El auxilio de Trump no logra disipar las dudas

El auxilio de Trump no logra disipar las dudas

La ayuda del amigo americano no alcanzó para calmar los mercados. Crecen las tensiones internas.

Trump –en su apogeo, tras su paso relámpago y fulgurante por Medio Oriente como hacedor de la ansiada paz en esa convulsionada región – decidió mantener en su agenda la reunión con el presidente argentino a pesar de las opiniones de algunos de sus asesores que le sugirieron cancelarla.

El traspié generado por la respuesta de Trump ante la pregunta de Nieves Zuberbühler, enviada especial de TN y Canal 13, desnudó la falta de preparación de la reunión por parte del gobierno argentino.

La euforia con que se vivió en el oficialismo todo el apoyo recibido desde la Casa Blanca se fue desvaneciendo con el correr de los días. Esa primera reacción de optimismo desbordante no se tradujo a los llamados mercados.

El dólar cerró la semana con tendencia alcista a pesar de los muchos billetes inyectados a la plaza por los bancos que están actuando como ejecutores de esta decisión del Tesoro de los Estados Unidos.

Esto es producto de algo denominado incertidumbre. Esa incertidumbre es provocada no sólo por el difícil escenario electoral que debe enfrentar el oficialismo sino también por sus muchos problemas internos y de gestión. “Cuando la confianza no termina de afianzarse ocurren estas cosas. El problema de fondo sigue siendo político” –aseguró un economista que supo ser cercano a La Libertad Avanza.

Una de las tantas disputas internas es la que vienen sosteniendo el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y Santiago Caputo. Hoy por hoy, nadie sabe cómo pude terminar eso. Lo que sí se sabe es que la tensión entre ellos crece día tras día.
En la entrevista que le concedió a Esteban Trebucq, el Presidente – a quien se lo vio tenso y enojado– reconoció que después de las elecciones habrá un cargo para el asesor estrella que, hay que señalar, tuvo mucha injerencia a través de sus contactos clave en la administración Trump para destrabar la instrumentación de los acuerdos de ayuda, en una negociación que tuvo ribetes muy intensos por la urgencia que el Gobierno tenía de frenar –sí o sí– la escalada del dólar. Una corrida previa a las elecciones hubiera herido gravemente la performance del oficialismo.

Lo que es claro que la seguidilla de contrarios sucesos que le vienen ocurriendo al Gobierno –el caso Spagnuolo, el caso Espert, la reversión de los vetos presidenciales por parte del Congreso– han fortalecido a Caputo quien, a su manera, bregó siempre por generar canales de diálogo y cooperación entre el oficialismo y sectores de la oposición que le son afines.

Precisamente, la implementación de esos acuerdos representa otro factor de incerteza. Evidencia acabada de ello fue el intercambio de mensajes sucedidos el jueves entre Mauricio Macri y el asesor.

El expresidente señaló que “la gente necesita dejar atrás rápidamente el estancamiento y pasar de la estabilidad al crecimiento”, para después agregar que se necesitará que “después del 26 el Gobierno convoque al diálogo, con humildad y honestidad” y “que acepte eventualmente una oposición constructiva que traerá propuestas desde cada rincón del país para realizar las reformas necesarias que nos harán cambiar”.

La contestación de Santiago Caputo no se hizo esperar: “Esto que dijo Macri lo venimos planteando hace un año y medio, no es el oráculo; estamos de acuerdo, pero los cambios y las reformas las lidera Milei”. El mensaje fue claro: todos de acuerdo, pero lo que plantea el ex presidente ya lo había propuesto el oficialismo y que quede claro que, más allá de cualquier acuerdo, el que manda es Milei, nada de compartir cartel o poder con otro u otros.

En la vereda de enfrente el peronismo luce cada vez más desvaído y anacrónico. El 17 de octubre encontró a sus dirigentes separados, como tantas otras veces. Otra muestra de esto fue la escuálida concurrencia que alteró la tranquilidad del vecindario de Monserrat adyacente a la prisión de San José 1111, en donde Cristina Fernández de Kirchner intentó investirse con ropajes de heroína, algo que claramente no es.

Las diferencias de la expresidenta con Axel Kicillof se agrandan día a día. En estas horas, las confesiones del ex general venezolano Hugo Armando Carvajal, quien fue jefe de contrainteligencia de los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, indicando que hubo dinero que a través de Pdvsa el régimen bolivariano destinó para apoyar las campañas electorales del kirchnerismo, reflota toda la trama de corrupción implementada para permanecer en el poder indefinidamente. Un pecado que nadie que se considere democrático debería olvidar.

La campaña del peronismo/kirchnerismo se vio sostenida únicamente por los errores antes mencionados de los libertarios. Los candidatos del PJ se limitaron a poner el piloto automático, no hacer nada para no cometer errores y repetir como loros algún que otro eslogan de campaña.

Nada nuevo para ofrecer a un electorado desorientado y cada vez más desilusionado de la clase política que lo conmina a vivir peor y con menores perspectivas de crecimiento.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil

La faena sigue en niveles elevados pero no alcanza para encubrir los altos costos del sector

La faena sigue en niveles elevados pero no alcanza para encubrir los altos costos del sector

Por Daniel Urcía – Presidente de FIFRA, Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas.

Buenos Aires, sábado 18 octubre (PR/25) — Si anualizamos la faena vacuna en función de los datos que se tienen hasta el momento, se alcanzaría una cantidad similar a la de 2024, lo que sigue representando un buen nivel de procesamiento para la industria.

Por otra parte, esto da cuenta de que sigue pendiente el desafío de recomponer el stock ganadero, porque a este ritmo, tomando en cuenta los nacimientos que hubo este año y a lo que hay restar un 2% de mortandad, además de lo que se vende para la faena a venta para la faena, a fin de año tendríamos 500.000 animales de los que había al inicio. Y ya van dos de caída consecutiva.

A pesar de los avances que se vienen dando, el sector necesita de más previsibilidad para apuntalar inversiones en el sector ganadero que devengan en más oferta de hacienda. Esto disparará más inversiones a las ya hechas en las industrias y eso significará más oferta de carne, más negocios, más empleo.

Anuga 2025. La industria exportadora se reunió en Anuga y los valores de los negocios alientan a un futuro promisorio de la actividad que, por otro lado, y conforme a lo antes dicho, favorecerá el sostenimiento de la hacienda en niveles de precios altos ya que tanto para la vaca con destino a China como para el novillo de exportación, las existencias son escasas.

Fue importante la participación de las empresas nucleadas en FIFRA en Anuga.

Allí fue entrevistado por un importante medio sectorial el titular de AFIC, Dante Cerino, quien se refirió a la pelea que sigue dando la industria contra los costos y el componente impositivo.

En tal sentido, como dijimos en repetidas ocasiones en este espacio, es imperiosa la reforma impositiva y laboral para recuperar competitividad.

El costo de distribución de carne hoy se estima que representa aproximadamente 150 pesos por kilo de carne.

A eso hay que adicionar el costo de faena que supera los 200 pesos una vez que se le resta el magro recupero por la comercialización de cuero, hueso y cebo.

Esto significa que, si al costo de faena se le adiciona la distribución, estaríamos hablando de entre 350 o 400 pesos entre industria y distribución por cada kilo de carne que recibe el carnicero a través de la media res. Es decir, menos de un 5% del kilogramo de carne de media res. Si una media pesa 115 kilos el costo asciende a 46.000 pesos por unidad.

La puja entre los frigoríficos que dan servicio de faena por sostener a los usuarios en sus plantas hace que muchos eviten el traslado de esos costos lo que, de continuar así, significará en breve el quebranto de alguna empresa de faena.

Primicias Rurales

Fuente: Fifra

El auxilio de Trump no logra disipar las dudas

Las señales de alarma en la antesala del 26-O

El acto del Presidente expuso su desconexión con la realidad social y encendió alertas en su entorno.

Buenos Aires, lunes 13 octubre (PR/25) — Es inevitable comenzar esta columna con una referencia a lo sucedido el lunes pasado en el Movistar Arena durante el acto de presentación de “La construcción del milagro”, el último libro de Javier Milei. El azoro producido por lo que se vio y se escuchó todavía repercute aquí y en muchas partes del mundo en las que el Presidente sigue siendo centro de atención.

Ese azoro incluye a muchos funcionarios del oficialismo que no han dejado de señalar desde esa noche del lunes su creciente preocupación por el presente y el futuro del gobierno. El tan vapuleado síndrome de Hubris tiene efectos demoledores sobre los hombres y las mujeres del poder y de poder. Milei lo padece y sus consecuencias las sufre su mismo gobierno y, por ende, la sociedad.

Recordemos: las principales manifestaciones del Hubris son el enaltecimiento del propio ego, una elevadísima autoestima, la imprudencia, la falta de consideración por las ideas de los otros, la obsesión por la autoimagen y la impulsividad de las acciones. Aplíquense estos ítems a las conductas de Milei y se verá sin ninguna dificultad cómo le calzan a la perfección. Una de las consecuencias más evidentes de este cuadro es que lleva a la persona a tomar decisiones equivocadas y desconectadas del contexto.

La dura situación socioeconómica por la que están atravesando millones de ciudadanos y ciudadanas debería haberlo hecho reflexionar al jefe de Estado de cuán lejos de ellos se mostró durante su extravagante show. En el largo transcurrir de esa patética exhibición —abundante en movimientos espasmódicos, gritos, y desafinaciones— lo único que le interesó al Presidente fue divertirse. Lo acompañaron —además de sus funcionarios— miles de personas enfervorizadas que llenaron el estadio, parte de las cuales fueron traídas en micros al mejor estilo de lo que sucede cuando se pone en marcha el aparato del peronismo.

Fue imposible no recordar lo sucedido el 10 de diciembre de 2013, cuando Cristina Fernández de Kirchner bailó y tocó el bombo en la celebración por los 30 años de retorno de la democracia mientras había protestas policiales a lo largo y a lo ancho del país y la policía de Tucumán reprimía violentamente a manifestantes que reclamaban frente a la Casa de Gobierno de la provincia porque sus viviendas habían sido saqueadas. Ajena a todo eso, la entonces presidenta comenzó a bailar con la Banda de Granaderos junto al conjunto Choque Urbano que habían cantado el Himno Nacional Argentino. Aquello fue patético. Esto de Milei, también.

El Hubris le ha impedido al presidente darse cuenta de sus errores. Diego Spagnuolo, el empoderamiento de Karina Milei, el triángulo de hierro, su desprecio a Mauricio Macri, su apoyo a José Luis Espert, el maltrato a los gobernadores aliados, etc, etc, etc…

La elección del próximo 26 de octubre, que en agosto parecía ganada con comodidad, hoy se ve muy complicada. Para decirlo sin eufemismos: el gobierno cuenta con encuestas que lo muestran perdiendo.
.Esa información está en el despacho de Scott Bessent, el instrumentador del dramático salvataje que ordenó Donald Trump. Sin ese salvataje, el dólar no tenía techo. Y, como bien dijo el economista Ricardo Arriazu —profesional respetado— el gobierno necesita llegar a las elecciones con el dólar bajo control. Claro que con el salvataje no alcanza. Eso también lo sabe Bessent. Por eso es que hay exigencias que Milei y el equipo de Luis Caputo deberán comenzar a poner en práctica el día después de los comicios.
Para eso está trabajando también en forma silenciosa Barry Bennett, un contacto clave de Santiago Caputo con acceso a la Casa Blanca, que desembarcó brevemente en el país a mediados de la semana. Su objetivo fue hablar con algunos gobernadores para pedirles garantizar la gobernabilidad a partir del 27. A cambio les aseguró la llegada a esas provincias de algunas de las inversiones prometidas a Milei.

Asegurar la gobernabilidad significa, además, evitar cualquier posibilidad de juicio político a Milei. Para eso necesita contar con, al menos, un tercio del total de legisladores que le respondan en alguna de las dos Cámaras, cosa que hoy no tiene, como se ha visto en las catastróficas derrotas que viene teniendo semana a semana en el Congreso.

Es en este punto en donde la figura de Mauricio Macri cobra relieve. Milei, que se cansó de maltratarlo, lo necesita —sí o sí— a su lado. En la segunda reunión que hubo entre ellos, el expresidente pisó aún más fuertemente con sus críticas hacia los errores y la falta de gestión del gobierno y se explayó acerca de sus recomendaciones de cambios a partir del lunes 27.

Ante este panorama, el tren fantasma —es decir, el kirchnerismo— se envalentona. Es notable observar cómo el peronismo empeora día a día. Para advertirlo basta como botón de muestra las declaraciones de Jorge Taiana, el primer candidato a diputado nacional del kirchnerismo por la provincia de Buenos Aires.

Dijo, al referirse a Venezuela, que hay ahí una “democracia con fallas” (sic). Es infamante escuchar a quien fue canciller expresarse con tanta ignorancia y desprecio por las penurias que viven allí los opositores perseguidos y obligados a exiliarse o a vivir en la clandestinidad, como es el caso de la flamante ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.

Y es degradante no escucharlo decir ni una palabra sobre la situación de Nahuel Gallo, el gendarme argentino que está detenido ilegalmente en alguna de las terribles cárceles del régimen chavista. Es el doble discurso permanente del peronismo, cuyo único objetivo es acceder al poder para adueñarse del Estado y asegurar el modus vivendi de sus dirigentes.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil

Opinión. La soja está estancada, pero con una mejor situación puede despegar de inmediato

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La batalla que se libra en la Argentina

La batalla que se libra en la Argentina

El capitalismo democrático, bajo ataque. Milei y la plutocracia.
Javier Milei será recibido por Donald Trump en la Casa Blanca el 14 de octubre
Javier Milei será recibido por Donald Trump en la Casa Blanca el 14 de octubre | CEDOC

La progresiva civilización del capital no impidió, sin embargo, que el sistema recibiera el ataque arrollador del comunismo y el fascismo. Sin embargo, el capitalismo democrático subsistió y pudo darse el lujo de los llamados “30 años gloriosos” posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Milei está siendo devorado por los mismos medios que usó para llegar a la cima: la depuración económica y moral y las redes, que se le volvieron en contra.

Este renacimiento se quebró con el regreso de un capitalismo regresivo, que lideraron Ronald Reagan y Margaret Thatcher, al que la democracia se plegó, con Estados que se desmantelaban y desprestigiada por su ineficacia. Se atisbaba ya otro mundo. La globalización, el ascenso imparable de China, la revolución tecnológica, la concentración económica, la deslegitimación de la política, las migraciones, el terrorismo y la desigualdad creciente entre naciones y al interior de ellas, anunciaban un siglo XXI con nuevos y complejos conflictos.

Las Torres Gemelas fueron el presagio de lo que vendría. Hubo que esperar quince años para que irrumpiera Donald Trump y terminara de agredir a un sistema corroído por dentro. Fue el ídolo de los desterrados de su propio país; el líder trasgresor que le devolvería la grandeza a su nación destronando a las elites liberales. Un depredador de la democracia entendida como deliberación y búsqueda de consenso, un practicante fanatizado del desprecio y la megalomanía.

En la Argentina, cuya cultura política de centro parecía librarla de este germen, surgió, por decadencia de sus dirigentes, el émulo mundial de Trump y su más aplicado alumno, acunado y aclamado por la ultraderecha internacional y con todas las licencias del capital financiero. Implementó un ajuste severísimo del gasto público, que hasta cierto punto era indispensable, pero lo aplicó al estilo de su maestro: con odio al Estado y los amplios sectores sociales que debieron soportarlo. Y con corrupción. Lo hizo, como su rector del norte, en modo emperador, creído de que la sociedad, que al principio lo acompañó, seguiría soportando el combo de restricción de ingresos, insultos, discrecionalidad en las decisiones y humillación sistemática de los que no piensan como él.

Esto se explica porque detrás de líderes como Milei hay un proyecto mucho más siniestro. No es fascismo, sino la transformación de la democracia liberal en una plutocracia, donde los ricos deciden según sus propios intereses y de manera autoritaria el destino de las sociedades.

Es un fenómeno histórico, porque este tipo de dominación política posee viejísimos antecedentes, pero adquirió nuevas formas con la revolución digital, la transnacionalización irrefrenable del capital financiero y el surgimiento de líderes populistas de ultraderecha.

Giuliano da Empoli, célebre por su libro Los ingenieros del caos, ilumina una cara de esta nueva realidad. En una nota publicada en el Financial Times el sábado pasado, titulada “How tech lords and populists changed the rules of power” (Cómo los señores de la tecnología y los populistas cambiaron las reglas del poder), sostiene que los dueños de las grandes tecnológicas, aliados con los líderes ultraderechistas encabezados por Donald Trump, están subvirtiendo el consenso de Davos, cuyo fundamento es un sistema conducido por tecnocracias políticas de derecha o izquierda moderadas, siguiendo principios democrático-liberales y respetando las reglas del mercado, a veces atenuadas por políticas sociales. Se trata del capitalismo democrático del que hablábamos al principio.

En las antípodas de éste se ubica la intervención paradigmática de Elon Musk, que da Empoli relata, en la manifestación de extremistas realizada estos días en Londres, bajo el rótulo “Unite the Kingdom”, donde el creador de Tesla afirmó que “se viene la violencia” y “luchamos o morimos”.

Las palabras de Musk, sostiene da Empoli, son la punta del iceberg que esconde un fenómeno más profundo: la disputa entre las elites de poder por el control del futuro. Cree el ensayista que la confluencia entre líderes de extrema derecha y magnates tecnológicos es estructural. “Ambos –escribe– derivan su poder de la insurrección digital, y ninguno de los dos está dispuesto a tolerar límites a su ansia de más: el viejo mundo y sus reglas son sus enemigos naturales, el objetivo a destruir para que el nuevo mundo prospere”.

Milei comparte de modo altisonante esta concepción y ha sido invitado al club de los magnates. Lo convirtieron en un héroe venido de un país periférico y exótico, al que conviene exhibir y premiar para mostrar hasta dónde llegó el movimiento que destruirá el viejo orden.

Pero algo no cierra. Milei está siendo devorado por los mismos medios que usó para llegar a la cima: la depuración económica y moral y las redes, que se le volvieron en contra. Trastabilla ante una sociedad que es moderna, aunque su economía no crezca.

Podremos autoflagelarnos o enfrentarnos, pero esa modernidad se expresa en conciencia de los derechos, respeto a las minorías, libertad de expresión, relativa convivencia política, sensibilidad ante la corrupción, debates y legislación progresistas, salud pública con áreas de excelencia y universidades prestigiosas.

Valores de la democracia liberal que aun menguantes se sostienen. No es exagerado decir que en Argentina se está librando una batalla entre esa modernidad y una ideología que, bajo el pretexto de la libertad y el saneamiento macroeconómico, parece querer que el país retroceda a la época de los reyes despóticos de Shakespeare.

El resultado de este lance no será indiferente para la política mundial. Ni para Trump, que le está poniendo demasiadas fichas a un discípulo en graves y quizás insuperables dificultades.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil

La bomba de Espert explota en varios frentes

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