La brecha productiva con Brasil alcanzará el 147% en la campaña 2025/26. Entre la expansión territorial vecina y la resiliencia técnica local, analizamos  por qué la política y no el rinde es el factor determinante.
Por  el Ing. Agr. Pedro Adolfo Lobos, director de  Primicias Rurales

 

Buenos Aires, lunes 27 de abril (PR/26) .- ¿Es Brasil realmente más eficiente, o simplemente es más grande? Los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) son una bofetada de realidad: la brecha productiva entre Brasil y Argentina ha pasado de un 53% en los años 90 a un proyectado 147% para la campaña 2025/26. Brasil ha roto la barrera de los 300 millones de toneladas mientras nosotros luchamos por consolidar los 140 millones. Sin embargo, detrás de la frialdad de los números absolutos, se esconde una narrativa técnica que merece ser desmenuzada:

1. El mito del rinde: El músculo contra la técnica

La primera gran verdad que debemos sostener es que Brasil no nos gana en «inteligencia productiva» por unidad de superficie, sino en ocupación territorial. La expansión de la frontera agrícola brasileña, especialmente hacia el Cerrado y el Mato Grosso, ha sido el motor de su crecimiento.

Si analizamos los rendimientos por hectárea (rindes), Argentina sigue demostrando una resiliencia técnica superior en sus zonas núcleo. Mientras que Brasil necesita incorporar millones de nuevas hectáreas para sostener su crecimiento, Argentina ha logrado mantener niveles competitivos de productividad a pesar de una inversión tecnológica asfixiada por los derechos de exportación (retenciones). La diferencia en volumen es, fundamentalmente, una diferencia de superficie de siembra.

2. El gigante de los commodities vs. la fábrica de alimentos

Brasil se ha consolidado como el gran exportador de «materia prima en bruto». Su modelo está fuertemente volcado a la exportación de grano sin procesar, principalmente hacia China.

Aquí es donde Argentina tiene una ventaja competitiva que no siempre valoramos: el valor agregado. Nuestro país posee uno de los polos de procesamiento de oleaginosas más eficientes del mundo en el Gran Rosario. Mientras Brasil exporta el poroto de soja, Argentina históricamente ha liderado las exportaciones de harina y aceite de soja. Transformar la proteína vegetal en proteína animal o en derivados industriales es nuestra asignatura pendiente para escalar, pero partimos de una base industrial mucho más sofisticada que la brasileña, que sigue siendo, en gran medida, una economía extractiva de granos.

3. ¿Socio, competidor o espejo?

¿Es Brasil nuestro competidor? Sí y no. En los mercados internacionales de exportación de granos, competimos por los mismos destinos (China, Sudeste Asiático). Sin embargo, en términos estratégicos, Brasil debería ser visto como un aliado logístico y un espejo macroeconómico.

Lo que Brasil hace diferente no es necesariamente «mejor agricultura», sino mejor política para la agricultura. Mientras Argentina discute si el campo es un aliado o una fuente de recaudación, Brasil ha mantenido:

  • Crédito a largo plazo: A través del Plan Safra, inyectan miles de millones de reales en tasas subsidiadas.
  • Estabilidad impositiva: No existen las retenciones; el productor recibe el precio internacional pleno.
  • Visión de Estado: La «Bancada Ruralista» garantiza que, sin importar el color del gobierno (Lula o Bolsonaro), las reglas del juego agroindustrial no se toquen.

4. ¿Qué podemos aprender?

Para que Argentina vuelva a acortar esa brecha que hoy parece un abismo, las lecciones son claras:

  1. Eliminación de sesgos antiexportadores: El rinde argentino explotaría si el productor pudiera reinvertir lo que hoy el Estado le quita en retenciones.
  2. Infraestructura Ferroviaria: Brasil ha invertido masivamente en logística para bajar costos de flete; nosotros seguimos dependiendo excesivamente del camión para distancias largas.
  3. Profundizar la transformación: No debemos envidiar los 300 millones de toneladas de Brasil si nosotros podemos convertir nuestros 140 millones en carne, bioplásticos y energía.

La evidencia es contundente: Brasil nos ha superado en escala porque decidió ser una potencia agropecuaria. Argentina, con mejores suelos y una industria de procesamiento superior, se ha quedado rezagada por decisiones políticas, no por falta de capacidad técnica. El desafío de la campaña 2025/26 no es solo producir más, sino decidir si queremos seguir siendo un país que exporta granos o uno que exporta trabajo argentino transformado en valor.

Si bien la escala brasileña es abrumadora, el «milagro» del país vecino se basa en una expansión territorial agresiva y estabilidad macroeconómica, mientras que Argentina mantiene una eficiencia productiva por hectárea superior y un entramado agroindustrial más integrado, a pesar de los palos en la rueda impositivos.

Primicias Rurales – Ing.Agr. Pedro A. Lobos