La vida trae alegrías y también tristezas profundas. Por eso, cuando el dolor te desborde, hay cuatro sitios seguros donde Jesús te espera con los brazos abiertos.
Buenos Aires viernes 10 julio(PR/26)–Nadie es feliz todo el tiempo. Hay días de alegría plena y otros de un malestar que parece no tener fin.Por eso, cuando sientas que la tristeza te supera, recuerda algo importante: puedes encontrarte con Jesús en cuatro lugares seguros, siempre dispuestos a recibirte.
En la Eucaristía, el encuentro más profundo
No existe un lugar más privilegiado que la santa Misa para vivir un encuentro íntimo con Jesús.
Allí, el Señor se hace presente en cuerpo y alma para entregarse como alimento. Nada en este mundo puede llenarnos tanto como Él.

Por eso conviene acudir con frecuencia, tal como recuerda la secuencia de Corpus: “Su Sangre es nuestra bebida; su Carne, nuestro alimento; pero en el Pan o en el Vino Cristo está todo completo”.
Frente al sagrario, en silencio y compañía
La visita más consoladora que puedes hacer es entrar a cualquier iglesia y sentarte frente al sagrario.
Allí te espera Jesús sacramentado —a veces completamente solo— con un amor infinito. Ese momento de intimidad para contarle tus penas no tiene precio.

No lo pienses dos veces: cuando pases frente a un templo, entra, salúdalo como a un amigo y déjate ver. No hacen falta palabras, porque como dice el Evangelio: “Su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan” (Mt 6, 8).
En la oración, sin importar dónde estés
Si necesitas desahogarte, incluso llorar, puedes hablar con Jesús en cualquier lugar.
Tus palabras nunca caen en el vacío: Él siempre escucha y responde de maneras sorprendentes. Tu corazón encontrará alivio porque tu Padre está atento a lo que te falta.
La carta de Santiago lo resume con un consejo simple pero poderoso: “¿Está sufriendo alguno de ustedes? Rece” (Stg 5, 13).
En su Palabra, la voz que consuela
Y si quieres escuchar la voz de Dios, abre la Biblia.
No hay nada más reconfortante que hallar allí la respuesta a tus preguntas: la Sagrada Escritura contiene los mensajes que necesitas para entender que no estás solo.

Jesús te ama y se hará cargo de tu dolor, tal como promete en el Evangelio: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré” (Mt 11, 28).
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Fuente: aleteia.org















