Seminario sobre producción orgánica como estrategia de agregado de valor

 

   Buenos Aires, 9 septiembre (PR/17) — El Ministerio de Agroindustria de la Nación organizará en la ciudad bonaerense de Lincoln dos encuentros dirigidos a productores, funcionarios y técnicos, sobre las ventajas competitivas que puede brindar la producción orgánica como estrategia productiva complementaria.
   El próximo jueves 21 de septiembre se realizará el Seminario Regional "Producción Orgánica como estrategia de agregado de valor en la Agroindustria".
   Y al día siguiente, viernes 22 de septiembre, se desarrollará un taller para productores, emprendedores y funcionarios.
   Entre los temas que abordarán, se encuentran la Producción Orgánica como herramienta de valor agregado; estrategias institucionales para el desarrollo de la Producción Orgánica; acciones el para el desarrollo de la Producción Orgánica en la región; innovación e integración en la cadena de Producción Orgánica y mercados para la Producción Orgánica.
   Ambos encuentros se llevarán a cabo en el Salón Auditorio del cine Jorge Newbery, ubicado en la avenida Massey N° 827 de la ciudad de Lincoln y son gratuitos con cupos limitados.
   Las jornadas son organizadas por la Subsecretaría de Alimentos y Bebidas en forma conjunta con el Ministerio de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires, el Municipio de Lincoln y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, a través de su Comisión Interamericana de Agricultura Orgánica (IICA – CIAO).
   Asimismo, cuentan con el apoyo del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO), la Cámara de Certificadoras de Alimentos, Productos Orgánicos y Afines (CACER) y el Grupo Crecer Juntos (Lincoln). 
 
Primicias Rurales
NA

Biopesticidas obtenidos de plantas para el control de plagas

 Ante la creciente preocupación social relacionada con los efectos sobre el ambiente y la seguridad alimentaria, planteada por el uso excesivo de los productos de síntesis química para el control de plagas y enfermedades de los cultivos; surge un nuevo término conocido como “Biopesticida”. Etimológicamente un biopesticida es cualquier pesticida de origen biológico, es decir, los organismos vivos o las sustancias de origen natural sintetizadas por ellos. Estos productos son derivados de materiales naturales como animales, plantas, microorganismos y minerales.

Entre los agentes bioquímicos encontramos a los fitopesticidas, sustancias naturales que se obtienen a partir de plantas con propiedades plaguicidas.

Actualidad de los biopesticidas

Los pesticidas de origen vegetal o fitopesticidas se conocen y se han usado desde hace más de un siglo, sin embargo, a mediados del siglo pasado con la llegada de las moléculas de síntesis química de mayor eficacia, acción prolongada, persistencia y facilidad de empleo; su uso disminuyo fuertemente. Actualmente la preocupación por el ambiente y la seguridad alimentaria ha motivado el interés por el descubrimiento y la utilización de agentes naturales en la protección de cultivos, enfocando numerosas investigaciones a caracterizar extractos de plantas y sus compuestos secundarios.

Los extractos vegetales de toxinas comúnmente inducen efectos subletales en insectos, como la inhibición del crecimiento y desarrollo de las larvas, modificaciones en el comportamiento (antiapetentes, feromonas que impiden la puesta, agentes repelentes, etc.). Es decir, los fitopesticidas pueden suponer métodos alternativos de control de plagas y enfermedades, puesto que los mecanismos de acción son diferentes a los pesticidas de síntesis química (efectos agudos).

Para ver la nota completa, ingresar a:

http://agriculturers.com/biopesticidas-obtenidos-de-plantas-para-el-control-de-plagas/  

Primicias Rurales

Fuente: Alimentos Argentinos

Nuevas normas de la UE para los alimentos ecológicos

  Una normativa muy esperada 

 
Las normas propuestas tienen por objeto mejorar la confianza de los consumidores introduciendo controles más estrictos de las cadenas de suministro, cambios en el cumplimiento de las normas y nuevas imposiciones para las importaciones e incluyen medidas especiales, para evitar la contaminación por plaguicidas. 
También se facilitarán los procedimientos de certificación orgánica para los pequeños agricultores. Las nuevas normas también se espera que impulsen la producción de alimentos orgánicos en la UE mediante el aumento de la oferta de semillas orgánicas, lo que permite seguir trabajando a las granjas mixtas que cultivan tanto orgánicos como no orgánicos, con la condición de que los dos tipos de cultivos se mantengan separados.   
Martin Häusling, ponente encargado del informe del Parlamento Europeo sobre la propuesta y principal negociador, dijo que: "después de muchos meses de negociaciones hemos logrado llegar a un acuerdo, que ayudará al sector orgánico a crecer y aumentará la confianza de los consumidores en los alimentos orgánicos. Fue una tarea laboriosa, pero creo que las nuevas normas traerán beneficios tanto para los consumidores de la UE como a los agricultores ecológico”. 
  El nuevo Reglamento sustituye al original, introducido en 1991 y posteriormente revisado en 1998 y 2007. La propuesta legislativa fue presentada por primera vez ante la Comisión Europea en marzo de 2014, pero recientemente se llegó a un acuerdo tras más de tres años de intensas negociaciones. La Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo acordaron provisionalmente las nuevas normas, pero el Reglamento propuesto todavía tiene que ser formalmente aprobado por el Comité de Agricultura y Desarrollo Rural del PE y el Consejo de Ministros de Agricultura y entrará en vigor a partir de julio de 2020, en todos los Estados miembros de la UE.  
 
 El que produce no consume y viceversa
 
 El mercado de los alimentos ecológicos en la UE ha ido creciendo constantemente, pero según los informes presentados ante el PE, sólo el 6% de las tierras agrícolas de la UE se cultivan orgánicamente, por lo que se acaba por recurrir a las importaciones para satisfacer las demandas del mercado. Dinamarca tiene el consumo per cápita más alto de productos orgánicos según las cifras de 2013, seguido de Luxemburgo, Austria, Suecia y Alemania. España es el país que más hectáreas tiene dedicadas a la agricultura ecológica, pero paradójicamente es de los que menos consumen.   
Actualmente, la UE cuenta con 260.000 agricultores ecológicos, la mayoría de ellos establecidos en Italia (46.000), España (30.000) y Polonia (26.000), desde donde se suele exportar los alimentos ecológicos al resto de las naciones europeas. El logotipo ecológico de la UE se dio a conocer en 2010, para simbolizar las normas aplicadas en los Estados miembros de la UE y hacer que los productos y alimentos ecológicos sean fácilmente identificables por parte de los consumidores. Es obligatoria la presencia del mismo, para certificar todos los productos orgánicos preenvasados ​​producidos en la UE.
 
Primicias Rurales
Fuente: Especial Alimentos Ecológicos 2017

La agricultura ecológica crece un 20% en Italia





""El sector agrícola ecológico italiano está experimentando un fuerte crecimiento, con un incremento del 20% el año pasado, informa Ansa. 



Según el Sistema de Información Nacional sobre Agricultura Ecológica, el número de explotaciones que en 2016 cultivaron siguiendo métodos ecológicos en Italia ascendió a 1,79 millones, en comparación con los 1,5 millones de 2015.



El año pasado, se convirtieron a la agricultura ecológica más de 300.000 hectáreas de tierra, mientras que el número de operadores se elevó a 72.154 (+20,3%).



El ministro de Agricultura italiano, Maurizio Martina, asegura que el modelo agrícola italiano es "uno de los más sostenibles de Europa".

Entre los cultivos que están registrando el mayor nivel de crecimiento en el sector ecológico están las hortalizas (+48,9%), los cereales (+32,6%), las uvas (+23,8%) y las olivas (+23,7%).

Fuente: esmmagazine.com 

 
PrimiciasRurales

La explosión de la agricultura orgánica en Europa

 Los productos bio, orgánicos o ecológicos van viento en popa en la agricultura europea, ante unos consumidores que cada vez demandan más productos sanos.

Entre los países del sur (con las mayores superficies bio) y los del norte (los primeros consumidores), y ante la presión de la gran distribución, la agricultura europea ecológica busca su lugar en el sistema agroalimentario mundial.

Este se enfrenta al desafío de proveer alimentos a más de nueve mil millones de seres humanos en 2050.

El consumo bio en Europa

Según las estadísticas europeas más recientes, de 2015, el consumo de productos biológicos en la Unión Europea (UE) fue de 28 mil 300 millones de euros dicho año. El 70% de este gasto procedía de cuatro países: Alemania, Francia, Italia y Reino Unido.

Sin embargo, los que más productos de este tipo meten en sus cestas de la compra son los daneses (8.4% de sus compras), los austríacos (8%), y los suecos (7.7%), según datos del mismo año.

El primer mercado bio de Europa es Alemania, donde el gasto en productos ecológicos se cuadruplicó en 15 años, con 8.620 millones de euros de volumen de negocios en 2015, lo que supone un 5% de toda la alimentación consumida en el país.

Pero en Alemania, donde la gran mayoría de los productos ecológicos se venden en comercios de gran distribución, el consumo bio se desarrolla más deprisa que la producción. Cada vez se importa más: el 80% de sus tomates y 90% de sus pimientos orgánicos proceden de España e Italia.

El mercado bio más dinámico en Europa es el de Suecia, que progresó un 38% en 2014 y un 39% en 2015, para llegar a los 2 mil 300 millones de euros.

Diferentes estudios realizados por el Instituto Sueco de Investigación Medioambiental contribuyeron al entusiasmo, al insistir en las cuestiones de salud ante los escándalos alimentarios de los últimos años.

Uno de ellos demostraba la disminución de los residuos de pesticidas en la orina de una familia gracias a una dieta bio.

En 2013, la restauración colectiva (escuelas, hospitales, etc.) en Suecia empleaba en promedio un 23% de productos orgánicos (en valor).

Las granjas bio en Europa

La superficie agrícola dedicada a los cultivos biológicos en la UE aumentó en un 21% en cinco años, hasta los 11,1 millones de hectáreas en 2015, frente a 9 millones en 2010, según la oficina europea de estadísticas Eurostat.

Todos los países de la UE avanzaron salvo Reino Unido (495.929 hectáreas bio, un 29% menos que en 2010) y Holanda (44.402 hectáreas bio, -4%).

En 2015, cuatro países concentraban alrededor de la mitad (53%) de las superficies de cultivos bio europeas: España, a la cabeza de los 28 con 1,96 millones de hectáreas (21,9% más que en 2010), seguida de Italia con 1,5 millones de hectáreas (+34%), Francia con 1,36 millones (+61%) y Alemania, 1,06 millones (+7%).

Polonia, en quinta posición, contaba con algo menos de 600.000 hectáreas en 2015 (+11%), pero se le considera un país con un gran potencial de crecimiento para la alimentación bio, según un informe de abril de 2017 del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

En toda Europa quedan grandes márgenes de avance para la producción biológica. En 2015, las superficies dedicadas a los cultivos bio apenas representaban un 6,2% del conjunto de las tierras agrícolas de los 28 Estados miembros de la UE.

Según Eurostat, los llamados países del norte, como Austria, Suecia y Estonia son proporcionalmente los más ecológicos, con más del 15% de sus tierras agrícolas dedicadas a la producción bio en 2015 o en “conversión hacia el bio”, una etapa intermedia durante la cual los agricultores cambian sus prácticas progresivamente.

A continuación aparecen República Checa, Letonia e Italia, con más del 10% de terrenos agrícolas consagrados a los productos biológicos.

En Italia, el país con el mayor número de productores bio (45 mil 246), el sector se asemeja a una industria. Las granjas de producción de huevos bio florecen en el norte: en 2007 se abrió en Imola una con 90 mil gallinas ponedoras; y en 2017 en Sao Paolo, otra con 250 mil.

No obstante, es en Europa del este y en Reino Unido donde están las mayores explotaciones bio. En 2013, la superficie media en Eslovaquia era de 474 hectáreas, de 200 hectáreas en Reino Unido, de 178 en República Checa y de 92 en Estonia.

En contraste, en Bélgica, Irlanda, Grecia, Francia, Italia, Chipre, Malta, Holanda, Austria y Finlandia las superficies eran, de media, inferiores a 50 hectáreas.

Cereales

En cuanto a producción, Alemania, Italia y España disponen de las mayores superficies de cereales bio, con unas 200.000 hectáreas cada uno.

En total, en 2015 en toda la UE había más de 1.7 millones de hectáreas de cultivos ecológicos de cereales, un 3% de la superficie total de granos.

Leguminosas

En lo que se refiere a las superficies dedicadas a las leguminosas (alubias, lentejas, garbanzos…), Francia, España e Italia están a la cabeza con 68 mil, 39 mil y 37 mil hectáreas, respectivamente.

Hortalizas

Polonia se lleva la palma en cuestión de hortalizas bio, con 41.819 hectáreas cultivadas, por delante de Italia (29.487 ha) y Francia (16.832 ha). Además, es el primer productor de fresas bio en Europa, con 2.900 hectáreas en 2015.

Cítricos

La cuenca mediterránea es líder en cítricos bio -naranjas y limones-, con Italia a la cabeza gracias a sus 31 mil 869 hectáreas en 2015 (de las 42 mil de la UE), seguida de España con 8 mil 245 ha.

Grecia, debido a la crisis, registró una reducción de las superficies dedicadas hasta las 1 mil 295 hectáreas en 2015 frente a las 1 mil 909 hectáreas de 2010.

Aceitunas

Lo mismo le ocurrió a Grecia con los cultivos de aceitunas bio, cuya superficie pasó de 56 mil 970 hectáreas en 2010 a 47 mil 605 hectáreas en 2015.

Por el contrario, en España (líder en esta categoría), las superficies aumentaron hasta las 197 mil 000 hectáreas, comparado con las 126 mil 000 de 2010. Le sigue Italia, donde los olivos bio se extendían en 2015 a lo largo de 180 mil hectáreas, frente a 140 mil 700 en 2010.

Viñedos, uvas y vino

Los viñedos bio de Europa están dominados por el trío España, Italia y Francia, que también son los tres primeros productores mundiales de vino.

Aunque las superficies dedicadas están todavía lejos de las de los viñedos convencionales, el crecimiento de las ecológicas fue fuerte: +40,7% en España entre 2010 y 2015, hasta las 96.591 hectáreas (principalmente en la región de Castilla-La Mancha); +37,5% en Italia, alcanzando las 83.643 hectáreas (sobre todo en Sicilia), y +28,6% en Francia, con 70 mil 496 hectáreas (Languedoc-Roussillon).

(Con información de AFP)

Primicias Rurales

EcoGanadería e innovación productiva en Ayacucho.

 

Mario Martiarena es un productor del partido de Ayacucho, en la provincia de Buenos Aires, que en los últimos años está buscando un camino hacia la producción agroecológica, libre de insumos y con intensiva mano de obra. Con una producción de 400 kg. de carne (muy superior a los 100 que promedia el partido), está logrando su objetivo.

 

Lunes, 3 Julio, 2017
""

Hace 4 años, con la vuelta de su hijo Esteban al establecimiento de 840 hectáreas (110 arrendadas) después de estudiar ingeniería agronómica, Mario Martiarena decidió dar un vuelco en la estrategia de producción. Hubo varios factores que lo llevaron a tomar esta decisión. Entre ellos, estrategias agroecológicas, cuestiones económicas, pero sobretodo, la impronta de Esteban, quizás su mayor innovación. “Esteban tuvo una injerencia importante en el cambio de enfoque que potencia un compromiso social que yo ya traía. Decidimos cambiar el paradigma donde la competitividad deja de tener peso en este nuevo enfoque, para dar valor a lo social y lo ambiental”.  

Martiarena siente un compromiso por considerarse en una posición beneficiosa respecto a gran parte de la sociedad y “buscaba una manera de devolver a la sociedad”, dijo el productor. 

Plantea entonces, una estrategia basada en tres componentes: lo productivo, lo ambiental y lo social. Desde lo primero, tienen un planteo que les permite alcanzar los 400 kg de carne por hectárea a partir de la recría de vaquillonas que compran al destete y venden preñadas (el promedio del partido es de 100 kg/ha). 

A principios de siglo, Martiarena padre llevaba la explotación de una manera tradicional. Pero los vaivenes económico-productivos lo llevaron a plantearse maneras más estables en el tiempo. En este punto es donde toman valor los componentes social y ambiental. Mario decidió, con la influencia de Esteban, cambiar el tipo de costos que encaraba cada año. Comenzó a disminuir la compra de insumos, llegando al año pasado a la no aplicación de químicos; y se fijó como meta reemplazar este costo (económico y ambiental) por la intensificación de mano de obra. 

Esto llevó a que, en Don Pedro, trabajaran en 2015 dos empleados rurales, cuyo número se incrementó a 7 en la actualidad. Al respecto, Esteban dijo que “hemos ido generando un cambio. Dentro de esas prácticas concretas, buscamos reemplazar los insumos. Es un proceso largo donde hace 2 años se dejó de utilizar agroquímicos, generamos la producción propia de semillas de maíz y avena; tenemos un complemento de un fertilizante completo que hacemos en el establecimiento y captura de microorganismos eficientes, entre otras cuestiones”.  

Mario Martiarena explicó que ha desarrollado un sistema de aportes y retribución al trabajo, distribuyendo los ingresos entre el dueño del campo, los empleados e inversores externos. Más allá de los aportes sociales y el sueldo de los empleados, cuentan con un sistema de retiro a 12 años.   

Dice Esteban que el enfoque actual es, “mirar el suelo para abajo y mirarlo para arriba. Todo lo que se ve, toda la microbiología que está debajo del suelo tiene que ver con lo que está arriba y los animales dependen de todo ese sistema. Un sistema donde todo está interrelacionado, inclusive los pájaros, la biodiversidad. Entonces empezamos a trabajar con eso. Con lo que nosotros pensábamos que era una problemática o un residuo de un sistema, lo empezamos a utilizar como un sustrato de nuestro propio insumo”. 

En el establecimiento, implementaron una fábrica de biofertilizantes, que denominan “biofábrica”, donde basados en principios de la agricultura regenerativa, la permacultura y la biodinámica, generan sales que les aportan a los pastizales y pasturas, y a los animales en el agua de bebida. “Trabajamos con la parte animal, haciendo limpieza y mezclando con los biofertilizantes, que luego lo aplicamos a los cultivos (tenemos cultivos implantados y pastos naturales). Donde vemos que ese tapiz está receptivo, hacemos la aplicación. Lo que tiene un efecto sobre el animal, sobre la microbiología y sobre el cultivo”, remarcó Esteban Martiarena. 

Recientemente, se realizó una visita al establecimiento y un taller en el que participaron, además de Martiarena y su hijo, Esteban Eduardo Ezcurdia, director Regional del CeRBAS, Enrique Viviani Rossi, Jorge Ullé, coordinador Nacional de Agroecología, Marcos Hall, director del IPAF Pampeano, Ernesto Maletti, director de la EEA Cuenca del Salado, e investigadores y extensionistas de las EEAs Cuenca del Salado y Balcarce.  

“Este proceso lo iniciamos hace cuatro años. Dejamos de usar químicos hace casi 2 años. Tratamos de observar tomando las decisiones en base a las herramientas que tenemos. Por eso queremos trabajar con el INTA en el desarrollo de esta tecnología, de estas formas. De trabajar con la gente, con los animales y cultivos”, planteó Esteban Martiarena sobre la asociación estratégica con el INTA.  

Esteban Ezcurdia dijo que “para el INTA es una oportunidad, a partir de una demanda concreta, para el estudio socio-económico del sistema. Este emprendimiento privado, fortalecido desde lo productivo, lo social y lo ambiental, propone un desafío para acompañarlo desde la investigación social, en el análisis de los procesos socio económicos que acompañaremos desde el CeRBAS en conjunto con el IPAF. Es un espacio para la implementación de la experimentación adaptativa, que caracteriza a la EEA Cuenca del Salado, en un establecimiento con producción sustentable, cuidando el ambiente, y con un enfoque sistémico”.  

Martiarena busca, de la mano del INTA, extender su experiencia allende la tranquera, buscando generar pequeños “polos” de desarrollo en el partido de Ayacucho a partir de la intensificación de la mano de obra. “Si buscamos pasar de 100 a 200 kg de carne por hectárea se podrían generar unos 1500 puestos de trabajo en el partido”, estimó Martiarena.  

El productor manifestó que con la participación del INTA, con productores proactivos y con infraestructura y servicios adecuados, se pueden dar polos de desarrollo que propicien que los productores vuelvan al campo.

 

Para más información…:

santini.santiago@inta.gob.ar 

Primicias Rurales