En un encuentro cargado de sencillez, el Papa León XIV reveló a un misionero español la breve oración de Juan XXIII que le permite descansar pese a las crisis globales; un testimonio de fe que cobra fuerza tras el reciente nombramiento del sacerdote como administrador apostólico en la Amazonía peruana.
Por Daniel Esparza
El papa León XIV ofreció una visión personal de su vida espiritual durante una audiencia privada con un sacerdote misionero español de Extremadura: «Rezo la oración de Juan XXIII: “Señor, me voy a dormir. La Iglesia es tuya; cuídala tú”. Y me duermo».
Una audiencia con un misionero
Según se lee en el artículo de Álex Navajas para El Debate, el intercambio tuvo lugar el 26 de enero en el Vaticano, durante la visita ad limina de los obispos de Perú. Entre los presentes se encontraba el padre César Luis Caro, un sacerdote de Mérida (España) que lleva once años ejerciendo como misionero en Perú.
Caro estaba allí en representación de su obispo, Javier Travieso, a quien se le había concedido una audiencia pero que no pudo viajar a Roma. En un testimonio publicado posteriormente en su blog y recogido por el semanario de la Arquidiócesis de Mérida-Badajoz, el sacerdote describió lo que siguió como un encuentro único en la vida.
La audiencia comenzó con un pequeño malentendido cultural. Un funcionario señaló que el P. Caro no llevaba sotana. El misionero explicó que en la Amazonía el calor hace que eso sea poco habitual. La tensión se disipó rápidamente y pronto fue conducido a reunirse con el Papa.

Una realidad conocida por el Papa
Caro trajo un regalo del Amazonas: un pequeño delfín de río tallado en madera de palisangre. A continuación, la conversación se tornó seria.
Habló sobre la vida del Vicariato de San José del Amazonas y las dificultades a las que se enfrenta la región, que el Papa conoce bien: economías ilegales, deforestación, pobreza extrema, violaciones de los derechos humanos, la expansión de las operaciones de dragado, la escasez de misioneros, la fragilidad financiera y las enormes distancias entre las comunidades.
Según Caro, León XIV escuchó con atención, hablando poco y haciendo preguntas reflexivas. El sacerdote lo describió como «discreto, silencioso, prudente, experto en escuchar», con una mirada «clara, tranquila y perspicaz». También recordó momentos de calidez, como una sonrisa e incluso un tranquilo «Dios mío» en respuesta a una parte de la conversación.
La respuesta sincera
Entonces llegó la pregunta que el P. Caro casi se olvida de hacer: ¿Cómo está?
El comentario sugiere un estilo pastoral basado en la confianza más que en la ansiedad, en la oración más que en la constante autoafirmación. León XIV se presenta como un hombre que se toma en serio las cargas de la Iglesia sin actuar como si todo dependiera de él.
Confianza en Dios
La historia cobró mayor relevancia unos días más tarde. El 4 de febrero, la Nunciatura Apostólica en Perú anunció que el papa León XIV había nombrado al padre César Caro administrador apostólico del Vicariato de San José del Amazonas, tras aceptar la renuncia del obispo Travieso.

Esto convierte la reunión en el Vaticano en el comienzo de un nuevo capítulo en la vida de un sacerdote misionero —y en una rara ventana a cómo este papa afronta el peso de su cargo: con atención, serenidad y profunda confianza en Dios.
Fuente: Aleteia
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