El complejo agroindustrial argentino exportó USD 12.218 millones en el primer trimestre del año, impulsado por trigo, girasol y carne vacuna. Mientras tanto, la soja y el maíz moderan el crecimiento y abren interrogantes sobre la sostenibilidad del repunte.
Buenos Aires, 24 de abril (PR/26) .- El complejo agroindustrial argentino comenzó 2026 con un desempeño sólido en materia de exportaciones, aunque con una dinámica interna que marca cambios relevantes en la estructura del sector.
Según el último informe del Consejo Agroindustrial Argentino, las ventas externas del primer trimestre alcanzaron los USD 12.218 millones, lo que representa un incremento interanual del 15,5%.
El dato cobra mayor relevancia al observar la aceleración registrada en marzo, cuando las exportaciones totalizaron USD 4.734 millones, con un salto del 31,4% respecto al mismo mes de 2025. Esta mejora consolida al agro como el principal generador de divisas del país en el inicio del año.
Sin embargo, el crecimiento no estuvo liderado por los complejos tradicionales. A diferencia de otros ciclos, la soja —históricamente el motor exportador argentino— mostró un desempeño más moderado, al igual que el maíz. Ambos sectores actuaron como amortiguadores del crecimiento general, limitando un avance aún mayor.
En contrapartida, el dinamismo provino de otros complejos.
El trigo, el girasol y la cadena de carne y cuero vacuno encabezaron el aporte de divisas, evidenciando un proceso de mayor diversificación dentro de la matriz exportadora.
A su vez, sectores de menor escala registraron fuertes incrementos relativos, como el tabacalero, el porcino y el girasol, con subas que superaron ampliamente el promedio del sector.
Este cambio en la composición del crecimiento abre un doble escenario. Por un lado, sugiere una menor dependencia de la soja, lo que podría fortalecer la resiliencia del sector frente a shocks específicos. Por otro, plantea interrogantes sobre la capacidad de sostener este ritmo si los complejos de mayor peso no retoman un rol más protagónico en los próximos meses.
En paralelo, el contexto macroeconómico muestra señales de relativa estabilidad. El Tipo de Cambio Real Multilateral, según el Banco Central de la República Argentina, registró una leve caída mensual del 0,9%, aunque se mantiene un 1% por encima del promedio de 2025, lo que sugiere una competitividad externa sin cambios significativos.
De cara al segundo trimestre, la evolución de los precios internacionales, las condiciones climáticas y los incentivos a la liquidación serán factores clave para determinar si el sector puede sostener el impulso. Por ahora, el agro confirma su centralidad en la economía argentina, aunque con un mapa productivo en transformación.


















