“Si amáis a los que os aman ¿qué hacéis de extraordinario?”

“Si amáis a los que os aman ¿qué hacéis de extraordinario?”

Reflexión: Dios pide el corazón entero. No quiere cumplimientos mínimos, sino amor verdadero.
En el Evangelio, Jesús de Nazaret va al centro: amad a vuestros enemigos. Ahí se mide nuestra fe. Amar al que nos ama es fácil; amar al que hiere nos hace hijos de Dios.
La conversión es eso: cambiar el corazón para parecerse al Padre.