Se lanzó Crédito Inteligente, el mayor ecosistema de integración financiero del agro basado en inteligencia artificial.
Buenos Aires, miércoles 2 julio (PR/25) — Con el objetivo de incrementar la oferta de servicios a la cadena agroindustrial, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires firmó un acuerdo con la empresa brasileña TARKEN, para impulsar un servicio de evaluación de riesgo crediticio de forma ágil y segura a través de inteligencia artificial.
En la ocasión, Ricardo Marra, Presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y Luiz Claudio Tangari Pereira CEO Tarken, han dado un marco formal al proyecto en el que se viene avanzando, mediante la firma de un acuerdo para el desarrollo de este servicio, que, con tecnología de inteligencia artificial y datos validados del sector, permite conocer el perfil crediticio de cada cliente en minutos, optimizando tiempos, recursos y decisiones comerciales.
La herramienta estará integrada a BC Explorer, la Plataforma digital de servicios, que busca brindar soluciones a las nuevas demandas del sector, favoreciendo el acceso al financiamiento, la productividad, sustentabilidad y trazabilidad del mercado agropecuario a nivel nacional.
Aproximadamente el 70% de los costos de producción agropecuaria se financian con capital externo, mientras que solo el 30% proviene de recursos propios. En este escenario, el modelo de Crédito Inteligente emerge como una herramienta particularmente eficiente. Este sistema opera con un elevado nivel de apalancamiento, no solo en Argentina, sino también en Brasil, donde dicho nivel es aún mayor.
Dada esta coyuntura, resulta esencial comprender las condiciones de otorgamiento de los préstamos, así como las vías para acceder al máximo nivel de financiación disponible. Para lograrlo, es fundamental disponer de una evaluación crediticia robusta que contemple la totalidad de los activos del productor y su situación financiera integral.
Este nuevo acuerdo, consolida el compromiso de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires con el desarrollo y la transformación tecnológica al servicio del agro argentino, dijeron de la entidad.
Buenos Aires, martes 1 julio (PR/25) — Cada año, 526 millones de toneladas de alimentos se pierden por fallas en la refrigeración durante el transporte. Eso representa el 12% de la producción global. Frente a este desafío, la industria logística está dando un paso clave: incorporar telemetría para monitorear en tiempo real las condiciones que determinan la calidad de productos perecederos, desde frutas hasta vacunas. ¿Cómo funciona esta tecnología?
La cadena de frío cumple un rol silencioso pero vital: preservar la calidad y seguridad de millones de productos que consumimos. Desde lácteos y carnes hasta vacunas sensibles a la temperatura, su correcto manejo marca la diferencia entre un alimento nutritivo y uno contaminado. Sin embargo, las fallas en este sistema generan pérdidas millonarias que afectan la competitividad y podrían evitarse con soluciones como la telemetría.
En este contexto, tecnologías como el monitoreo en tiempo real y la trazabilidad se convirtieron en aliadas clave para mantener la cadena de frío intacta. Permiten vigilar todo el trayecto, desde el origen hasta el destino, eliminando puntos ciegos y activando alertas ante desviaciones térmicas antes de que el daño sea irreversible.
El 55% de los líderes logísticos ya invierte en innovación, y el 88% planea destinar más de un millón de dólares a estas mejoras, según el Informe MHI 2024. “La tecnología conectada es esencial para proteger la calidad de los productos perecederos”, señala Marcel Souza, Gerente de Producto y Telemática de Thermo King LATAM. Añade que “con la telemetría en tiempo real, dejamos atrás la reacción ante pérdidas para adoptar una prevención inteligente y oportuna”.
El desperdicio alimentario es un problema global que impacta en la rentabilidad, la salud y la sostenibilidad. La FAO estima que 526 millones de toneladas de alimentos se pierden cada año por falta de refrigeración adecuada, lo que equivale al 12% de la producción mundial.
Para las empresas, adoptar sistemas de trazabilidad térmica ya no es solo una cuestión técnica: es una decisión estratégica. Reduce mermas, optimiza recursos, asegura el cumplimiento normativo y fortalece la imagen de marca frente a un consumidor más exigente.
“El monitoreo constante reduce el margen de error humano. Al integrar sensores, conectividad y análisis de datos, logramos que cada tramo de la cadena de frío sea predecible y seguro”, comenta la gerente de Thermo King LATAM.
En un mercado competitivo, donde la frescura y la transparencia pesan más que nunca, la inversión en telemetría envía un mensaje claro: la calidad y la sostenibilidad no se negocian. Con la presión de normativas y cadenas más complejas, monitorear en tiempo real ya no es una ventaja: es una necesidad.
“La trazabilidad térmica es hoy un factor de confianza. Si una empresa puede mostrar en tiempo real que un alimento o medicamento ha sido conservado adecuadamente, gana eficiencia y credibilidad”, concluye Souza.
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Acerca de Thermo King:
Thermo King, de Trane Technologies (NYSE: TT), un innovador climático global, es un líder mundial en soluciones de control de temperatura de transporte sustentables. Thermo King es la única empresa que ofrece soluciones de almacenamiento y transporte conectadas de extremo a extremo con temperatura controlada a lo largo de la cadena de frío. Para obtener más información, visitewww.thermoking.com owww.tranetechnologies.com
Acerca de Trane Technologies:
Trane Technologies es un innovador climático global. A través de nuestras marcas estratégicas Trane® y Thermo King®, y nuestra cartera de productos y servicios ambientalmente responsables, brindamos soluciones climáticas eficientes y sustentables para edificios, hogares y transporte. Visitewww.tranetechnologies.com.
¿Quë tipo de consumidores queremos ser ? Un día para privilegiar materiales sostenibles
Buenos Aires, 1 de julio (PR/25) .- Cada 3 de julio se celebra el Día Internacional libre de bolsas de plástico, con un objetivo claro: reducir las bolsas de plástico de un solo uso y fomentar un consumo responsable. Tardan más de 500 años en descomponerse y se cree que cada persona gasta unas 230 bolsas de plástico al año, lo que representa más de 500 billones de bolsas de plástico en el mundo. PEFC Argentina promueve reducir el uso de bolsas plásticas de un solo uso y fomentar decisiones de consumo más responsables, destacando la importancia del packaging de origen sostenible como alternativa.
En el día a día, las bolsas de plástico se han convertido en uno de los objetos más cotidianos y también uno de los más perjudiciales para el medio ambiente. En la farmacia, en el súper o almacén de barrio, las verdulerías, quioscos y casi cualquier comercio o negocio en el que se entrega mercadería en mano las bolsas de plástico suelen ser la opcion más habitual. Pero, en el marco del próximo Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, a celebrarse el 3 de julio, PEFC Argentina (Programa para el Reconocimiento de Certificación Forestal) hace un llamado a la acción para que podamos reconocer la diferencia, actuar en consecuencia y reconocer la fundamental importancia de la responsabilidad que tenemos como consumidores activos.
Al no ser reciclables, las bolsas quedan en el planeta generando daños a todos los seres vivos del planeta y a los ecosistemas y biomas en los cuales nos desarrollamos. Algunos países, como Francia e Italia ya han prohibido la producción de bolsas de plástico y han reducido notablemente su consumo. Otros países como Reino Unido, Portugal y Suecia han optado por aplicar impuestos sobre el uso de las bolsas, y en otros países como Finlandia o Alemania los establecimientos han establecido acuerdos voluntarios.
¿Por qué son tan dañinas las bolsas de plástico?
A los océanos llegan cerca de 12 millones de toneladas de plásticos cada año. Estos residuos suponen una grave amenaza para los océanos y las especies marinas. Uno de cada seis peces que se venden en las pescaderías contiene microplásticos en sus estómagos. El plástico ya ha entrado en la cadena trófica. El consumo mundial ha tomado nota de esto y se ha avanzado mucho en la reducción de las bolsas de plástico. De hecho, son numerosos los comercios que han suprimido las bolsas de plástico, sustituyéndolas por cartón o bolsas de tela que pueden volver a usarse, pero aún estamos muy lejos de eliminarlas totalmente.
Más allá de la bolsa: el impacto del packaging responsable
Así como se promueve la eliminación de las bolsas plásticas, PEFC Argentina invita a reflexionar sobre el envoltorio de cada producto. Elegir embalajes de papel, cartón o madera con certificación PEFC es una decisión que va más allá de una marca: es un compromiso con la gestión sostenible de los bosques, el respeto por los derechos laborales y la promoción de la economía circular.
«Cada vez más consumidores buscan saber el origen de los productos, cómo se fabricaron y su impacto ambiental y social. El packaging responsable, al igual que la elección de bolsas reutilizables, ofrece respuestas claras y confiables a estas preguntas», explica Florencia Chavat, directora ejecutiva de CERFOAR-PEFC Argentina. “La certificación PEFC garantiza que los materiales provienen de bosques gestionados de manera responsable, asegurando que la extracción de madera no compromete la biodiversidad ni el equilibrio del ecosistema. Además, asegura condiciones de trabajo justas y transparentes en toda la cadena de valor. Papel, cartón y madera certificados son materiales fácilmente reciclables y reutilizables, pilares fundamentales para un consumo más circular”.
En el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, PEFC Argentina reitera la importancia de cada decisión de consumo. Optar por un producto con packaging certificado PEFC no solo cuida los bosques y apoya a las comunidades forestales, sino que también reduce significativamente la huella ambiental. Es una forma visible y verificable para las empresas de demostrar su compromiso con los bosques y la economía circular, mejorando su reputación e imagen de marca.
PEFC es el Programa para la Homologación de Sistemas de Certificación Forestal; una organización internacional, no gubernamental y sin fines de lucro, dedicada a promover la Gestión Forestal Sostenible (GFS) a través de la certificación de tercera parte independiente.
PEFC cuenta con más de 80 miembros en todo el mundo, entre los que se incluyen ONG, sindicatos, empresas, asociaciones empresariales, asociaciones de propietarios forestales y otros agentes interesados. Más de 50 países son miembros de la alianza PEFC, representados por organizaciones nacionales independientes que desarrollan, implementan y administran el sistema PEFC en cada país. PEFC cuenta, además, con 30 miembros internacionales que incluyen empresas, organizaciones y asociaciones comprometidas con la gestión forestal sostenible.
PEFC es hoy el sistema de certificación forestal más grande del mundo, elegido tanto por pequeños productores forestales, así como también por las grandes empresas forestales que poseen recursos forestales e industria asociados. Hasta la fecha, más de 19.800 industrias han obtenido la certificación PEFC de Cadena de Custodia, que ofrece decenas de miles de productos certificados por PEFC en todo el mundo.
El Sistema Argentino de Certificación Forestal (CERFOAR) ha sido completado y adoptado por la Asociación CERFOAR en agosto de 2013 y enviado al Consejo PEFC para su evaluación y convalidación internacional. Luego de una intensiva evaluación realizada por expertos internacionales, que incluyó una extensiva consulta a las partes interesadas locales y globales, el CERFOAR fue homologado con el Esquema PEFC el 29 de julio de 2014 y esta decisión fue ratificada en forma unánime por la Asamblea General del Consejo PEFC.
Greenfullness es mucho más que rodearte de plantas: es una forma de reconectar con vos y bajar un cambio en el día a día. Te contamos todo sobre esta técnica que está arrasando en el mundo entero.
Buenos Aires, lunes 30 junio (PR/25) ¿Sentís que vivís estresado y no sabés cómo bajar un cambio sin desconectarte del mundo? Probá con greenfullness. Esta técnica botánica combina la presencia de plantas con prácticas de atención plena para calmar la mente y reconectar con el momento presente. Sí, algo así como el mindfulness pero con más hojas verdes alrededor.
En esta nota te compartimos todos los detalles para que vos también te sumes a este boom que está arrasando en todas partes del mundo.
¿Qué es la greenfullness?
El concepto surge de la unión entre “green” (verde) y “mindfulness” (atención plena). Se trata de crear entornos donde las plantas sean protagonistas y usarlos para practicar la observación consciente, reducir el estrés y mejorar el bienestar.
Estudios confirman que interactuar con plantas reduce el cortisol, la hormona del estrés, y mejora la concentración. Además, cuidar plantas tiene un efecto terapéutico que ayuda a regular emociones.
Greenfulness es una tendencia que consiste en conectar con la naturaleza y rodearse de elementos naturales, especialmente plantas, para reducir el estrés y promover la calma y el bienestar. Se basa en la idea de que la naturaleza tiene un efecto calmante y puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo.
La práctica del greenfulness implica incorporar elementos verdes en el hogar y en la vida diaria. Esto puede incluir:
Decoración con plantas:
Utilizar plantas de interior, crear jardines verticales o decorar con motivos vegetales.
Materiales naturales:
Optar por muebles y elementos decorativos hechos de materiales como madera, mimbre o piedra.
Espacios verdes:
Buscar parques o jardines cercanos para pasar tiempo al aire libre y disfrutar de la naturaleza.
Actividades relacionadas con la naturaleza:
Cultivar plantas, hacer senderismo o simplemente observar la naturaleza.
En resumen, el greenfulness es una forma de cuidar nuestra salud mental y emocional al reconectar con el mundo natural y crear un entorno más tranquilo y armonioso a nuestro alrededor.
El mate puede ser aún más rico si le sumás hierbas aromáticas. Te contamos cuáles podés cultivar en casa para darle un toque fresco, digestivo y natural a cada cebada.
Buenos Aires, domingo 29 junio (PR/25) — Hay pocas cosas más argentinas que un buen mate. Y si además tiene un toque de menta o cedrón, mucho mejor, ¿no?. Las hierbas aromáticas para el mate no solo le dan sabor, también ayudan a la digestión, refrescan y transforman cualquier ronda en una experiencia sensorial.
¿Lo mejor? Podés cultivarlas en casa sin necesidad de mucho espacio (ni mano verde). Acá te compartimos la lista de especies infalibles para empezar.
Si estás embarazada, tomás medicación o tenés alguna condición de salud especial, mejor consultá antes con un médico o herborista de confianza. No todas las hierbas son aptas para todos los organismos y lo ideal es sumar bienestar sin correr riesgos.
La lista de hierbas aromáticas ideales para el mate
1. Menta
La reina del frescor. Fácil de cultivar en macetas, crece rápido y se mantiene verde todo el año. Ideal para mates veraniegos o para despejar la cabeza. Eso sí: en personas con reflujo puede irritar si se consume en exceso.
2. Cedrón
Un clásico. Sus hojas tienen ese aroma cítrico inconfundible. Se adapta bien al clima templado y necesita buena luz. Ideal para relajarse después de comer.
3. Burrito
Muy usado en el litoral, es digestivo y tiene un sabor único. Prefiere la semisombra y el riego moderado. Una joyita para sumar al mate.
4. Poleo
De sabor más intenso, es ideal para los que disfrutan mates fuertes. Crece bien en tierra suelta y necesita algo de espacio. En dosis pequeñas, como se usa en el mate, no suele ser riesgoso, pero no es recomendable para embarazadas ni personas con problemas hepáticos.
5. Salvia
Además de aromática, tiene propiedades antibacterianas. Su sabor es fuerte, así que con una hoja mini basta. Le da un twist gourmet al mate. Eso sí: no se recomienda un consumo prolongado o en dosis altas, especialmente para personas con epilepsia o embarazadas.
6. Melisa (toronjil)
Muy conocida por su efecto calmante. Tiene un aroma entre limón y menta que levanta cualquier cebada. Cultivala en maceta con semisombra.
7. Tomillo limón
Sí, también sirve para el mate. Su sabor cítrico y suave es ideal para quienes buscan algo diferente. Se da bien en macetas al sol.
Cómo cultivar tus hierbas aromáticas para el mate
Usá macetas con buen drenaje.
Ponelas cerca de una ventana o en el balcón.
Cosechá las hojas a medida que las necesitás, ¡nada de guardarlas secas!
Sumar hierbas aromáticas para el mate es una forma fácil y natural de darle una vuelta más a tu ritual favorito. Además, tenerlas en casa te conecta con el ciclo de las plantas y hace que cada mate se sienta más vivo.
Buenos Aires, miércoles 25 junio (PR/25) — Un equipo de investigadores del INTA y del Conicet, en colaboración con la Universidad de Trento (Italia), presentó la primera herramienta de inteligencia artificial que identifica de forma automática los estadios fenológicos del girasol a partir de imágenes tomadas con teléfonos celulares.
Se trata de SunPheno una plataforma, de acceso libre y gratuito, que representa un avance sin precedentes para la mejora genética y la gestión agronómica de este cultivo.
El desarrollo de una plataforma con inteligencia artificial está orientada a mejorar la precisión en la identificación de los momentos críticos del desarrollo del cultivo, especialmente la senescencia foliar, una etapa determinante para el llenado de grano y, en consecuencia, para el rendimiento final. Especialistas del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (Iabimo) del INTA y del Conicet, en colaboración con la Universidad de Trento —Italia—, presentaron SunPheno, un modelo que utiliza imágenes tomadas en el campo con teléfonos celulares. El desarrollo contó con el apoyo del programa AgTech del INTA.
“La senescencia es un proceso complejo, regulado por factores internos y externos, que implica una caída en la fotosíntesis. Si logramos sincronizar correctamente este proceso con los estadios fenológicos, podemos maximizar el rendimiento”, explicó Melanie Corzo, becaria doctoral del Iabimo, Unidad Ejecutora de Doble Dependencia INTA-Conicet.
El equipo construyó una base de datos con 25.000 imágenes obtenidas con celulares en el campo. Las fotos corresponden a dos líneas endocriadas del programa de mejoramiento genético del INTA que fueron clasificadas manualmente para entrenar un modelo de machine learning, que hoy puede distinguir entre estadios vegetativos y reproductivos de manera automática.
“Este sistema permite eliminar la subjetividad en la evaluación de la fenología del girasol, algo fundamental tanto para la investigación como para la producción”, detalló Corzo, quien anticipó que el próximo paso será escalar el modelo para trabajar con imágenes tomadas por drones y satélites.
Para Paula Fernández, investigadora y coordinadora de una línea de investigación en genómica y ecofisiología de girasol del Iabimo, Unidad Ejecutora de Doble Dependencia INTA-Conicet, SunPheno también aporta información clave para comprender cuándo se activa la senescencia en distintos genotipos. Esto permitiría afinar estrategias de selección genética para obtener híbridos más eficientes en el uso de recursos. “Para ello se toman fotos con teléfonos celulares en una primera instancia para luego evaluar en condiciones de campo en qué estado fenológico están estos genotipos de girasol”, indicó.
“El celular se convirtió en una herramienta de fenotipado masivo: generamos más de 5.000 imágenes por campaña y el modelo permite clasificarlas automáticamente”, señaló Fernández, y agregó que el desarrollo “es de gran relevancia porque es la primera plataforma del cultivo de girasol, que permite identificar los estadios de los cultivos, que son clave para identificar los componentes que determinan su rendimiento”.
El sistema no solo acelera y estandariza la toma de decisiones en el campo, sino que sienta las bases para una nueva era de agricultura digital en cultivos extensivos como el girasol, donde la fenología y la productividad están profundamente interrelacionadas.
La plataforma está especialmente dirigida a mejoradores, productores y académicos, quienes ya pueden acceder mediante un enlace público. En su desarrollo, además del equipo argentino, participaron Sofía Bengoa Luoni, investigadora en la Universidad de Wageningen —Países Bajos— y Farid Melgani, de la Universidad de Trento —Italia—.