Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y el INAI analiza el impacto del acuerdo Mercosur–Unión Europea sobre los derechos de exportación y proyecta un fuerte aumento de la producción y las exportaciones agrícolas argentinas hacia 2035, impulsado por mayor previsibilidad y mejores incentivos para el sector.
Buenos Aires, miércoles 21 enero (PR/26) — La reciente firma del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, tras más de 25 años de negociaciones, abre un nuevo escenario para la agroindustria argentina, con impactos significativos sobre la producción y las exportaciones de cereales y oleaginosas.
Así lo señala un informe conjunto de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y el Instituto Nacional de Asuntos Internacionales (INAI), que analiza en particular los efectos del acuerdo sobre los derechos de exportación (DEX).
El entendimiento introduce un marco comercial más previsible y estable, uno de los principales reclamos históricos del sector agroindustrial.
Entre sus compromisos centrales, se establece que, a partir del tercer año desde su entrada en vigor, la Argentina no aplicará derechos de exportación a los productos destinados a la Unión Europea, con excepciones puntuales para algunas cadenas estratégicas, entre ellas la soja.
En el caso del complejo sojero —que incluye porotos, aceite, harinas, pellets y biodiesel— el acuerdo fija topes máximos a los DEX.
Según detalla el INAI, a partir del quinto año se consolida un límite del 18%, que comenzará a reducirse de manera gradual desde el séptimo año hasta alcanzar un máximo del 14% en el décimo año de vigencia del acuerdo.
El estudio advierte que, en la práctica, resulta poco viable aplicar derechos de exportación diferenciados según el destino de la mercadería, debido a la estructura operativa de las cadenas agroindustriales, donde el impuesto se traslada al precio interno y el destino final del producto no suele conocerse en las primeras etapas de comercialización.
Por ese motivo, el análisis asume que los límites acordados tenderían a influir sobre el esquema general de incentivos del sector.
Para medir los posibles impactos, el informe evalúa tres escenarios prospectivos mediante un modelo de equilibrio parcial del sector agrícola: un escenario base sin acuerdo, uno con reducción de DEX y un tercero que incorpora, además, un cierre gradual de brechas tecnológicas y mejoras de productividad.
Los resultados muestran que hacia la campaña 2034/35 la producción total de cereales y oleaginosas podría pasar de 155 millones de toneladas en el escenario base a 160 millones con la reducción de derechos de exportación, y hasta 173 millones de toneladas en un escenario más dinámico con mejoras tecnológicas.
Los mayores incrementos se observarían en trigo, maíz y soja.
Este mayor nivel de producción se traduciría en un fuerte aumento de las exportaciones. Medidas a precios constantes, las ventas externas del complejo agrícola podrían crecer desde los USD 33.230 millones actuales hasta valores cercanos a los USD 42.000 millones en el escenario de mayor dinamismo productivo.
El informe destaca además que los beneficios del acuerdo no se limitan a la cuestión arancelaria. El compromiso de limitar el uso de mecanismos discrecionales, como los registros o autorizaciones previas para exportar, contribuiría a reforzar la previsibilidad normativa y mejorar la competitividad sistémica del sector.
Si bien los autores aclaran que se trata de ejercicios de simulación sujetos a supuestos técnicos, coinciden en que el acuerdo Mercosur–Unión Europea podría constituir un paso relevante para consolidar a la Argentina como un proveedor confiable de alimentos en los mercados internacionales, en un contexto de creciente demanda global y mayores exigencias regulatorias.
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Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires e INAI


















