Desde caminatas entre pinos hasta un encuentro que convoca a científicos y familias, Emilia García Ventureyra impulsa en Claromecó una experiencia pionera en la provincia de Buenos Aires para el mundo que propone mirar a los hongos desde una dimensión integral: ecológica, cultural, alimentaria y humana.
Foto: Jimena Martínez Chaves
Claromecó, Tres Arroyos, martes 11 febrero (PR/26) — Lo que empezó como curiosidad personal de Emilia García Ventureyra, licenciada en turismo y apasionada por la especialidad hongos, terminó convirtiéndose en un camino de aprendizaje colectivo que hoy posiciona a Claromecó como un punto emergente del universo fungi en la provincia de Buenos Aires.
Primicias Rurales compartió con ella una experiencia de turismo de aventura nocturna a la luz de la luna que cada tanto se escondía en las nubes mientras buscábamos hongos y la escuchábamos hablar de ellos con conocimiento y pasión.
Inquieta, solidaria, emprendedora sobre todo, Emilia García Ventureyra lideró la recorrida. Creadora y coordinadora de Claromecó Fungi, una propuesta que une educación ambiental, ciencia, micoturismo y comunidad.
“Mi pasión por los hongos fue creciendo con el tiempo, a medida que fui conociendo y comprendiendo su papel en el ciclo de la vida del bosque. Esa curiosidad inicial se transformó en un camino de aprendizaje constante y comunidad, que hoy se refleja en la creación y coordinación de Claromecó Fungi”, nos dijo.
Por qué Claromecó se está convirtiendo en un referente de hongos
Para Emilia, el crecimiento del interés por los hongos en la localidad no es casual.
“Creo que tiene que ver con la propuesta en sí. Claromecó Fungi es una de las primeras experiencias en la provincia de Buenos Aires que se animó a pensar los hongos desde una mirada integral: no sólo como conocimiento científico compartido en primera persona, sino también como una vivencia completa, abierta a todo tipo de público”.
Esa mirada amplia atraviesa cada actividad:
“La intención siempre fue ésa: poner sobre la mesa nuevas formas de comprender lo que la naturaleza nos ofrece, desde los alimentos hasta los biomateriales, la salud, la belleza o la bioremediación”, explicó.
Desde su experiencia, el Reino Fungi sigue siendo un territorio poco explorado:
Emilia cocinando hongos
“Los hongos son un recurso natural poco explorado, con un enorme potencial, y quizás lo que nos distingue es que tratamos de acercar ese universo de manera sencilla, inclusiva y curiosa, sin pretender tener todas las respuestas, sino invitando a descubrirlas juntos”.
¿Referente nacional? La humildad como punto de partida
Aunque su trabajo gana visibilidad, Emilia se corre de cualquier título.
“¿Referente nacional? No, para nada. Yo siento que, en todo caso, puedo ser la voz que impulsa el micoturismo en la provincia de Buenos Aires, pero cuando hablamos de referentes del reino fungi pienso en personas con una trayectoria científica enorme, como los doctores Edgardo Albertó, Bernardo Lechner o Carolina Barroetaveña, entre otros. Ellos son verdaderos referentes, con mayúsculas”.
Su lugar lo define desde otro lado: “Yo simplemente me reconozco como alguien que abrió un camino desde la curiosidad y la pasión, y que hoy tiene la alegría de compartirlo con la comunidad”.
Y resume su vínculo con los hongos en una frase que repite como principio: “En lo personal, sigo sintiendo que cada hongo me enseña algo nuevo… y que todavía sé muy poco. Esa es la magia: dejarse sorprender y aprender siempre”.
Cómo empezaron las salidas de reconocimiento
El origen de las caminatas fungi tiene nombre propio.
“Las salidas de reconocimiento empezaron gracias a mi gran amiga y mentora, Matilde Zúcaro. Ella es bióloga, fitoterapista y una referente en plantas nativas y medicinales. Con ella compartí largas caminatas de interpretación ambiental, que me enseñaron a mirar la naturaleza con otros ojos”.
En ese proceso fue integrando su propio interés por los hongos:
“En esos recorridos fui sumando mis conocimientos amateurs sobre hongos, y poco a poco esa curiosidad se transformó en impulso para animarme a organizar salidas exclusivas dedicadas a ellos”.
La metáfora que usa es tan clara como fúngica: “Podría decir que esas caminatas fueron el terreno fértil donde germinó mi pasión por abrir este camino… o, en palabras más fúngicas, donde el micelio me colonizó”.
Qué se aprende en las salidas
Las excursiones no empiezan por el hongo, sino por el ambiente.
“Lo primero que me gusta abordar en las salidas es el lugar mismo que transitamos. Me interesa contar qué tipo de ambiente estamos recorriendo y cómo las decisiones humanas han marcado su destino, para que podamos observar con otros ojos la respuesta que la naturaleza nos devuelve”.
Desde médanos y bosques amplía la mirada: “Hablamos de esa interacción constante entre lo humano y lo natural, y de los ciclos de las estaciones, con la adaptación de la flora, la fauna y la funga a esos ritmos incesantes”.
La actitud es central: “Para reconocer hongos, la clave es caminar despacio, atentos y relajados, conectados con el entorno. Es entonces cuando ocurre la magia de encontrar el primer ejemplar y la alegría que despierta”.
Pero el hallazgo es apenas el comienzo: “Luego viene el conocimiento profundo de cada especie, sus secretos visibles, sus señales sobre si son comestibles o tóxicos”.
Y siempre en relación con el ecosistema: “No es lo mismo un bosque de pinos que uno de lengas o robles, porque cada ecosistema tiene especies exclusivas que sólo se revelan cuando aprendemos a leer el lenguaje del bosque”.
En síntesis: “Las salidas son una invitación a empaparse de bosque, a detenerse en los detalles y a descubrir que cada hongo es un mensaje de la naturaleza, cumpliendo una función que se revela a nuestro paso”.
Hongos en Argentina y en Claromecó
Sobre cifras nacionales, es clara:
“No tengo idea de la cantidad exacta de especies de hongos que hay en Argentina; me atrevería a decir miles, con miedo de quedarme corta”.
En Claromecó, la experiencia concreta sí tiene números:
“Hemos identificado más de 60 especies diferentes”.
Foto izq: Búsqueda nocturna debajo de una constelación
Entre las comestibles menciona enoki, lactario delicioso, suillus, xerocomus, calvatia, agaricus silvestres, laetiporus sulphureus, coprinus comatus y pisolithus arhizus. También especies con potencial medicinal como trametes y pycnoporus.
Pero siempre subraya la importancia de los tóxicos: amanita phalloides, amanita gemmata y agaricus xanthodermus.
“Más allá de los números, lo que me interesa transmitir es que cada salida es una oportunidad para descubrir la riqueza y la complejidad del reino fungi, con sus sabores, sus riesgos y sus secretos”.
El puesto en la feria: Rico Claromecó
Desde hace casi ocho años participa en la Feria de Productores Locales.
Foto La Voz del Pueblo
Elabora encurtidos de hongos silvestres recolectados por ella, hongos secos, blends de té, mezclas botánicas para gin, vinagres probióticos de fermentación natural y otros productos bajo el nombre Rico Claromecó.
Está en proceso de formalización dentro del programa PUPAAS, con el objetivo de comercializar en toda la provincia.
“Para mí, el puesto en la feria no es sólo un espacio de venta: es un lugar de encuentro, donde cada frasco y cada mezcla cuentan una historia del bosque y de la comunidad que lo habita”.
Este es uno de los hongos de la zona de Claromecó que Emilia vende deshidratados y que tiene la consistencia de la carne de pollo, de ahí el nombre. En el paquete: una receta
Claromecó Fungi: el encuentro que crece cada otoño
El gran salto llegó en 2022 con la primera edición de Claromecó Fungi, tras dos años de imaginar un encuentro que uniera especialistas y público general.
Hoy va por su cuarta edición, con alianza de Pablo Postemsky (CERZOS-CONICET) y la ONG local EAC.
“Mi sueño ahora es que se convierta en un referente de ecoturismo: un espacio de encuentro y divulgación, no solo sobre hongos, sino también sobre el cuidado de la naturaleza y el vínculo sano entre turistas y territorio”.
📅 Próxima edición: 1, 2 y 3 de mayo de 2026
Habrá caminatas, experiencias con lupas y microscopios, talleres de cocina con hongos, charlas, feria fungi y de productores locales, libros, preparados, conservas y kits de cultivo.
“Es una invitación abierta a descubrir que los hongos son mucho más que alimento o ciencia: son cultura, comunidad y futuro compartido”.
Estar con Emilia García Ventureyra lleva a una apertura de los sentidos y una invitación a contagiarse de su entusiasmo, no sólo por los hongos, sino por la vida misma.
A pocos meses de inaugurar su nueva sede, el laboratorio de la Bolsa de Comercio de Rosario recibió y procesó su primera muestra de carne bovina, un paso que refuerza los mecanismos de calidad e inocuidad alimentaria
Rosario, martes 10 febrero (PR/26) — El laboratorio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), BCRlabs, procesó su primera muestra de carne bovina, marcando el inicio efectivo de los análisis de calidad en carnes y ampliando su reconocido trabajo en el control y análisis de granos hacia un nuevo rubro de alimentos de consumo cotidiano.
Este avance se inscribe en la estrategia de fortalecimiento técnico que la BCR viene desarrollando en los últimos años y que tuvo uno de sus hitos recientes con la inauguración, en noviembre de 2025, de la nueva sede de su laboratorio.
Ese espacio moderno, diseñado para concentrar distintas áreas de análisis, permitió consolidar capacidades, equipamiento y procesos, creando las condiciones para dar este nuevo paso hacia el ámbito cárnico.
La primera muestra procesada correspondió a tejido de hígado bovino. Tras un tratamiento previo y distintos procedimientos de preparación, la muestra fue analizada con equipamiento de alta precisión que permite detectar la presencia de sustancias indeseables con gran sensibilidad y confiabilidad.
Con esta nueva línea de trabajo, la BCR se suma al reducido grupo de laboratorios con capacidad para realizar este tipo de análisis en el país, aportando más infraestructura técnica al sistema de control de alimentos y ofreciendo a la cadena cárnica una alternativa con tiempos ágiles y estándares de calidad elevados.
Estos análisis se enmarcan en las exigencias del Plan de Control de Residuos e Higiene de Alimentos (CREHA) del SENASA, el esquema nacional mediante el cual el organismo sanitario define qué muestras deben analizar los frigoríficos y con qué periodicidad.
A través de este plan, se monitorea de manera sistemática la presencia de residuos de medicamentos veterinarios, contaminantes u otras sustancias no deseadas en los alimentos de origen animal, con el objetivo de proteger la salud de los consumidores y garantizar el cumplimiento de los estándares requeridos tanto para el mercado interno como para las exportaciones.
La realización de este tipo de análisis resulta clave para la cadena cárnica, ya que permite verificar que las carnes comercializadas cumplen con los límites permitidos por la normativa sanitaria.
Además de brindar mayor seguridad a los consumidores, estos controles son un requisito fundamental para sostener el acceso a mercados internacionales cada vez más exigentes en materia de trazabilidad e inocuidad alimentaria.
Desde el punto de vista técnico, el análisis de carnes implica una serie de etapas. La muestra —en este caso hígado bovino, una matriz que suele concentrar residuos— es homogenizada y sometida a un proceso de extracción y “limpieza” para aislar los compuestos de interés.
Luego se analiza mediante equipos de cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas, tecnología de alta sensibilidad que permite identificar y cuantificar con precisión la presencia de sustancias indeseables incluso en concentraciones muy bajas
Este tipo de equipamiento es el estándar internacional para el control de residuos en alimentos de origen animal.
La nueva sede de BCRlabs, inaugurada en noviembre de 2025, fue concebida justamente para albergar este tipo de desarrollos.
Con más de 3.000 metros cuadrados y áreas específicas para análisis fisicoquímicos, microbiológicos y de alta complejidad instrumental, el complejo permitió integrar equipos, protocolos y equipos de trabajo bajo una misma lógica operativa.
Esta infraestructura no sólo mejora la eficiencia de los procesos actuales, sino que abre la puerta a la incorporación de nuevos servicios analíticos en el futuro, consolidando al laboratorio de la BCR como un actor de referencia en el ecosistema agroindustrial.
Buenos Aires, jueves 5 febrero (PR/26) – Enero marcó el inicio de una nueva vendimia en Argentina, un ritual que se extiende hasta marzo, pero que este año se desarrolla en un escenario de profunda complejidad económica para el sector vitivinícola.
Con precios estancados, costos en alza y un consumo en baja, la búsqueda de diferenciación se ha convertido en una estrategia de supervivencia.
En este contexto, un proyecto científico liderado por el microbiólogo argentino Germán González Riachi, propone una solución innovadora: encontrar en el corazón de la bodega y en sus levaduras nativas, la clave para la autenticidad y el futuro del vino argentino.
En un año marcado por la incertidumbre económica, la ciencia ofrece una herramienta concreta para fortalecer la industria vitivinícola argentina.
“La cosecha de uva, es un momento culminante del ciclo de la vid y es también el punto de partida de un proceso invisible pero decisivo: la fermentación”, comenta Riachi y agrega, “es acá donde la microbiología del vino juega un papel fundamental. En un mercado globalizado que tiende a la homogeneización de los sabores, la identidad de un vino, su capacidad de contar la historia de su terroir, se ha vuelto un valor invaluable”.
Según informes recientes, los precios de la uva no se han actualizado en los últimos dos años, mientras que los costos de cosecha y transporte han aumentado más del 100%.
A esto se suma una caída del consumo interno de entre un 2% y un 3% anual, y un excedente de producción que presiona aún más los precios a la baja.
La desregulación del mercado ha dejado a los productores en una posición de desventaja frente a los grandes formadores de precios, y la crisis hídrica amenaza la viabilidad de los viñedos.
Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, manifestó que “es uno de los peores años de la historia”. En este escenario, la estandarización del perfil sensorial de los vinos, producto del uso de un puñado de levaduras comerciales seleccionadas por su eficiencia, se convierte en un obstáculo para el crecimiento. El consumidor actual, sediento de autenticidad y de historias, busca en el vino una experiencia que vaya más allá del sabor.
Frente a esta encrucijada, Germán, con su proyecto Ciencia del Vino, emerge como una visión transformadora para la industria. Se trata del primer laboratorio móvil de microbiología enológica de Latinoamérica, diseñado para llevar la ciencia directamente a las bodegas y trabajar en colaboración con los productores. La iniciativa propone un estudio a escala nacional para mapear la diversidad microbiológica del país y su impacto en el terroir vitivinícola.
El corazón del proyecto es el estudio y la selección de levaduras nativas, los microorganismos autóctonos de cada viñedo y bodega. “Estas levaduras, a diferencia de las comerciales, son únicas de cada lugar y confieren al vino características sensoriales distintivas y particulares. Son, en esencia, la “firma” microbiológica del terroir”, explica Riachi.
“Las levaduras nativas son el resultado de un fascinante proceso de selección natural. Cada viñedo y bodega alberga su propia comunidad microbiana única, una suerte de ‘huella digital’ invisible moldeada por factores como el clima, la composición del suelo, las variedades de uva cultivadas, las prácticas agrícolas, los métodos de vinificación y la propia historia del lugar”.
El inicio de la cosecha 2026 es el momento ideal para que los productores adopten este enfoque científico. Aplicar la ciencia microbiológica desde este primer momento permite capturar y preservar la identidad única del terroir, sentando las bases para la creación de vinos con una personalidad inigualable.
El laboratorio móvil de Ciencia del Vino permite realizar un monitoreo microbiológico en tiempo real, aislar y caracterizar las levaduras nativas de cada finca, y crear un banco de levaduras propio para cada productor.
Esto no sólo permite diferenciarse de la competencia, sino que también brinda un mayor control sobre el proceso de fermentación, agregando valor a los vinos al poder comunicar al consumidor la historia detrás de su terroir, una historia que ahora incluye a sus propios microorganismos.
En una cueva de la isla de Muna se identificaron en 2015 plantillas de manos de 67.800 años, consideradas las más antiguas del mundo atribuidas a humanos modernos.
El arte rupreste de la cuerva de la isla de Muna. National Geographic
Buenos Aires, jueves 5 febrero (PR/26) – En 2015, un equipo internacional de arqueólogos identificó en una cueva de la isla de Muna, al sureste de Sulawesi, Indonesia, una de las evidencias más antiguas de arte rupestre realizadas por humanos.
Se trata de una plantilla de mano con un dedo estilizado en forma de garra, cuya antigüedad mínima fue estimada en 67.800 años, un registro que modificó el conocimiento sobre el origen del arte y la capacidad simbólica humana.
Según un artículo de National Geographic, el hallazgo se produjo en la cueva Liang Metanduno, un sitio conocido por los habitantes locales por sus pinturas prehistóricas de figuras humanas, embarcaciones y animales, realizadas con pigmentos rojos y marrones. Hasta entonces, se creía que esas representaciones tenían apenas unos pocos miles de años.
La investigación fue encabezada por el arqueólogo indonesio Adhi Agus Oktaviana, de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Indonesia (BRIN), junto con el explorador de National Geographic Maxime Aubert, arqueólogo y geoquímico de la Universidad Griffith de Australia.
Para determinar la antigüedad de las pinturas, el equipo aplicó una técnica innovadora de datación por ablación láser de la serie del uranio, que permite analizar microscópicos depósitos de carbonato formados sobre los pigmentos de ocre.
Los resultados del estudio fueron publicados en enero en la revista Nature y mostraron que la plantilla de mano de Muna era unos 16.600 años más antigua que el arte rupestre previamente documentado en Sulawesi y aproximadamente 1.100 años anterior a las plantillas de manos halladas en España, algunas de ellas atribuidas a neandertales.
Para los investigadores, el hallazgo aportó evidencia clave sobre el desarrollo cognitivo temprano de los humanos modernos en el archipiélago indonesio durante el Pleistoceno tardío. La modificación intencional de la silueta de la mano para transformarla en una garra fue interpretada como una muestra de pensamiento abstracto y capacidad simbólica avanzada.
El equipo también logró datar plantillas de manos en otras cuevas de la región, con edades que oscilaron entre los 44.500 y los 20.400 años.
Estos datos sugirieron la existencia de una tradición artística sostenida durante decenas de miles de años, incluso durante el último máximo glacial, cuando el nivel del mar era más bajo y gran parte del sudeste asiático formaba la masa continental conocida como Sondalandia.
Los investigadores sostuvieron que estos descubrimientos cuestionaron las visiones eurocéntricas que ubicaban el surgimiento de la modernidad cognitiva exclusivamente en Europa.
Además, el arte rupestre de Indonesia aportó pistas fundamentales sobre las rutas migratorias de los primeros humanos que, hace unos 65.000 años, cruzaron mares abiertos para llegar a Australia.
En una región donde los restos humanos del Pleistoceno son escasos, las pinturas rupestres de Muna se consolidaron como una de las principales fuentes de evidencia sobre la presencia humana temprana. Para los científicos, estas imágenes funcionan como una ventana excepcional al pensamiento, la imaginación y las capacidades tecnológicas de los primeros pobladores del sudeste asiático.
En Argentina
La Cueva de las Manos de Argentina es un sitio arqueológico y Patrimonio de la Humanidad (UNESCO, 1999) ubicado en el Cañadón del río Pinturas, provincia de Santa Cruz, Argentina.
Destaca por sus pinturas rupestres de más de 9.000 años de antigüedad, mostrando manos en negativo/positivo, escenas de caza y guanacos, siendo una de las expresiones artísticas más antiguas de Sudamérica.
Información Clave:
Ubicación: Noroeste de Santa Cruz, sobre el cañón del río Pinturas, cerca de Perito Moreno y Bajo Caracoles.
Antigüedad: Las pinturas datan de hace más de 9.000 años (aprox. 7350 a.C.) hasta épocas más recientes, cubriendo un periodo de 8.000 años.
Arte: Predominan las siluetas de manos (hechas con técnica de aerografía), figuras de guanacos, choiques y escenas de caza en colores ocres, rojos, amarillos, blancos y negros.
Acceso: Se accede mediante senderos (aprox. 2.6 km) desde el Parque Provincial. Se recomienda precaución y, a veces, uso de casco.
Importancia: Representa la vida de los antecesores de los tehuelches, antiguos pueblos cazadores-recolectores.
El lugar se encuentra protegido dentro del Parque Provincial Cueva de las Manos, con el objetivo de preservar estas invaluables expresiones artísticas de las amenazas del vandalismo y el turismo desmedido.
Las claves detrás del crecimiento de una proteína cada vez más elegida por los argentinos
Buenos Aires, martes 3 febrero (PR/26) — Con el inicio de un nuevo año, muchas personas buscan adoptar hábitos de alimentación más equilibrados y conscientes. En ese contexto, la carne de cerdo se consolida como una alternativa saludable, nutritiva y versátil, que explica su creciente presencia en la mesa de los argentinos.
En 2025, el consumo per cápita de carne porcina alcanzó los 17,92 kilos por habitante, lo que representa un crecimiento interanual del 7,7 % respecto de 2024.
Esta tendencia positiva se apoya, además, en un récord de producción nacional: durante los primeros meses del año se registraron niveles históricos de faena y elaboración, con más de 5,5 millones de cerdos faenados y una producción cercana a las 526 mil toneladas de carne porcina.
En conjunto, estos indicadores reflejan la expansión sostenida del sector porcino y su consolidación como una proteína eficiente, confiable y cada vez más valorada por los consumidores.
Un alimento nutritivo y alineado con una dieta equilibrada
El mayor protagonismo de la carne de cerdo también responde a sus atributos nutricionales, que la convierten en una opción adecuada para una alimentación saludable. Se trata de una proteína de alto valor biológico, con una composición equilibrada de aminoácidos esenciales y fácil digestión, fundamental para el mantenimiento de la masa muscular y la recuperación física.
“Gracias a las mejoras en la alimentación y en los sistemas de cría, en las últimas décadas se logró reducir cerca de un 30 % el contenido graso, incrementando la proporción de carne magra. Además, más de la mitad de sus grasas son insaturadas, principalmente omega 9, asociadas a un mejor perfil lipídico”, explica Guillermo Racca, médico veterinario y gerente técnico del área de Porcicultura de MSD Salud Animal.
“La carne de cerdo aporta también vitaminas del complejo B —con especial presencia de tiamina (B1)— y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio, con niveles de colesterol similares, e incluso en algunos casos inferiores, a los de otras carnes de consumo habitual”, agrega.
Versatilidad culinaria para todos los días
Otro de los factores que impulsan su consumo es su versatilidad en la cocina. La amplia variedad de cortes disponibles —desde opciones magras como lomo, carré o solomillo, hasta preparaciones más tradicionales— permite adaptarla a distintos estilos de cocina y métodos de cocción. Esto facilita su incorporación en menús cotidianos, desde platos livianos y rápidos hasta recetas al horno o a la parrilla, alineadas con las recomendaciones actuales de una dieta variada y moderada.
La salud animal, un pilar de la calidad alimentaria
Detrás de este crecimiento sostenido, existe un trabajo clave en materia de sanidad y bienestar animal. La aplicación de programas sanitarios integrales, el monitoreo permanente de la salud de los animales y la incorporación de innovación en medicina veterinaria han contribuido a mejorar la eficiencia productiva y a fortalecer la calidad de los alimentos que llegan al consumidor.
“La sanidad animal es un eslabón central para garantizar alimentos seguros y sistemas productivos responsables. Hoy, la prevención —a través de programas sanitarios bien planificados y tecnologías innovadoras como la vacunación sin agujas— permite proteger a los animales de manera más eficiente, reducir el estrés y mejorar su bienestar. Cuidar la salud de los animales forma parte de una mirada integral de Una Sola Salud, donde la salud animal, la salud humana y el ambiente están profundamente conectados”, concluye Racca.
De este modo, el crecimiento de la carne de cerdo no responde únicamente a una tendencia de consumo, sino a un proceso integral que combina nutrición, prevención y sanidad animal, y que resulta clave para asegurar alimentos seguros, de calidad y alineados con los hábitos de una alimentación saludable desde el comienzo del año.
Fuente: MSD Salud Animal
Primicias Rurales
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Acerca de MSD Salud Animal
A lo largo de más de un siglo, MSD, empresa biofarmacéutica líder en el mundo, ha desarrollado medicamentos y vacunas para una gran cantidad de enfermedades desafiantes a nivel mundial. MSD Salud Animal, una división de Merck & Co., Inc., Kenilworth, N.J., USA, es la unidad de negocio de salud animal global de MSD.
Lo realizó el SENASA en Ezeiza ante autoridades del USDA-APHIS y COPEXEU en el marco del Programa de pre-embarque.
Buenos Aires, lunes 2 febrero (PR/26) — En el aeropuerto internacional de Ezeiza, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recibió a autoridades del servicio fitosanitario de Estados Unidos (USDA-APHIS, por sus siglas en inglés) ante quienes realizó una demostración de la inspección para el envío de frutas provenientes de áreas libres de mosca de los frutos a ese destino.
De la visita protocolar participaron, además de las autoridades del USDA-APHIS, la coordinadora responsable del programa de pre-embarque para América del Sur Chile y Argentina, miembros activos del Comité de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas Frescas para EE.UU. (COPEXEU) y agentes de coordinación operativa del Programa de pre-embarque para la exportación de frutas a EE.UU. quienes, acompañados por autoridades del Centro Regional Metropolitano del SENASA, recorrieron las instalaciones de la Sala de inspección entomológica de la Terminal de Carga Argentina (TCA).
Durante la demostración in situ de la operativa de trabajo de inspección de las frutas con destino a Estados Unidos, el SENASA mostró cómo es el circuito de la carga a inspeccionar, desde que atraca el camión en la sala, la verificación documental y de precintos que se realiza sobre el pallet muestra, y su circulación dentro de la sala. Luego se realizó un ejemplo del procedimiento en la mesa de inspección y la constatación de la ausencia de insectos cuarentenarios para Estados Unidos.
El SENASA explicó como es la intervención de la oficina certificante de Ezeiza, que además de verificar la trazabilidad de las cargas que arriban a la sala de inspección, y emitir el certificado fitosanitario de exportación una vez concluida la inspección entomológica, de forma permanente, verifica las condiciones del sitio de transferencia, en el que las cargas se disponen previo a su consolidación y carga.