Mons. Gallagher aseveró este jueves, en un discurso en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, que la Santa Sede “apoya firmemente la adopción de una moratoria inmediata sobre el desarrollo” de los sistemas de armas letales autónomas (LAWS, por sus siglas en inglés).

La creación de estas tecnologías “plantea serias preocupaciones” para la comunidad internacional en los ámbitos jurídico, humanitario, ético y de seguridad, puesto que son sistemas “carentes de la capacidad humana” de juicio moral y discernimiento ético, explicó el arzobispo, según reportó Vatican News.

Del mismo modo, hizo un llamado a crear “un instrumento jurídicamente vinculante para garantizar que las decisiones sobre la vida y la muerte permanezcan bajo un control humano significativo”.

Su solicitud muestra la preocupación del Vaticano ante la rápida evolución de las nuevas tecnologías armamentísticas militares y los desafíos jurídicos que plantean estas armas, que pueden llevar a cabo ataques de objetivos con poco o ningún nivel de control humano significativo en sus funciones.

Las armas no pueden sustituir “el juicio humano en cuestiones de vida o de muerte”

Así, el arzobispo inglés denunció que con las armas letales autónomas se traspasan fronteras “que nunca deben ser superadas”.

Mons. Gallagher advirtió también que “si el desarrollo y el uso de la inteligencia artificial no están firmemente anclados en el respeto de la dignidad humana y en la búsqueda del bien común”, corren el riesgo de convertirse en “instrumentos de división y agresión” y de “alimentar nuevos conflictos”.

Nueva carrera de armamentos

Asimismo, Gallagher advirtió de la  “nueva carrera armamentista” presente en el mundo y marcada por la “integración de la inteligencia artificial en los sistemas militares”, incluidos los relacionados con las tecnologías espaciales y la defensa antimisiles.

Según el prelado, este contexto amenaza con “alterar la naturaleza de las armas y de la guerra”, generando “un nivel de incertidumbre sin precedentes”. En particular, el uso de la inteligencia artificial “en los sistemas de mando y control nuclear” podría introducir “nuevos riesgos desconocidos que van mucho más allá de la ya frágil y moralmente cuestionable lógica de la disuasión”.

Del mismo modo, Mons. Gallagher destacó que la Inteligencia Artificial ya está teniendo “un profundo impacto” en campos como la educación, el trabajo, la comunicación, la salud y otros ámbitos.

Esta tecnología, comentó, “tiene el potencial de contribuir a realizar” las aspiraciones que inspiraron la creación de las Naciones Unidas “hace ochenta años”, como la paz, la seguridad y la garantía de la libertad y de los derechos humanos.

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Fuente ACIPrensa