El Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro el 24 de diciembre de 2024, con lo que dio inicio al Año Santo, un tiempo de gracia y renovación espiritual para la Iglesia Católica.
El número de peregrinos que llegaron al corazón del catolicismo desde distintos rincones del mundo siguió creciendo a medida que avanzaba el Jubileo.
Por Roma han pasado grupos de periodistas y profesionales de la comunicación, cuerpos de policía, deportistas, diáconos, enfermos y voluntarios, personas con discapacidad, influencers católicos y más de un millón de jóvenes.
El próximo “gran evento” de este Año Jubilar es el Jubileo de la Consolación, que se celebrará el próximo 15 de septiembre. A esta cita, según detalla el Vaticano, están invitados a participar aquellos que pasan por un momento de dolor y aflicción —debido a enfermedades, lutos, violencias y abusos sufridos—, junto con sus familiares y amigos.
El Año Santo concluirá el 6 de enero del próximo año, cuando el Papa León XIV clausure la Puerta Santa. Hasta entonces, todavía quedan por celebrarse importantes citas jubilares, entre ellas las dedicadas a los catequistas, a los migrantes, al mundo misionero, a la vida consagrada, a los pobres y a los presos.


















