Cada 5 de enero celebramos a San Simeón, el Estilita, el monje que mostró el valor de la penitencia

Cada 5 de enero celebramos a San Simeón, el Estilita, el monje que mostró el valor de la penitencia

Ser santo como Dios es santo

Simeón nació cerca del año 400 en el pueblo de Sisan, en Cilicia (hoy Turquía), cerca de Tarso, donde nació San Pablo. De pequeño se dedicaba a pastorear ovejas por los campos, pero en su corazón y en su mente llevaba un intenso deseo de ser santo y ver al Padre en el cielo. Aquel anhelo fue creciendo conforme aumentaba en edad y a los 15 años tocó la puerta de un monasterio cercano y fue admitido. En ese lugar se dedicó a rezar intensamente y hacer exigentes penitencias buscando la purificación de su alma y fortalecerse para luchar contra las tentaciones. Allí también aprendió a ofrecer su vida por la salvación de las almas pecadoras.

A Dios se le encuentra si se hace silencio en el corazón

Ante la dureza de sus penitencias, el abad temió que Simeón fuese motivo de escándalo o confusión entre los otros monjes, así que le ordenó el camino de la completa soledad. El santo, entonces, abandonó el monasterio y se fue a vivir a una caverna primero y a una cisterna seca después. Su fama de santidad y la profundidad espiritual de sus consejos atrajo a muchísima gente que lo visitaba a diario, pero que impedía que encuentre el silencio que necesitaba. Finalmente, Simeón optó por levantar una plataforma sobre una columna y se subió sobre ella. Así vivió por los siguientes 37 años, hasta el final de sus días.

La penitencia purifica y agrada a Dios

Algunos se acercaban para alcanzarle alimento y bebida -se dice que comía solo una vez por semana-, mientras que él pasaba la mayor parte del día y la noche rezando. Solo descendía ocasionalmente. Desde aquella columna, hecha su hogar, predicó y dio consejo a gentes de todo tipo, anhelantes de conocer y acercarse más a Dios: obispos, funcionarios, autoridades, hombres sencillos, sacerdotes, monjes. Dios transformó muchos corazones a través de las palabras de Simeón.

El santo murió el 5 de enero del año 459, en posición de oración, con la cabeza inclinada. un grupo de monjes construyó un sepulcro donde depositaron sus restos. Se dice que muchos milagros y conversiones fueron obrados entre los peregrinos que visitaban su tumba.

Cerca a la columna donde vivió se construyó un monasterio para aquellos monjes que deseaban resarcir los pecados del mundo a través de la penitencia.

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Fuente: Aciprensa

Hoy celebramos a Santa Isabel Ana Bayley Seton, la primera santa nacida en Estados Unidos

Hoy celebramos a Santa Isabel Ana Bayley Seton, la primera santa nacida en Estados Unidos

Elizabeth Ann Bayley Seton -como también se le conoce por su nombre en inglés- ocupa un lugar privilegiado en la historia de la educación de su país. Ella fue la fundadora de la primera escuela católica de EE.UU. Además, tras enviudar, optó por la vida religiosa y se convirtió en la fundadora de la primera congregación femenina estadounidense, las Hermanas de la Caridad de San José.

Santa Isabel es la patrona de las escuelas católicas, de los instructores o educadores, de las viudas y de los niños en peligro de muerte.

Formada como episcopaliana

Isabel nació el 28 de agosto de 1774 en Nueva York. Sus padres, Catalina Charlton y el Dr. Richard Bayley, pertenecían a la Iglesia anglicana en EE.UU. (Iglesia episcopaliana) de la que eran miembros comprometidos. Además la familia era políticamente cercana al partido conservador de aquellos días.

A los 20 años, la santa conoció a William Magee Seton, un reconocido hombre de negocios con el que se casaría luego de un breve tiempo de noviazgo. Dios bendijo a los jóvenes esposos con cinco hijos.

Lamentablemente, William cayó en desgracia. Primero, sus negocios se echaron a perder con el hundimiento de los barcos que rentaba para trasladar mercancías; y, poco después, enfermó de tuberculosis, enfermedad prácticamente incurable en aquel entonces. Dado que los síntomas de William eran graves, los médicos se limitaron a sugerirle que busque un clima más favorable para curarse. Así, la pareja decide embarcarse rumbo a Italia.

Los Seton arribaron a las costas italianas el 27 de diciembre de 1803. Trágicamente William falleció durante el periodo de cuarentena obligatoria para poder desembarcar, víctima de la enfermedad que lo aquejaba. Hallándose abandonada, Isabel fue acogida junto a sus hijos en la casa de una familia amiga, los Felicchi, cuyo patriarca había hecho negocios con William.

El inicio del “camino a casa”: conversión al catolicismo

Durante su estancia con los Felicchi, Isabel empezó a conocer el catolicismo. Desde el principio, la devoción y el calor humano de los dueños de casa le tocaron el corazón, razón por la que decidió conocer algo más de la fe que inspiraba y sostenía a la familia que la había acogido.

En ese propósito, Isabel descubrió que su lugar no estaba más dentro del anglicanismo. El 14 de marzo de 1805, la joven viuda expresó su deseo de convertirse en católica y pidió el bautismo. Dos cosas la habían impresionado sobremanera: la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía y la devoción a la Virgen María.

De regreso a Nueva York, sin embargo, se topó con la incomprensión de sus familiares a causa de su drástica transformación. Pese al duro golpe, Isabel no se arredra en ningún momento y empieza a trabajar como voluntaria, desempeñándose como maestra.

El papel que había asumido como educadora fortaleció su compromiso con los que más sufren, y despertó en su corazón la idea de formar una comunidad religiosa. Por su mente pasaron diversas consideraciones, hasta que, en 1809, estando en Baltimore, se concretó el sueño de la fundación. Bajo el liderazgo de Isabel se fundó el Instituto de Hermanas de la Caridad de San José, la primera congregación religiosa femenina originaria de Norteamérica.

Después de su muerte, las ‘Hermanas’ se unieron a la Compañía de las Hijas de la Caridad de París, tal y como fue el deseo original de la santa.

Pionera de la educación católica e Hija ilustre de Nueva York

Isabel Ana Bayley Seton falleció en Maryland el 4 de enero de 1821, víctima de la tuberculosis, igual que su esposo. Fue beatificada el 17 de marzo de 1963 por el Papa San Juan XXIII, y luego canonizada el 14 de septiembre de 1975 por el Papa San Pablo VI.

Hoy, su imagen adorna una de las puertas principales de la Catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York, donde es considerada ‘Hija ilustre de N.Y.’. Su Santuario Nacional se encuentra en el estado de Maryland.

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Fuente:aciprensa

Cada 3 de enero celebramos con gran gozo la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús

Cada 3 de enero celebramos con gran gozo la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús

Santísimo Nombre de Jesús

Observancia

Durante el mes de enero hay otras festividades relacionadas con los primeros días de Jesús: la Circuncisión del Señor (1 de enero), la Epifanía (6 de enero o el domingo posterior a la Solemnidad de la Sagrada Familia) y el Bautismo del Señor (domingo posterior al 6 de enero). Mientras que estas dos últimas exigen generalmente observancia estricta y universal, el resto no, siendo este el caso de la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús.

Algunas órdenes religiosas celebran el Santísimo Nombre de Jesús en días distintos al 3 de enero (los franciscanos, carmelitas y agustinos lo hacen el 14 de enero, mientras que los dominicos celebran un día después, 15 de enero).

El nombre del Señor

El nombre “Jesús” es la forma latina del griego “Iesous” (Ἰησοῦς), que a su vez es la transliteración del hebreo “Jeshua” (Yehošuaʕ) o “Jehoshua” (Yehošuaʕ) o, en su forma contraída, “Joshua”, que significa “Yahveh es salvación” o simplemente “Dios salva”.

El surgimiento de la veneración al Santísimo Nombre de Jesús se remonta a las celebraciones litúrgicas del siglo XIV. San Bernardino de Siena, en el siglo XV, junto a sus discípulos, propagaron el culto al Nombre de Jesús y, un siglo después, hacia 1530, el Papa Clemente VII concedió por primera vez a la Orden Franciscana la autorización para la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús.

El monograma “IHS”

En su tiempo, San Bernardino solía llevar una tablilla que mostraba una imagen de la Eucaristía con rayos saliendo de ella, en la que podía verse el monograma “IHS”, abreviatura del Nombre de Jesús en griego (Ἰησοῦς). Más adelante, la tradición devocional le añade un nuevo sentido al monograma IHS, convirtiéndolo en un “cristograma”: «I» por “Iesus” (Jesús); «H» por hominum (de los hombres); «S» por “salvator» (salvador). Es decir, la inscripción “IHS” empezó a significar “Jesús, Salvador de los hombres”.

Nuevos significados se añadirán posteriormente. Por ejemplo, en el siglo XVI, San Ignacio de Loyola y los miembros de la Compañía de Jesús hicieron de este monograma el emblema de su Orden religiosa.

Auxilios espirituales para quienes invoquen el Santísimo Nombre de Jesús

El Nombre de Jesús, invocado con confianza:

  • Brinda ayuda en las necesidades corporales, según la promesa de Cristo: «En mi nombre agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien» (Mc 16, 17-18). En el Nombre de Jesús, los apóstoles dieron fuerza a los lisiados (Hch 3,6; 9,34) y vida a los muertos (Hch 9,40).
  • Da consuelo en las pruebas espirituales. El Nombre de Jesús le recuerda al pecador las figuras del padre del hijo pródigo y del buen samaritano; así como al justo le recuerda el sufrimiento y la muerte del inocente Cordero de Dios.
  • Nos protege de Satanás y sus artimañas, ya que el diablo le teme al Nombre de Jesús, quien lo ha vencido en la Cruz.
  • En el nombre de Jesús obtenemos toda bendición y gracia en el tiempo y la eternidad, pues Cristo dijo: «Lo que pidan al Padre se los dará en mi nombre.» (Jn 16, 23). Por lo tanto, la Iglesia concluye todas sus oraciones con las palabras: «Por Jesucristo, Nuestro Señor». Así se cumple lo dicho por San Pablo: «Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos.» (Flp 2, 10).

 

 

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Fuente: ACI Prensa

Hoy: Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, establecieron la divinidad del Espíritu Santo

Hoy: Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, establecieron la divinidad del Espíritu Santo

Buenos Aires, viernes 2 enero (PR/26) — La Memoria de los Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, Obispos y Doctores, se celebra el 2 de enero como una fecha dedicada a dos grandes amigos y teólogos del siglo IV, pilares de la fe católica y ortodoxa.
Conocidos como los Padres Capadocios, que defendieron la Trinidad y la divinidad del Espíritu Santo, fundaron el monaquismo oriental y destacaron por su sabiduría, oratoria y caridad, siendo esenciales en la lucha contra la herejía arriana y la unidad de la Iglesia. 
¿Quiénes fueron?
  • San Basilio Magno (330-379): Obispo de Cesarea, fundador del monaquismo oriental, educador y defensor de la fe; apodado «Magno» por su sabiduría.
  • San Gregorio Nacianceno (c. 329-390): Arzobispo de Constantinopla, llamado «El Teólogo» por sus escritos sobre la Trinidad, gran orador y filósofo. 
Su Amistad y Legado:
Amigos de la infancia: Se conocieron en Cesarea y fortalecieron su amistad en Atenas, ambos de familias piadosas.
  • Defensores de la Trinidad: Jugaron un papel crucial en el Concilio de Constantinopla, estableciendo la divinidad del Espíritu Santo.
  • Padres Capadocios: Junto con San Gregorio de Nisa (hermano de Basilio), son conocidos como los Padres Capadocios, figuras clave en la patrística oriental.
  • Fundadores del Monaquismo: Basilio estableció las bases de la vida monástica oriental, enfatizando la oración, el trabajo y la caridad.
  • Obras y Oratoria: Gregorio es famoso por sus Cinco Discursos Teológicos, mientras que Basilio es reconocido por sus escritos y la creación de las «Basiliades» (hospitales y asilos). 
En la Liturgia:
  • Memoria Obligatoria: Su memoria es una fiesta litúrgica importante, celebrada el 2 de enero en el calendario católico, recordando su vida y enseñanzas.
  • Textos: Las lecturas bíblicas se centran en la negación del Anticristo y la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 
En Resumen: Son dos gigantes de la Iglesia, recordados por su profunda amistad, su defensa inquebrantable de la ortodoxia trinitaria y sus contribuciones invaluables a la vida espiritual y doctrinal del cristianismo. 

San Basilio se consagró al servicio como Arzobispo de Cesarea, Doctor de la Iglesia y Patriarca de los Monjes de Oriente. Nació en Cesarea, la capital de Capadocia, en el año 329. Entre sus nueve hermanos figuraron : San Gregorio de Nissa, Santa Macrina la joven y San Pedro de Sevaste. Su padre era San Basilio el viejo, y su madre, Santa Emelia. Inició su educación en Constantinopla y la completó en Atenas. Allá tuvo como compañero de estudio a San Gregorio Nazianceno, quien se convirtió en su amigo inseparable. Cuando Basilio recibió el bautismo, tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica.

Comenzó por visitar los monasterios de Egipto, Palestina Siria y Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa. Se estableció en un paraje agreste en la región del Ponto, separado de Annesi, por el río Iris. En aquel retiro solitario se entregó a la plegaria y al estudio. Formó el primer monasterio que hubo en Asia Menor, organizó la existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de oriente. San Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio San Benito.

Por aquella época, la herejía arriana estaba en su apogeo y los emperadores herejes perseguían a los ortodoxos. En el año de 363, Basilio fue ordenado diácono y sacerdote en Cesarea, pero para evitar generar ciertos conflictos con el arzobispo Eusebio, decidió retirarse calladamente al Ponto. Sin embargo, Cesarea lo necesitaba y lo reclamó. Dos años más tarde, San Gregorio Nazianceno, en nombre de la ortodoxia, sacó a Basilio de su retiro para que le ayudase en la defensa de la fe, del clero y de la Iglesia. En el año de 370, año en que murió Eusebio, Basilio fue elegido para ocupar la sede arzobispal vacante. Tiempo después, la muerte de San Anastasio dejó a Basilio como único paladín de la ortodoxia en el oriente, y éste luchó para fortalecer y unificar a todos los católicos que, sofocados por la tiranía arriana y descompuestos por los cismas y las disenciones entre sí, parecían extinguirse. El santo murió el 1 de enero de 379, a la edad de 49 años.

María, Madre de Dios: la solemnidad que abre el año y lo encomienda a la paz

María, Madre de Dios: la solemnidad que abre el año y lo encomienda a la paz

Buenos Aires, jueves 1 enero (PR/26) — Cada 1 de enero, la Iglesia celebra con solemnidad a María, Madre de Dios, una de las fiestas marianas más antiguas y significativas del calendario litúrgico. Esta conmemoración, que coincide con la Octava de Navidad, invita a los fieles a comenzar el nuevo año bajo la protección maternal de la Virgen y a renovar el anhelo de paz para el mundo.

La fecha también está unida a la Jornada Mundial de la Paz, una convocatoria espiritual que llama a orar y trabajar por la concordia entre los pueblos, poniendo este propósito en manos de María, reconocida como Reina de la Paz.

El sentido profundo de la celebración

La solemnidad de María, Madre de Dios, afirma un dogma central de la fe cristiana: la Maternidad Divina. La Iglesia proclama que María es verdaderamente Madre de Jesús, quien es verdadero Dios y verdadero hombre, una verdad que custodia el misterio de la Encarnación.

Además, el inicio del año civil se convierte en un gesto de confianza: desde el primer día, la comunidad cristiana encomienda el tiempo que comienza a la intercesión de la Virgen, pidiendo su guía y su cuidado maternal.

Por tratarse de una solemnidad, este día es también de precepto, lo que subraya su importancia dentro de la vida litúrgica y espiritual de los católicos.

 

Raíces históricas de una fe milenaria

 


El título Theotokos, que significa “Madre de Dios”, aparece ya en las primeras expresiones de la piedad cristiana, incluso antes del siglo III, como en la antigua oración Bajo tu amparo nos acogemos.

Esta verdad fue solemnemente proclamada como dogma en el Concilio de Éfeso, en el año 431, para reafirmar la plena divinidad de Cristo frente a las controversias de la época.

La fiesta fue incorporada al calendario litúrgico universal en 1931 y, tras la reforma litúrgica de 1969, quedó fijada definitivamente el 1 de enero, uniendo así la celebración mariana con el comienzo del año.

Un faro para el nuevo año

De este modo, María, Madre de Dios, se presenta cada 1 de enero como un faro de fe, esperanza y paz, acompañando a los creyentes en el inicio de un nuevo tiempo y recordando que, bajo su mirada maternal, el mundo está llamado a caminar por sendas de reconciliación y amor.

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Hoy celebramos a Santa Anisia de Salónica, virgen y mártir, asesinada por ir a Misa

Hoy celebramos a Santa Anisia de Salónica, virgen y mártir, asesinada por ir a Misa

Comunión de bienes

Siendo todavía muy joven, quedó huérfana de padre y madre, razón por la que repentinamente heredó una gran fortuna. Anisia, quien había abrazado la fe cristiana, dispuso de sus bienes de acuerdo a la caridad, y se dedicó a ayudar a la gente necesitada.

En aquellos tiempos, los cristianos compartían habitualmente sus posesiones con otros miembros de la Iglesia, o simplemente renunciaban a estas entregándoselas al obispo o diácono local.

Víctima de la persecución

En los días del gobernador Ducisio se desató una cruel persecución en Tesalónica. El objetivo una vez más era impedir que los cristianos se reúnan y celebren la sagrada eucaristía; o que se administren los sacramentos en general, particularmente el bautismo.

Una respuesta sin titubeos

Para edificación de los cristianos de hoy, la tradición conserva el relato del martirio de Anisia. Corría un día cualquiera del año 304, tras cumplir con sus deberes en el hogar, la joven se dirigió al lugar donde se reunía la comunidad cristiana para celebrar la Eucaristía. De pronto fue interceptada por uno de los guardias del emperador, quien le cerró el paso y le preguntó a dónde se dirigía.

Como Anisia se negó, el soldado la golpeó y le arrancó el velo -signo de sus votos de castidad y pobreza). La muchacha respondió a la afrenta escupiendo la armadura del soldado, quien con frialdad desenvainó su espada y le asestó un corte mortal. Anisia tenía 19 años.

Epílogo

 

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Fuente: ACI Prensa