Feb 19, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 19 febrero (PR/20) — A fines de marzo, la Argentina pondrá en órbita el Saocom 1B. Con el aporte del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la información brindada por los satélites de la CONAE sobre el agua disponible en los suelos permitirá mejorar la eficiencia en el manejo de los cultivos. La tecnología de observación de la Tierra también aportará al desarrollo de políticas públicas sobre humedades y bosques.
A finales de marzo de 2020 la Argentina llevará al espacio un nuevo satélite de observación de la Tierra. Se trata del Saocom 1B, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que permitirá mejorar los servicios brindados por su hermano gemelo, el Saocom 1A, lanzado en 2018. Uno de sus principales objetivos será aportar información útil para la toma de decisiones en el sector agropecuario.
Los dos satélites que forman parte de la misión Saocom fueron desarrollados y fabricados por la CONAE junto con la empresa INVAP, contratista principal del proyecto, la firma pública VENG, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Laboratorio GEMA de la UNLP, entre las 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico tecnológico del país. Además contó con la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI).
Se trata de los primeros satélites argentinos equipados con un radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés Synthetic Aperture Radar), que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético. Estos radares son capaces de medir la humedad del suelo. Con esta información es posible hacer más eficiente el manejo de enfermedades en cultivos y su fertilización, gestionar emergencias tales como inundaciones, desplazamientos del terreno y detectar derrames de petróleo.
Laura Frulla, investigadora principal de la Misión Saocom, destacó que “el desarrollo de toda la Misión fue un desafío muy importante para la Argentina, porque no teníamos conocimientos previos sobre la tecnología para la construcción y puesta a punto de satélites de este tipo”. Y agregó: “Dominar la tecnología de observación con radar es un gran avance que nos da independencia y soberanía tecnológica”.
Frulla también subrayó el rol del INTA en la Misión Saocom: “Para nosotros el aporte agropecuario del INTA fue fundamental y en particular los protocolos aportados por Francisco Damiano, especialista en agrohidrología y física de suelos, quien trabajó con nosotros desde el Instituto de Clima y Agua del INTA”.
Damiano puntualizó que con las mediciones del radar es posible conocer la permitividad de los suelos, a partir de la cual se obtiene la humedad del suelo, un factor crítico para la producción agropecuaria. “Además de indicar si avanzar con la siembra de un cultivo en particular, la información que nos brinde este satélite argentino nos alertará con anticipación la posibilidad de ocurrencia de una enfermedad de cultivos y servirá para diseñar diversas estrategias de fertilización. Todas prácticas asociadas a la humedad en el suelo. Los SAOCOM son los únicos satélites que están dedicados a medir humedad del suelo en la región pampeana argentina, equipados con un radar SAR”, concluyó el investigador.
Los mapas de humedad de suelo serán elaborados sobre un área de interés de alrededor de 83 millones de hectáreas de la región pampeana argentina. Mediante un convenio de colaboración entre el INTA y la CONAE, la información brindada por la Misión Saocom ayudará a que los productores sepan cuál es el mejor momento para la siembra, fertilización y riego, en cultivos como soja, maíz, trigo y girasol. Asimismo, brindará soporte en relación al uso de productos químicos para el control de enfermedades en cultivos, en particular para la fusariosis en el trigo.
Con las mediciones del radar es posible conocer la permitividad de los suelos, a partir de la cual se obtiene la humedad del suelo, un factor crítico para la producción agropecuaria.
Un elemento clave para la producción
Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, consideró que “no existe otra herramienta como los satélites para colaborar con el análisis espacio – temporal de las condiciones que se observan en el campo. Los datos satelitales son fundamentales para determinar el estado de los agroecosistemas, monitorear la vegetación y humedad en todas las zonas productivas”.
En este sentido, aseguró que “la disponibilidad del Saocom representa un salto cualitativo y cuantitativo para muchas decisiones del sector agropecuario”, y adelantó que la nueva información brindada por la CONAE es valiosa para mejorar la calidad de los informes que realiza periódicamente el INTA y que distribuye a los productores mediante su red de agencias de extensión distribuidas en todo el país.
“El INTA siempre ha trabajado acompañando a la CONAE en el Plan Espacial Nacional, desde su creación y en distintos proyectos. Para la Misión Saocom, la institución aportó al desarrollo y a la validación de aplicaciones estratégicas que permiten optimizar la fertilización de los cultivos y mejorar el manejo de enfermedades como la fusariosis, cuyas micotoxinas no sólo dañan al cultivo de trigo, sino que también pueden afectar a la salud humana.
El director del INTA recordó que el agua representa un elemento clave para la producción agropecuaria. “Los datos más pedidos por el productor tienen que ver con el agua. Por eso intentamos mejorar los informes con el uso de distintos satélites, estaciones meteorológicas y automáticas, y radares de superficie. Pero los productores siempre piden más información para mejorar su eficiencia”, indicó.
En este sentido, destacó los servicios de los satélites de la misión Saocom para medir la humedad del suelo en momentos clave de las campañas agrícolas, como la siembra y la cosecha, así como para disponer de información para manejar las enfermedades de los cultivos y los momentos de fertilización. Además indicó que los mapas de humedad en el suelo disponibles en la actualidad no son precisos ni poseen una adecuada distribución espacial. “Hasta ahora la información se construye interpolando datos de diferentes puntos o zonas. Pero no son datos precisos, pixel a pixel, como los que puede medir un satélite”.
Por esa razón cobra relevancia la capacidad de los satélites Saocom con su radar SAR en banda L, diseñado para detectar la humedad del suelo y obtener información de la superficie terrestre en cualquier condición meteorológica u hora del día.
“Hay un sinnúmero de aplicaciones interesantes de los datos del Saocom para el agro”, destacó Mercuri y mencionó otros usos posibles también en áreas forestales y humedales. “Además hay mucho interés en mejorar el conocimiento y la eficiencia del uso del agua en cuencas de zonas áridas y semiáridas, desde su uso para riego hasta proyectos mineros”, concluyó.
Políticas públicas: humedales y bosques
“Creemos que el sistema Saocom podría representar un gran aporte para el diseño de políticas públicas destinadas a la gestión de recursos naturales”, afirmó José Volante, coordinador del Programa Nacional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del INTA. Al respecto, se refirió a los beneficios de los sensores radar para la leyes de bosques y de humedades.
Los Saocom podrían brindarnos nueva información sobre la altura de los árboles y de la cantidad de ejemplares ubicados en determinadas áreas, cuya medición actual es imprecisa y que son fundamentales para la Ley de Bosques. “Los sensores ópticos no tienen la capacidad de traspasar las nubes ni la cubierta vegetal, entonces no podemos saber qué hay abajo. En cambio el sensor radar penetraría la copa de los árboles y eventualmente llegar al suelo, para determinar finalmente qué tipo de cobertura vegetal hay debajo y su altura”, explicó Volante.
“También podrían ser un aporte importante para la Ley de Humedales que hoy se está discutiendo en la Argentina, que busca proteger estas áreas. Los sensores ópticos no pueden detectar si estamos en presencia del humedal. En cambio el radar podría colaborar con la detección de humedad de suelo, por lo cual también posee una implicancia en las políticas publicas”, concluyó.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Feb 19, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 19 febrero (PR/20) — El sector inmobiliario rural comenzó el año en alza, se trata de una tibia recuperación con un ajuste en los valores de la tierra durante el primer mes de 2020.
Así lo reflejó hoy el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR) que publicó la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), luego de seis caídas consecutivas de la medición.
Este es el índice número 75 de la historia de CAIR y corresponde al primer mes de 2020 y que luego de seis caídas consecutivas, marca una pequeña alza.
El InCAIR de enero marcó 20,47 puntos, con una caída respecto del mismo mes de 2019 del 23 por ciento y respecto del último diciembre un alza de 5,2 puntos.
Este índice refleja la actividad del mercado inmobiliario rural en todo el país.
La base del InCAIR es de 97,5 puntos, que corresponde en forma histórica a su pico máximo registrado en septiembre del año 2011.
El informe que acompaña a la difusión del índice, dice que el porcentaje equivale a una mejora de 5,2 puntos respecto al bajísimo valor de diciembre pasado, pero inferior al promedio del 2019.
«Con un ajuste en los valores de la tierra, el mercado inmobiliario rural mostró una tibia recuperación durante el primer mes del año», sostuvieron los analistas de CAIR.
Además señalaron que «luego de un semestre altamente politizado que afectó nuestra actividad, y un panorama inmediato que aparece con dificultades -o poco claro al menos-, vemos un mercado que está latente y con las esperanzas de recibir señales de reactivación».
El índice InCAIR se conforma, principalmente, por resultados de la encuesta mensual de actividad efectuada entre socios de todo el país y cantidad de avisos publicitarios de campos en venta o alquiler en los principales medios gráficos de tirada nacional y del interior del país, entre otros factores.
Primicias Rurales
Fuente: CAIR
Feb 19, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 19 febrero (PR/20) — A mediados de 2017, un veterinario y un licenciado en gestión agropecuaria con posgrado en Recursos Humanos, oriundos de Uruguay, detectaron que las empresas agropecuarias dentro de su estructura contaban con elevados costos de mano de obra, entonces reducían la cantidad de trabajadores fijos para contratar personal temporario del zafral. Uno de ellos, recibió varios pedidos de personal temporal pero no hallaba manera de realizar ese proceso de manera rápida y eficiente para poder asistir a las empresas y que les sea rentable.
Así comienza su relato Mauricio Pintado, quien cuenta con una amplia experiencia seleccionando personal en el sector agropecuario, logrando convertirse en uno de los fundadores de Zafrales,una innovadora plataforma virtual para la agroindustria que ayuda a conectar trabajadores con empleos temporales.
“Con Rodrigo Pereyra – su socio – analizamos la problemática, realizamos encuestas a las empresas, recorrimos los diferentes rubros, encontramos que además de la agricultura, ganadería, lechería, había frutícolas y vitivinicultura. Las empresas necesitaban modificar la estructura tradicional de los cuadrilleros para poder atender esos picos de producción”, explicó Pintado recordando el momento en el que surgió crear Zafrales .
Asimismo, enumeró diversos hallazgos que los impulsaron a emprender un nuevo servicio: “A través de esas encuestas detectamos que el 70 % de las empresas tenían dificultades para hacer las contrataciones. La primera dificultad era conseguir todas las personas que necesitaban, a veces más de mil personas para cosechar”.
Otra problemática con la que se enfrentaban quienes lo conseguían “es que había una alta tasa de ausentismo, sumado a una alta tasa de recambio, ya que para hacer una zafra por cada trabajador que se necesitan pasan cinco. Por ejemplo, si una empresa requiere 1000 trabajadores en realidad va a tener que buscar 5000. Además, en esa cantidad personas que no estén calificadas para el oficio”, se explayó el cotitular de Zafrales.
Democratizar el empleo
El fundador de Zafrales definió al servicio como “una mezcla entre tecnología y procesos humanos”. Y agregó que permite a las empresas contratar la cantidad de trabajadores que sea necesaria para los períodos que realmente los necesita y en forma inmediata. “Pueden conseguir una determinada cantidad de trabajadores en 24 horas”, aseguró Pintado.
Por parte del trabajador, cada uno se genera un registro en la plataforma y a través de diferentes procesos se valida que este cuente con las aptitudes necesarias o esté en condiciones de ser contratado por las empresas. Luego de manera individual cada trabajador pasa por una entrevista de validación técnica y chequeo de referencias.
Por parte de las empresas deben generarse un usuario, ser validadas, y luego de su registro pueden realizar pedidos desde la plataforma. La plataforma envía diferentes mensajes automatizados, a través de diversos algoritmos, a los trabajadores que coinciden con lo que la empresa solicitó, y luego el equipo de Zafrales les realiza un seguimiento.
El equipo de profesionales que trabaja en Zafrales, tanto en su oficina en Montevideo, como en forma remota, está formado por sus dos fundadores y cuatro Ejecutivas Cuentas que gestionan el seguimiento de los pedidos de los clientes como registros, ausencias y licencias, que todavía no pueden ser 100% administrable por las empresas. Solo tercerizan el área contable, el área jurídica, y la gestión de redes sociales.
Sobre aplicar esta herramienta de recursos humanos al sector agroindustrial, el referente de Zafrales opinó: “Es un mercado y un público bastante particular del cual no se conoce mucho y no hay muchas herramientas aplicadas a ello. Por eso proponemos un mecanismo para que las empresas en vez de pensar en mecanizar los problemas de personal, piensen en contratar trabajadores”.
Que la robotización no desvalorice lo humano
Si bien este servicio de contratación puede aplicarse a todos los sectores, Mauricio Pintado indicó que el sector frutícola y vitivinícola es el que más caudal de mano de obra temporaria necesita durante todo el año, y en consecuencia el que más usó hasta ahora la plataforma de Zafrales.
Desde el punto de vista del especialista en Recursos Humanos, el sector agroindustrial “invierte mucho en mecanización, robotización, investigación pero consideramos que todavía se piensa en eso porque todavía no se utiliza una herramienta que las empresas puedan usar para contratar los trabajadores que necesitan y que esos trabajadores sean eficientes”.
Como plus, se puede pensar que este sistema aporta a cumplimentar con el empleo registrado. En cuanto a ello, y los beneficios que conlleva, el entrevistado respondió que “la mayoría de las empresas en Uruguay son muy responsables respecto a las leyes laborales, y esto ayuda a que se respete. Estamos evaluando la posibilidad de internacionalizar el servicio en algún otro país dentro de Latinoamérica. Argentina es una de las posibilidades”, anunció.
Primicias Rurales
Fuente: Carina Labruna de Agrofy News
Feb 18, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 18 febrero (PR/20) — Como parte del Desafío Social Horizonte 2020 “Energía segura, limpia y eficiente” impulsado por la Unión Europea, se creó el proyecto Cooperación Mundial Digital en Biogás (DiBiCoo, según su sigla en inglés) del que participan consorcios de 13 organizaciones de cuatro continentes.
En la Argentina, la implementación de la iniciativa –cuyo presupuesto global asciende a tres millones de euros– está a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y buscará relevar y potenciar las capacidades de los actores de la industria nacional del biogás.
Biogas es gas producido por la descomposición de materia orgánica.
Jorge Hilbert, investigador del Instituto de Ingeniería Rural del INTA, explicó que “el proyecto –surgido de la convocatoria ‘Soporte de absorción de mercado’– tiene como objetivo general mejorar el desarrollo e inclusión de tecnología de biogás/biometano en países en desarrollo y emergentes”.
En esta línea, el especialista indicó que el proyecto –titulado Digital Global Biogas Cooperation en inglés– “ayudará a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y a aumentar la participación en la generación mundial de energía renovable”. Este aporte a la promoción de energías limpias contribuye también al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, entre otros.
Hilbert ponderó las oportunidades que conlleva la implementación de esta iniciativa para los países emergentes, ya que “podrán adecuar sus procesos en virtud de mejorar sus capacidades tecnológicas y recursos humanos, lo cual les permitirá –en muchos casos– modificar significativamente sus matrices energéticas”.
A su vez, remarcó que “la articulación genera un beneficio mutuo tanto para los países importadores como para los exportadores, que se desprende de facilitar el diálogo entre las industrias europeas de biogás y las partes interesadas o desarrolladores de biogás de mercados emergentes y en desarrollo”.
Además de su ejecución en la Argentina, el proyecto tendrá intervenciones en Etiopía (Iceaddis IT Consultancy PLC); Ghana (Instituto de Energía Sostenible y Soluciones Ambientales); Indonesia (Inisiasi Pengkajian Resiliensi – Iniciativa de desarrollo de resiliencia); Sudáfrica (GreenCape y Selectra CC).
Se trata de países importadores de tecnología con instituciones asociadas, que fueron seleccionados debido al alto potencial de mercado para proyectos de biogás, entorno regulatorio y esquemas de apoyo.
El proyecto es implementado por los miembros del consorcio y es coordinado por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH de Alemania. En tanto, la Agencia Ejecutiva de Redes (INEA) supervisa el proyecto en representación de la Comisión Europea.
Primeros pasos en el país
A escala global, el consorcio trabajará para avanzar en la transferencia de conocimiento y el intercambio de experiencias, con el objetivo de mejorar las políticas locales hacia la creación de condiciones que permitan una mayor aceptación del mercado por parte de los países objetivo.
En la Argentina, el INTA comenzó a trabajar en el diseño de un mapa de actores ligados al desarrollo del biogás en todas las áreas de su proceso de generación. Quienes estén interesados pueden participar del relevamiento a través de la siguiente encuesta: https://forms.gle/27AMzFguUFLs5jaj6
Sumado a eso, se apuntará al desarrollo de sistemas informáticos de asistencia, la realización de talleres y seminarios en todo el país, viajes de entrenamiento y perfeccionamiento y estudio de casos piloto.
Los primeros talleres de trabajo comienzan en marzo sobre las áreas residuos urbanos y aguas residuales y agrícola y agroindustrial. Para mayor información, se sugiere comunicarse por correo electrónico a hilbert.jorge@inta.gob.ar
Como parte de los productos del proyecto, se identificarán cinco casos de demostración hasta las etapas de pre-inversión en cada uno de los cinco países importadores de tecnología.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Feb 17, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 17 febrero (PR/20) — El aumento poblacional y el avance del insecto tucura sapo derivó en la declaración de la emergencia fitosanitaria en Río Negro, Chubut y Santa Cruz. En consecuencia, un comité interinstitucional –integrado por el Senasa, el Ente de la Región Sur, el Conicet, el INTA y agricultores– trabaja en la difusión de herramientas para minimizar el impacto en los cultivos y en los pastizales.
La tucura sapo es una especie endémica de la Patagónica Argentina y, por sus características, solo es posible encontrarla desde el sur de Río Negro hasta el sur de Santa Cruz. Sin embargo, el aumento poblacional y el avance del insecto derivó en la declaración de la emergencia fitosanitaria en toda la región. Por esto, investigadores del INTA advierten sobre la necesidad de realizar un manejo integrado para disminuir su densidad poblacional a niveles inofensivos.
Valeria Fernández Arhex, especialista del Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias Bariloche (IFAB) –unidad integrada entre el INTA y el Conicet–, señaló que “la tucura sapo es un insecto nativo, que juega un rol importante dentro del ecosistema y que no hay que eliminarla, sino saber manejarla”.
En este sentido, la especialista del INTA destacó la conformación del comité interinstitucional de emergencia en Cushamen (Chubut) y una mesa interinstitucional sobre manejo y prevención de tucuras en Río Negro para trabajar en la difusión de herramientas y minimizar el impacto en los cultivos y en los pastizales. “El comité en Chubut y la mesa en Río Negro, son significativos porque están constituidos por representantes técnicos del Senasa, del Ente de la Región Sur, del Conicet, del INTA, agricultores e integrantes de las comunidades de pueblos originarios de Chubut”, indicó.
“En la Argentina, las explosiones demográficas de algunas especies de tucuras son un fenómeno recurrente”, explicó Fernández Arhex y agregó: “Es probable que este aumento de la población se vincule con las condiciones climáticas, como la sequía”.
El aumento en la cantidad de individuos provocó daños en cultivos hortícolas, pasturas y pastizales naturales y amenaza la capacidad productiva de los campos. “La alta densidad poblacional de la tucura sapo ha ocasionado perjuicios productivos significativos a las actividades de agricultores y comunidades de pueblos originarios de agricultura en pequeña escala y de subsistencia”, describió la especialista del INTA.
En esta línea, Fernández Arhex destacó la importancia de trabajar en conjunto para la prevención. “Es importante que los técnicos y productores que manipulen productos químicos utilicen los elementos de protección personal adecuados para cada producto”. Y agregó: “Resulta clave cuidar el ambiente y trabajar conforme a las buenas prácticas agrícolas y al uso responsable de productos fitosanitarios”.
Qué es la tucura sapo
Conocida como tucura sapo (Bufonacris claraziana), es un insecto nativo de la Patagonia argentina. Puede medir hasta 5 centímetros en estado adulto, no posee alas (áptera) por lo que no vuela y se desplaza caminando o saltando.
Si bien es una especie herbívora que se destaca por su voracidad y capacidad de comer todo el material verde que encuentre a su paso –desde los tiernos pastos de los mallines hasta los más duros de la estepa–, la tucura sapo no representa un peligro directo para las personas. Sin embargo, frente a la falta de alimento, puede alimentarse de individuos muertos de la misma especie.
Estos insectos tienen una generación por año y poseen una amplia capacidad para adaptarse a distintos ambientes. De hecho, en la Patagonia, el ciclo de vida de las ninfas y los adultos va desde septiembre hasta fines de marzo; mientras que los meses más fríos permanece en estado de huevo bajo tierra–.
“El aumento en la población que se registró este año, probablemente sea consecuencia de la sequía que afecta a la zona”, anticipó la especialista del INTA y analizó: “Los depredadores naturales –hongos y bacterias– se encuentran bajo tierra y necesitan suelo húmedo para desarrollarse. Frente a la falta de agua, los huevos continuaron su desarrollo con una alta tasa de supervivencia, hasta eclosionar y dar origen a una elevada población de ninfas”.
A los depredadores naturales, se suman enemigos como aves insectívoras –Loica común, tero, Becasina común, Sobrepuesto común, Bandurria, Cachirla común, Pico de plata, Choique, Gaucho serrano– y también lagartijas que actúan como controladores biológicos.
“Cuando la tucura sapo tiene condiciones muy favorables para crecer, el abanico de controladores naturales no alcanza para contenerla”, señaló Fernández Arhex y afirmó: “Se debe tener en cuenta que la etapa perjudicial del ciclo está próxima concluir”.
Para mayor información, se recomienda contactarse con Valeria Fernández Arhex, del IFAB, o con Sergio Binda, de la Agencia de Extensión Rural El Maitén, Esquel.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Feb 17, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 17 febrero (PR/20) – El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) controla la calidad e inocuidad de los helados que exporta nuestro país.
Un helado provoca alegría en cualquier niño o niña, y también en los adultos: la mayoría se deja tentar por su atractivo sabor durante el verano y en cualquier época del año. Este producto de tan exquisito sabor pasa por unas instancias de control antes de llegar a los paladares de los consumidores. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) controla la calidad e inocuidad de los helados que exporta nuestro país.
¿Cómo definimos al helado? Según el Código Alimentario Argentino (CAA) son productos obtenidos por mezclado congelado de mezclas líquidas constituidas, fundamentalmente, por leche, derivados lácteos, agua y otros ingredientes. Según el procedimiento empleado en su elaboración, los helados comprenden dos grandes divisiones: el helado industrial y el helado artesanal.
El helado industrial se elabora con leche en polvo, saborizantes, concentrados industriales, esencias y colorantes. Los establecimientos productores utilizan maquinaria de proceso continuo que permite manejar volúmenes de cientos de litros de producto por hora; también le da lugar a modificar otros parámetros del mismo, como el porcentaje de aire, y adicionarlo al que se incorpora mediante el batido.
Por su parte, el helado artesanal es producido con materias primas naturales tales como leche, crema de leche, chocolate y frutas, entre otras. Prescinden de esencias, aditivos o conservantes, y su elaboración se realiza en forma discontinua y casi diariamente, por lo que se manejan volúmenes menores.
Las muestras de lotes de helados para exportación llegan al laboratorio del Servicio, en envases estériles o en su empaquetado original, y son derivadas al Departamento de Microbiología de los Alimentos de la Coordinación de Inocuidad de Alimentos de Origen Animal (CIALOA) para ser analizados según el CAA.
Previamente, en la Mesa de Entradas –de acuerdo al acta de toma de muestra remitida– es designado un número de protocolo en el que, por un tema de confidencialidad, no figura el nombre de la empresa elaboradora.
Las determinaciones microbiológicas que se le realizan son las establecidas por el CAA tales como recuento de indicadores de higiene (microorganismos aerobios mesófilos, coliformes totales, coliformes fecales, hongos, levaduras, Staphylococcus aureus, coagulasa positivo) y ausencia de Salmonella spp., germen patógeno de importancia, entre otros, en las enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA).
Estas acciones permiten asegurar la calidad del helado garantizando las condiciones óptimas para su consumo, mientras que el proceso asegura a los consumidores disfrutar con total tranquilidad de un producto delicioso como el helado, al tiempo que contribuye a cuidar los mercados de exportación de nuestro país, indicó el Senasa.
Primicias Rurales
Fuente: Senasa