La edad para acceder a la jubilación ordinaria será de 66 años y 10 meses para quienes no acrediten una cotización de 38 y 3 meses.
Buenos Aires, viernes 14 noviembre (PR/25) — La edad de jubilación en España volverá a modificarse en 2026, en línea con el calendario progresivo que culminará en 2027 y fijará los 67 años como referencia para quienes no alcancen los 38 años de cotización exigidos.
Confirmado por el Gobierno | Esta será la nueva edad para jubilarse a partir del 1 de enero de 2026
Desde el 1 de enero de 2026, los trabajadores con menos de 38 años y 3 meses cotizados sólo podrán jubilarse con el 100% de la pensión a los 66 años y 10 meses, dos meses más tarde que en 2025, cuando la edad ordinaria se sitúa en 66 años y 8 meses.
Confirmado por el Gobierno | Esta será la nueva edad para jubilarse a partir del 1 de enero de 2026
Por su parte, la situación para aquellos trabajadores que sí han cotizado 38 años y tres meses o más es diferente. Estos podrán jubilarse cuando alcancen los 65 años, siempre que acrediten esos 38 años y 3 meses de cotización a la Seguridad Social.
Por tanto, el tiempo de cotización para poder acceder a la jubilación con 65 años también variará en 2026, que será de 38 años y 3 meses, en lugar de los 38 años exactos exigidos en 2025.
Año
Años cotizados
Edad de jubilación
2025
38 años y 3 meses o más
Menos de 38 meses y 3 meses
65 años
66 años y 8 meses
2026
38 años y 3 meses o más
Menos de 38 meses y 3 meses
65 años
66 años y 10 meses
2027
38 años y 6 meses o más
Menos de 38 meses y 6 meses
65 años
67 años
Será a partir de 2027 cuando cambien las condiciones para acceder a la pensión de jubilación en función del periodo cotizado. En 2027, para jubilarse con 65 años será necesario cotizar a la Seguridad Social, al menos, 38 años y seis meses. Aquellos que no cumplan con este requisito, deberán esperar a los 67 años.
Jubilación anticipada
Pese a las modificaciones en los requisitos de cotización y edad, los trabajadores con al menos 38 años y 3 meses cotizados podrán seguir accediendo a la jubilación anticipada. Esta opción permite retirarse hasta dos años antes de la edad ordinaria.
Por ejemplo, quien tenga derecho a jubilarse a los 65 años por cumplir con el tiempo mínimo de cotización, podrá hacerlo desde los 63, aunque la pensión se verá reducida en función del adelanto, siendo mayor la penalización cuanto antes se acceda a ella.
Por su parte, los que sí tienen que llegar hasta los 66 años y 10 meses para jubilarse en 2026, podrán acceder a la jubilación anticipada a partir de los 64 años y 10 meses si tienen menos de 38 años y 3 meses cotizados.
También en este caso tendrán el correspondiente coeficiente de reducción en su pensión de jubilación. En líneas generales, la reducción oscila entre el 21% y el 3,26% en función de si se adelanta entre 24 meses o un mes.
En Dinamarca
El Parlamento de Dinamarca ha aprobado una medida que posicionará al país como líder en Europa en términos de edad de jubilación: a partir de 2040, aquellos que hayan nacido después de enero de 1970 deberán esperar hasta los 70 años para retirarse del mercado laboral.
El océano oculto de Encélado mantiene condiciones estables desde hace millones de años. Nuevo estudio confirma que Saturno esconde clave extraterrestre.
La ciencia está emocionada con esto en Saturno.
Buenos Aires, viernes 14 noviembre (PR/25) — El descubrimiento que revoluciona la búsqueda de vida extraterrestre llegó desde las profundidades heladas del sistema solar. Encélado, una de las 83 lunas conocidas de Saturno, esconde bajo su corteza congelada un océano global de agua líquida salada que podría ser el hogar perfecto para organismos vivos.
Y ahora, científicos confirmaron que este mar subterráneo mantiene las condiciones ideales para la vida desde hace millones de años.
El polo norte esconde el secreto de Saturno
La clave está en el calor. La gravedad brutal de Saturno comprime y estira constantemente a Encélado mientras orbita alrededor del gigante gaseoso, generando fricción interna que mantiene el agua líquida. Pero no cualquier temperatura sirve: demasiado frío y todo se congela, demasiado calor y el ambiente se vuelve hostil. Lo que acaban de descubrir los investigadores del Instituto de Investigación del Sudoeste y la Universidad de Oxford es que el equilibrio es perfecto.
Durante años, los científicos estudiaron solo el polo sur de Encélado, donde impresionantes géiseres expulsan vapor de agua y partículas de hielo hacia el espacio. Se asumía que el polo norte era una región muerta, sin actividad geológica. Error fatal.
Los números no mienten: Encélado pierde exactamente 54 gigavatios de calor, la misma cantidad que genera internamente por las fuerzas de marea. Este equilibrio perfecto significa que el océano puede mantenerse líquido durante escalas de tiempo geológicas, ofreciendo millones de años para que la vida evolucione.
Georgina Miles y Carly Howett lideraron un equipo que reanalizó datos de la sonda espacial Cassini de la NASA, comparando imágenes del polo norte tomadas en invierno (2005) y verano (2015). La superficie resulta ser 7 grados centígrados más cálida de lo esperado. Esa diferencia solo se explica por el calor que escapa del océano subterráneo.
¿Por qué Encélado es el candidato perfecto en Saturno?
La combinación es letal para los escépticos: agua líquida, calor constante, compuestos químicos como fósforo e hidrocarburos complejos. Encélado tiene todos los ingredientes que conocemos como esenciales para la vida. Y ahora sabemos que las condiciones son estables, no un capricho temporal del cosmos.
Los géiseres del polo sur lanzan material del océano directamente al espacio, lo que facilita futuras misiones de exploración. No hace falta perforar kilómetros de hielo: basta con volar a través de las columnas de vapor y analizar las muestras. La NASA y otras agencias espaciales ya diseñan sondas específicas para esta tarea.
El descubrimiento transforma a Encélado en el objetivo número uno para la búsqueda de vida extraterrestre en nuestro sistema solar, desplazando incluso a Europa, la luna de Júpiter.
La próxima década podría traer la respuesta a la pregunta más antigua de la humanidad: ¿estamos solos en el universo?
La Dirección de Protección Civil de la Municipalidad de Malargüe comunicó a la comunidad que el complejo volcánico Planchón-Peteroa presentó un incremento en su actividad superficial
Mendoza, viernes 14 noviembre (PR/25) — La reciente y constante actividad del volcán Planchón-Peteroa, cercano a Malargüe, en el límite con Chile, puso en alerta a la población del sur mendocino, generando incluso temor acerca de si las cenizas podrían llegar a la ciudad de Mendoza o extenderse a otras provincias.
Sin embargo, los especialistas llamaron a la calma, más allá de recomendar seguir con atención el fenómeno, informarse y tomar medidas preventivas ante posibles eventos futuros. Además, en diálogo con LA NACION, los expertos explicaron que no hay forma de predecir una erupción, aunque aclararon que la columna de humo es “débil”, de baja altura, y solo afecta a las inmediaciones de esa montaña en particular, donde no hay habitantes.
“Lo primero a tener en cuenta es que no hay que preocuparse. Es energía que se libera de la tierra. Todo esto está siendo monitoreado, con un observatorio volcánico del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), con filmaciones, sismógrafo y seguimiento permanente. Uno sabe cómo va comportándose. Hace dos meses que este volcán está en alerta amarilla”, señaló a este diario Javier Gómez Figueroa, licenciado en Ciencias Geológicas y especialista en vulcanología. El experto recordó que el complejo volcánico Planchón-Peteroa-Azufre está segundo en el nivel de riesgo volcánico en la Argentina.
Para el especialista, que es profesor de Fundamentos de Vulcanología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Cuyo, lo interesante que tiene Mendoza es que es “un laboratorio a cielo abierto”. De los volcanes más peligrosos del país, cinco están ubicados en la provincia, lo que habla de su potencial volcánico. Entre ellos se destacan, no sólo el Planchón, sino el volcán Laguna del Maule, el Maipo o el complejo San José Marmolejo, en el Valle de Uco.
De acuerdo con la explicación de los profesionales del sector, los volcanes de la Cordillera de los Andes tienen un tipo de erupción particular: emiten nubes en forma de “columna eruptiva”. Esta llega a diferentes alturas, por lo que cuando un volcán hace erupción, como ocurrió con el Calbuco, en Chile, en 2015, con cenizas que se vieron hasta en la ciudad de Buenos Aires, lo que provocó que se frenara la actividad en Aeroparque y en Ezeiza, fue porque la columna llegó hasta una altura de 10 kilómetros.
“En el caso del Peteroa tiene una actividad que deja toda la ceniza alrededor. No ha alcanzado a llegar a Las Loicas, la localidad malargüina más cercana. Es una columna más débil que llega a los 700 metros de altura, nada más”, explicó Gómez Figueroa. Y graficó: “Esto se debe a que el volcán está juntado energía o tira la energía en pulso. Puede entrar en erupción, pero no se puede predecir. Es como los sismos. Cuando hay varios temblores seguidos se postula que se está liberando energía, como un resorte, lo que es mejor y no viene todo junto, pero no hay forma de saberlo”.
Advertencias
De igual forma, desde el sector aclaran que las advertencias oficiales están hechas, en base a la información disponible. “Sí hay que tener en cuenta que Peteroa está en una etapa de alerta amarilla, con fractura de roca, desde abajo, y que hay gases y lava migrando desde el subsuelo hacia la tierra; eso está pasando pero no podemos afirmar que habrá una erupción”, recalcó el geólogo. “El único que hoy podría verse afectado es el nuevo complejo de esquí premiun El Azufre, que se encuentra en la ladera del volcán, pero que no está operativo en esta época del año. No hay nadie en la zona, solo un puesto de Gendarmería con muy poca gente y una oficina de Vialidad. En esta área hay una nube de humo o fumarola que afecta sólo ese lugar”, aclaró.
Por tal motivo, el especialista pidió tranquilidad a los ciudadanos y los invitó a estar informados sobre el tema, como lo hacen habitualmente, al menos en Mendoza, con los sismos. “Hay energía que se está liberando; no hay que asustarse, pero sí hay que estar prevenido”, insistió y apeló a las recomendaciones que dan junto con Defensa Civil. Entre ellas, se destacan: evitar actividades prolongadas al aire libre, proteger los ojos, utilizar barbijos o pañuelos húmedos, mantener cerradas puertas y ventanas hasta que disminuya la concentración de cenizas, y cubrir los tanques de agua y limpiar superficies con paños húmedos para evitar que el polvo ingrese en los sistemas de ventilación.
“El mendocino está muy acostumbrado a los sismos, pero no a la cuestión volcánica. Entonces hay que hacer hincapié en cómo actuar frente a la ceniza, ya que si cae en zonas de vides, por ejemplo, no pueden hacer fotosíntesis y no darán uvas, arruinando la producción por dos años. También, las plantas potabilizadoras que están al aire libre se afectan totalmente, por lo que no se puede usar la red potable. Esto la gente no lo sabe. No solo se registran sismos en Mendoza, hay riesgo volcánico, por lo que se deben tomar las medidas preventivas”, expuso el experto.
Y aclaró que frente a una lluvia de cenizas no se puede salir a la calle, al tiempo que hay que utilizar barbijo ya que hay una alta carga de sílice en el aire, lo que afecta directamente a los pulmones. “También se arruinan los servicios turísticos que están muy cerca de las zonas volcánicas, como pasa en Valle de Uco. Esto nadie lo plantea, no es catastrófico, pero los volcanes están ahí y el impacto es importante”, ponderó Gómez Figueroa, quien aclaró que en los volcanes de la cordillera argentina no se presentan “flujos de lava”, por lo que ese material no llega a las zonas cercanas.
Así, a diferencia de lo que ocurre con las montañas de Hawaii, Islandia, España o Italia, donde los volcanes son “más fluidos”, en nuestra región se trata de volcanes “más explosivos”, por lo que no emiten lava, sino una columna eruptiva.
Nube de cenizas
El 6 de noviembre pasado, la Dirección de Protección Civil de Malargüe, junto al Segemar, confirmó la presencia de una nube de cenizas en las zonas aledañas al volcán, impulsada por los fuertes vientos en altura. Sin embargo, se trató de un alcance acotado por la baja altura de la columna eruptiva.
El informe detalló que se detectó un nuevo pulso de emisión de ceniza y gases volcánicos, con una pluma que alcanzó aproximadamente 1100 metros por encima del cráter. La dirección predominante del desplazamiento fue hacia el sector sur-sureste, por lo que la afectación se mantuvo en las áreas inmediatas al complejo y no representó riesgo para las zonas urbanas.
El volcán Planchón-Peteroa, que se extiende entre la provincia de Mendoza y la Región del Maule (Chile), permanece así bajo alerta técnica amarilla, lo que implica -según Segemar- un incremento en la actividad sísmica y fumarólica (mezcla de gases), además de posibles caídas de ceniza.
La eutanasia para mascotas y la eutanasia para personas son dos cosas muy diferentes. Un veterinario católico analiza algunos principios relacionados con los animales.
España, viernes 14 noviembre (PR/25) — Despedirse de una mascota querida ya sea por muerte natural, enfermedad o eutanasia es uno de los momentos más difíciles para cualquiera.
El dolor es real, pero la fe católica nos enseña que la compasión y la misericordia deben guiar nuestras decisiones. Como nos recuerda el Catecismo, «los animales son criaturas de Dios… con su mera existencia le bendicen… Por eso los hombres les deben bondad».
En otras palabras, nuestras mascotas nos han sido confiadas como parte de la creación de Dios, y estamos llamados a tratarlas con gentileza y cuidado. La Iglesia advierte que «es contrario a la dignidad humana causar sufrimiento o la muerte innecesaria a los animales».
En conjunto, estas verdades significan que poner fin cuidadosamente al sufrimiento de una mascota puede ser un acto de caridad, no de crueldad.
Enseñanza católica sobre los animales
Jaromir Chalabala | Shutterstock
La doctrina católica hace hincapié en el cuidado y la misericordia hacia las criaturas de Dios. Los puntos clave incluyen:
Amabilidad: «Los animales son criaturas de Dios… los hombres les deben amabilidad». Imitamos a santos como San Francisco de Asís, que trataba con amor a los animales, tratando a las mascotas con delicadeza.
Sin sufrimiento innecesario: El Catecismo advierte que causar sufrimiento innecesario a un animal está mal. Por el contrario, sacrificar a una mascota que sufre es a menudo la única forma de evitar un dolor innecesario.
Cuidado justo: Las Escrituras coinciden. «Los justos cuidan de su ganado» (Proverbios 12, 10). En otras palabras, un dueño amoroso ve el sufrimiento de una mascota como algo que hay que acabar, no prolongar.
La providencia de Dios: Jesús enseñó que Dios cuida de todas las criaturas. «Mirad las aves del cielo… vuestro Padre celestial las alimenta» (Mateo 6, 26). Si Dios provee para los gorriones, ¿cuánto más honra Él el amor que te motiva a evitar el dolor a una mascota?
En resumen, las enseñanzas de la Iglesia y las Escrituras nos invitan a ser guardianes de nuestras mascotas: amarlas, cuidarlas y ahorrarles agonías innecesarias. La eutanasia en este contexto, realizada de forma humanitaria y con buena intención, se considera una respuesta misericordiosa al sufrimiento, no un pecado.
Cuando la compasión lleva a decisiones difíciles
Todos los veterinarios católicos y propietarios de mascotas conocen la dolorosa realidad: algún día tal vez tengamos que elegir entre dejar que una mascota sufra o aliviar su dolor mediante la eutanasia. Aunque la decisión nos rompa el corazón, puede ser la opción más compasiva. Los veterinarios católicos llevan mucho tiempo observando la diferencia entre la vida humana y la animal.
Como explica la Dra. Meg Herriot (una veterinaria católica dominica), «los animales tienen derecho a no sufrir», ya que no comparten la dignidad humana única y la misión redentora que Cristo otorgó a las personas.
Esto no quiere decir que las mascotas no sean importantes, sino que nuestro amor puede centrarse en poner fin al dolor. Herriot señala: «Los animales no tienen un sufrimiento redentor; nosotros sí… Yo sacrifico a los animales por respeto a Su creación».
Decisiones en mascotas
DimaBerlin | Shutterstock
Del mismo modo, veterinarios católicos como la Dra. Emily King afirman que la Iglesia distingue claramente la vida humana de la vida animal. Si bien la eutanasia humana nunca está permitida, el caso de una mascota que sufre es muy diferente.
En su trabajo, la Dra. King hace hincapié en que elegir la eutanasia para una mascota querida es la decisión correcta si se hace por una preocupación genuina por el bienestar del animal. Según ella, en última instancia es una «expresión de amor y responsabilidad», una forma de honrar la vida de la mascota al no dejar que sufra un dolor insoportable.
Todo católico que haya amado alguna vez a una mascota comprende esta tensión. Apreciamos la alegría, el consuelo y la curación que nos aportan nuestros animales, pero también reconocemos que «te haces responsable para siempre de lo que has domesticado».
En la práctica, esto significa caminar por una línea muy fina: proporcionar cuidados y consuelo en cada etapa, rezar para recibir orientación y confiar en la sabiduría de Dios a la hora de tomar la decisión final.
Muchas familias encuentran consuelo en sencillas oraciones por sus mascotas durante este tiempo. Podemos recordar que «los justos se preocupan por las necesidades de sus animales», y que el cuidado más profundo a veces implica ayudar a un animal a morir en paz.
Por Amalia Sáenz – Abogada y fundadora de Energy Traces, oficina desarrolladora de proyectos energéticos
Buenos Aires, jueves 13 noviembre (PR/25) — A fines de septiembre, la ciudad de Catamarca fue sede del Seminario Internacional de Litio en Sudamérica, un espacio que reunió a los principales actores del sector para reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la región en la producción de litio. En este contexto, tuve el honor de moderar un diálogo con la directora de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Lorena Chara, sobre el rol del financiamiento internacional y la necesidad de fortalecer la infraestructura crítica que requiere el país para sostener su crecimiento productivo.
En los últimos años, Argentina ha confirmado su potencial minero. En 2024, las exportaciones del sector superaron los 4.600 millones de dólares, un 15 % más que en 2023, impulsadas por el incremento de los volúmenes de litio. Sin embargo, la reciente caída de los precios internacionales volvió a recordarnos que el desafío no es solo producir más, sino hacerlo con competitividad, previsibilidad y visión de largo plazo.
Los proyectos que lideran esta transformación se desarrollan en entornos remotos y de altura, donde los costos logísticos, la infraestructura energética y la gestión del capital humano demandan una combinación de creatividad, cooperación y planificación sostenida. Son justamente esos desafíos los que también abren la posibilidad de construir un legado regional: caminos, energía, conectividad y empleo que trasciendan a la minería y fortalezcan el desarrollo local.
Desde mi experiencia en la industria — abarcativa como directiva, asesora legal y ahora a través de Energy Traces— creo que estamos frente a un momento histórico. Es tiempo de pensar fuera de los límites tradicionales, de buscar estructuras contractuales y financieras innovadoras, y de diseñar nuevos modelos de cooperación entre los sectores público y privado.
Esto requiere infraestructura resiliente y sostenible, condiciones macroeconómicas que acompañen la inversión a largo plazo, y financiamiento internacional con visión de desarrollo. Pero, sobre todo, demanda confianza que solo se reconstruye a partir del trabajo conjunto entre provincias, Nación, empresas, organismos multilaterales y comunidades locales.
Hoy no existe un mapeo integral de las necesidades en materia de infraestructura. Necesitamos un “tablero central” que articule información, proyectos y prioridades, y que sirva como punto de encuentro entre los distintos actores. No se trata de inventar el futuro desde cero: la historia argentina ofrece ejemplos de cooperación interjurisdiccional, como el Túnel Subfluvial, fruto de un acuerdo entre dos provincias en los años 60.
Si algo nos enseñó la experiencia de Vaca Muerta, es que los recursos y las oportunidades, por sí solos, no garantizan desarrollo.
Durante años, el país demoró en consolidar su infraestructura y en definir un marco regulatorio e incentivos adecuados. Recién ahora comienza a verse el fruto de esa inversión sostenida.
La minería tiene la oportunidad de no repetir esas demoras, y de anticipar el desarrollo de su red energética, logística y de transporte antes de que los cuellos de botella se vuelvan estructurales.
El futuro del litio argentino no depende solo de la inversión o de la normativa: depende del compromiso real entre todos los actores para sentarse en una misma mesa, pensar fuera de los modelos clásicos y construir juntos las condiciones para un crecimiento sostenido.
Mi aspiración —y la de quienes impulsamos este diálogo desde Energy Traces— es que este momento sirva para repensar la forma en que articulamos la producción, el financiamiento y la infraestructura, entendiendo que el verdadero desarrollo será aquel que combine competitividad, sostenibilidad y valor compartido para todas las partes.
Desde los márgenes, el pueblo niva?le sobrevive y construye su futuro.“Tienen una situación de invisibilidad».El pueblo que sobrevive sin agua, sin tierra y sin reconocimiento
Texto y fotos Micaela Urdinez ? | ? Enviada especial
Formosa, lunes 10 noviembre (PR/25) — Lo hacen desde siempre, esas mismas tareas todos los días. Porque hay que ir a juntar leña al monte para cocinar, sacar agua de los aljibes que muchas veces están lejos de las casas, ir a pescar o cazar si no hay plata para comprar mercadería. Conocen el territorio —ese que reclaman como propio— y lo que la naturaleza les puede dar.
Desde ahí, desde los márgenes en los que todavía no hay asfalto ni acceso a servicios básicos, el pueblo niva?le sobrevive y construye su futuro.
* * *
La provincia de Formosa reconoce formalmente a tres pueblos originarios que son el Qom, el Wichí y el Pilagá. El pueblo niva?le, que también habita la zona árida de sus entrañas y está desplegado mayoritariamente sobre la ruta 86, hace varios años viene luchando por, según ellos, esta reivindicación histórica. El último censo realizado en 2023 por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD) señala que hay 650 personas de esta etnia en las comunidades Fwa´aicucat (Algarrobal), Tisjucat (Quebrachal), Nu´us t´iyojavte (Lamadrid), San José (Río Muerto) y San Miguel. También, existen familias dispersas en varios pueblos como Medialuna, El Potrillo y Las Lomitas. El gobierno provincial declinó de hacer comentarios al ser consultado para esta nota. “Tienen una situación de invisibilidad. A pesar de lo que dicen muchos, el pueblo niva?le y sus comunidades todavía no están reconocidos formalmente con personería jurídica y tierras por la provincia de Formosa ni por el Estado nacional. Lamentablemente, en la historia, su territorio de ocupación y de vida quedó en medio de dos fronteras administrativas que son la de Argentina y la de Paraguay, pero ellos no tenían esas fronteras, y vivían más allá del sur del río Bermejo y más allá del norte del río Pilcomayo. Cuando se produce la frontera administrativa, ambos países dicen que esa población le pertenece al otro”, afirma Pablo Chianetta, integrante de APCD.
Lo hacen desde siempre: juntar leña en el monte, sacar agua de los aljibes, ir a pescar o cazar
FORMOSA-. Lo hacen desde siempre, esas mismas tareas todos los días. Porque hay que ir a juntar leña al monte para cocinar, sacar agua de los aljibes que muchas veces están lejos de las casas, ir a pescar o cazar si no hay plata para comprar mercadería. Conocen el territorio —ese que reclaman como propio— y lo que la naturaleza les puede dar. Desde ahí, desde los márgenes en los que todavía no hay asfalto ni acceso a servicios básicos, el pueblo niva?le sobrevive y construye su futuro.
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La provincia de Formosa reconoce formalmente a tres pueblos originarios que son el Qom, el Wichí y el Pilagá. El pueblo niva?le, que también habita la zona árida de sus entrañas y está desplegado mayoritariamente sobre la ruta 86, hace varios años viene luchando por, según ellos, esta reivindicación histórica. El último censo realizado en 2023 por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD) señala que hay 650 personas de esta etnia en las comunidades Fwa´aicucat (Algarrobal), Tisjucat (Quebrachal), Nu´us t´iyojavte (Lamadrid), San José (Río Muerto) y San Miguel. También, existen familias dispersas en varios pueblos como Medialuna, El Potrillo y Las Lomitas.
El gobierno provincial declinó de hacer comentarios al ser consultado para esta nota. “Tienen una situación de invisibilidad. A pesar de lo que dicen muchos, el pueblo niva?le y sus comunidades todavía no están reconocidos formalmente con personería jurídica y tierras por la provincia de Formosa ni por el Estado nacional.
Lamentablemente, en la historia, su territorio de ocupación y de vida quedó en medio de dos fronteras administrativas que son la de Argentina y la de Paraguay, pero ellos no tenían esas fronteras, y vivían más allá del sur del río Bermejo y más allá del norte del río Pilcomayo. Cuando se produce la frontera administrativa, ambos países dicen que esa población le pertenece al otro”, afirma Pablo Chianetta, integrante de APCD.
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Cargar agua sola. Marta, y el resto de las mujeres, son las encargadas de caminar hasta los aljibes comunitarios para llenar los bidones y después volver a su casa haciendo un enorme esfuerzo por el calor y el peso que llevan
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Marta Gómez está en su casa. Agarra tres bidones de agua, los pone en una bolsa tejida de hilo y se la calza de la tira en la cabeza, dejándolos colgar en su espalda. Hace lo mismo con otra bolsa y la sostiene con la mano derecha. El último bidón -son siete, cada uno de cinco litros- lo lleva en la mano izquierda.
Así, camina 300 metros bajo un sol que le quema su piel ya curtida hacia el aljibe comunitario de El Algarrobal, un asentamiento niva?le ubicado a apenas unos pasos de la frontera con Paraguay. Viste una remera rosa de mangas cortas, una pollera verde estampada y unas ojotas. Su pelo está atado en un rodete con una gomita y por las patillas le empiezan a caer unas gotas de sudor. Siente el calor en todo el cuerpo. Cuando llega al aljibe, baja un balde con una soga para cargar los bidones con agua y aprovecha para refrescarse con la mano.
Una vez que están todos llenos, llega la peor parte: levanta con dificultad una bolsa para volver a ponerse la tira en la frente y el peso atrás, con un envión sube la segunda y la ubica sobre la otra (apiladas en su espalda) ayudándose con la mano izquierda que queda apretada sobre la cabeza. Por último, agarra el último bidón con la mano derecha, se inclina hacia adelante para hacer contrapeso y emprende el viaje de vuelta a su casa.
En total, son 35 kilos soportados por un cuerpo de apenas 50. —¿Esto lo hacés todos los días? —Sí. Una por la mañana y otra a la tarde. —¿Lo hacés sola o te ayuda alguien? —Sola. —¿Quiénes viven con vos en tu casa? —Mi marido y nueve hijos. —¿Hoy comieron algo al mediodía? —No, nada. No hay comida. —¿Luz tienen? —No, somos pobres. —¿Cómo es tu casa? —Mi casa tiene un techo al que le tiramos tierra y la otra parte es de palos. Las paredes son de frazadas. —Cuando llueve, ¿qué pasa con la casa? -Gotea y la ropa se moja. —¿Qué es lo más peligroso de vivir en una casa así? —Cuando viene el viento fuerte, a veces no puedo dormir porque tengo miedo de que se lleve todo el techo. —¿Tienen cama o colchón? —Este, ahí. [Señala a la oveja y se ríe. Agarra un bolsa de nylon que tiene lana adentro]. No hay colchón, tenemos esto.
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Hace varios años que APCD, junto a otras organizaciones como el Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen, el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) y la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Ingeniero Juárez, viene acompañando a los líderes niva?le a hacer presentaciones en los distintos organismos responsables (el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y el Instituto de Comunidades Aborígenes formoseño) sin éxito.
También, impulsaron en la reciente reforma constitucional provincial la modificación del artículo 79 referido a los pueblos originarios, que incluía el reconocimiento expreso de los pueblos indígenas incorporando por primera vez al pueblo niva?le, la educación bilingüe e intercultural en todos los niveles, la personería jurídica por preexistencia y la propiedad comunitaria inalienable, entre otros puntos. El único cambio fue simbólico: el artículo 79, que reconocía de forma limitada sus derechos, fue renumerado como artículo 56, sin modificaciones en su contenido.
“La situación del pueblo niva?le en Formosa es muy complicada hoy. Quizás mucha gente los ve como los indios que andan por ahí, el indio sucio, el indio planero que son los motes que escuchamos de los pueblos indígenas. Son ciudadanos a los que el Estado les lleva el agua, les provee vacunas o se atienden en los hospitales. Pero al ser reconocidos, les daría la posibilidad de entrar en diálogo con un Estado silente, ausente, ciego y sordo”, dice Chianetta.
Sergio Medina es uno de los referentes de la Organización Comunitaria Niva?le (OCN) que lucha por el reconocimiento de este pueblo. Está sentado bajo la sombra de un árbol en la sede de APCD en Las Lomitas.
“Nosotros siempre les decimos que no estamos en contra del gobernador y siempre lo votamos, pero cuando fuimos a presentar el papel del artículo 79 que era para el reconocimiento de los cuatro pueblos, nos rechazó a todos. [Javier] Milei también nos rechazó a todos los del pueblo indígena. No podemos confiar en ninguno de los dos.
Unos antropólogos hicieron un estudio a una niña niva?le que fue encontrada en 1896, y sus huesos fueron depositados en el Museo de Historia Natural de La Plata. Sus restos fueron devueltos a la comunidad San José en el 2018. Esas son las raíces que nosotros tenemos para poder tener más fuerzas. Muchas veces el gobierno niega que los niva?le existen en la Argentina y esta es la prueba de que los niva?le estaban desde antes”, dice Medina.
—¿Cómo es la situación de los niva?les? —Mucha gente no tiene sus casas bien, son precarias, viven en una lona con este calor. Hay muchas comunidades que sufren también la falta de agua. Cuando anda el vicegobernador le insistimos para que vaya a ver las comunidades y cómo estamos nosotros.
—¿No van las autoridades a ver? —Ha venido el vicegobernador. Pero yo siempre le digo que nosotros queremos el reconocimiento y él me pregunta para qué lo queremos. Y yo le digo que para tener nuestros derechos, tener la salud dentro de la comunidad, nuestra escuela con un maestro MEMA [Maestro Especial en Modalidad Aborigen]. Hay muchos jóvenes que terminaron la secundaria y no tienen fondos para ir a una escuela terciaria, no tienen beca.
—¿Cuál dirías vos que es la urgencia más importante? —El reconocimiento y la tierra.
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Viviendas precarias. En la comunidad de El Algarrobal, muchas de las casas son de adobe y no tienen puertas ni paredes, apenas unas frazadas que frenan el viento y los techos son de lona con tierra encima para que no se vuele; a la derecha, Guillermo López, el cacique de la comunidad San José, posa con su nieto
Los niva?le vivían en las cercanías de Río Muerto hacía muchísimos años y, recién en 2012, adquirieron una primera cesión de derechos en favor de la comunidad por una parcela de tierra en la que lograron asentarse definitivamente. Son 20 hectáreas en las que, gracias a personas solidarias, pudieron empezar a armar su centro de vida y le dieron el nombre de San José. Es una especie de apéndice del pueblo de Río Muerto y se nutre de su oferta: tiene escuela inicial, primaria y secundaria, tiene negocios, tiene habitaciones para dormir, tiene posta sanitaria y hasta cuenta con wifi.
Sin embargo, las cerca de 70 personas niva?le que viven en las afueras del pueblo, lo hacen en casas humildes y dependen de las comisiones de fomento locales para que les traigan agua potable que cargan en los aljibes. Un camión ingresa por la tarde y se dirige hasta la casa de Guillermo López, el cacique de la comunidad. Estaciona marcha atrás, dejando el tanque lo más cerca posible del aljibe. Acto seguido, desenrolla una manguera, la ubica en el agujero y abre la canilla para dejar caer el agua con la que va a sobrevivir esta familia los próximos meses.
“Todos los materiales y la mano de obra con la que hicimos los aljibes son nuestros, no de los políticos. Al no tener agua, no podemos hacer la huerta ni trabajar con los ladrillos. Les planteamos a los políticos una perforación pero no sé todavía cuándo nos la van a hacer”, dice López.
—¿A quién le hicieron el pedido? —Al gobernador. Nosotros queremos trabajar con las chacras y con los animales. Tenemos chivos, chanchos y toman mucha agua. Para Florinda Servín, la mujer de López, lo primero que había que hacer no bien se instalaron en este territorio buscando “un lugarcito para vivir” era un aljibe para tener agua para tomar, limpiar y cocinar. Gracias al apoyo de APCD, se pudieron comprar los ladrillos en la localidad de Guadalcázar y la misma gente de la comunidad participó en la construcción. Después, levantaron el salón comunitario.
—¿El idioma lo conservan? —Sí, nosotros hablamos nuestro idioma. Yo soy “nivaché”.
—¿Qué es lo que más necesitan? —Una perforación y más tierra. Porque es muy chiquito el terreno y queremos que los nietos puedan tener sus casas cuando se junten. Eso es lo que yo siempre digo, que ojalá podamos conseguir más tierras porque nosotros queremos trabajar en esta comunidad.
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Conseguir agua y leña. Arriba, un camión de la municipalidad ingresa para llenar un aljibe en la comunidad San José que quedó seco por la falta de lluvia; abajo, una mujer de El Algarrobal junta leña en el monte para hacer fuego y cocinar
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En el camino hacia El Algarrobal se cruzan yacarés, chanchos, chivas, zorros, pájaros, conejos, ovejas y vacas. En este tramo, la ruta provincial 86 es de tierra y se torna intransitable con lluvia. Al final, después de atravesar siete tranqueras que hay que abrir y cerrar, se llega al último asentamiento del lado argentino. Allí, en donde antes había un monte lleno de arbustos de algarrobo, un grupo de familias vinieron en 2007 con machete y hacha en mano, y limpiaron el terreno para de a poco poder ir levantando las diez casitas que hoy lo componen. “Los ayudamos a concretar una instalación física para poner pie, hacer los aljibes y tener los tres paneles solares. Es una comunidad que vive en mucha soledad y lejos de todo.
Son familias que estaban asentadas en un barrio periférico de El Potrillo donde viven varias comunidades del pueblo Wichí que queda del otro lado del bañado y se vinieron para acá. Para ir allá a comprar algo, a la escuela o al médico tienen que cruzar el río con la piragua”, dice Chianetta. Lo primero que sorprende es el silencio. Hay que llegar al aljibe comunitario y esperar a la sombra para que los adultos se vayan acercando. Simeón Pérez es el cacique que da la bienvenida y un grupo de mujeres con polleras de muchos colores se sientan a su alrededor.
La mayoría de los niños están en la escuela primaria de Sauzalito que queda a 7 kilómetros y es albergue. La comunidad no cuenta con luz eléctrica y se arregla con tres paneles solares que sirven para cargar los celulares y tener unas lamparitas. Para alumbrar por la noche, usan fuego. Para cruzar a Paraguay, solo tienen que caminar un kilómetro e ir a visitar a sus familiares en la comunidad El Mistolar. En algunos puntos específicos, tienen señal de celular. Si no, el resto del tiempo están incomunicados. En total son 48 las personas que pasan hoy sus días en este ecosistema en el que los niños juegan con los animales, se cuelgan de los árboles y patean una pelota de fútbol que se pincha constantemente. Pérez acerca unas sillas y se dispone a contar cuáles son sus urgencias, mientras el resto de las personas intentan sacarse las moscas de la cara con las gorras o remeras. Algunos se ponen pelotas de naftalina en los bolsillos para espantarlas. —¿Cómo fue que surgió el pueblo niva?le? —El pueblo niva?le tiene una historia grande. Acá estamos a la orilla del río Pilcomayo porque ahí habitaban mis abuelos en esa parte. Antes que vinieran los blancos, según mi papá decía. En la escuela los chicos necesitan un MEMA para que pueda traducir a nuestro idioma porque solo aprenden en castellano. Pero yo vi que hay otras comunidades con MEMA en Wichí y les enseñan cómo se escribe y se lee en su idioma.
—¿Eso es porque todavía no están reconocidos por la provincia? —Puede ser. La principal necesidad acá es el tema de la vivienda y del agua. Ya vieron cómo tienen que traer las mujeres el agua por la distancia. Tenemos tanque pero a veces se termina pronto y tenemos que llamar a alguien de la provincia para que nos traiga.
—¿Lo ideal sería que cada familia tuviera su propio aljibe? —Sí. También sería bueno tener una escuela acá en la comunidad porque a los chicos se les rompen las bicis y no siempre podemos llevarlos y traerlos. Los chicos que terminan la primaria no tienen una secundaria cerca.
—¿Cómo son las viviendas? —A algunas les falta el techo y a otras les faltan paredes. Las familias que están allá [señala a las casas de Marta y Ceferina que están en la entrada de la comunidad] son las que más sufren.
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Hay alrededor de 650 personas de la etnia niva?le en las comunidades Fwa´aicucat (Algarrobal), Tisjucat (Quebrachal), Nu´us t´iyojavte (Lamadrid), San José (Río Muerto) y San Miguel.
Son las 11 de la mañana y Ceferina Pérez ya encendió un fuego al costado de la casa. Más temprano fue a buscar agua al aljibe. Después, sobre unos troncos en cruz, apoyó los restos del disco oxidado de una rueda y encima colocó una olla con la tapa puesta que está a punto de hervir.
Su casa consiste en una carpa abierta con techo de silobolsa, unos palos que lo sostienen y frazadas que hacen las veces de paredes. Allí vive con Elías Campos, su marido y su nieta Eliseba, de 4 años. Hace unas horas llegó de visita su hija Santa, de 20 años, que se fue a vivir a El Potrillo a lo de una tía para poder seguir la secundaria. Está en segundo año, le faltan cuadernos para poder estudiar y cuenta que es la única alumna niva?le de la escuela.
—¿Qué es lo que más te gusta de la escuela? —Matemáticas. —¿Cómo hacés para llegar hasta allá? —Salgo con mi papá a las 7 de la mañana. Caminamos dos horas para llegar al río con la mochila y el bolso, cruzamos en canoa y después caminamos otras dos horas. Llegamos a las 12 del mediodía. Elías fue quien levantó la casa con sus propias manos. Dice que lo que más sufren es el calor, el viento y la lluvia. Dice que le gustaría poder hacerle paredes de ladrillos y tener chapas para el techo. “Acá es muy difícil hacer adobe porque no hay buena tierra y no tenemos agua”, afirma.
—¿La casa tiene luz, agua, baño? —No tiene nada. El baño es un pozo en la tierra con palos y ahí nos sentamos. No tenemos aljibe ni tanque. Hay que ir a buscar al aljibe comunitario.
—¿Cómo se las arreglan para dormir? —Tenemos un solo ambiente. No hay piezas. —¿Tienen camas o lo hacen en el piso? —Ella [en referencia a Santa] tiene cama y nosotros en el piso. Cuando el agua hierve, Ceferina le agrega fideos, arroz y porotos.
Revuelve con una cuchara y tapa la olla. En general, su dieta consiste básicamente en esos ingredientes que compran cuando van a Potrillo porque en la comunidad no hay ningún comercio. Cuando pueden hacer huerta, consiguen algunas verduras. “Carne, nunca”, dice. Mientras espera a que se cocine, se sienta en una silla a la sombra a hacer unas pulseras con chaguar hasta que le duelen los dedos.
Pocas verduras y carne. Arriba, Ceferina cocina un guiso de arroz, fideos y porotos, que es la comida de todos los días y dice que “nunca” puede agregarle carne y que tiene pocas verduras porque falta agua para la huerta; abajo, las mujeres cargan la leña sobre su espalda
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“Me siento confundido”, dice Dionel Pérez cuando trata de explicar lo que significa tener 24 años y ser indocumentado. No existe para el Estado. No puede votar. No puede tomar un colectivo de larga distancia. No puede abrir una cuenta en un banco ni acceder al sistema público de salud. Es uno de los jóvenes con más empuje en la comunidad, habla muy bien el castellano y por eso oficia de traductor cuando vienen personas criollas de visita.
“La directora siempre me preguntaba por el DNI y no fui más”, agrega. Así, también perdió la posibilidad de terminar la secundaria. Está vestido con ropa deportiva (short y una remera de Argentina), unas ojotas y una gorra. Su mamá -Rebeca Morales- está sentada cortando un anco a la sombra y se dispone a sacarle las semillas. De fondo se escucha una radio paraguaya en la que un pastor les habla a los jóvenes de la importancia de prepararse para su futuro.
Para Dionel, el futuro sin DNI es incierto. Sus siete hermanos más grandes viven en El Potrillo y tres van a la secundaria.
Él es el único que se quedó en la comunidad con sus padres.
—¿Cómo fue criarse en la comunidad? —Difícil. Se sufre pero también se aprende aquí.
—¿Qué cosas se sufren? —El tema del agua, de la salud, de las viviendas, de los caminos y de las escuelas también.
—¿Por qué no tenés el documento? —Nací en El Potrillo en mi casa. Mi mamá no tuvo el parto en el hospital.
—¿Intentaste hacer el documento? —Sí, varias veces. Cada vez que llegaba el operativo de Anses. Mis padres siempre hicieron todo lo posible y me ayudaron para que pudiera tener el DNI. Inclusive tuvimos que pagar pero nunca dio resultado. Solo tengo esto [muestra una constancia de DNI en trámite].
—¿Qué significa el monte para ustedes? ¿Qué les da? —En el monte buscamos leña, miel de abeja, algarroba, la flor amarilla. Otros hombres salen a mariscar también.
—¿Qué cazan? —Carpinchos, lo que haya por acá.
—¿Para comer? —Para comer. Rebeca le pide algo en su idioma. Dionel se levanta, agarra una olla, va caminando hasta el aljibe que tienen enfrente de su casa (una construcción de adobe que ya se está empezando a caer y techo de chapa) y la carga con agua. Vuelve, la apoya sobre el fuego y ella pone a hervir el anco. Dionel le ceba un tereré y se lo acerca. Alrededor, las gallinas y los perros caminan buscando comida. Le queda poca leña y sabe que más tarde va a tener que ir a buscar al monte. Las mujeres son las encargadas de hacerlo: entran en fila con hachas en la mano, cortan las ramas y las cargan con telas en los hombros
. —¿Cómo fue el parto de Dionel? —[Se ríe]. El parto estuvo bien. No fui al hospital y lo tuve en casa.
—¿Por qué no fuiste al hospital? —Tenía miedo de que pasara algo en el parto o en el hospital. A veces escuchaba que sucedían cosas terribles.
—¿Qué cosas te contaron que podían pasar en el hospital? —Morir en el parto.
—¿Por qué es importante que la provincia reconozca al pueblo niva?le? —No entiendo por qué el gobierno no nos reconoce si fuimos los primeros en habitar esta zona cuando no existía Formosa ni era provincia. En las orillas del río vivían nuestros abuelos, mis papás. Ellos estuvieron acá siempre. Llegaba un tiempo en que la gente trabajaba en Salta, se iban al ingenio a trabajar todo el año y volvían a sus hogares por acá cuando llegaba la Navidad y el Año Nuevo.
Ahí volvían a las orillas del río. Si bien Dionel sufre el no tener un DNI, Chianetta celebra que es el único de su comunidad en esa situación. El censo que APCD realizó en 2019 había arrojado que el 35% de la población adulta de las comunidades niva?le no tenían documentos y empezaron a trabajar en eso
. “El avance, ¿sabés cuándo vino? Cuando había que votar. Entonces algunos punteros políticos pusieron sus recursos para que ellos pudieran obtener sus DNI por un interés propio e hicieron operativos en territorio. Hoy podemos decir que solo el 4% de los adultos no tiene documentos”, concluye.
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«Es una comunidad que vive en mucha soledad y lejos de todo.»
Pablo Chianetta, integrante de APCD
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Vivir aislado es acostumbrarse a esperar. El Algarrobal se asienta sobre 500 hectáreas y sus integrantes han pedido la titularidad de esa tierra. “El agua es uno de los temas que cunde ahí como también las grandes distancias. Para salir al este, el paraje más cercano es Puerto Irigoyen, que son 25 kilómetros, y para llegar a El Potrillo son 22 kilómetros que hay que atravesar el río. Esos como lugares de derivación si tienen alguna urgencia de salud.
Si un joven de Algarrobal quiere estudiar la escuela secundaria, tiene que irse a Potrillo con el mantenimiento de su familia y tiene que encontrar la posibilidad de un albergue o lugar en donde vivir. Y no siempre las familias tienen esa posibilidad. Hasta ahora no han podido enganchar los jóvenes con el sistema terciario”, explica Chianetta.
En términos de acceso a servicios básicos, el foco de APCD está puesto en conseguir más paneles solares para que puedan tener los celulares cargados para poder llamar a la policía o a la ambulancia en caso de emergencias. También, están trabajando en instalar alguna línea de frío para que las familias puedan acceder al menos a un freezer. Es viernes a media mañana y Simeón Pérez se acerca al tinglado para conversa
r. Hasta hace media hora, un equipo de salud estuvo atendiendo a las personas de El Algarrobal para hacer controles y entregar medicamentos.
—¿Hay alguna presencia del Estado acá en la comunidad? ¿Policía, escuela, salita sanitaria? —La policía viene de visita a preguntarnos si está todo bien. Acá no hay lugar para quedarse ni una sala de salud. Vienen los médicos a hacer una atención una vez al mes.
—Si tienen una emergencia, ¿qué hacen? —Es difícil. Me acuerdo que había una señora que estaba muy grave y yo llamé para que mandaran a la ambulancia y me dijeron que no tenía gasoil para mandarla. Otra vez me dijeron que tenía problemas el vehículo y le faltaba un repuesto. Cuando la persona está muy enferma, no la podemos llevar.
—¿Qué hacen? ¿Esperan? —Esperamos a que se mueran. Ya pasó dos veces. Llamé un día porque un hombre estaba enfermo y me dijeron que no podían venir. Llamé al otro día y tampoco. Y murió. Después vino la policía a preguntar qué le había pasado y yo les dije que era tarde, que cuando la persona ¿no? está en la tierra ya no puede hablar. Pérez no quiere esperar más. Sabe que la apuesta tiene que estar en los más jóvenes y en los emprendimientos que ellos mismos pueden generar con lo que saben, siempre en armonía con la naturaleza.
—¿Qué te gustaría para el futuro de tus hijos y tus nietos? —Tener un alumno que sea excelente y que pueda terminar todos sus estudios. Eso estamos esperando.
—¿Qué tipo de proyectos les gustaría desarrollar en la comunidad? —Me gustaría tener un proyecto de apicultura y avicultura. Y también una máquina para poder hacer harina de algarroba porque ahora las mujeres la hacen con mortero.
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Cómo ayudar:
Las personas que quieran contribuir para mejorar las condiciones de vida de los niva?le de El Algarrobal y San José pueden comunicarse con Pablo Chianetta de APCD al +54 9 3704 71-9844, visitar la web de APCD, escribir al mail institucional apcdlomitas@gmail.com o donar directamente al alias JARRON.PARQUE.DATIL