Los datos de enero confirman proyecciones a favor del sector ganadero

Los datos de enero confirman proyecciones a favor del sector ganadero

15 de febrero, 2024|0 comentarios

El año comenzó con un salto en las exportaciones, que habrían superado las 100 mil toneladas equivalente carcasa. La faena se redujo 3% y se prevé una mayor retención para terminar animales más pesados. También hay desafíos para toda la cadena: una inflación que no cede, un tipo de cambio desfavorable y el deslucido margen de los negocios externos. Por Miguel Gorelik.

Miguel Gorelik.

Miguel Gorelik.

Buenos Aires, jueves 15 febrero (PR/24) — Los datos preliminares de exportación de enero asoman como un buen aliciente para la ganadería en este 2024.

De acuerdo a los certificados sanitarios con destino al exterior emitidos por el Senasa, las colocaciones habrían pegado un salto bastante significativo el mes pasado, superando las cien mil toneladas equivalente carcasa. En lo inmediato, puede ser tomado como un indicativo del cambio que registra el negocio a partir de la asunción del nuevo Gobierno, aunque aún quedan obstáculos que sortear.

Partiendo de esta base, seguramente el año podrá alcanzar un récord histórico en colocaciones. Por lo pronto, confirma nuestra previsión de que en 2024 las exportaciones, por lo menos, van a repetir el nivel casi récord del año pasado, sólo superado por el año 1924, nada menos que 100 años atrás.

Sin embargo, es importante señalar que la suba de los embarques se está dando a pesar de que las operaciones de exportación son insatisfactorias desde el punto de vista de los resultados económicos. Es que más allá del avance que tuvo el tipo de cambio en estos dos primeros meses de gestión, el valor de la hacienda ha quedado desfasado con respecto a nuestros competidores inmediatos: los países del Mercosur.

Entonces, ¿a qué obedece este desempeño? En parte a que el mercado internacional, pese a tener cotizaciones bastante deprimidas, está demandando mucho volumen. China sostiene importaciones en tonelajes muy importantes y este año se encamina a repetir sus compras del año pasado. Otros mercados como Europa, Israel, Chile y EE.UU., también están importando carne desde la Argentina y otros proveedores.

Por supuesto, estas colocaciones no serían posibles sin la, lamentable, depresión de la demanda interna que ya arrastra muchos meses de fatiga por los reiterados incrementos de precios del año pasado, con picos en los meses de febrero, agosto y diciembre. Este último, recordemos, hizo que el precio promedio semanal del novillo en Cañuelas alcanzara un récord histórico. Esta situación, junto a la pérdida del poder adquisitivo por la inflación general, hace que la debilitada demanda de los consumidores favorezca las ventas al exterior.

Los precios de la hacienda

Mientras tanto, el valor del ganado medido al tipo de cambio mix al que accede la industria para liquidar divisas (80% del mercado único de cambios y 20% de dólares financieros), ha estado incrementándose en este 2024. A fines de diciembre hubo un fuerte alineamiento en todas las cotizaciones de la hacienda del Mercosur, pero a lo largo de enero la Argentina se despegó quedando un 16% más alto que el promedio ponderado de sus vecinos.

En términos de mercado internacional es una diferencia muy grande que a la larga puede significar un escollo para continuar esta mejora exportadora. No se pueden arrastrar negocios malos durante mucho tiempo.

¿Qué puede pasar con la cotización del dólar en adelante? Es difícil proyectar la situación actual de manera permanente, la altísima tasa de inflación que todavía tiene la Argentina hace que sean esperables cambios. Y si bien el gobierno ha hablado de mantener un sistema de devaluación del orden del 2-3% mensual durante los próximos meses, parece difícil que este propósito se pueda conseguir dada la muy alta inflación de diciembre y la de enero, y la perspectiva de que esto se repita en febrero y marzo.

En otras palabras, aunque la inflación ceda un poco del 20% mensual, igualmente se mantendría en niveles extremadamente altos que hacen de muy difícil concreción esta promesa de suavísima devaluación del dólar oficial.

La nueva fase del ciclo ganadero

Otro dato útil para proyectar este 2024 es el de la faena de enero, que registró una caída interanual del 3%, marcando el segundo mes consecutivo con este movimiento, después de un largo periodo de más de un año de crecimientos.

Se confirmó que las vacas no bajaron, aunque aumentaron solamente un 3%, mientras que descendieron las otras categorías importantes: novillos, novillitos y vaquillonas. En tanto, la participación de hembras bajó en dos puntos porcentuales, al 46%, llegando al nivel más bajo de los últimos once meses.

Son todos elementos indicativos de que esta inflexión en el ciclo ganadero -entrando en una fase de menor faena- que venimos pronosticando desde mediados de año, avanza de manera firme. Y esto permite prever que la faena de este año va a ser un poco más baja que la del 2023.

Es esperable que los productores continúen en la misma línea que están mostrando en los últimos años, tratando de conservar su capital, su patrimonio, en hacienda. En la medida en que el clima acompañe y no haya crisis en materia de forrajes, especialmente de pasturas, van a tratar de terminar animales más pesados que los acostumbrados. Y esto también está alineado a la menor faena esperada.

El dato de las entradas a feedlots durante enero, que marcan una caída de terneros y de terneras con respecto al 2023, también sirve como indicio de que los productores quieren echarle más kilos a los animales.

Esta idea es apoyada asimismo por el número de animales que salieron de los campos de cría: unos 512 mil terneros y terneras, 14% menos que en enero pasado cuando, producto de la seca, fueron 596 mil terneros.

La “isla” ganadera

Una menor producción de carne, unida a exportaciones sostenidas, o inclusive un poquito más altas, y un poder adquisitivo que difícilmente pueda recuperarse este año, potenciarían la caída del consumo, algo que también es consistente con la situación económica general de la Argentina.

Con este escenario, parecería que a diferencia de lo que sucedía el pasado, los animales jóvenes y livianos para el consumo interno tendrán un atractivo menor que los más pesados, susceptibles de ser demandados por la exportación.

Estos movimientos y cambios que prevemos para el año recién iniciado serán suaves, como sucede con la mayoría de las variables ganaderas.

En síntesis, pese a una visión algo pesimista que tenemos sobre el desempeño de la economía general argentina para este año, creemos que la toda la cadena de ganados y carnes podrá seguir manejándose en una “isla” de mayor atractivo y entusiasmo. Del esfuerzo conjunto de productores e industria dependerán los resultados.

Primicias Rurales

Fuente: Por Lic. Miguel Gorelik, Director de Valor Carne

Publican la primera declaración ambiental de un bovino en pie

Publican la primera declaración ambiental de un bovino en pie

Especialistas del INTA y el INTI realizaron un estudio que permitió obtener la Declaración Ambiental de Producto (EPD) de un kilogramo de animal peso vivo de la raza Angus en un campo ganadero de Entre Ríos.

Este eco-etiquetado contiene 10 impactos ambientales, desde el origen de todos los factores de producción hasta la salida del animal en la tranquera. Se trata de uno de los sistemas de certificación más exigentes del mundo que permitirá respaldar la sostenibilidad y prestigio de la carne argentina frente a las exigencias del mercado internacional. Esta información está publicada online y es de acceso libre.

Ante un contexto mundial complejo, las exigencias comerciales escalan y presentan nuevos desafíos al sector agropecuario. Puntualmente, la carne bovina argentina es un producto que se destaca en las góndolas de todo el mundo por su prestigio y calidad. Con el objetivo de fortalecer su competitividad y sustentabilidad, investigadores del INTA y el INTI realizaron un estudio con datos científicos que permitieron certificar la producción de 1 kilo vivo bovino en un campo ganadero de Entre Ríos. Esta información está publicada online y es de acceso libre.

“Estamos muy orgullosos de publicar la primera declaración ambiental de producto de un animal vivo, como un producto intermedio, que no llega directamente al consumidor”, señaló Rodolfo Bongiovanni -especialista en análisis de huellas ambientales del INTA Manfredi, Córdoba-. Y explicó que “se certificó la producción de animales en el campo, la etapa primaria que se llama upstream. Es decir, desde que se generan todos los productos para producir, todos los insumos, todos los factores de la producción, hasta que se logra un kilo de peso vivo en la tranquera del campo”.

“Este eco-etiquetado -explicó el investigador- considera 10 impactos ambientales dentro de los que se destaca la huella de carbono, que es el más conocido, pero no es el único. Y dentro de la huella de carbono, el animal peso vivo tiene una huella asociada al propio animal, principalmente la fermentación entérica, de unos 12 kilos de dióxido de carbono equivalente por cada kilo vivo”.

Y especificó: “Ahora bien, cuando se tiene en cuenta el sistema de producción, la remoción de carbono o secuestro de carbono que hay en un manejo silvopastoril, con pasturas perennes, se llega a una reducción de la huella de carbono, a una compensación, y en el balance queda un valor final de 1,77 negativo, es decir, una remoción de 1,77 kilos de dióxido de carbono equivalente por cada kilo de peso vivo”.

El investigador reconoció que “estos datos científicos son muy valiosos y permiten demostrar que la producción ganadera en un sistema silvopastoril mejorado tiene una huella favorable sobre el ambiente porque secuestra Carbono”. Y subrayó: “Es una buena noticia para la ganadería argentina, así como para quienes trabajamos para los sistemas productivos sostenibles y para todos aquellos quieren seguir produciendo carne y exportando al mundo”.

En este punto reconoció que “los consumidores europeos cuentan con alta conciencia ambiental sobre los alimentos con una mirada muy hostil hacia el sector de la carne”, de allí la importancia de contar con “este tipo de estudios y certificaciones que permiten hacer trazar los alimentos desde la cuna hasta la tranquera del campo son los que necesita la Argentina para demostrar con datos científicos la sostenibilidad de sus sistemas productivos”.

Este logro es fruto de un trabajo de investigación junto con el INTI, mediante el sistema de certificación Declaraciones Ambientales de Producto (EPD, por su sigla en inglés). Se trata de un documento verificado y registrado por terceras partes independientes que comunica de manera voluntaria información objetiva y comparable sobre el impacto ambiental de un producto o servicio durante su ciclo de vida, con el método Análisis de Ciclo de Vida, de conformidad con la norma de Ecoetiquetado ISO 14025.

El efecto multiplicador del impacto ambiental positivo

Los impactos ambientales se calcularon teniendo en cuenta la cadena de producción parcial desde el nacimiento del animal hasta el animal vivo terminado (Upstream), según se especifica en la norma de referencia PCR Carne de mamíferos versión 4.0.1. Para esto, se utilizó el criterio de asignación biofísico, asumiendo un rendimiento de 2,71 kg de peso vivo animal por cada kilogramo de carne envasada deshuesada, y un porcentaje de asignación del 94,07 % para la carne, con respecto a los subproductos.

“Es decir, si se quiere llegar a conocer el impacto de la carne sin hueso, necesito 2,71 kilos de peso vivo, lo que me permite multiplicar la huella de carbono negativa llegando a una huella de carbono negativa de 4,51 por kilo de carne envasada al vacío”, detalló el investigador del INTA, aunque también hay que sumar el impacto del procesamiento y la cadena de abastecimiento.

Dentro de las categorías de impacto que se certificaron, se destaca el potencial de calentamiento global o huella de carbono, que resultó en 12,24 kg CO2eq por cada kilogramo peso vivo de animal terminado. El principal punto crítico de emisiones o hotspot radica en la producción ganadera, donde se destaca la emisión de metano por fermentación entérica (80,8 %), seguido por la producción de alimento en las distintas etapas cría, recría y engorde (14,1 %) y en tercer lugar aparecen las emisiones por gestión del estiércol (4,5 %).

“Considerando la remoción de carbono en el sistema ganadero silvopastoril, el balance resultó en -1,77 kg CO2eq por cada kilogramo peso vivo en la tranquera del campo”, concluyó Bongiovanni.

El producto analizado y verificado es una etapa intermedia (Upstream) de la Declaración Ambiental de Producto (EPD) de un kilogramo de carne fresca, envasada y deshuesada de vacuno, raza Angus, producida en un sistema silvopastoril de ciclo completo en la zona de Paso Gallo, al Noreste de Entre Ríos.

En la Estancia San Esteban se realiza ganadería bovina de ciclo completo en una superficie total de 3.604 hectáreas, de las cuales 2.391 ha son de monte nativo con pastizal natural mejorado, 1.213 ha son de pasturas implantadas (509 son verdeos de invierno) y 168 ha se destinan a la producción de granos para alimentación animal. La vegetación nativa incluye el monte natural, que se conserva en situación prístina, sin deforestación ni cambios en el uso de suelo en los últimos 20 años.

Este logro se obtuvo en el marco de un convenio de cooperación que tiene el INTA con el Establecimiento Agrícola Ganadero San Esteban S.A. y en línea con un trabajo articulado con el Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

Un logro con mirada transversal

Mauricio Álvarez, referente del INTA en Carnes y Fibras Animales, destacó la importancia de esta certificación ya que reafirma los resultados de varios trabajos de investigación que está realizando el INTA, en los que se observa que los sistemas ganaderos basados en el uso de pasturas y pastizales están fijando más carbono del que emiten. El especialista agregó que, en este caso particular, hay un efecto multiplicador al pasar de peso vivo a peso de producto final.

Por otro lado, el referente de Forrajes, Pasturas y Pastizales del INTA, Alejandro Radrizzani, destacó que esta información complementa los trabajos que se realizan en el marco del proyecto “Emisiones de Gases con Efecto Invernadero y Secuestro de Carbono en Sistemas Agropecuarios y Forestales”. En este proyecto se está midiendo el balance de carbono en sistemas ganaderos reales y representativos en diferentes puntos del país, incluyendo ganadería bovina de carne, lechería y ganadería ovina tanto en sistemas a cielo abierto y como silvopastoriles.

Y no dudó en subrayar: “Este proyecto nos está ayudando a identificar las tecnologías que mejoran la producción reduciendo las emisiones y aumentando el secuestro para establecer las mejores propuestas de manejo en cada región”.

Finalmente ambos destacaron que “es estratégico generar más experiencias como esta para posicionar a la ganadería nacional. Para eso, no basta con declarar que tenemos sistemas ganaderos basados en pasturas y que por lo tanto fijan carbono, sino que tenemos que medirlo y, luego, acreditarlo”.

Primicias Rurales

Fuente: INTA informa

Perfil de faena: El desafío de recuperar la producción de animales pesados

Perfil de faena: El desafío de recuperar la producción de animales pesados

Rosario, viernes 2 febrero (PR/24) — El aumento de la faena durante 2023, producto de la pérdida de forrajes ocasionada por la sequía, será un gran condicionante de la oferta ganadera a partir de este ciclo, sumado al faltante esperado de terneros debido al impacto sobre las tasas de procreo.

 

De los 14,5 millones de animales enviados a faena en el año, casi 1 millón más (+7,5%) que en 2022, 2,95 millones fueron hembras adultas que salieron de producción (+24%), nivel nunca antes visto desde la última gran seca de 2009 cuando se faenaron 3,17 millones de vacas. Pero, al mismo tiempo, durante 2023 también se registró un aumento en la faena de vaquillonas que superó los 4 millones de cabezas, un 9% más que lo faenado un año atrás. Ambos indicadores constituyen dos grandes alertas para el stock de vientres disponibles para la producción actual de terneros, que terminará impactando en la reposición del siguiente ciclo, es decir 2025 en adelante.

Sin embargo, estos cambios tan significativos en la faena de un año a otro también conllevan efectos plasmables dentro del corto y mediano plazo. Ante una condición de sequía tan prolongada y generalizada, si bien los primeros sistemas de engorde que resultan resentidos son los de recría e invernada pastoril, también se ven afectados aquellos más intensivos que involucran una mayor participación de grano en la dieta, cuya disponibilidad también resulta escasa y cara ante un escenario climático semejante.

Es por ello que en estos contextos se da un doble efecto; por un lado, la interrupción de las recrías con invernadas saliendo más livianas de los campos y, a su vez, una aceleración de los tiempos de engorde a corral debido a los elevados costos que suponen dietas más energéticas. Esto deriva a en un incremento de la tasa de extracción de categorías más jóvenes, que no logran ser retenidos en engorde, limitando la producción de animales pesados.

En efecto, del crecimiento en la faena que se vio el año pasado, con casi 1 millón de animales más que en 2022, la mitad lo explica el incremento en la faena de vacas (570.000 cabezas más) y el resto (475.000 animales) una mayor salida de los feedlots.

Pero, más allá de las adversidades que ha presentado el clima en los últimos dos años, esta mayor de extracción de animales livianos, especialmente en machos, se viene registrando en los últimos 4 a 5 años por confluencia de otros factores igualmente dañinos para la actividad, como son la falta de previsibilidad para la comercialización a largo plazo, las trabas a la exportación -principal demandante de animales pesados- y los elevados costos tanto impositivos como financieros que erosionan los márgenes de ganancia y obligan a acortar los ciclos productivos.

Si se observa una serie desde el año 2008 a la actualidad, se advertirá que la tasa de extracción de machos jóvenes -esto es la cantidad animales faenados durante un período anual medido sobre el stock inicial de novillitos para ese ciclo- pasó del 65% al 125% en 2022 y 131% en 2023. Esto implica que, desde 2019, con tasas de extracción superiores al 100%, estuvimos faenando más novillitos que los registrados a inicios del año, lo que supone que estuvimos terminando y faenando terneros destetados durante ese mismo ciclo.

Este comportamiento es el que ha estado impulsando la caída sistemática que se observa en el stock de novillos y, en consecuencia, limitando la oferta de carne futura al truncar la posibilidad de obtener más kilos al momento de la faena.

Basta con ver la diferencia de kilos logrados por animal faenado en Uruguay, país con el que compartimos grandes similitudes en cuanto al tipo de ambiente en el que se desarrolla la actividad ganadera. Particularmente el año pasado, habiendo atravesado la misma seca, Uruguay no solo logró reducir la faena total, sino que, a su vez, ha aumentado los kilos de carne logrados por res. De acuerdo con los datos publicados por el INAC, su Instituto Nacional de Carnes, el peso medio de faena logrado en novillos (bajo nuestra clasificación novillos y novillitos) se vio incrementado en unos 7 kilos, pasando de un promedio de 281 kg en 2022 a 288 kg en 2023, con una faena 8,4% inferior.

En nuestro país, expuestos a un escenario climático similar, la faena de estas categorías aumentó ligeramente, en particular de novillitos jóvenes (+3%), dando como resultado un peso medio de faena que pasó de 247 kilos en 2022 a 243 kilos carcasa en 2023. Por tanto, terminamos perdiendo unos 3 kilos de producción en el último año, ampliando la brecha contra lo obtenido por nuestros vecinos uruguayos a 44 kilos por animal faenado. En un simple ejercicio, trabajando con los kilajes de nachos logrados en Uruguay, los 7,33 millones de novillos y novillitos faenados el año pasado nos hubieran aportado un adicional de más 320.000 toneladas de carne vacuna a la producción final.

El desafío de la ganadería a partir de 2024 pasará justamente por administrar la escasez de hacienda. Indefectiblemente este año sufriremos el efecto conocido como “frazada corta”, la aceleración de faena animales livianos que se dio producto de la imposibilidad de continuar las recrías pastoriles sumado a un costo de engorde a corral sumamente elevado, nos llevó a “comernos” parte de la oferta futura; tendencia que, si bien se acrecentó durante el último año, no deja de ser un comportamiento presente en los últimos ciclos que debiera corregirse de modo inminente.

Mayores pesos de faena implican mayor productividad del stock, mayor aprovechamiento de los recursos y una paulatina convergencia de los estándares de producción demandados por el consumo y la exportación.

Primicias Rurales

Fuente: ROSGAN

Avance en la sanidad porcina argentina: Se autoriza la vacuna Myosphere

Avance en la sanidad porcina argentina: Se autoriza la vacuna Myosphere

El subsecretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, Pablo Nardone, firmó la Disposición 2/2024 publicada hoy en el Boletín Oficial.

Buenos Aires, viernes 2 de febrero (PR/24) .- La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, a cargo de Fernando Vilella, ha concedido la aprobación a la Vacuna MHYOSPHERE PCV ID. Esta vacuna inactivada tiene como objetivo mejorar los parámetros productivos en porcinos y proporcionar una defensa contra Mycoplasma hyopneumoniae y circovirus porcino.«El año pasado se faenaron casi 9 millones de animales y esta vacuna protege a madres y lechones contra dos agentes infecciosos muy frecuentes que se contagian por transmisión respiratoria: una bacteria y un virus porcino», aseguró Pablo Nardone, subsecretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional.Mycoplasma hyopneumoniae y el circovirus porcino son agentes infecciosos que han llevado a elevadas tasas de mortalidad y un impacto económico significativo en la industria porcina. La nueva vacuna aborda estos problemas y ofrece protección contra problemas respiratorios, retrasos en el crecimiento y fatalidades en los animales.También, Nardone afirmó que: «el manejo sanitario en las granjas con alta población obliga a los criadores a extremar las precauciones para evitar enfermedades, ya que se difunden muy rápidamente por todo el establecimiento, generando mortandad o disminución en los rindes con importantes pérdidas económicas. Las vacunas son formas eficaces de evitar o reducir los efectos de ciertas infecciones tanto bacterianas como virales, mostrando probada eficacia y ausencia de residuos. La vacuna ya se comercializa en Europa, en México y otros países con buenos resultados».Con esta aprobación de la Secretaría, la Vacuna Myosphere se presenta como una herramienta para los productores porcinos y promete no solo protección sino también la reducción de pérdidas económicas asociadas con enfermedades infecciosas. Este respaldo oficial subraya el compromiso del Estado con la eficacia y seguridad en la producción alimentaria y marca un avance en la lucha contra las amenazas sanitarias en la producción porcina.La autorización posiciona a la Vacuna MHYOSPHERE PCV ID como un recurso clave para la industria y ofrece una solución integral para optimizar la productividad y garantizar la salud de los cerdos.
Primicias Rurales
Fuente: SENASA
Cómo y dónde hacer pasturas perennes para recriar

Cómo y dónde hacer pasturas perennes para recriar

Buenos Aires, jueves 1 de febrero (PR/24) .- El Ing. Agr. Oscar Bertín hace una puesta a punto de las técnicas para reponer las forrajeras tras la seca. Sembrar mezclas de leguminosas y gramíneas, y aprovecharlas mediante pastoreo en lugar de cortarlas, algunos tips. “En el Norte de Buenos Aires el 11% de los suelos son ganaderos y también se pueden hacer pasturas limpias tras una soja. Es una aliada”, afirma.

Con la mejora de las condiciones climáticas y la libertad para la exportación de carnes, el Ing. Agr. Oscar Bertín, asesor privado, analizó la importancia de reconstruir las pasturas perennes para volver a recriar, actividad que representa el cuello de botella de la ganadería pampeana.

Oscar Darío Bertín

“El primer problema para esta campaña es que la producción de semillas templadas fue muy mala durante la sequía, ya que no se usa riego. Hoy las existencias son bajas y a esto se suma que hay muchas pasturas degradadas por el sobrepastoreo, debido también al prolongado fenómeno climático”, dijo Bertín, en diálogo con Valor Carne.

Esto afecta especialmente a las gramíneas perennes, que se deterioraron mucho más que la alfalfa, de gran capacidad de extracción de agua; y además se importa en buena medida. A su vez, otras leguminosas como trébol blanco y lotus tenuis, se regeneran a partir del banco de semillas del suelo.

“O sea que la oferta de gramíneas perennes es la que está complicada y encima son las especies que dan mejor respuesta para recriar los terneros, que se destetarán en marzo”, indicó Bertín, aludiendo a la necesidad de agregar 70 a 100 kilos entre abril y septiembre para terminar animales más pesados

En ese sentido, “las gramíneas juegan un rol central porque son mucho más productivas que las alfalfas en los meses de invierno”, agregó, detallando que los grupos 6 y 7 de latencia, que se usan normalmente para pastoreo, tienen muy poco crecimiento en esa estación.

“Por eso, hay que incluir gramíneas perennes, muchos productores previsores ya se han abastecido. También están los verdeos e incluso los cultivos de cobertura que permiten ganar tiempo y tener pasto lo antes posible, pero la base de la recría son las pasturas permanentes. Hay que reconstruirlas y manejarlas correctamente”, planteó.

¿Pastoreo o corte?

Pastura de festuca alta y alfalfa

El primer paso para encarar la campaña es elegir un buen antecesor, que deje poco rastrojo. “La moha es un buen ejemplo. Si hacemos rollos nos queda un residuo superficial, muy bajo y pocas raíces. Después le sigue el girasol que también deja poco material y está muerto, o sea, que no compite con las plantas nuevas”, apuntó.

Y lo peor, tanto para pasturas como para verdeos, es el sorgo. “En realidad es una especie perenne y cuando llegan los fríos muere, pero no lo hace totalmente; sus raíces se degradan muy despacio y compiten por los nutrientes. Las bacterias que descomponen la materia orgánica utilizan el nitrógeno para su actividad y, por lo tanto, no está disponible para la pastura”, argumentó.

Luego viene otro dilema, que adquiere relevancia este año ante la urgencia por tener pasto: ¿Pastoreo o corte? “El comportamiento es distinto según se trate de gramíneas o leguminosas”, afirmó Bertín.

La alfalfa se comporta muy bien al corte y en pastoreo diario, que se asemeja al paso de la segadora. “Tiene un sistema radicular con una corona donde acumula muchas reservas y uno puede cortar la totalidad de la planta y luego rebrota sin problemas”, aseguró.

Pero cuando esta práctica se aplica a las gramíneas se genera un crecimiento limitado. «Un trabajo de 1966, hecho por un investigador americano, Matches, demuestra que la festuca alta defoliada en forma parcial, no en su totalidad, dejando macollos intactos o poco usados, hace que haya una traslocación de nutrientes desde últimos a los defoliados. De esta forma, el rebrote resulta mucho más importante», explicó.

Bertín también hizo estudios al respecto en el INTA, hace años, utilizando festuca pura o con trébol blanco. “Aunque no se hagan muchos cortes, los normales, 5 o 6 al año, es suficiente para que esa pastura genere al segundo y tercer año dos o tres veces menos macollos que bajo pastoreo. De ahí la importancia del aprovechamiento con animales”, aseveró. Y aclaró: “Esto sucede aún en cultivares tolerantes a defoliación, como ocurre con la festuca alta, tipo continental”.

¿Y si se corta la gramínea? “Bueno, es imprescindible reponer nutrientes, sobre todo nitrógeno”, alegó.

En el caso de la alfalfa, si se levantan 12 mil kg sea para forrajes conservados o para pastoreo cero, que es cortar y llevárselo a los animales al patio de comida, se extraen 300-400 kg de N, que se reponen vía fijación simbiótica.

“Pero con las gramíneas eso no ocurre. Si bien los rendimientos son de 6-7- 8 mil kg/ha, a lo sumo, me estoy llevando N y, por lo tanto, tengo que reponerlo”, avisó.

En cambio, cuando las gramíneas se pastorean, aunque la extracción es la misma, el animal devuelve al campo un alto porcentaje de los nutrientes, entre el 60 y 70% del total, a partir del nitrógeno en la orina y el fósforo en la materia fecal.

“Muchas veces lo devuelve en forma despareja. Si el pastoreo se hace por franjas diarias, la distribución es uniforme; pero, si es continuo y la aguada está a 500 m, quedan manchones de mayor y menor crecimiento, que se ven en pasturas viejas y en verdeos, sobre todo en avena, por deficiencia de N”, justificó.

Por eso se aconseja pastorear con muchos animales concentrados en un sitio para que todo quede “fertilizado”. “Si lo hacemos con potreros grandes, durante 10 a 15 días, no se afecta el crecimiento de las gramíneas, pero si la distribución de los desechos”, alertó.

Tips para recriar

Pastura mezcla de gramíneas y tréboles

Lo más importante es sembrar pasturas mezcla, nunca gramíneas puras. Por ejemplo, festuca y alfalfa, festuca, trébol blanco y lotus, agropiro con melilotus o lotos tenuis.

“Ese es el primer consejo, entendiendo que la leguminosa es fundamental para la calidad del forraje”, argumentó. En muchos suelos, se justifica hacer alfalfa sola para forrajes conservados y sistemas de alto requerimiento, ya que cualquier otra especie afecta su valor nutricional, sea cebadilla, festuca, pasto ovillo o raigrás.

En el caso del aprovechamiento bajo pastoreo, habitualmente se siembra la leguminosa consociada no solo porque la gramínea aporta más forraje durante el invierno, sino que además permite enfrentar mejor posibles problemas de empaste.

“El trébol blanco es tremendo, más riesgoso aún que la alfalfa. Si uno se queda solo con esta especie porque maneja mal la pastura, sobre pastorea al extremo, y luego viene una estación húmeda, es una bomba, todo es hoja, y la degradación en el rumen es muy acelerada, produce empaste rapidísimo”, advirtió.

Otro punto fundamental para volver a recriar es definir dónde hacerlo: ¿hay lugar en la región pampeana? Las posibilidades son amplias, según el campo y el sistema productivo. Si se recomponen las pasturas perennes se podrá hacer tanto en suelos buenos, agrícolas, donde la alfalfa es la estrella, como en los intermedios, donde la festuca es la más importante, acompañada por leguminosas, y en los bajos donde se destaca el agropiro.

Más aún, Bertín resaltó que los suelos clase 6 y 7, nada menos que el 11% del millón de hectáreas del Norte de la provincia de Buenos Aires, son solo aptos para pasturas.

“Hay campo para recriar, incluso en suelos clase 3 y 4, donde no se obtendrá una soja de 4500 kg/ha, pero si una de 2500/3000 kg, o sea que a primera vista compite. Sin embargo, dos o tres años de una soja RR bien hecha, un maíz o un girasol, nos permiten salir con una pastura muy limpia, sin malezas. No es posible implantarla tras otra pastura, no es un buen antecesor, entonces necesitamos de la agricultura. En definitiva, son actividades complementarias”, finalizó.

Por: Ing. Agr. Liliana Rosenstein
Editora de Valor Carne 

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En Marcos Juárez, los Canale hacen cadena completa

En Marcos Juárez, los Canale hacen cadena completa

Marcos Juárez, Córdoba, jueves 1 febrero (PR/24) — Agregar valor en origen. Ese es el concepto que, hace años, autorizadas voces de la actividad agropecuaria destacan como una herramienta que puede darles otro estatus a los productores, para resguardarlos de las fluctuaciones de los precios agrícolas y ganaderos y aumentar su rentabilidad. No siempre hace falta escala para lograrlo. Sí, en cambio, decisión y visión de que ese paso puede ser el más importante a dar, para hacer sostenible el negocio.

La historia transcurre en un campo de 120 hectáreas, 80 agrícolas y 40 ganaderas, de la familia Canale, más otras 100 que ella alquila en campos vecinos, donde cultivan maíz, soja y trigo. Allí funciona una granja porcina y también hacen ciclo completo de ganado vacuno de carne. La empresa también presta servicios de siembra, pulverización y cosecha a pequeños productores. Esto sucede en los alrededores de en Marcos Juárez, Córdoba. Cerca de allí, en plena ciudad, funciona una carnicería, el eslabón de agregado de valor que, desde hace unos 13 años, les permite a los Canale cerrar un negocio que empieza en el campo y termina en la mesa de los marcojuarenses.

Comienza a contar la historia Julián Canale, y dice que todo comenzó en 1998, con 10 madres y un padrillo a campo, con la ayuda y el asesoramiento del INTA Marcos Juárez y el equipo de Jorge Brunori. “Usábamos los cerdos como complemento de la agricultura. El primer galpón de gestación para 40 madres se construyó entre 2001 y 2002. Hicimos el galpón de engorde con slats (piso especial para granjas de cerdos)”, recorre.

En 2003 inauguraron la maternidad con 2 salas de 8 cerdas, para 16 plazas de parto, con sistema de ventilación y cortinas manuales.

Ya en 2003, la maternidad tenía 2 salas de 8 cerdas, para 16 plazas de parto, con sistema de ventilación y cortinas manuales. “Cada 21 días destetamos 8 cerdas y se preñan otras 8 cerdas. Tenemos 2,2 partos por año y por cerda y producimos 24 lechones por año y por madre, y 2.800 kilos de carne por madre y por año. Faenamos capones de 126 kilos promedio y producimos novillos de 400 kilos”, resume.

Así lo cuenta Julián Canale, encargado del campo con todo lo que ello implica: granja porcina, engorde de novillos, producción agrícola y la logística hacia el frigorífico de Bell Ville, donde faenan los novillos y capones. Esta realidad comenzó con lo hecho por sus padres en ese campo y hoy lo involucra a él, a sus dos hermanos y a su cuñado, y da trabajo a 11 personas, incluyendo 6 empleados. El click del agregado de valor se dio en 2010, cuando la familia tomó la decisión de armar la carnicería, la primera de Marcos Juárez en ofrecer cortes porcinos frescos.

Golpe de timón

“Somos una familia de 200 años de tradición agropecuaria. Pusimos la carnicería, criamos los cerdos y vamos adaptándonos a la realidad que nos toca vivir”, dice Julián, quien agrega: “Nos dábamos cuenta que el valor del cerdo era inestable y las opciones eran agrandar el criadero al doble, para llegar a 100 madres, o poner una carnicería. Optamos por la carnicería para poder integrar a mis hermanos a la empresa familiar y, con menos capital invertido, generar más ganancias que duplicando el criadero”.

En la granja, engordan capones de 126 kilos que semanalmente llevan al frigorífico de faena, para cuidar el bienestar animal en la descarga.

La conformación familiar de la empresa, una SRL denominada CerCa, acrónimo de Cerdos Canale, cumple en buena medida con un deseo de los padres de Julián, casi licenciado en Administración de Empresas (carrera que espera terminar en 2024), que soñaban con que todos sus hijos, ya profesionales, continuaran con la empresa original.

Los otros hermanos -Lidia, licenciada en nutrición, y César, ingeniero agrónomo- son, respectivamente, corresponsables de la carnicería, y de la parte agronómica del campo, César, aunque él también se ocupa de las innovaciones en productos de cerdo elaborados, se ha capacitado en el tema y tiene a su cargo la producción de fiambres. Los tres estudiaron en Rosario y, al parecer, ganaron las raíces que los volvieron a unir en Marcos Juárez, continuando un legado familiar, potenciado y modernizado.

César, Julián y Lidia Canale junto a Fernando Barovero. Un equipo que le agrega valor en origen a la carne porcina.

A su turno, Lidia Canale describe su rol en el emprendimiento: «Alterno la producción con la atención al cliente. No podemos darnos el gusto de abandonar el mostrador. Ahí uno siente lo que la gente quiere y necesita. Así salió la sección ‘veggie’. Nos dimos cuenta de la necesidad del cliente de incorporar productos alternativos, pero con nutrientes similares evitando la carne».

Al equipo se suman Fernando Barovero, esposo de Lidia, a cargo de la maquinaria del campo y quien presta los servicios de cosecha, siembra y pulverización, en pequeños campos vecinos, de hasta 20 hectáreas, un nicho de mercado que “normalmente no quieren tomar los grandes contratistas”, apunta Julián, cuya esposa, Andrea Rapetti, atiende al público en la carnicería, junto con Lidia.

Originalmente, la carnicería fue solo de carne de cerdo. En 2016, incorporaron hacienda vacuna hasta armar un rodeo de 100 vacas. Allí comenzaron a hacer ciclo completo, inseminando las mejores 30 de esas hembras y haciendo servicio natural con el resto, con pariciones en julio y septiembre. Unos 2 o 3 años después, comenzaron a vender carne vacuna al público, sumándola a los cortes porcinos.

Los lotes agrícolas se fertilizan en forma convencional y también con efluentes de la granja.

César, el agrónomo de la familia, dispone las dosis en función de los análisis periódicos de suelo que se realizan para medir nutrientes. En maíz, incorporan a la siembra 150 kg/ha de urea más 120 kg/ha de fosfato mono amónico, y en V5 y V6 vuelven a aplicar urea granulada o nitrógeno líquido, según el rendimiento estimado. Para la soja, antes de la siembra, en invierno, aplican mezclas que contienen azufre y fósforo, con una dosis aproximada de 200 kg/ha.

La carnicería

Sobre el negocio de venta al público en tiempos de precios desatados, Julián asegura que “seguimos vendiendo y manteniendo nuestros clientes” y que “a nosotros no nos disminuyó la venta”. Aclara que “nuestros costos son distintos”, al producir su propia materia prima y “no estamos atados al precio de mercado”.

La carnicería de los Canale vende cortes frescos y productos elaborados: salame, bondiola, jamón cocido, morcilla, salchicha, mortadela y también empanadas, tartas y hamburguesas de carne porcina. Además, cortes frescos, hamburguesas, milanesas y empanadas de carne vacuna.

César Canale, agrónomo, a cargo de la planificación del campo y también de los fiambres y las innovaciones de producto en la carnicería.

Todo sucede en un local inaugurado en 2012, luego de remodelar un viejo galpón pegado a la casa paterna. Quien está a cargo allí, con una mirada comercial y profesional en nutrición es Lidia, licenciada en la materia. Y así lo cuenta: “Los martes estoy totalmente dedicada a los cerdos. En el equipo, cada uno tiene una tarea, para despostar las medias reses. Es un trabajo en serie. A mí me tocan los matambres, sacarles el cuero, la grasa y emprolijarlos, para que queden perfectos para la venta”.

Pero esa es la tarea detrás de escena. A Lidia también le gusta el contacto con la gente. “Alterno la producción con la atención al cliente. No podemos darnos el gusto de abandonar el mostrador. Ahí uno siente lo que la gente quiere y necesita. Así salió la sección ‘veggie’. Nos dimos cuenta de la necesidad del cliente de incorporar productos alternativos, pero con nutrientes similares evitando la carne”.

Productos veganos

Paradójicamente, en la carnicería comenzaron a incorporarse productos veganos. “Fuimos incorporando nuevos productos para diversificar y no quedarnos solo con la carne fresca, donde la competencia es alta. Elaboramos hamburguesas de quinoa, lenteja, soja y poroto mung, a las que le agregamos vegetales para darle sabor. Hasta lograr un producto óptimo, hubo varias pruebas piloto, cursos de hamburguesas veganas, prueba y error”, cuenta Lidia.

Ella, por su propia profesión, quiere sumarle proteínas, fibras, sabores e ingredientes que generen la mayor saciedad posible a los productos que elabora para que sean “super naturales” y atractivos visualmente. Las recetas están estandarizadas y “somos super exigentes” con la calidad de la producción, destaca. Relata que “gracias a la gran demanda tuvimos que incorporar una máquina semi automática para la formación de empanadas y otra para preparar las verduras”.

Igualmente, Lidia recuerda que “la incorporación de los productos fue dura. Teníamos que poner toda la onda. La gente dudaba y nosotros al comienzo los regalábamos como forma de promoción”. Así pasó con las empanadas y hamburguesas de carne de cerdo, que al comienzo regalaban como promoción, y que hoy son muy demandadas.

Y sobre la producción recuerda que “al principio hacíamos las hamburguesas a mano, 500 a 600 por día, en una rutina agotadora. Luego incorporamos una máquina semiautomática. Ahora el proceso está muy mecanizado y las hacemos entre 4 o 5 personas.” Actualmente producen 12.000 hamburguesas semanales, 6.000 de cerdo y otras tantas de vaca, que compiten cabeza a cabeza en las preferencias de los clientes. Esos que llevan de la carnicería a su mesa lo que llega desde el campo, con valor agregado en origen.

 

Primicias Rurales

Fuentee: TodoCerdos

Gastón Guido / Clarín