La medalla y la cruz de San Benito son mucho más que objetos de devoción; son poderosos sacramentales reconocidos por la Iglesia para la protección espiritual. Descubre siete datos fundamentales sobre su origen, su significado profundo en la lucha contra el maligno y cómo se emplean para invocar la bendición de Dios.
Buenos Aires, sábado 11 julio (PR/26) — Hoy celebramos a San Benito de Nursia, patriarca del monacato occidental y figura clave en la construcción de Europa.
Más allá de su célebre lema ora et labora, recordamos su faceta como poderoso exorcista, quien enfrentó al demonio con la fuerza de la oración y el signo de la Santa Cruz como arma definitiva de liberación.
Por siglos han sido muchísimos los cristianos que han portado la medalla y la cruz de San Benito de Nursia (c. 480-547), santo abad patrono de Europa, cuya fiesta se celebra cada 11 de julio.
San Benito, por gracia de Dios, es considerado intercesor poderoso para contrarrestar las insidias del maligno, y la medalla sacramental que lleva su nombre ha representado siempre la fuerza y el poder de Dios que se impone sobre el mal.
A continuación presentamos siete datos importantes en torno a la cruz y la medalla de San Benito. Estos símbolos portan una larga tradición que evoca la vida y obras del gran santo de los siglos V y VI.
1. El origen de la medalla es incierto
El origen preciso de la medalla tal y como la conocemos no está totalmente documentado. La tradición más extendida lo vincula a un episodio acontecido en el siglo XVII en Alemania, donde, de acuerdo a la tradición, en las paredes de la Abadía de Metten se encontraron unas cruces pintadas con las letras dispuestas en la forma como hoy aparecen: tanto en el asta como en el travesaño de la cruz, como formando una circunferencia alrededor de la misma.
Dicho hallazgo se habría producido en medio de un proceso contra un grupo de mujeres acusadas de practicar la brujería, quienes habrían alegado que no tenían poder alguno sobre la abadía porque ésta se encontraba bajo la protección de la cruz.
Más adelante, se encontró un pergamino con la imagen de San Benito, así como los textos completos cuyas abreviaturas aparecen inscritas en la medalla.
La medalla, en su presentación actual, es la del Jubileo de 1880 por los 1400 años del nacimiento de San Benito. Fue autorizada por el abad o superior de la famosa abadía benedictina de Monte Cassino en Italia.
Con ella se puede obtener la indulgencia plenaria en la Fiesta de San Benito, que la Iglesia celebra el 11 de julio, siguiendo las condiciones habituales que pide la Iglesia: Confesión sacramental, Comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa.
Según la tradición benedictina, quien use devotamente la medalla de San Benito y, el día de su fiesta (11 de julio), cumpla las condiciones habituales para obtener indulgencia (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa), puede obtener indulgencia plenaria. Para mayor certeza, es recomendable que los devotos estén atentos a la normativa vigente en sus diócesis sobre las indulgencias que se pueden obtener.
3. Cuando San Benito hacía la señal de la cruz, obtenía siempre la protección divina
En cierta oportunidad, un grupo de monjes de Vicovaro conspiró para deshacerse de su santo abad; querían acabar con el rigor con el que Benito dirigía el monasterio. De acuerdo a un conocido relato de San Gregorio Magno, sus enemigos pusieron veneno en la copa de vino del abad, y, como era su costumbre, antes de beber hizo la señal de la cruz sobre el vino. En ese instante la copa se partió en pedazos.
En otras ocasiones, un pájaro negro volaba a su alrededor para molestarlo y hacerle perder la paciencia – el ave era el demonio encubierto–. San Benito respondía con la señal de la cruz y el ave lo dejaba en paz.
Una vez el demonio lo tentó a través de la imaginación con deseos carnales. Cuando estaba casi vencido, ayudado por la gracia, se quitó las vestiduras y se arrojó a un matorral de espinas y zarzas. Después de ello nunca más volvió a sufrir tentación similar.
4. La medalla y el exorcismo

La medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia con un gran poder para el exorcismo. Usado con fe, ayuda a los cristianos en la lucha contra el mal y las tentaciones del maligno. No es que sea parte del ritual del exorcismo necesariamente, sino que es un signo sagrado que dispone mejor para recibir el efecto de los sacramentos y la protección en diversas circunstancias de la vida.
De acuerdo al Catecismo, los sacramentales son «signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia» (CEC 1667).
El Catecismo de la Iglesia Católica establece, además, que por los sacramentales «los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida» (CEC 1667).
5. La medalla muestra a San Benito sosteniendo una cruz y el libro de las reglas
El reverso de la medalla muestra la imagen del patrono de Europa. A ambos lados de la figura del santo se lee: «Crux Sancti Patris Benedicti» [Cruz del Santo Padre Benito]. Se puede ver también una copa de la cual salen una víbora y un cuervo.
Trazando una circunferencia aparece la oración: «Eius in obitu nro. praesentia muniamur» [A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia, versión abreviada de Eius in obitu nostro praesentia muniamur). En la parte inferior central se lee: «Ex. S. M. Cassino MDCCCLXXX» [Del Santo Monte Cassino 1880].
6. Las siglas de la medalla en el reverso y su significado

C.S.P.B. ― «Cruz del Santo Padre Benito».
C.S.S.M.L. ― «La santa Cruz sea mi luz» (crucero vertical de la cruz).
N.D.S.M.D. ― «Que el dragón infernal no sea mi guía» (crucero horizontal).
En círculo, comenzando arriba hacia la derecha:
PAX― «Paz».
V.R.S.― «Retrocede, Satanás».
N.S.M.V.― «No me aconsejes cosas vanas».
S.M.Q.L.― «Es malo lo que me ofreces»
I.V.B.― «Traga tú mismo tu veneno».
7. Oración para bendecir la medalla a cargo de un sacerdote

P. Nuestra ayuda nos viene del Señor.
T. Que hizo el cielo y la tierra.
P. Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene. Que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de satanás, a fin de que todos los que la usen gocen de la salud de alma y cuerpo.
En el nombre del Padre Omnipotente y de su Hijo, nuestro Señor, y del Espíritu Santo Paráclito, y por la caridad de Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego.
T. Amén
(Bendición)
P. Señor, escucha mi oración.
T. Y llegue a Ti mi clamor.
P. Oremos:
Dios omnipotente, dador de todos los bienes, te suplicamos humildemente que por la intercesión de nuestro Padre San Benito, infundas tu bendición sobre esta sagrada medalla, a fin de que quien la lleve, dedicándose a las buenas obras, merezca conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación, y todas la indulgencias que se nos otorgan, y que por la ayuda de tu misericordia se esfuerce en evitar las asechanzas y engaños del diablo, y merezca aparecer santo y limpio en tu presencia.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.


















