Una donación inédita de última generación convierte a la Ciudad en el faro de la restauración conservativa de América Latina. La ciencia médica y el arte se dan la mano para devolverle el brillo al patrimonio sin tocarlo.

 

Buenos Aires, Quienes nos dedicamos a la restauración de obras de arte sabemos que el tiempo es un enemigo silencioso, pero a veces, los métodos tradicionales para combatirlo también pueden ser una amenaza. Cada vez que nos enfrentamos a un óleo sobre lienzo con siglos de historia, la fragilidad de sus capas nos hace contener la respiración. Un solvente mal calculado o un bisturí demasiado entusiasta pueden ser fatales.

Por eso, la noticia que sacudió al Palacio Ceci este miércoles 20 de mayo no es solo un hito institucional; es un verdadero cambio en las reglas del juego para los que vivimos entre lienzos, esculturas y polvo histórico.

La Ciudad de Buenos Aires acaba de incorporar un sistema láser italiano de última generación para la restauración conservativa, una tecnología inédita en América Latina donada por el prestigioso Grupo El.En. y su división Light for Art, en colaboración con la firma local Tecnoimagen S.A.

El bisturí de luz: ¿Por qué este láser es una revolución?

 

Para el público general, la palabra «láser» suele evocar ciencia ficción o cirugías estéticas. Curiosamente, no están tan errados: esta tecnología deriva directamente de las innovaciones médicas (desarrolladas por la firma DEKA). Pero, ¿qué hace exactamente en una pintura antigua?

  • Máxima selectividad: El láser permite retirar capas de suciedad, barnices oxidados o intervenciones burdas del pasado con una precisión micrométrica.

  • Intervención no invasiva: Actúa mediante pulsos de luz. Limpia la obra sin necesidad de contacto físico ni fricción, protegiendo la materia original como ningún solvente químico podría hacerlo.

  • Respeto por la fragilidad: Como bien señaló Pedro Aparicio, director general de Patrimonio, Museos y Casco Histórico, el tratamiento de óleos sobre lienzo siempre ha sido uno de nuestros mayores retos. Este sistema borra ese miedo de la ecuación.

«Dedicarse a conservar el patrimonio no es solamente cuidarlo o restaurarlo, sino también ponerlo a disposición de la comunidad, traerlo al presente y preservarlo para el futuro», afirmó Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad.

Argentina como el «Hub» cultural de la región

 

La llegada de este equipo no es un hecho aislado ni un simple obsequio corporativo. El Ingeniero Paolo Salvadeo, director general de El.En. S.p.A., fue categórico al definirlo como «una semilla destinada a generar un impacto duradero».

La elección de Buenos Aires como la primera ciudad de América del Sur en implementar esta tecnología responde a una estrategia clara: convertir al país en un polo de capacitación regional. El proyecto no solo contempla encender la máquina y limpiar obras de los museos públicos porteños, sino también abrir instancias de formación destinadas a restauradores locales.

El Impacto de la Nueva Tecnología
Para las obras: Limpieza ultra-precisa sin químicos agresivos ni desgaste mecánico.
Para los profesionales: Acceso a capacitación internacional en tecnologías láser aplicadas.
Para el público: La garantía de que el patrimonio de los museos de la Ciudad se preservará intacto para las próximas generaciones.

A partir de ahora, los restauradores locales sumaremos a nuestra paciencia artesanal y al ojo clínico el poder de la física cuántica. Los lazos históricos entre Italia y Argentina se consolidan una vez más, esta vez unidos por un rayo de luz que promete mantener vivo nuestro pasado. El arte de la Ciudad ya no solo se cuida; ahora, se ilumina.

Primicias Rurales

Fuente: Gobierno de la Ciudad