futuro ya está aquí: las peores sequías en 50 años en el sur de la Amazonia y el récord de huracanes e inundaciones en Centroamérica durante 2020 son la nueva normalidad que espera a América Latina, según dio a conocer este martes el nuevo Reporte del Estado del Clima en América Latina y El Caribe 2020 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La investigación señala que América Latina y el Caribe es una de las regiones del mundo más afectadas por el Cambio Climático y los fenómenos meteorológicos externos que están causando graves daños a la salud, a la vida, a la comida, al agua, a la energía y al desarrollo socioeconómico de la región.

El reporte señala que los eventos relacionados con el clima y sus impactos cobraron más de 312.000 vidas en América Latina y el Caribe y afectaron a más de 277 millones de personas entre 1998 y 2020.

¿Cómo será el futuro en la región?

América Latina se proyecta como una de las regiones del mundo donde los efectos e impactos del cambio climático, como las olas de calor, la disminución del rendimiento de los cultivos, los incendios forestales, el agotamiento de los arrecifes de coral y los eventos extremos del nivel del mar, serán más intensos.

El informe es contundente al asegurar que poner límites el calentamiento global por debajo de 2,0 grados centígrados, según lo dictaminado en el Acuerdo de París, es vital para reducir los riesgos en una región que ya enfrenta asimetrías económicas y sociales para su desarrollo de manera sostenible.

“La región de América Latina y el Caribe enfrenta y seguirá enfrentando graves crisis socioeconómicas debido a los eventos hidrometeorológicos extremos. En los últimos tiempos esto se ha visto agravado por los impactos de la pandemia de COVID-19. La recuperación posterior al COVID 19 será un gran desafío. Para asegurar es recuperación es fundamental seguir impulsando el Objetivo de Desarrollo Sostenible 13 que señala la adopción de medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos”, recalcó Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial.

¿Qué cambios extremos del clima e impactos se están dando en América Latina?

El informe es claro al señalar que hay fuertes efectos relacionados al aumento de temperaturas, cambios en los patrones de precipitación y tormentas, así como un marcado retroceso de los glaciares.

La agencia de la ONU lanzó además un mapa virtual que recoge las principales conclusiones, impactos y requerimientos para la adaptación y la resiliencia, entre ellos:

Temperaturas

El reporte destaca que 2020 fue uno de los tres años más cálidos de América Central y el Caribe, y el segundo año más cálido de América del Sur, con 1,0 grados centígrados, 0,8 y 0,6 por encima del período 1981-2010, respectivamente.

Lluvias

La sequía generalizada tuvo un impacto significativo en las rutas de navegación, el rendimiento de los cultivos y la producción de alimentos, lo que provocó un empeoramiento de la seguridad alimentaria en muchas áreas.

En América del Sur los impactos fueron extremos. La intensa sequía en el sur de la Amazonia y la región del Pantanal fue la peor de los últimos 50 años.

Los déficits de precipitación son particularmente graves para la región del Caribe, ya que varios de sus territorios se encuentran en la lista mundial de países con mayor estrés hídrico.

Un monzón débil en América del Norte y temperaturas de la superficie del mar más frías de lo normal a lo largo del Pacífico oriental, asociadas con La Niña, provocaron la sequía en México.

Hacia fines de año, las intensas lluvias provocaron deslizamientos de tierra e inundaciones repentinas en las zonas rurales y urbanas de América Central y del Sur.

Incendios en el Amazonas

El 2020 superó a 2019 y se convirtió en el año de incendios más activo en el sur de la Amazonia. La sequía fue un factor determinante. La cuenca del río Amazonas, que se extiende a lo largo de nueve países de América del Sur y almacena el 10% del carbono global, ha experimentado una mayor deforestación en los últimos cuatro años debido a la tala para crear pastizales para el ganado y la degradación producida por los incendios.

Si bien todavía es un sumidero neto de carbono, el Amazonas se tambalea y podría convertirse en una fuente de emisión de carbono si la pérdida de bosques continúa al ritmo actual.

La región de América Latina y el Caribe contiene aproximadamente el 57% de los bosques primarios del mundo, almacenando aproximadamente 104 gigatoneladas de carbono y albergando entre el 40% y el 50% de la biodiversidad mundial y un tercio de todas las especies de plantas.

Ciclones tropicales

Mientras la sequía afectaba a gran parte de México y América del Sur, 2020 trajo un inédito récord de 30 tormentas con nombre en la cuenca del Atlántico.

Usualmente en noviembre la temporada de huracanes está por terminar. Pero este 2020 presenció a los huracanes de categoría 4 Eta e Iota tocar tierra en la misma región con apenas una semana de diferencia.

Siguieron caminos casi idénticos a través de Nicaragua y Honduras, afectando las mismas áreas y exacerbando así los impactos. Estos huracanes sin precedentes afectaron a más de ocho millones de personas en Centroamérica.

Guatemala, Honduras y Nicaragua fueron los países más afectados con más de  964.000 hectáreas de cultivos dañadas.

Sólo en Honduras los daños al Producto Interno Bruto de estos dos huracanes fueron calculados en más de 2000 millones de dólares.

Una nube de polvo del Sahara oscurece los cielos del Caribe en 2020.

OMM
Una nube de polvo del Sahara oscurece los cielos del Caribe en 2020.

Aumento del nivel del mar

El nivel del mar en la región crece por encima del promedio mundial. Con un promedio de 3,6 mm anuales, entre 1993-2020, el nivel del mar en el Caribe ha aumentado a un ritmo superior al promedio mundial, que fue de 3,3mm al año.

En América Latina y el Caribe, más del 27% de la población vive en áreas costeras, y se estima que entre el 6 y el 8% vive en áreas que tienen un riesgo alto o muy alto de verse afectadas por amenazas costeras.

Temperatura del océano

La temperatura de la superficie del mar en el Océano Atlántico Norte fue significativamente más cálida de lo normal durante todo el año.

En el Caribe, 2020 fue el año con las mayores alteraciones de la temperatura oceánica jamás registradas. A partir de mayo de 2020 las temperaturas de la superficie del mar comenzaron a enfriarse gradualmente en el Pacífico ecuatorial y se desarrolló La Niña. Esto, junto al aumento de temperatura en el Atlántico contribuyó a una temporada de huracanes más activa de lo normal.

Glaciares

En los Andes de Chile y Argentina, los glaciares han ido retrocediendo durante las últimas décadas.
La pérdida de masa de hielo se ha acelerado desde 2010, junto a un aumento de las temperaturas estacionales y anuales y una reducción significativa de las precipitaciones en la región.

Alimentación y acceso a la comida

Los fenómenos meteorológicos extremos afectaron a más de ocho millones de personas en América Central, agravando la carestía de alimentos en países que ya estaban paralizados por crisis económicas, restricciones de COVID-19 y conflictos.

En Guatemala por ejemplo, las condiciones climáticas han contribuido a la pérdida cercana al 80% de la cosecha de maíz.

En México, el municipio de Cerritos sufrió una baja del 50% en las cosechas debido a la sequía. Entre los cultivos más afectados estuvieron el sorgo, el girasol y el maíz.

¿Es posible la adaptación y la resiliencia en esta región?

El informe plantea que el cambio climático debe entenderse en conjunto con el nivel de intervención humana en el entorno, como la urbanización descontrolada, destrucción de ecosistemas, así como su relación con otros factores de riesgo asociados como la pobreza, la desigualdad y la corrupción, entre otros.

“La muerte y devastación que resultaron de los huracanes Eta e Iota en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y la intensa sequía y la inusual temporada de incendios en la región del Pantanal de Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina, resaltan una vez más la necesidad de cooperación regional e internacional porque los peligros asociados a los fenómenos hidrometeorológicos y el clima no respetan fronteras”, dijo el secretario general de la OMM.

La agencia de la ONU señala en su informe que la región requiere:

  • reforzar el monitoreo de las amenazas climáticas
  • fortalecer sus sistemas de alerta temprana
  • planes de acción temprana para reducir el riesgo de desastres y sus impactos

Sin embargo, la evidencia muestra que los sistemas de alerta temprana están subdesarrollados en la región, particularmente en América Central y del Sur

La organización también mencionó que los sistemas de monitoreo de riesgos específicos, como el Índice de Estrés Agrícola (ASIS) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, es un ejemplo de una herramienta útil que permite a los gobiernos emitir alertas tempranas para sectores específicos como la agricultura.

El informe sugiere además promover la protección de los manglares como un recursso excepcional para la adaptación y la mitigación al cambio climático, ya que este ecosistema presenta la capacidad de almacenar de tres a cuatro veces más carbono que la mayoría de los bosques del planeta, y brinda otros servicios como estabilización de costas, conservación de la biodiversidad, entre otros.

Sin embargo y a pesar de estos beneficios, las zonas de manglar se redujeron en cerca de un 20% en las primeras dos décadas del siglo XXI.

Un buzo monitorea el estado de los arrecifes en el caribe mexicano.

Mario Chow/Healthy Reefs
Un buzo monitorea el estado de los arrecifes en el caribe mexicano.

Financiación para la adaptación

En la presentación del informe, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señaló que el informe constata la gravedad de la crisis climática en la región y muestra la urgencia de enfrentarla, instando a la comunidad internacional a priorizar el financiamiento de medidas de adaptación.

El sistema de gobernanza global no ha sido eficaz para movilizar los recursos hacia los países en desarrollo. Hay escasez de financiamiento para la acción climática, especialmente para la adaptación. Esto agrava la vulnerabilidad de los países, reduciendo la capacidad de financiar sus propias acciones”, afirmó Alicia Bárcena.

Y añadió que “este es un reporte oportuno, necesario y pertinente y debe servir de base para la política pública, para la planificación económica, sectorial y social”.

La creación del informe

El informe fue elaborado mediante un proceso interactivo que involucró la participación de un grupo multidisciplinario de 40 expertos, coordinado por la Organización Meteorológica Mundial.

Los hallazgos del informe se basan en una evaluación del sistema climático a partir de datos de 1700 estaciones meteorológicas en México, América Central y el Caribe y de datos cuadriculados para América del Sur.

El informe se divulgó el 17 de agosto junto a la Conferencia de Alto Nivel “Trabajando Juntos por la resiliencia hidrometeorológica y climática en América Latina y el Caribe”,

Bajo la coordinación de la OMM, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).

Este reportaje ha sido producido por Danilo Mora Díaz, oficial de Comunicaciones de la ONU en Costa Rica

Primicias Rurales

Fuente: UN

La sequía no se administra, se prevé

La sequía no se administra, se prevé

Mendoza, 10 agosto (PR/21) — Mendoza entera atraviesa una situación de mega sequía, no nueva pero cada vez más extrema. Según datos del Departamento General de Irrigación y organismos técnicos, el área cordillerana de Cuyo demuestra sus niveles níveos más bajos desde el año 2000, dentro de los cuales los últimos cuatro años han estado también por debajo de esos valores.

Es hora de tomar conciencia de la extrema situación de crisis hídrica que vivimos considerada como una MEGA SEQUÍA. De acuerdo a la información existente hasta hoy la condición hídrica para la próxima temporada es de las peores conocidas, con precipitaciones níveas muy por debajo de la media histórica. De no producirse nevadas en lo que resta del ciclo, la cantidad de agua para riego, se verá notablemente disminuida.

Esto traerá acarreado una caída estrepitosa en la producción, las explotaciones rurales en estado crítico agravarán su situación hacia el abandono. El uso de los pozos estará condicionado por el impacto económico por aumento provincial en el VAD (Valor Agregado de Distribución) que se estima incrementará en un 51% la facturación eléctrica correspondiente a la temporada de uso intensivo de pozo y que impactará aumentando sus costos considerablemente. Habrá disminución del empleo y aumento del éxodo rural, con sus consecuencias.

Ante este escenario, ya anticipado hace años por los especialistas, no hay acciones acordes al crítico panorama planteado, ni de mitigación, ni obras, ni políticas concretas para afrontar la situación.

Distintos países con estructuras muy similares, alertados del rol vital que cumple el agua para la vida diaria y lo valioso y escaso de este recurso, han generado políticas concretas para el consumo humano, agrícola e industrial de forma responsable, abrazadas y respetadas por la población.

Es posible generar acciones de austeridad y manejo sustentable del agua. Los organismos públicos, privados y de la sociedad en pleno deben de llevar adelante este cambio estructural necesario para afrontar las dificultades por venir. Debemos priorizar las obras que permitan eficientizar y mejorar la distribución del recurso por encima de cualquier otro uso complementario. Obras históricamente pedidas y necesarias como el caso del Trasvase en la cuenca alta del Río Grande al Atuel, Los Blancos, Uspallata, etc, hoy más que nunca exigen su concreción.

¿ENTENDEMOS QUE NOS ESTAMOS QUEDANDO SIN AGUA Y NO HAY MEDIDAS SUFICIENTES PARA MITIGAR ESTE IMPACTO?

Para lo cual es necesario que se implementen acciones urgentes para afrontar la MEGA SEQUÍA que estamos viviendo. Es por ello que solicitamos al Departamento General de Irrigación y Gobierno provincial que, con asistencia del gobierno nacional, se instrumente de forma inmediata un PLAN DE EMERGENCIA que contemple obras y acciones de mitigación para hacer frente a la temporada 2021-2022.

Simplemente no podemos seguir actuando de forma fragmentada, impulsados por las crisis en lugar de la prevención. El costo de la prevención es mínimo en comparación con el costo del socorro en casos de desastre, por lo tanto, debemos pasar de la gestión de la crisis a la prevención de las sequías. La seguridad del agua, tanto el suministro sostenible en cantidad y calidad limpia, es un aspecto fundamental para garantizar la vida y el desarrollo.

 

 

Entidades Firmantes:

 

  • Asociación de Cooperativas Vitivinícolas
  • Asociación de Viñateros de Mendoza
  • Cámara de Comercio, Industria, Ganadería y Agricultura de General Alvear
  • Cámara de Cerezas de Mendoza
  • Unión Frutihortícola Argentina
  • Asociación de duraznos de industria
  • Asociación de productores, empacadores y exportadores de ajos, cebollas y afines de la Provincia de Mendoza
  • Asociación Tomate 2000
  • Unión Vitivinícola Argentina
  • Confederación Intercooperativa Agropecuaria
  • Cámara empresaria de Rivadavia
  • Federación de Cámaras Vitícolas
  • Sociedad Rural de San Rafael
  • Federación agraria argentina
  • Clúster de Ciruela Industrial de Mendoza
  • Asociación de frutos secos de Mendoza
  • Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza
  • Asociación de productores y exportadores de frutas frescas
  • Cámara de agricultura, industria, comercio y turismo del Valle de Tupungato
  • Sociedad Rural del Valle de Uco
  • Cámara de comercio, industria y agropecuaria de San Rafael
  • Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán
El IPCC lanzó el 6º Informe “Cambio climático 2021: Bases de ciencia física” y reafirma las alarmas de esta problemática global

El IPCC lanzó el 6º Informe “Cambio climático 2021: Bases de ciencia física” y reafirma las alarmas de esta problemática global

Buenos Aires, 10 de agosto (PR/21) .– Si alguien tenía dudas sobre el cambio climático, con el nuevo Informe de Naciones Unidas ya no las tendrá: superaremos los 1.5ºC de temperatura media
global si no reducimos las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y en las próximas décadas sufriremos más eventos climáticos extremos.
Ayer por la mañana, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el
Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas presentó
el Informe “Cambio Climático 2021: Bases Físicas”, primera entrega del Sexto
Informe de Evaluación, realizado por el Grupo de Trabajo I de dicho panel de
expertos.
El IPCC, grupo impulsado por Naciones Unidas en 1988 para facilitar
evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y
socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones
y estrategias de respuesta, está compuesto por científicos de todo el mundo,
incluyendo la Argentina a través de autoras de redacción como Carolina Vera
(Titular UGA, MINCyT / Vicepresidenta del Grupo de Trabajo I del IPCC) y Anna
A. Sörensson (CIMA – Universidad de Buenos Aires / CONICET); y de autores
colaboradores como Alejandro Di Luca (Universidad de Québec) y Lucas Ruiz
(IANIGLA / CONICET).
En pocas palabras, el cambio climático de base antropógeno es, según la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático –
CMNUCC- el “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad
humana que altera la composición de la atmósfera global y que se suma a la
variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo
comparables”.
Es así que en el Informe “Cambio Climático 2021: Bases Físicas”
presentado hoy, que comprende un Resumen para Formuladores de Políticas
(Summary for Policymakers) y el Informe Completo, se llegan a conclusiones
como:
1. Los cambios en el clima se extienden e intensifican rápidamente.
Son niveles sin precedentes en miles de años.
2. Las actividades humanas están indiscutiblemente provocando el
cambio climático y efectos como olas de calor, lluvias torrenciales
y sequías están siendo más frecuentes y severas.
3. Para algunos cambios en el sistema, no hay camino de retorno. Sin
embargo, hay cambios que pueden ralentizarse y otros pueden
detenerse si limitamos el calentamiento.
4. El cambio climático está afectando a todas las regiones del mundo
de forma diversa. A medida que aumenta el calentamiento, sus
efectos seguirán aumentando.

5. Si no reducimos las emisiones inmediatamente y a gran escala, el
objetivo de limitar el calentamiento a 1.5º C será inalcanzable.
En este sentido, Diego Pontorno, Licenciado en Administración y
Coordinador del Programa de Gestión y Cambio Climático del Centro de
Desarrollo Sustentable GEO de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA)
afirma que “ya no quedan dudas del rol de la humanidad respecto al cambio
climático e información como la hoy presentada muestra que es hora de que
todos los actores, tanto internacionales, como nacionales, regionales y locales
asuman responsabilidades donde se tenga en cuenta que el cambio climático es
una barrera para lograr un desarrollo sostenible en regiones como América
Latina, donde los impactos serán extremadamente negativos dadas las
problemáticas sociales, económicas y ambientales preexistentes”.
Ante este panorama no podemos dejar de recordar que somos las
generaciones que estamos a tiempo de poder hacer algo para reducir los
embates del cambio climático en nuestra región. La acción es hoy.

Fuente: Centro de Desarrollo Sustentable GEO- Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad de Buenos Aires.

Primicias Rurales

Las sequías y el sector agropecuario argentino – Parte 2

Las sequías y el sector agropecuario argentino – Parte 2

Por José L. Aiello – Gustavo V. Necco Carlomagno – 30 de Julio de 2021
Los reconocidos especialistas continúan exponiendo sobre los principales temas de debate con relación a la atmósfera y su impacto en la actividad agropecuaria argentina: sequías, su previsibilidad e impacto, y el efecto esperado del cambio climático.

 

Introducción

En el Informativo Semanal N° 2.011, los reconocidos especialistas Dr. José Luis Aiello, asesor científico de GEA – Guía Estratégica para el Agro, y el Dr Gustavo Victor Necco Carlomagno, abordaron la cuestión del Cambio Climático y tiempos extremos, explicando que el impacto del primero se traduce, entre otros, en un aumento de los “tiempos extremos”, que cuando se dan en forma de pulsos de calor o secos generan déficits hídrícos que impactan en los rendimientos de los cultivos o en la producción ganadera. De ahí que el tratamiento de la previsibilidad es una parte central de su abordaje.

Desde GEA – Guía Estratégica para el AGRO se monitorea el núcleo de producción granaría con una red de estaciones meteorológicas automáticas, señalando cuando sea el caso los fenómenos de pulsos de calor, heladas, lluvias intensas y pulsos secos, con muy buenos resultados para entender el comportamiento del sistema de producción instalado.

Ahora bien, para comprender en profundidad a qué nos referimos cuando hablamos de Sequía, vale la pena recorrer algunos conceptos básicos de este crucial fenómeno meteorológico y las herramientas de las que se dispone para evaluarlas.

Sequías: Conceptos Básicos y Generalidades

Las sequías han sido objeto de gran preocupación en las principales praderas del mundo, por su influencia en la producción de alimentos y también en la degradación de los suelos por erosión eólica. Fueron la causa más importante de personas afectadas por desastres naturales en todo el mundo a lo largo del siglo XX y, de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR 2015), 50 millones y medio de personas en el mundo se vieron afectadas por la sequía sólo en 2015. En épocas recientes han afectado seriamente extensas áreas de EE.UU. y Brasil, por ejemplo.

Las sequías se han vinculado directamente a la pobreza; según FAO fueron la causa de un tercio de las pérdidas globales de producción agrícola entre 2005-2015 por un monto de 96.000 millones de dólares; han sido asociadas con importantes efectos negativos a la salud humana; al incremento de la inequidad de género; al detrimento de la seguridad hídrica; a reducciones del potencial energético hidroeléctrico global producto de un clima cambiante; y han sido también relacionadas con el surgimiento de conflictos bélicos y rupturas de los estados de paz o un factor concurrente, al menos, a la existencia de determinados conflictos o inestabilidad política (Ref. 1).

En un sentido general la sequía se define, según la RAE, como “Tiempo seco de larga duración. Durante el período de sequía, el agua disponible de una región geográfica se ubica por debajo de los parámetros habituales por lo que no resulta suficiente para satisfacer las necesidades de los seres humanos, plantas y animales”.  En el ámbito meteorológico es usual definirla como déficit de lluvias durante un período de tiempo prolongado –una temporada, un año o varios años– en relación con la media estadística multi-anual de la región en cuestión, que causa un serio desequilibrio hidrológico. La falta de lluvia da lugar a un suministro insuficiente de agua para las plantas, los animales y los seres humanos. Notemos que hay más de 150  definiciones de sequía en la literatura científica (Ref. 2).

Es común distinguir entre diferentes tipos de sequía: meteorológica, hidrológica, agrícola/agronómica o hidroedáfica, socio-económica que definen el inicio, la severidad y el fin de una sequía, y se refieren al sector, sistema o grupo social impactado por el fenómeno.

Sequía meteorológica: Cuando se produce una escasez continuada de las precipitaciones. Es la sequía que da origen a los restantes tipos de sequía y normalmente suele afectar a zonas de gran extensión. El origen de la escasez de precipitaciones está relacionado con el comportamiento global del sistema atmósfera-océano, donde influyen tanto factores naturales como factores antrópicos. Las condiciones atmosféricas que producen déficit de precipitación son muy variables de una región a otra por lo que esta sequía está vinculada a una región específica. Si bien el indicador primario de disponibilidad de agua es la precipitación, en muchos casos este tipo de sequía también puede implicar temperaturas más altas, vientos de fuerte intensidad, humedad relativa baja, incremento de la evapotranspiración, menor cobertura de nubes y mayor insolación.

Sequía hidrológica: Se asocia con los efectos que provocan los períodos de poca precipitación sobre los niveles de los ríos, los embalses y los acuíferos (embalses de agua subterráneos). Esta sequía no sólo se puede deber a falta de lluvias sino también de cómo se use el agua, es decir a una inadecuada actividad humana.

Sequía agrícola/agronómica o hidroedáfica: Suele definirse como déficit de humedad en la zona radicular para satisfacer las necesidades de un cultivo dado, en un lugar y en una época determinada. La sequía agronómica puede ser distinta según el cultivo que se considere (trigo, girasol, maíz, soja, otros). También puede distinguirse entre agricultura de secano y de regadío. Para la agricultura de secano es el déficit de humedad de la tierra subsiguiente a una sequía meteorológica y que produce efectos negativos en la producción de la cosecha y/o en el crecimiento de vegetación natural. Para la agricultura de regadío es la escasez de agua para abastecer a los sistemas de irrigación debido a la sequía en las aguas superficiales o subterráneas que abastecen al uso agrícola.

Sequía socioeconómica: Escasez de agua que afecta a las personas y a la actividad económica como consecuencia de la sequía. Para hablar de sequía socioeconómica no es necesario que se produzca una restricción del suministro de agua, sino que basta con que algún sector económico se vea afectado por la escasez hídrica con consecuencias económicas desfavorables. La creciente presión de la actividad humana sobre el recurso agua hace que cada vez sea mayor la incidencia de la sequía socioeconómica, con pérdidas económicas crecientes. Puede mitigarse con una buena gestión.

En tiempos recientes también se han propuesto las llamadas “sequías repentinas” (“flash droughts”) que corresponden a una sequía con inicio o intensificación muy rápida, y que se originan por tasas de precipitación más bajas de lo normal, acompañadas de temperaturas, vientos y radiación anormalmente altas. Esta definición se puede aplicar a todos los tipos anteriores.

También se ha definido una “sequía ecológica” como un episodio de déficit de disponibilidad de agua que lleva a los ecosistemas a superar sus umbrales de vulnerabilidad, impactando en los servicios del ecosistema y desencadenando retroalimentaciones con los sistemas naturales y humanos.

Todas las sequías son consecuencia esencialmente de un déficit de precipitación (sequía meteorológica) que a su vez puede provocar otros tipos de sequía, como los definidos anteriormente.

Los siguientes gráficos (Fuente: Centro de Mitigación de Sequías, Universidad de Nebraska-Lincoln, EEUU) ilustran las secuencia de sucesos de sequía y sus efectos para los tipos de sequía usualmente aceptados y las interrelaciones entre las sequías meteorológica, agrícola, hidrológica y socio-económica.

También suele distinguirse entre sequía, aridez y/o escasez (Ref. 2):

La sequía, entendida como anomalía temporal de precipitación o caudal natural, puede producir, o no, una situación de insuficiencia en los suministros de agua, en función del nivel de demanda de agua existente en el área y de las características, en general, de los sistemas de explotación del recurso.

La escasez representa una situación permanente de déficit en relación con la demandas de agua en un sistema de recursos de ámbito regional, caracterizado, bien por un clima árido o bien por un rápido crecimiento de las demandas de consumo.

La aridez es una situación estructural natural de una región y por tanto también permanente, que debe diferenciarse de la sequía, que es una anomalía natural transitoria, aún prolongada.

Herramientas para la medición de las sequías: Indicadores e índices

Es importante distinguir los indicadores (indicators) de los índices (índices) de sequía, ya que suelen confundirse.

Según la OMM (Ref. 3) los indicadores son variables o parámetros utilizados para describir las condiciones de las sequías. Cabe citar, por ejemplo, la precipitación, la temperatura, los caudales fluviales, los niveles de las aguas subterráneas y de los embalses, la humedad del suelo y el manto de nieve. En tanto que los índices suelen ser representaciones numéricas informatizadas de la gravedad de las sequías, determinadas mediante datos climáticos o hidrometeorológicos, entre los que se incluyen los indicadores enumerados. Tienen por objeto analizar el estado cualitativo de las sequías en el entorno en un periodo de tiempo determinado.

Desde el punto de vista técnico, los índices también son indicadores. Vigilar el clima en diversas escalas temporales permite reconocer los periodos húmedos de corta duración dentro de las sequías de larga duración o los periodos secos de corta duración.

La Ref. 3 presenta  y detalla una variedad de indicadores e índices destacando la importancia que los indicadores o índices de sequía reflejen y representen de manera precisa los efectos que se producen durante las sequías. Estos efectos de las sequías pueden variar a medida que se desarrollan en función de la región y la estación.

En esta nota solo discutiremos los más usados. El lector interesado puede consultar la referencia citada para ampliar la información.

Como indicadores típicos podemos citar:

•    Difíciles: Mediante el periodo integro de registro de los datos de precipitación de un lugar, se clasifica la frecuencia y la distribución de la precipitación. El primer decil está compuesto por la cantidad de lluvia en que no se supera el 10% más bajo de los valores, y el quinto decil constituye la mediana. En esta metodología se pueden tener en cuenta valores diarios, semanales, mensuales, estacionales y anuales, dada su flexibilidad al comparar los datos actuales con el registro histórico de cualquier periodo determinado.
Puesto que analiza una sola variable, es una metodología sencilla y flexible para muchas situaciones. Mediante umbrales claramente definidos, los datos actuales se sitúan en un contexto histórico y se puede reconocer la situación de la sequía. Útil en situaciones de humedad y sequía. Dado que brinda la posibilidad de examinar distintas escalas temporales e intervalos de tiempo, los deciles se pueden utilizar en situaciones de sequía meteorológica, agrícola e hidrológica. Como punto débil, común con otros indicadores que solo utilizan la precipitación, no se tienen en cuenta los efectos de la temperatura ni de otras variables durante el desarrollo de la sequía.

•    PPN: El porcentaje de precipitación normal (PPN) se refiere a la relación que existe entre la precipitación acumulada en un año y la precipitación media anual, para una región y en un periodo dado, expresado de manera porcentual. La precipitación media anual se le conoce como precipitación normal y se obtiene a partir del valor promedio de las precipitaciones anuales ocurridas en un periodo no menor de 30 años.

Entre los índices más usados se encuentran:

1.    PDSI: Un indice pionero es el Índice de la severidad de la sequía de Palmer (PDSI) que fuera desarrollado en 1965 por Palmer y se basa en el concepto de suministro de agua. Es un algoritmo que permite medir la pérdida de humedad del suelo. Es adecuado para su aplicación a zonas con topografía uniforme.
El objetivo del Índice de Severidad de Sequía de Palmer es proporcionar medidas estandarizadas de condiciones de humedad, de tal forma que permita hacer comparaciones entre condiciones locales y entre duraciones. Palmer desarrolló criterios para determinar cuándo una sequía o un período húmedo se inicia y termina.

2.    SPI: El índice de precipitación estandarizada (SPI – Standardized Precipitation Index) o indice normalizado de precipitación (INP) fue desarrollado por McKee y otros investigadores en 1993. Este índice normalizado permite estudiar diferentes escalas de tiempo y se recomienda para registros de largo plazo. El SPI representa el número de desviaciones estándar que cada registro de precipitación se desvía del promedio histórico. Bajo este contexto, puede deducirse que registros de precipitación superiores al promedio histórico del mes correspondiente, darán valores del SPI positivos, esto representa condiciones de humedad; mientras que registros de precipitación inferiores al promedio histórico del mes correspondiente arrojarán valores del SPI negativos, lo cual indica una intensidad en el déficit de humedad. El SPI se destaca, entre otros aspectos, por su amplia difusión internacional.
A pesar de sus múltiples ventajas existen una serie de desventajas en su utilización, las más notables: a) la dificultad en su interpretación por el usuario final y b) una caracterización incorrecta de la condición de sequías en ambientes áridos y semi-áridos (Ref. 1).

3.    IRS: Índice de Riesgo de Sequía (IRS), que está formado por cuatro componentes: precipitación media anual corregida en función de la temperatura media anual, estacionalidad pluviométrica, variabilidad y persistencia de la sequía. Este índice se definió para poder determinar la severidad, y duración de la sequía y para predecir el inicio y el final de este período.

4.    NDVI: Indice diferencial normalizado de vegetación (NDVI) que se obtiene de las observaciones a distancia de radiómetros instalados en satélites meteorológicos operativos. En un punto determinado de la imagen el NDVI  es igual a la diferencia en las intensidades de la luz reflejada en el rango rojo e infrarrojo dividido por la suma de estas intensidades y está directamente relacionado con la densidad de la vegetación.
Este índice define valores de -1.0 a 1.0, donde los valores negativos están formados principalmente por nubes, agua y nieve, y los valores negativos cercanos a cero están formados principalmente por rocas y suelo descubierto. Los valores muy pequeños (0,1 o menos) corresponden a áreas sin rocas, arena o nieve. Los valores moderados (de 0,2 a 0,3) representan arbustos y praderas, mientras que los valores grandes (de 0,6 a 0,8) indican bosques templados y tropicales.
En forma sencilla, el NDVI es una medida del estado fito-sanitario basada en la manera en que una planta refleja la luz en ciertas frecuencias (algunas ondas se absorben y otras se reflejan). Este índice está disponible para usarse en tiempo real y se utiliza a menudo en todo el mundo para vigilar sequías, predecir la producción agrícola, ayudar a predecir zonas de incendios y áreas en proceso de desertificación. Es el índice preferido para el seguimiento global de la vegetación.

Referencias

1.    Atlas de sequías de América Latina y el Caribe, Unesco y CAZALAC, 2018.
2.    ¿Qué es la sequía?, Observatorio Nacional de la Sequía, España https://www.miteco.gob.es/es/agua/temas/observatorio-nacional-de-la-sequia/que-es-la-sequia/
3.    Manual de indicadores e indices de sequía, OMM Nº 1173, 2016.

Fuente: BCR

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