Buenos Aires, 1 marzo (PR/18) — El especialista Juan Amadeo
analizó la potencialidad de la ganadería de ganar competitividad
mediante el uso eficaz de las pasturas en el negocio ganadero.
"La alta genética y la tecnología de implantación ya han
sido adoptadas por los productores líderes. Ahora, el desafío es
mejorar la eficiencia de cosecha", afirmó.
En el sitio Valor Carne explicó que "el pasto es un negocio, no
una filantropía: cada kilo de forraje producido es mucho más
barato que la suplementación".
"Además, hay gran cantidad de superficie en el país que recibe
sol y humedad, con suelos de calidad donde se pueden implantar
pasturas, desde bajos para hacer agropiros a ambientes aptos para
praderas de alta producción en competencia con la agricultura",
dijo.
Entonces, "el interrogante es por qué no se aprovechan estas
ventajas naturales y económicas, cuál es el punto crítico", se
cuestionó Amadeo.
Destacó que se avanza en la Argentina para contar con
variedades desarrolladas en el país, adaptadas al calor, la seca,
el anegamiento, la salinidad y que persistan en las condiciones de
uso local.
Culturalmente, en la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil el
concepto de intensificación siempre estuvo más vinculado a la
suplementación y a los encierres que al uso eficaz del pasto.
"El desarrollo de la producción de carne en los últimos 15 años
se ha visto favorecido por la incorporación de suplementos, que se
expandieron más del 300%", precisó.
En cambio, señaló que "si uno mira cuánto ha mejorado el uso
del pasto durante ese lapso" encuentra que "hay datos del INTA e
INIA que hablan de tan sólo el 20%".
"No se asimiló la premisa de suplementar como herramienta para
construir sobre el uso eficaz del pasto", explicó.
Con respecto a las causas de esta problemática, el investigador
argumentó que el pasto "no tiene prensa".
"No hay difusores de sus ventajas y, entonces, se piensa que lo
tecnológicamente intensivo es el silaje y el maíz, cuando en
realidad son recursos complementarios para lograr altas
productividades", manifestó.
En ese sentido, muchos productores comparan el costo de la
materia seca del pasto con la del grano: con 15 a 17 kg de pastura
hacen un kilo de carne y con 8 kg de maíz, también.
"Con esta simplificación, no contabilizan cuánto pasto se
necesita producir para consumir esos 15 a 17 kg", dijo.
Aseguró que "en concreto, empezamos a suplementar antes de
aprovechar todo el pasto, ese es el quid de la cuestión", aseguró.
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