Buenos Aires, 29 marzo (PR/21) — Una crisis mundial de oferta del
aceite de girasol que es de gran consumo en la Argentina provocó un
aumento del precio local de 196,9 %, desde mayo del año pasado.
Así surge de un informe del economista Jorge Ingaramo, de la
Asociación Argentina de Girasol (Asagir).
«Los precios del aceite crudo de girasol en Rotterdam y en La
Argentina FOB y paridad teórica FAS experimentaron un crecimiento
impactante en los últimos 10 meses, producto de caídas simultáneas
en la producción de grano de girasol en los cuatro principales
productores mundiales lo que significó una crisis global de
oferta», sostuvo el especialista.
Comparado con el inicio de la cosecha en el Hemisferio Norte en
mayo de 2020, el precio del aceite en Rotterdam creció 119,2%, el
FOB local lo hizo al 120,7% en tanto que el FAS teórico en
pesos aumentó en 196,9% por la combinación de la devaluación del
peso del 34,5% y una suba del FAS teórico -medido en dólares- del
120,8%.
En cuanto a las variables productivas, la producción mundial
esperada de grano cayó 11,9%, mientras que la de aceite lo hizo al
9,3%.
«Como el consumo mundial es relativamente inelástico, producto
relativamente caro demandado por sectores de ingresos medios y
altos, mermó apenas un 2,5%», indicó Ingaramo.
Se digirieron los stocks y la disminución de las exportaciones
mundiales alcanzó el 17,0%.
El precio de paridad teórica FAS oficial, del Ministerio de
Agricultura, en pesos, superaba al 23 de marzo último en 16,5% al
registrado 30 días antes y medido en dólares, la suba es del
17,8%.
Más del 90% del girasol se produce en el Hemisferio Norte.
Los tres grandes productores, Ucrania, Rusia y la Unión Europea,
generan el 75% de la oferta.
El precio del grano de girasol depende en un 85% del valor del
aceite, de la molienda se obtiene entre el 42 y el 54% en aceite.
Prácticamente no se comercia grano de girasol a nivel mundial.
Mientras que el mercado internacional de aceite de girasol está
entre los más dinámicos de las commodities alimentarias.
La campaña agrícola en el Hemisferio Norte se inicia en mayo de
cada año, particularmente la expectativa de siembra de grano de
girasol comienza en el mismo mes y el ingreso de la cosecha se da
en octubre.
La Argentina que, en general representa entre el 6 y el 7% del
mercado de exportaciones de aceite, tiene dos períodos de
siembra: a fines de julio-principios de setiembre en el Norte del
país y octubre-principios de noviembre en el Sur.
Particularmente, el área sembrada en el Norte bajó de 720.000
hectáreas en 2018 a 240.000 en la siembra de 2020, por falta de
humedad a la siembra.
El aceite de girasol es demandado por sectores de ingresos
medios y altos en economías desarrolladas.
Su dinámico crecimiento los últimos años fue abastecido con el
impactante aumento de la oferta subsidiada de Ucrania, a quien
prácticamente no le quedan márgenes para seguir creciendo, tanto en
área como en rendimiento del cultivo.
En septiembre de 2020 comenzó una drástica reducción en los
stocks finales de aceite de girasol.
La relación mundial stock/consumo bajó, entre septiembre y
noviembre, de 9,4% a 5,6%.
«Como se sabe, la incidencia del precio del aceite de girasol en
la canasta de consumo de los sectores de ingresos medios y altos,
es lo suficientemente baja como para generar una demanda cuasi
inelástica: recién al final de la campaña se registraría una
merma del consumo mundial, de apenas el 2,5% acompañada de una
caída mundial de las exportaciones del 17% que responde,
aproximadamente, a la caída en las exportaciones ucranianas
de aceite», evaluó Ingaramo.
Y también señaló que «naturalmente, al día de hoy, se desconoce
la expectativa de siembra de la campaña 2021-2022 del Hemisferio
Norte, pero se sospecha que no se registrará el fracaso masivo que
se produjo en la campaña en curso.

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