Buenos Aires, 23 noviembre (PR/17) — La inteligencia artificial
llega al manejo ganadero con sistemas que permiten hacer pesadas
automáticas a diario, detectar celos a distancia o enviar un
alerta cuando se está produciendo un parto.
Estas son algunas de las propuestas de jóvenes emprendedores
para hacer de la producción de carne una actividad intensiva en
datos.
"Las tecnologías vienen a solucionar el atraso relativo que
tiene el manejo, en relación a otros pilares de la producción como
la nutrición o la genética", dijo al sitio Valor Carne, Cristian
Feldkamp, director Ejecutivo de Consorcios Regionales de
Experimentación Agrícola (CREA).
Agregó que "se está empezando a generar un sector intensivo en
datos, gracias a que el avance tecnológico puso a disposición una
gran cantidad de sensores a muy bajo costo, que permiten crear
herramientas hasta hace poco impensadas para la ganadería".
En esa línea trabaja Farmin, empresa incubada por el
departamento de Investigación y Desarrollo de CREA, que desarrolla
redes inteligentes de sensores para el campo.
La firma acaba de lanzar al mercado un sistema automático de
pesaje de animales que brinda información diaria sobre la
hacienda.
"Elegimos la ganadería porque es un sector con mucho potencial
y menor adopción de tecnología. Decidimos empezar resolviendo este
tema clave, ya que hoy se pesa de una manera ineficiente, con poca
frecuencia, y el propio procedimiento genera un impacto negativo
en el engorde de los animales", sostuvo Ignacio Albornoz, CEO de
la compañía creada a mediados de 2016.
Con el sistema de Farmin, la hacienda se pesa sola cuando va a
tomar agua y la información se transmite a una base de datos que
le permite al ganadero medir la evolución individual de cada
cabeza, sin modificar las pautas de manejo, ni tener que llevarlas
a la balanza.
La instalación es sencilla, se colocan caravanas electrónicas a
los animales, balanzas en el lugar donde van a beber agua y
antenas para captar y transmitir los datos del peso y de la
hacienda.
A distancia, una computadora recibe, procesa y retransmite la
información al celular del usuario.
"Cuando el animal tiene las cuatro patas sobre la plataforma,
las antenas leen la caravana y recopilan los datos. El problema a
resolver fue cómo diferenciar el peso de cada animal ya que,
generalmente, hay varios individuos subidos al mismo tiempo",
contó Albornoz.
La solución llegó aplicando la inteligencia artificial: "Al
ingresar varias veces por día, en cada ocasión van haciéndolo con
distintos acompañantes. Con esta base, desarrollamos un algoritmo
que procesa los datos de todas esas oportunidades, logrando
individualizar a cada ejemplar, hasta obtener el peso del mismo",
explicó.
Otra complicación, es que el animal puede ingerir 30 litros de
agua de una vez, generando un aumento circunstancial del peso y
"al tener su evolución histórica, el sistema informático aísla
este tipo de variables y los datos diarios incompatibles se
eliminan hasta obtener tres o cuatro datos validados por semana de
cada individuo", manifestó.
Para Albornoz, "el valor de esta herramienta está en la
cantidad de decisiones que el productor puede tomar sobre la
marcha".
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