La nueva campaña triguera en Argentina se perfila como un ciclo de contrastes marcados. Mientras que el clima se presenta como el principal aliado gracias a perfiles de suelo cargados y la llegada de un «Año Niño», la economía le pone un techo a la euforia. Los altos costos de los insumos y márgenes ajustados obligan al productor a recalcular cada hectárea, configurando un mapa productivo heterogéneo donde la rentabilidad manda sobre la intención de siembra.
Buenos Aires, sábado 25 de abril (PR/26) .- El relevamiento de la red de la Bolsa de Cereales confirma una dicotomía técnica: hay agua en el suelo, pero faltan números en la planilla. A diferencia de años anteriores, donde la falta de lluvia era el freno, hoy el foco se desplaza hacia el precio de los fertilizantes, especialmente la urea, cuyo costo podría limitar no solo el área, sino también el nivel tecnológico a aplicar.
Pese a este contexto, se proyecta un área sembrada nacional de 6.500.000 hectáreas, lo que representa una leve caída interanual del 3%, aunque se mantiene un 2,8% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
Análisis regional: ¿Dónde crece y dónde cae?
La intención de siembra no es uniforme en el territorio nacional:

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NOA y NEA: Son las regiones con tendencia positiva. La abundante carga hídrica tras las lluvias de marzo y abril es el motor principal. En localidades como Anta y Santa Rosa, se respira optimismo, aunque en el NEA el girasol aparece como un competidor fuerte por sus buenos resultados previos.
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Centro-Oeste: Se observa un mantenimiento del área. En Córdoba, el interés es alto por la humedad, pero el costo de arrendamientos y fertilizantes genera dudas sobre si se mantendrá el paquete tecnológico.
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Zona Núcleo (Santa Fe, Entre Ríos y Norte de Bs. As.): Aquí la tendencia es negativa. El precio de la urea (con referencias de hasta USD 1000/tn) está desplazando al trigo hacia cultivos alternativos como colza, camelina o carinata, o directamente hacia la soja de primera.
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Sur Bonaerense y La Pampa: También con tendencia a la baja. La cebada forrajera gana terreno por menores requerimientos tecnológicos y una cosecha más anticipada frente a los márgenes negativos del cereal en campos alquilados.
El factor climático: Del frío seco al «Niño» salvador
El ciclo 2026/27 transitará por tres etapas climáticas bien definidas:
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Otoño: Influencia residual de «La Niña» con vientos polares que provocarán heladas localizadas y un déficit de humedad en el oeste.
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Invierno: Comienza a manifestarse «El Niño». Las heladas se moderan y la humedad del perfil actuará como un regulador térmico para el cultivo.
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Primavera: Se consolida el episodio «Niño» con lluvias superiores a lo normal. Esto garantiza una excelente disponibilidad hídrica para el llenado de grano, aunque se mantiene la alerta por heladas tardías en el sur de Buenos Aires.
El desafío económico y global
El mercado internacional muestra una recuperación con el trigo Kansas promediando los 226 USD/ton (+9,44% anual). Sin embargo, a nivel local, el deterioro de la relación insumo/producto es preocupante.
Actualmente, se necesita un 55% más de trigo para comprar la misma cantidad de urea que el año pasado y un 41% más de grano para adquirir gasoil. Con un precio local a cosecha de 217 USD/tn, la rentabilidad queda supeditada a alcanzar rindes excepcionales que compensen los costos de producción.
Primicias Rurales
Fuente: PAS – Bolsa de Cereales de Buenos Aires


















