Tecnología blockchain en el Sistema Informático de Trazabilidad Citrícola

Tecnología blockchain en el Sistema Informático de Trazabilidad Citrícola

Buenos Aires, 2 octubre (PR/19)El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) incorporó en producción una nueva versión del Sistema Informático de Trazabilidad Citrícola (SITC), que gestiona los datos de fiscalización de la exportación de fruta fresca cítrica de la Argentina hacia la Unión Europea, Estados Unidos, China, México, Corea del Sur y otros mercados con similares restricciones cuarentenarias.

Esta es una nueva versión del sistema, que incluye la utilización de la tecnología blockchain para darle mayor seguridad a los documentos generados, garantizando que no hayan sido modificados en ninguna parte del proceso de certificación.

«A través de la incorporación de esta tecnología se busca que las operaciones comerciales se hagan de manera más fácil, más eficiente y más segura para todos los actores de la cadena comercial, ya que todas las partes tienen la misma información todo el tiempo sin necesidad de duplicar los documentos», explicó el director de Comercio Exterior Vegetal del Senasa, Martín Delucis.

Además, Delucis sostuvo que “el Senasa se encuentra desarrollando la incorporación de otros documentos a Blockchain con la finalidad de agregarle más transparencia y seguridad al proceso de certificación”.

El desarrollo se ha realizado siguiendo los lineamientos técnicos de Blockchain Federal Argentina (BFA) que para este tipo de uso significa un salto tecnológico significativo y agrega valor al producto trazado.

Tecnología blockchain: información adicional

La palabra inglesa Blockchain significa “cadena de bloques” y básicamente es una plataforma digital que recopila y comprueba las transacciones entre sus usuarios. Todas las transacciones (o bloques) se registran en un estilo de asiento contable visible para los todos los participantes de la cadena. Ellos mismos validan la información.

De esta manera, se puede respaldar la procedencia del producto, la calidad y otros aspectos. Las transacciones se realizan en tiempo real. Cada registro es único, está encriptado y no se puede eliminar. Sólo puede ser actualizado por el consenso de la mayoría de participantes del sistema.

Se estima que cada año enferman en el mundo unas 600 millones de personas –casi 1 de cada 10 habitantes– por ingerir alimentos contaminados y que 420.000 mueren por esta misma causa, con la consiguiente pérdida de 33 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad, afirman desde la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A raíz de esto, Blockchain podría ofrecer apertura y transparencia de los datos desde la producción del alimento hasta el consumidor; además podría detectar productos contaminados en cuestión de segundos. Mediante un código QR que puede escanearse desde el celular, se puede acceder a todo el proceso de producción, elaboración y comercialización del producto en cuestión.

Los fraudes y los secretos se reducirían, lo cual mejoraría el marco de confianza y transparencia. Esto puede abrir oportunidades de negocios donde antes el riesgo de contraparte era una barrera.

Sin embargo, para su funcionamiento Blockchain requiere del compromiso de todos los participantes para aportar la información precisa en el sistema, desde el campo y en cada eslabón de la cadena de comercialización.

Fuente: Senasa

Primicias Rurales

El ganado ya puede pesarse solo

El ganado ya puede pesarse solo

Buenos Aires, 2 octubre (PR/19) — Una empresa argentina desarrolló una balanza móvil y sustentable, que al tener ruedas facilita el traslado hacia el ganado y la posibilidad de compartirse entre diversos puntos de producción.

Lo innovador es que no se lleva la hacienda hacia la balanza, sino la balanza a la hacienda adaptándolo a diferentes escenarios.

El agro demanda innovación en todos sus campos, y la infraestructura no es la excepción. Ante diversos desarrollos, la industria Nievas dio un paso adelante creando una balanza autónoma para ganado con lector de caravanas que queda en el corral para que los animales pasen a través de ella. Genera su propia energía a través de paneles solares y está instalada sobre un tráiler que le permite al productor moverlo en solo minutos con su camioneta o tractor de corral a corral.

Dando testimonio de ello, Daniel Carrera, del área de ventas de la empresa relató a Agrofy News que hace 40 años que Nievas está destinada al mercado agrícola ganadero, con una fuerte tradición fierrera. “Un punto de quiebre importante fue la aparición de la siembra directa, en ese momento, la compañía no desarrolló productos para esa actividad entonces decidió reconvertirse. En esa búsqueda profundizó la realización de productos para la nivelación de zonas de riego, para campo secano, implementos para economías regionales, y por supuesto en la actividad ganadera”, mencionó.

AUTÓNOMA Y SUSTENTABLE
En ese rubro desde hace más de 20 años se produce una balanza móvil, que al tener ruedas se puede trasladar de un punto de producción a otro, lo que ademas permite que se pueda compartir entre productores, brindar servicios a veterinarias o intermediarios de hacienda, o bien alquilar. El referente de Nievas remarcó “lo innovador es que no se lleva la hacienda hacia la balanza sino la balanza a la hacienda adaptándolo a diferentes escenarios, con mejoramientos logísticos. Sobretodo en nuestra geografía es mucho más práctico, efectivo y eficiente”.

Ante la forma de cómo se originó la idea, Carrera fundamentó: «Todos los desarrollos que la empresa emprende, tienen un ida y vuelta con el productor, hay algunos donde la necesidad del productor está más presente y en otros está más presente la visión de la empresa. En este caso la empresa veía la necesidad de la medición, de la trazabilidad, apuntamos a incentivar al sector ganadero que tome estas herramientas que lo ayuden a tomar mejores decisiones”.

Asimismo, el vocero hizo hincapié en otra de las premisas: que los desarrollos sirvan para satisfacer necesidades reales o potenciales de los sectores a los que se apunten y que tengan una convivencia saludable con el ambiente.

En consonancia con ello, el responsable comercial comentó que la balanza se fue perfeccionando a través del feedback con el productor. “No demanda demasiado energía ya que funciona con 4 pilas, y cuenta con paneles solares”.

PREMIO CITA
En 2019 la empresa la presentó al Premio Cita, donde recibieron una mención en la Disciplina Herramientas para Producción Ganadera. Al respecto Carrera señaló que la balanza cuenta con un sistema de peso dinámico, que no depende tanto de la mano de obra sino que la balanza se instala en lugares de paso como comederos o bebidas donde los animales pasan en movimiento, lo cual permite tener muchos registros de pesos al cambo del día sin tener que destinar recursos humanos para ello.

Las ventajas del uso de esta balanza son la menor carga de complejidad en el trabajo y en los recursos, como también que las lecturas sean más accesibles y al tener más datos se puedan tener mejores mediciones para la toma de decisiones. La información puede subirse a la nube, ser compartida entre la unidad de producción con la persona que toma las decisiones que no siempre están en el mismo lugar geográfico.

Otro valor agregado que Daniel Carrera agregó es “que la información pueda fluir, que pueda ser observada y trabajada desde diferentes lugares es otra propuesta que estamos desarrollando para el mejoramiento del sistema de pesaje, de caravaneo y de trazabilidad de la ganadería”.

La empresa de industria nacional cuenta con una planta de 20 personas, y solo 4 de ellas están abocadas al producto de la balanza. El referente comercial declaró “ponemos nuestros esfuerzos en proveerles soluciones a nuestros productores. Igualmente no hay que perder de vista que estos desarrollos puedan insertarse en el mercado internacional, es un objetivo a mediano plazo”.

Actualmente la balanza no se está comercializando, sin embargo exportan otros productos al Mercado Latinoamericano, como máquinas niveladoras extensibles para el arroz a Perú, que han tenido sus vaivenes por las condiciones económicas. Finalmente el entrevistado confesó que la empresa mantiene conversaciones para llevar productos a Chile y a Bolivia, ya que en este momento el contexto está más propicio.

Fuente: Agrofy News

Primicias Rurales

Agricultura lanza un plan de acción para promover los Bioinsumos de uso agropecuario

Agricultura lanza un plan de acción para promover los Bioinsumos de uso agropecuario

Buenos Aires, 2 octubre (PR/19) — El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca estableció un «Plan de acción para el sector de los bioinsumos de uso agropecuario», que tiene por objetivo incrementar la producción, el consumo, el uso adecuado y la diversidad de productos de este tipo que estén disponibles para las actividades agropecuarias.

Bioinsumo es todo aquel producto biológico que consista o haya sido producido por microorganismos o invertebrados y que esté destinado a ser usado como insumo en la producción agropecuaria. Por ejemplo los biofertilizantes, biocontroladores, fitoestimulantes y biorremediadores.

La estrategia, trazada a cuatro años, involucra iniciativas público-privadas en colaboración con áreas relevantes del Poder Ejecutivo Nacional, el Poder Legislativo Nacional, los gobiernos provinciales y municipales, entidades académicas, industria y productores.

El plan fue elaborado por el Comité Asesor en Bioinsumos de Uso Agropecuario (CABUA), que es presidido por la Dirección de Biotecnología dependiente de la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía.

CABUA está conformado por profesionales que representan a múltiples instituciones públicas y privadas del sector; su función principal es proponer nuevas normas y emitir opinión en relación a la regulación y promoción del uso de este tipo de productos.

En la elaboración del plan se aplicaron metodologías estandarizadas para la formulación de este tipo de políticas, desarrolladas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de Naciones Unidas. Su texto completo se encuentra en la Resolución 105/2019 de la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía que puede descargarse del Boletín Oficial.

Además de acciones, el plan contempla monitorear su implementación con indicadores y medios de verificación establecidos en la matriz lógica del mismo. Por otra parte, se trata de una planificación flexible, que contempla instancias de reformulación de su estructura analítica en virtud de los resultados parciales y la necesidad de adaptarse a cambios del contexto.

El CABUA, que está integrado por profesionales de instituciones del sector público y privado, será el encargado del seguimiento, evaluación y formulación de propuestas para articular la ejecución de las acciones previstas en el plan.

Al respecto, el secretario de Alimentos y Bioeconomía, Andrés Murchison, destacó que «los Bioinsumos son una herramienta innovadora e indispensable para lograr avances en la sustentabilidad de la producción, al complementar a los productos químicos convencionales con opciones que generalmente son más biodegradables e inocuas, e incluso que pueden llegar a ser más económicas. Además, son una oportunidad para la Bioeconomía, porque fomentan la radicación de industrias de base biotecnológica en el interior del país y el agregado de valor a la biomasa agrícola en origen.»

Por su parte, el director de Biotecnología, Martín Lema, destacó la importancia del CABUA por su labor en la promoción y desarrollo de los bioinsumos de uso agropecuario y señaló que este ámbito de concertación público-privada ha dado frutos como la conformación de la Cámara Argentina de Bioinsumos (CABIO), la reducción de los costos de registro de los bioinsumos en beneficio de las pymes del sector, propuestas de criterios técnicos para permitir el análisis regulatorio de nuevos tipos de bioinsumos, y un curso a distancia para técnicos agropecuarios que inicia este mes y se dicta a través del portal del Instituto Nacional de la Administración Pública.

Los interesados en conocer más sobre CABUA y el plan de acción pueden escribir a cabua@magyp.gob.ar

Primicias Rurales

El 36 % del suelo argentino sufre procesos de erosión

El 36 % del suelo argentino sufre procesos de erosión

Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria(INTA) y del Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua (PROSA) determinó el avance de los procesos de erosión hídrica y eólica en el último cuarto de siglo.

Este porcentaje representa alrededor de 100 millones de hectáreas en el país, distribuidas en áreas agrícolas de la región húmeda y subhúmeda y, también, en la zona semiárida y árida con bosques nativos y pastizales. Recomendaciones para minimizar el deterioro.

En el último cuarto de siglo, los procesos de erosión hídrica y eólica avanzaron hasta ocupar un 36 % del territorio nacional, lo que representan 100 millones de hectáreas, distribuidas en áreas agrícolas de la región húmeda y subhúmeda y, también, en la zona semiárida y árida con bosques nativos y pastizales.

El dato surge del Manual de buenas prácticas de manejo y conservación del suelo y del agua en áreas de secano, presentado recientemente por el INTA y el Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua (PROSA) de la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (FECIC).

Asimismo, el dato cobra mayor relevancia si se lo pone en contexto: sólo un 11 % de la superficie del planeta corresponde a suelos con potencial agrícola.

Estimaciones de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés) plantean que, en los próximos 20 años, más del 80 % de la expansión de la superficie cultivada se producirá en América Latina y África subsahariana.

“En los próximos años, uno de los desafíos más significativos que afrontará la humanidad es el deterioro de los recursos naturales y, principalmente, el de los suelos cultivados”, vaticinó Roberto Casas, especialista en manejo de los suelos y uno de los editores del libro.

“Estamos perdiendo no sólo aquellos suelos que son la base de la producción agropecuaria del país, sino que descuidamos los servicios ecosistémicos que nos prestan”, alertó Casas para quien es importante entender que se trata de un recurso que puede tardar hasta 1.000 años en recuperarse.

El riesgo de que un incremento de la agricultura genere mayor erosión o degradación de suelos es real. “Sabemos que, a partir de 1970, los suelos de la región Pampeana sufrieron una extraordinaria transformación debido a la actividad agrícola”, señaló Casas y agregó que “la adopción de tecnología moderna, sumado al desarrollo de nuevas formas de producción, aceleraron los procesos de degradación”.

La transición de un sistema de agricultura con labranza convencional a uno con siembra directa permitió la mejora considerable de los rendimientos y, además, de los niveles de materia orgánica del suelo.

Sin embargo, en los últimos años se ha producido una simplificación extrema de los sistemas productivos pampeanos y extrapampeanos, con un paulatino reemplazo de las rotaciones tradicionales por el monocultivo. “Esta tendencia a la realización de un solo cultivo tuvo un impacto desfavorable sobre las funciones del suelo y la sustentabilidad del agroecosistema”, aseguró Casas.

De acuerdo con el especialista, la rotación promedio para la región Pampeana se componía de al menos, tres años de soja de primera, un año de doble cultivo trigo (u otro cereal de invierno), soja y recién al quinto año podía incluir maíz o sorgo. “En los últimos años, el esquema cambió hacia uno con mayor participación de gramíneas en una rotación de tres años: trigo-soja, maíz y soja de primera”, explicó.

En este sentido, Casas resaltó el protagonismo que están cobrando los cultivos de cobertura en las rotaciones agrícolas, “se sumaron 338.200 hectáreas a escala nacional de cultivos que protegen el suelo y brindan servicios ecosistémicos”.

El territorio argentino alberga una delicada diversidad de tierras. Por esto, el problema de la erosión no es solo por las pendientes de los suelos, sino por las lluvias: las mayores intensidades (es decir, la cantidad de agua caída en un lapso determinado) y frecuencias marcan la diferencia y pueden hacer que el problema cambie de categoría –leve, moderado o severo–.

“Determinar el riesgo de erosión es fundamental para la conservación de los recursos, sobre todo porque la pérdida de unos pocos centímetros de suelo puede impactar de manera irreversible en el potencial productivo de los cultivos”, destacó Casas.

En ese contexto, la fórmula para una producción más sustentable es una agricultura que proteja y aproveche mejor los recursos. “La sistematización de los lotes con terrazas es una estrategia sustentable y está comprobado que reduce hasta un 90 % la erosión”, señaló Casas y agregó: “Se estima que la superficie sistematizada con terrazas para control de erosión es de 940.000 hectáreas, mientras que 265.000 están protegidas por sistemas de cultivo en contorno”.

Para Casas, la presión que se ejerce sobre el suelo está llegando a límites críticos y, lejos de revertirse, tenderá a agravarse. Por esto, junto con 208 referentes y especialistas en conservación del suelo y del agua en las distintas regiones y sistemas productivos del país compilaron en un libro las prácticas más importantes para evitar el avance del deterioro.

Primicias Rurales

Importante caída en la confianza de los productores agropecuarios

Importante caída en la confianza de los productores agropecuarios

Buenos Aires, 27 septiembre (PR/19) — Una importante caída en el
nivel de confianza de los productores agropecuarios y de las
expectativas futuras registró la edición septiembre del índice «Ag
Barometer Austral», elaborado por el Centro de Agronegocios y
Alimentos de la Universidad Austral.
Las expectativas futuras registran el valor más bajo en
la historia de este índice de confianza del productor argentino
que aporta información sobre las percepciones del campo, la
situación financiera actual y las perspectivas futuras.
El Índice de Confianza Ag Barometer cayó de un valor máximo de
137 que había alcanzado en julio 2019, previo a las elecciones
primarias, a 74 en septiembre que es el menor valor desde octubre
2018 en que comenzó a publicarse.
Mientras que el Índice de Condiciones Presente, que incluye las
preguntas sobre la situación financiera actual y la oportunidad
para hacer inversiones importantes, cae de 104 en julio a 64 en
septiembre.
Por su parte, la medición de Expectativas Futuras -sobre cómo
estará su explotación a un año y la economía agropecuaria en los
próximos meses y en los próximos 5 años- es el que muestra el
mayor deterioro.
Dio por primera vez valores en el área del pesimismo (por
debajo de 100); en julio antes de las Paso, el índice fue
de 158 (el mayor) y en septiembre con 80, el menor de toda la
serie.
La mayor caída se da en las expectativas para los próximos 12
meses, ya que el 48 % de los productores piensan que van a estar
peor financieramente.
El 66 % de los productores en septiembre piensan que los
próximos 12 meses van a ser malos para el sector, contra julio
cuando sólo un 23% tenían esta percepción.
También cae la confianza para los próximos 5 años; si bien un
51% de los productores piensan que el sector tendrá buenos
tiempos, hay una caída respecto a julio donde un 91% de los
productores manifestaban que el próximo lustro traería buenos
tiempos al sector.
Carlos Steiger, Investigador del Centro de Agronegocios de la
Universidad Austral, analizó que «lo que llama mucho la
atención, es el cambio en el índice de expectativas futuras. En
septiembre, por primera vez desde que relevamos estos datos, quedó
en territorio negativo, cuando previo a las Paso había alcanzado
su mayor valor positivo».
Un 74 % de los productores encuestados no tienen previsto
realizar inversiones en activos fijos a pesar de los mejores
resultados que obtuvieron en un buen año desde lo productivo.
El 30 % ha cambiado sus planes productivos luego del resultado
de las Paso: un 72 % va a sembrar menos maíz, un 47 % más
soja y un 30 % bajará el gasto aplicando menos tecnología.

PRIMICIAS RURALES

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Sobre la biofertilidad de los suelos y el poder del manejo agrícola

Sobre la biofertilidad de los suelos y el poder del manejo agrícola

Luis Wall, Doctor en Ciencias Bioquimicas

Luis Wall, Doctor en Ciencias Bioquimicas

 

 

 

 

*Investigador Principal del CONICET – Profesor Titular de la Universidad Nacional de Quilmes

Laboratorio de Bioquímica, Microbiología e lnteracciones Biológicas en el Suelo (LBMIBS).

Universidad Nacional de Quilmes

e-mail: lgwall@hotmail.com

La fertilidad de los suelos – entendida como la capacidad de sostener el crecimiento de grandes producciones de plantas – es un concepto cuyos fundamentos han cambiado mucho en las últimas décadas. El paradigma de la fertilidad química de los suelos, desarrollado a mediados del siglo pasado, se sostiene con una gran industria global de fertilizantes químicos que suple, por reposición química, las deficiencias que pueden presentar los suelos por agotamiento o erosión.

La necesidad de mantener y aún aumentar los niveles de producción y calidad de alimentos responde a una demanda de una población mundial creciente. El desafío actual consiste en conseguir que la producción de alimentos se realice en forma sustentable y no extractiva, conservando la calidad de los recursos naturales – el suelo, el agua y el aire – a partir de los cuales la actividad agropecuaria se desarrolla. Por otra parte la estructura y funcionamiento de los suelos ha sido reconocida como una de las grandes fronteras y enormes desafíos del conocimiento a desarrollar en el siglo XXI.

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El avance del conocimiento sobre la estructura del suelo – física, química, y sobre todo biológica – y el desarrollo de la ecología microbiana, nos enfrenta con un nuevo paradigma: el de la fertilidad biológica de los suelos. Esta propiedad de los suelos significa la disponibilidad de los nutrientes para las plantas como consecuencia de los flujos y transformaciones que la materia experimenta en los suelos. A su vez el suelo se transforma como consecuencia de estos flujos de materia, en una interdependencia compleja, que hemos comenzado a comprender mejor. Allí reside la novedad.

Estas transformaciones de la materia y los nutrientes son mediadas por los organismos que viven en suelo y por las interacciones que ocurren entre ellosEste concepto o idea del funcionamiento del suelo no es nuevo, pero la comprensión de la biología del suelo a nivel microbiológico ha cambiado sustancialmente a partir de las nuevas tecnologías de análisis molecular, por ejemplo la secuenciación masiva del ADN ambiental. Ejemplo de ello es que la microbiología que conocíamos hasta finales del siglo XX, muy poco tiempo atrás, se refería al 1% de lo que existe. El 99% restante de la vida microscópica del suelo era completamente inaccesible. Hoy sabemos que en el suelo habitan aproximadamente diez mil millones de microorganismos por gramo de suelo (10.000.000.000 de microbios en una cucharita de suelo). Una enorme diversidad biológica que hoy comenzamos a conocer.

Estos sistemas de comunidades microbianas de muy alta diversidad que se revelan en todas partes, se denominan microbiomas: conjuntos de poblaciones de individuos de diferentes especies (o grupos taxonómicos) de microorganismos que comparten un espacio geográfico en el que interactúan entre si, compartiendo recursos y generando un flujo de energía. Encontramos microbiomas habitando los suelos, el agua, las raíces de las plantas, las superficies de los filamentos de los hongos, los aparatos digestivos de la micro-, meso- y macrofauna, y hasta en nosotros mismos como seres humanos que transportamos grandes microbiomas de aquí para allá. Si la ciencia ha llegado a reconocer que los microbiomas determinan el comportamiento de los animales ¿cómo no pensar que los microbiomas determinarán el comportamiento de los suelos?

Los microbiomas constituyen el lugar de las sucesivas transformaciones de la materia y como consecuencia de esa transformación, se liberan al medio, en formas químicamente apropiadas y disponibles, los nutrientes que las plantas necesitan para  desarrollarse, como el Nitrógeno, el Fósforo, el Azufre. La capacidad y velocidad de cambio de la materia están regulados por las condiciones físicas y químicas del entorno (pH, temperatura, humedad, aireación), y por los niveles de catalizadores de estos procesos. Los catalizadores o sustancias que aumentan las velocidades de las reacciones químicas en el suelo son de origen biológico y se denominan enzimas. Las enzimas son producidas por los microorganismos que habitan en suelo y también por las raíces de las plantas.

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La diversidad de las comunidades microbianas y sus interacciones con la gran diversidad de organismos mayores que forman la fauna del suelo – lombrices, arañas, hormigas, colémbolos, miriápodos, entre otros – puede parecer un tema inmanejable o imposible de abordar. Algo así como pensar que el suelo con toda su biología es una realidad que nos asombra y a la que solo podemos asistir como espectadores de una maravillosa representación. Pero ¿esto es definitivamente así o podremos ser parte de la obra y convertirnos en un protagonista?

Frente a este esquema de la complejidad de la biología del suelo y a las capacidades de crecer y multiplicar algunos microorganismos en el laboratorio, nuestro manejo de la microbiología del suelo parece quedar limitado a unos pocos microorganismos con los que se fabrican una serie muy interesante de productos comerciales denominados genéricamente biofertilizantes. En estos productos se incluyen los inoculantes de bacterias fijadoras de nitrógeno como los Rizobios, de bacterias solubilizadoras de fósforo como las Pseudomonas, de bacterias promotoras del crecimiento vegetal como los Azospirillum, de bacterias antagonistas de patógenos como las Pseudomonas y  los Actinomycetes, de hongos micorrícicos que mejoran la nutrición fosforada, nitrogenada y el acceso al agua de las plantas, de hongos controladores de enfermedades como el Tricoderma, y algunos etcéteras más. Si bien la lista de biofertilizantes es bastante amplia, estamos muy lejos, numéricamente lejísimo, de la cantidad de especies diversas que constituyen los microbiomas del suelo. Es decir, manejamos bastante poco en el laboratorio como para transformar la realidad del suelo por esta vía de la inoculación.

Sin embargo, la solución o posibilidad de manejar esa enorme diversidad de microorganismos existe y está en las manos del productor agropecuario y no en otras.  Siempre estuvo en sus manos.

En términos generales, e independientemente de si la escala es macro o microscópica, el destino de las comunidades depende de los recursos y del flujo de los mismos en esas comunidades. Así, para manejar las comunidades microbianas de los suelos y su complejidad de redes de interacción, lo que hay que hacer es manejar los recursos energéticos que determinan sus desarrollos, y esto se logra manejando el tipo de labranza del suelo, la intensidad de las rotaciones de cultivos y la diversidad de los mismos, pues son las plantas quienes traducen la energía del sol en flujos de energía para las comunidades de vida que habitan en el sueloAsí de sencillo.

 Estos conceptos e ideas no son una expresión de deseo sino el resultado de los últimos años de investigación en biología de suelos desarrollada en el mundo por una gran comunidad de científicos en todo el mundo, incluyendo nuestro país donde existe una muy interesante, fructífera y creciente interacción entre el sector científico académico y el sector productivo agroindustrial.

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Las interacciones entre los sistemas de cultivo y todos estos actores del suelo – incluyendo microorganismos, pequeños animales, plantas, productores agrícolas y científicos –comienzan a comprenderse con una nueva perspectiva y una mayor profundidad. Podemos pensar en estudiar por qué razones la transformación de la hojarasca por los pequeños animales, llamados ingenieros del suelo, van condicionando y formateando, a través de sus tubos digestivos, los microbiomas del suelo que luego generarán los microbiomas de las rizosferas que a su vez determinarán los microbiomas de las plantas y la calidad de nuestros alimentos.

En definitiva, el aumento de producción con conservación del recurso suelo es posible. Se trata de conceptos compatibles dependiendo del paradigma o modelo con el cual se trabaja. Es cuestión de divulgar, aprender y aplicar los nuevos conocimientos. Dicho de otra manera, la ciencia aporta nuevos argumentos para enriquecer sustantivamente una discusión, la de la producción agropecuaria sustentable, que es necesario dar y mantener entre todos.

Primicias Rurales

Fuente: Horizonte A