Los productos que lideran la generación genuina de divisas de la economía argentina son los más castigados

Los productos que lideran la generación genuina de divisas de la economía argentina son los más castigados

Valor Soja por Valor Soja

En primer lugar se ubicó la harina de soja, que tiene un derecho de exportación del 24,5%, mientras que el segundo lugar fue para el poroto de soja, que es castigado con una retención del 26,0%. Y el tercero fue para el aceite de soja, que está gravado con una alícuota del 24,5%.

Ese solo dato –insólito para un extranjero que habita un país normal– bastaría para explicar el problema recurrente de crisis cambiarias que experimenta la Argentina.

En los primeros diez meses de 2025 la balanza comercial de la Argentina generó un superávit de 6846 millones de dólares, lo que representa una cifra limitada no sólo con respecto al potencial exportador del país, sino también en cuanto a las necesidades urgentes de recomposición de las reservas internacionales del Banco Central (BCRA).

El sector agroindustrial en general y el oleaginoso en particular no sólo lideran el ranking de exportaciones, sino también el del balance cambiario del BCRA, dado que –a diferencia de otros sectores exportadores– consume muy pocas divisas.

El balance cambiario neto del sector “oleaginosos y cereales” en los primeros nueve meses de 2025 (último dato oficial disponible) fue de 29.323 millones de dólares, mientras que el del rubro minero fue de 4832 millones y el de la industria automotriz de -7465, es decir, consumió más divisas de las que generó.

Entre enero y septiembre de este año el sector de petróleo y gas registró una balanza cambiaria de 8039 millones de dólares, cifra que, si bien tiene posibilidades de seguir creciendo, se encuentra muy lejos de la capacidad de generación de divisas del agro.

La exportación de petróleo tiene una retención móvil que se ubica en cero cuando el precio internacional del barril es de 45 dólares y en 8,0% cuando supera los 60 dólares, como sucede en la actualidad. Recientemente el gobierno de Javier Milei firmó un acta acuerdo con la provincia hidrocarburífera de Chubut en el cual se compromete a revisar ese impuesto.

Primicias Rurales

Fuente: Valor Soja

Tras el récord de 2019, clima y vaivenes macro limitaron el crecimiento sostenido

Tras el récord de 2019, clima y vaivenes macro limitaron el crecimiento sostenido

DIyEE – Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, domingo 23 noviembre (PR/25) — La producción de cultivos en Argentina muestra avances productivos, shocks climáticos y cambios regulatorios a lo largo de las últimas décadas. Su evolución muestra la capacidad del sector para crecer, pero también las limitaciones para sostenerlo.

El subíndice de producción de granos (IACA – Cultivos), que da seguimiento a la actividad generada por la producción primaria de granos en Argentina (para más información sobre la elaboración, se puede acceder al documento metodológico), evidencia diferentes etapas de acuerdo con su evolución tendencial.

Desde enero de 1993 a enero del 2001, la tasa de cambio promedio mensual de todo el período se ubica en 0,7%, dando cuenta del notorio dinamismo que exhibió el sector. Los primeros años de la década de 1990 constituyeron un punto de inflexión estructural para el sector agroindustrial argentino, caracterizado por una fuerte desregulación y la privatización de la infraestructura.

Uno de los hitos desregulatorios más trascendentales en la comercialización fue la disolución de la Junta Nacional de Granos en 1991 (Decreto 2.284). Esta medida, junto con la liberación total del comercio de granos y la casi desaparición de los derechos de exportación (a excepción de un 3.5% para soja y girasol), tuvo como consecuencia directa un crecimiento notable en la actividad de producción primaria.

Paralelamente, se consolidó la transformación logística. La sanción de la Ley de Puertos (Ley 24.093) en 1992 proporcionó la estabilidad jurídica necesaria para el desarrollo masivo de terminales privadas. La inversión en infraestructura portuaria fue considerable, con el Gran Rosario emergiendo como el centro agroexportador más importante de Argentina. Como reflejo de esta modernización, la capacidad de despacho de los puertos del país se disparó, pasando de aproximadamente 15.000 toneladas por hora en 1990 a cerca de 93.800 toneladas por hora en 2011.

A nivel productivo, esta década fue definida por dos innovaciones tecnológicas interconectadas. Primero, la adopción y difusión de los cultivos genéticamente modificados (OGM). Segundo, la adopción de la siembra directa. Esta técnica, que permite producir sin degradar el suelo y optimiza el uso del agua, se convirtió en el método de labranza imperante. La sinergia entre los cultivos GM y la siembra directa fue clave para elevar el rendimiento promedio y extender la frontera agropecuaria.

Un resultado crucial de estos cambios fue el auge sin precedentes de la soja. Desde fines de los sesenta, y particularmente desde los setenta, la soja había ganado terreno, popularizándose rápidamente en la región centro-sur de Santa Fe, sur-este de Córdoba y norte de Buenos Aires en el esquema de doble cultivo (trigo-soja).

Sin embargo, fue fundamentalmente a partir de la década de los ’90 en que el cultivo exhibe una expansión notoria: la superficie sembrada se duplica entre 1990 y el 2000.

Este incremento productivo fue acompañado de la consolidación de un polo de demanda fundamental para la oleaginosa, al desarrollarse la industria aceitera en el Gran Rosario (principalmente) en paralelo al crecimiento de la soja.

Tras la crisis de 2001, la política comercial interna dio un giro radical, pasando de una liberalización casi total a una fuerte intervención estatal. En el plano local, el primer gran cambio fue la reaparición de los Derechos de Exportación en febrero de 2002. A partir de ese entonces el sector operó bajo políticas que incluyeron altos impuestos, límites a la exportación y controles cambiarios.

Sin embargo, a pesar del que los mercados agrícolas en Argentina sufrieron numerosas intervenciones durante el período, la coyuntura internacional permitió maquillar la pérdida de eficiencia que esto supuso, ya que los precios internacionales de los granos ingresaron en un “superciclo” alcista, con una primera suba notoria en 2003-2004 y una segunda de mayor magnitud a partir de 2007 hasta mediados de 2008.

Este fenómeno permitió dar continuidad a la expansión de la producción primaria a pesar de que la coyuntura interna ya no proveía los mismos incentivos que en la década previa. De hecho, entre enero 2002 y diciembre 2007, la tasa de cambio mensual promedio del indicador fue de 0,6%, prácticamente idéntica al período 1993-2001.

No obstante, el punto culminante de esta intervención fue la Resolución 125 en marzo de 2008, que pretendía establecer un sistema móvil de DEX para los principales granos, llevando la carga tributaria para la soja al 48,7%. La aplicación de esta resolución paralizó la comercialización granaria durante unos 120 días, hasta que el Senado resolvió dejarla sin efecto. Esto a su vez coincidió con la severa sequía 2008/09, que le pega el primer revés importante al indicador.

Asimismo, en los primeros años de la década pasada se rigidizaron los límites a la exportación de cereales, particularmente del trigo y del maíz, lo que atentó contra el crecimiento de la producción de estos cultivos y puso freno a la tendencia que el indicador exhibiendo hasta ese momento.

Además, entre 2012 y 2014, el Poder Ejecutivo implementó el sistema electrónico “Certificación y Liquidación de Granos” de la AFIP, regulando electrónicamente las operaciones de depósito, transferencia y compraventa. Este sistema, junto con el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA), que unifica registros y califica la conducta fiscal de los operadores, estableció un control más estricto sobre la cadena de comercialización de granos.

Entre esta sucesión de cambios estructurales que implicaron mayor intervención, implicaron un cambio en la tendencia de crecimiento de la producción primaria: entre enero de 2008 y mayo de 2015, el indicador arroja una tasa de cambio promedio mensual nula (0,0%), marcando un claro período de estancamiento.

A partir de 2016, con la eliminación de los DEX para la gran mayoría de los productos, la eliminación de las restricciones físicas a la exportación y la reducción de las alícuotas de DEX para la soja se observa un nuevo impulso en el indicador, que alcanza su máximo histórico en abril de 2019 de la mano de la cosecha récord de Argentina.

Desde ese máximo histórico, el indicador exhibe el impacto que ha sufrido la producción primaria de las sucesivas sequías de los años 2021-2023, que culminó con la histórica 2022/23 y dejó al indicador en niveles equiparables a los de la 2008/09.

La salida de ese desastre productivo volvió a apuntalar al índice en para dejarlo apenas por debajo de su máximo histórico con la producción de la campaña 2023/24, pero el impacto de la “chicharrita” del maíz tardío se registraron caídas en el segundo semestre del año último.

Ya adentrándonos en el final de la serie, se aprecia una recuperación de la mano del ingreso de la cosecha 2024/25, que fue aceptable pero quedó lejos del máximo, pero marca un retroceso en los últimos meses ante la baja producción de maíz tardío esta campaña, que fue desplazado de los planes de siembra por parte de los productores ante el temor generado por la “chicharrita” la campaña previa.

En resumen, desde 1990 hasta la actualidad, la producción de granos pasó por varias etapas, con un fuerte impulso en la década de los ’90 de la mano de la liberalización y desregulación y un envión por parte de los precios internacionales en la primera etapa de los 2000, impulsado por el boom de la soja, la eficiencia portuaria e industrial del Gran Rosario y la adopción de tecnologías como la siembra directa y el silo bolsa.

Sin embargo, ya desde la última década se observa que el crecimiento promedio mensual merma significativamente, y si bien la serie alcanza un máximo en abril de 2019 de la mano de la mayor producción primaria de granos de Argentina, hace ya más de 6 años que no puede romper ese techo.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

La actividad de la cadena agropecuaria creció 4% en un año

La actividad de la cadena agropecuaria creció 4% en un año

DIyEE – Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
El IACA-BCR mostró en octubre un crecimiento interanual del 4%, aunque se posiciona 0,2% por debajo de septiembre. La actividad agroindustrial se mantiene en niveles récords y la dinámica del sector exportador creció 0,6% respecto al mes anterior.

1.    IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

En el mes de octubre, el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) que estima la Bolsa de Comercio de Rosario se ubica un 4% por encima del nivel de octubre del año pasado, aunque registra una leve disminución del 0,2% respecto a septiembre por la caída momentánea en el avance en la superficie que se siembra con soja. En lo que va del 2025, la recuperación de la actividad de la cadena agropecuaria alcanza el 1,7%, midiendo puntualmente enero con octubre del 2025.

De las 12 series que componen el índice, cuatro registraron una variación mensual positiva en octubre, en tanto las ocho restantes marcaron un retroceso. Cabe mencionar que todas las series analizadas fueron filtradas por estacionalidad y valores irregulares extremos, de manera que resulte válido realizar comparaciones intermensuales. Así, se estima que el principal incremento mensual se registró en la serie de molienda de trigo, la cual se habría ubicado 1,7% por encima de septiembre. Adicionalmente, se evidencia un crecimiento en la faena de porcinos, mientras que la producción de leche avanzó 0,5%, continuando una racha positiva de 19 meses consecutivos. El último eslabón de la cadena, esto es, las exportaciones de los principales complejos agropecuarios también crecieron por quinto mes al hilo, mostrando una tasa de cambio mensual del 0,6%.

En contraposición, el avance mensual de labores agrícolas marcó en octubre una caída del 0,4% respecto a septiembre, lo que resultó de gran incidencia en el índice general, siendo que es la serie de mayor ponderación. Esta caída se sustenta principalmente en la menor superficie sembrada con soja, cuya implantación determina en gran medida la actividad del sector agrícola primario en el mes de octubre. La faena aviar y la faena de porcinos, por su parte, retrocedieron 0,4% y 0,5% en el décimo mes del año, respectivamente, mientras que se estima que las series de molienda de cebada, girasol y soja cayeron 1,3%, 0,6% y 0,2%. Finalmente, la producción de biodiésel y de bioetanol registraron caídas del 7,6% y del 3,3%, respectivamente, durante el mes de octubre.

2.    SUBÍNDICES

2.1.    IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

La actividad de producción de granos, medida a través del avance mensual de labores agrícolas (AMLA) y que compone el subíndice IACA – Cultivos, registró en octubre una variación mensual desestacionalizada del -0,4%, hilando cuatro meses consecutivos en terreno negativo. Este indicador, que muestra la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina para cada mes, recoge en octubre el avance en la siembra de soja, maíz, sorgo y girasol, así como también la recolección de trigo.

Por un lado, las condiciones hídricas marcaron el ritmo de siembra de los cultivos de verano, ya que la combinación de excesos de humedad y lluvias intermitentes generó demoras en algunas zonas productivas del país a lo largo del mes. A pesar de ello, en sectores con buena transitabilidad se registró un buen progreso. Por el lado del maíz, hacia finales de octubre se alcanzó un 35% del área sembrada, el registro más alto desde 2021, lo que, combinado una superficie proyectada de siembra por encima del promedio de los últimos cinco años, deja como resultado un gran número de hectáreas trabajadas durante el último mes. En términos similares, el progreso de implantación de girasol resultó del 58%, el dato más elevado desde 2018, junto con la mayor área estimada de siembra desde la campaña 2007/08. Asimismo, el avance de la siembra de sorgo fue del 12%, ubicándose levemente por encima del promedio de los últimos cinco años.

Por el contrario, durante el décimo mes del año se dio comienzo a las implantaciones de soja en varias provincias del país, como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y San Luis. Si bien lo reportado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) advierte que el ritmo porcentual de avance resultó similar al de años previos, la caída en el área estimada de siembra se traduce en un menor volumen de hectáreas trabajadas.

Finalmente, en lo que respecta a la cosecha de trigo, durante octubre la misma se concentró principalmente en las provincias del norte del país. Las lluvias hacia el final del mes en estas provincias resultaron beneficiosas para los cultivos, pero provocaron ligeras demoras en las labores de recolección. A pesar de ello, debido al incremento en el área sembrada del cereal para la campaña 2025/26 pronta a comenzar, se registró una elevada superficie trabajada durante el último mes.

2.2.    IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector agroindustrial, se advierte que la misma permaneció estable en octubre, con una tasa de cambio de apenas -0,04% mensual, sosteniéndose en niveles máximos históricos. La actividad agroindustrial se mide a través del desempeño de los sectores de molienda, faena, lechería y biocombustibles.

Llevando la mirada al interior de cada sector, se estima un avance del 0,1% en la molienda de los principales cereales y oleaginosas durante octubre, registrando una racha de crecimiento de seis meses consecutivos. Este incremento se ve impulsado por un importante volumen de crushing de soja, que si bien se estima que marcó una leve caída del 0,2% en octubre, acumula un crecimiento del 18% en lo que va de la campaña, alcanzando volúmenes mensuales históricos. La molienda de girasol también traccionó el índice al alza durante el último año, alcanzando los volúmenes mensuales más elevados en el siglo, respaldado por la gran producción de la campaña 2024/25 que emerge como la segunda mayor cosecha de los últimos 25 años. Como resultado, el subíndice de molienda se posicionó en octubre muy cerca del máximo histórico.

En lo que respecta a los cereales, por el contrario, la molienda de cebada cervecera registra seis meses consecutivos de retroceso, permaneciendo entre los valores más bajos de los últimos 10 años. Si bien la producción de la actual campaña se mantuvo en línea con el promedio, la caída en la industrialización del cereal refleja principalmente una menor demanda interna para la producción de cerveza. En términos similares, la molienda de trigo, destinada casi en su totalidad al mercado interno, mostró sucesivas caídas mensuales durante el último año, aunque se estima que en octubre habría logrado una recuperación del 1,7%.

Por su parte, el subíndice de faena mostró una leve retracción del 0,3% durante octubre, principalmente por la caída desestacionalizada observada en la faena de bovinos. Esta baja responde a una oferta restringida y a una mayor permanencia de la hacienda a campo, favorecida por las excelentes condiciones de las pasturas primaverales en gran parte de las regiones ganaderas. Con buena provisión de forraje y en un contexto de precios en suba, disminuyen los incentivos a apurar la salida a faena. Sumado a ello, en las regiones donde las lluvias resultaron excesivas, limitaron la disponibilidad de ganado para comercializar, incluyendo la imposibilidad de sacar terneros en zonas inundadas.

Por el lado de los precios, en octubre la cotización promedio del novillo en el mercado agroganadero registró un aumento mensual del 3,7%, lo que implica una ganancia real frente al índice de precios al consumidor (IPC) que, en el mismo mes, aumentó un 2,3%. Al deflactar por el IPC, el precio real del kilogramo vivo de novillo se ubica en el máximo de los últimos 20 meses, lo cual, sumado al buen estado general de las pasturas mencionado previamente, incentiva el agregado de peso en los esquemas de recría, restringiendo coyunturalmente la oferta.

En cuanto a la carne aviar, se advierte cierta estabilidad en los niveles de faena durante los últimos años. En lo que respecta al último mes, octubre operó como mes de transición en el frente externo, luego de que Argentina recuperara el estatus de país libre de influenza aviar a inicios del 2025. Por el contrario, en lo que respecta al sector porcino, se advierte una clara tendencia creciente en la faena desde principios de siglo, impulsada principalmente por una demanda interna que se mantiene firme, traccionando el subíndice de faena al alza.

En lo que respecta al sector lechero, durante el mes de octubre la producción de leche habría registrado un nuevo incremento respecto al mes anterior, evidenciando 19 meses consecutivos al alza. Este aumento se ve impulsado por las buenas condiciones climáticas para la producción durante el último año, que han permitido un importante crecimiento de pasto, mejorando su participación en las dietas. Asimismo, el consumo per cápita en los primeros nueve meses del año registró un repunte del 14%, según datos del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA), traccionando la demanda.

No obstante, las relaciones de precio favorables que se venían observando hasta mitad del año en curso a causa de la caída en la cotización de los granos parece haberse revertido en los últimos meses. Como consecuencia, se estima que un litro de leche, en promedio, podría comprar 1,87 kg de maíz y 0,98 kg de soja en octubre. En el caso del cereal, la relación de referencia suele ser de 2, es decir, un litro de leche debería poder comprar 2 kg de maíz, mientas que en lo que respecta a la soja, la relación de referencia suele ser de 1. De esta manera, el precio relativo del litro de leche por kilo de soja y maíz se ubicó por debajo de los precios de referencia durante el último mes.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol a base de maíz, registró una baja mensual del 5,4% durante octubre. Esta caída se enmarca en un panorama de tendencia bajista de largo plazo desde hace varios años.

En lo que respecta al biodiesel, la producción habría marcado una fuerte caída en octubre, impactada principalmente por una paralización total de 25 plantas productoras en reclamo por un atraso del precio regulado. A ello se le suma una menor demanda internacional, considerando que en lo que va del año el comercio exterior de este biocombustible da cuenta de los menores niveles de exportaciones desde la existencia de la industria. Mientras tanto, se estima que la producción de bioetanol también registró una variación mensual negativa durante el décimo mes del año, aunque la tendencia de largo plazo se posiciona al alza, con un crecimiento neto del 2,8% en lo que va de 2025.

2.3.    IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Finalmente, analizando el último eslabón de la cadena, se advierte que las exportaciones de los complejos agroindustriales marcaron un avance mensual del 0,6% en octubre, encadenando cinco meses al alza. Entre los complejos que impulsaron este incremento, se destaca el complejo girasol, ante el mencionado crecimiento productivo y de molienda. Sobresalen asimismo las exportaciones del complejo trigo, debido a una mayor oferta exportable respecto del ciclo previo, así como también las ventas externas del complejo carne y cueros bovinos, en el marco de la suspensión temporal de derechos de exportación desde finales de septiembre hasta el 31 de octubre. Por el contrario, durante el mes de octubre se advirtieron retrocesos en las exportaciones del complejo cebada y del complejo avícola.

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
Pautas para reducir el riesgo de mezclas en la cosecha y minimizar pérdidas

Pautas para reducir el riesgo de mezclas en la cosecha y minimizar pérdidas

Buenos Aires, sábado 22 noviembre (PR/25) — Especialistas del INTA destacan la importancia de prevenir que distintos cultivos se mezclen —de manera involuntaria— durante la cosecha, el transporte o en el almacenamiento, un problema que trasciende lo productivo y alcanza el plano comercial.

Recomiendan poner el foco en la gestión y en la adopción de buenas prácticas de manejo para reducir riesgos y sostener la competitividad del agro argentino.

La presencia de trazas de distintos cultivos en la cosecha, un fenómeno conocido como commingling, representa un desafío invisible pero cada vez más relevante para la producción agrícola argentina. Este problema ocurre cuando granos con potencial alergénico, como maní, soja o trigo, se mezclan de manera involuntaria en el campo, durante el transporte o en el almacenamiento.

Desde el INTA advierten que la situación no debe subestimarse. “Incluso una cantidad mínima de un alérgeno puede desencadenar una reacción severa en una persona sensible”, señaló Gustavo Polenta —referente en la gestión de alérgenos alimentarios del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA— y remarcó que, si bien la eliminación total del commingling es prácticamente imposible, el foco debe estar puesto en la gestión y en la adopción de buenas prácticas.

En este sentido, Polenta aconsejó realizar una rotación planificada de cultivos y segregación de lotes para reducir los riesgos de contaminación entre campañas consecutivas y prestar especial atención a los campos adyacentes. A su vez, destacó la importancia de realizar una limpieza exhaustiva de la maquinaria y equipos: cosechadoras, tolvas, camiones y silos deben ser higienizados antes de usarse con otro cultivo.

En cuanto al almacenamiento y transporte, el investigador indicó que se deben aplicar protocolos de segregación estrictos que eviten el cruce de granos en silos o contenedores. Asimismo, subrayó la necesidad de realizar capacitaciones en la cadena: desde los productores, transportistas hasta los operadores logísticos, quienes deben conocer el impacto del problema y las formas de minimizarlo.

 

“Necesitamos asumir que la mezcla de cultivos no es un accidente aislado, sino una característica inherente de la producción primaria. Lo que sí está en nuestras manos es reducir al máximo las probabilidades y sus consecuencias”, sostuvo Polenta.

Es que, según explicó, el impacto de este fenómeno trasciende lo productivo y alcanza el plano comercial. Cargas exportadas pueden enfrentar rechazos en destino si se detectan trazas de cultivos no declarados, lo que genera pérdidas económicas. Además, remarcó que “en mercados que exigen rótulos claros y confiables, un grano mezclado puede significar la diferencia entre concretar una operación o perderla”.

El INTA trabaja junto con organismos internacionales en la definición de umbrales de referencia y en la validación de métodos analíticos que permitan establecer criterios objetivos para el comercio. “La solución no es la utópica tolerancia cero, sino una gestión basada en la ciencia, la trazabilidad y la capacitación de toda la cadena”, reconoció el especialista.

En un escenario donde los consumidores demandan cada vez más productos seguros y con etiquetas limpias, el rol del INTA se vuelve clave para acompañar a los productores con conocimiento técnico y pautas concretas que minimicen riesgos y pérdidas, asegurando al mismo tiempo la competitividad del agro argentino en los mercados globales.

Fuente: INTA Informa

Primicias Rurales

 

 

Caídas para la Soja en un día que podría ser de quiebre, por Manuel Alvarado Ledesma

Caídas para la Soja en un día que podría ser de quiebre, por Manuel Alvarado Ledesma

Buenos Aires, viernes 21 noviembre (PR/25) — El miércoles pasado fue una jornada negativa para la soja en Chicago para los granos.

Los especuladores se abocaron a tomar ganancias, luego de varias subas de los últimos días.

El precio de la soja cayó carca de USD 4.50-

Tras cinco semanas de mejoras, una acentuada toma de ganancias por parte de los inversores fue la característica central del mercado de la jornada.

A ello se agregó un elevado número de ventas de los productores en el mercado físico, aprovechando las mejoras de este mes.

No podemos precisar si se ha llegado a un techo.

Manuel Alvarado Ledesma

Porque para que se supere éste va a ser necesario la confirmación de nuevas importaciones por parte de China.

 

Recordemos que el compromiso de esta nación era la importación desde EE.UU. de un volumen de 12 millones de toneladas para lo que falta del año.

Y no queda mucho tiempo.

Las mejoras de los últimos días se han sustentado, fundamentalmente, en las expectativas generadas por el propio presidente Trump.

Sin embargo, hasta el martes sólo se habían exportado poco más de un millón de toneladas, una cifra muy reducida en relación al compromiso informado.

Algo bueno para EE.UU.

Este miércoles el USDA confirmó una nueva exportación de soja 25/26 a China, por un total de 330 mil toneladas.

De esta forma, el total a la fecha llega a 1.354.000 toneladas.

Otro elemento decisivo en la formación del precio es la evolución de los cultivos en Brasil, que tiene la espada de Damocles con el tiempo.

Fuente: Agrositio

Primicias Rurales

Argentina actualiza su reglamento sobre calidad de la frutilla de acuerdo con el Mercosur

Argentina actualiza su reglamento sobre calidad de la frutilla de acuerdo con el Mercosur

La medida del SENASA homologa sus estándares de clasificación de calidad en linea con los países miembros, haciendo más agil su comercio.

Buenos Aires, viernes 21 noviembre (PR/25) — El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualiza su Reglamento Técnico de Identidad y Calidad de la Frutilla, mediante su Resolución 877/2025.

De esta manera Argentina homologa sus estándares de clasificación de calidad con los países del Mercosur, facilitando el comercio intra y extra regional del producto.

A partir de esta actualización, toda frutilla producida bajo la normativa argentina es reconocida en cualquiera de los Estados Parte del bloque regional. La medida, que entra en vigencia a partir del día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial, representa un avance clave para este producto nacional.

La Argentina incorpora la medida a su ordenamiento jurídico adecuándose a la normativa vigente del MERCOSUR, que está constituida por el Reglamento Técnico aprobado por la Resolución GMC N° 11 del 15 de junio de 2023.

El comercio de la frutilla argentina estuvo regulado desde 1996 bajo el Reglamento Técnico de Calidad e Identidad de frutilla GMC Mercosur N° 85/96, el cual queda sin efecto.

Esta armonización normativa permite reducir barreras técnicas, mejorar la competitividad del sector para seguir fortaleciendo la competitividad del agro argentino y garantizar la calidad de los alimentos que llegan a los mercados del país y del mundo.

Fuente: Argentina.gob.ar

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