Sequías y lluvias torrenciales no reflejarían aún el cambio climático

 Incluso sequías excepcionales como las de la cuenca Murray Darling (2000-2009) y la sequía californiana de 2011 a 2017 se ajustan a las variaciones naturales en los registros de precipitaciones a largo plazo, de acuerdo con un método estadístico utilizado por investigadores Universidad Nacional de Australia (ANU) y el Centro de Excelencia ARC para la Ciencia del Sistema Climático
"Sequías

Esto tiene implicaciones significativas para los responsables de las políticas en los recursos hídricos, el riego y las industrias agrícolas. "Nuestros hallazgos sugieren que para la mayoría de las partes del mundo, no podremos reconocer los cambios a largo plazo o permanentes en la precipitación anual provocada por el cambio climático hasta que ya hayan ocurrido y persistido por algún tiempo", dijo en un comunicado el profesor Michael Roderick de la ANU Research School of Earth Sciences.

"Esto significa que aquellos que toman decisiones en torno a la construcción de plantas de desalinización o introducen nuevas políticas para conservar los recursos hídricos efectivamente harán que estas decisiones sean obvias. Por el contrario, si esperan y no actúan hasta que se reconozcan los cambios en las precipitaciones, actuarán demasiado tarde. Pone a los políticos en una posición injusta".

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Esto tiene implicaciones significativas para los responsables de las políticas en los recursos hídricos, el riego y las industrias agrícolas.

 

Para obtener sus resultados, los investigadores primero probaron el enfoque estadístico en el registro de observación de 244 años de duración de la precipitación en el Observatorio Radcliffe en Oxford, Reino Unido. Compararon los cambios de lluvia en intervalos de 30 años. Descubrieron que cualquier cambio en cada intervalo era indistinguible de la variación aleatoria o natural.

Luego aplicaron el mismo proceso a California, que tiene un registro que data de 1895, y a la cuenca australiana Murray Darling de 1901-2007. En ambos casos, los largos períodos secos parecen ajustarse a las variaciones esperadas. Finalmente, aplicaron el proceso a registros mundiales confiables que se extendieron desde 1940-2009. Solo el 14 por ciento de la masa de tierra mundial mostró, con un 90 por ciento de confianza, aumentos o disminuciones en las precipitaciones fuera de la variación natural.

El profesor Graham Farquhar AO, también de la Escuela de Investigación de Biología de ANU, dijo que la variación natural era tan grande en la mayoría de las regiones que incluso si el cambio climático estaba afectando a las precipitaciones, estaba efectivamente oculto en el ruido.

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"Sabemos que los seres humanos ya han tenido una influencia mensurable en los caudales y niveles de agua subterránea a través de la extracción y realizando cambios significativos en el paisaje", dijo el profesor Farquhar. "Pero la variabilidad natural de la precipitación que se encuentra en este documento presenta a los formuladores de políticas una gran incertidumbre, que debe tenerse en cuenta en sus estimaciones para evaluar efectivamente nuestras necesidades de recursos hídricos a largo plazo". 

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Fuente: ecoticias.com

El cambio climático exige cambios en el sector agropecuario para adaptarse

   Buenos Aires, 21 febrero (PR/18) — El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) demostró el impacto en el futuro inmediato que deja el cambio climático sobre el sector agropecuario, y recomendó implementar "cambios para adaptarse" a esa nueva situación meteorológica.
   El cambio climático se hace cada vez mas notorio, y trae como consecuencias la variación en el régimen de lluvias y el aumento de temperaturas a escala global.
   Sobre la base de estas situaciones, técnicos del INTA aseguran que la clave para el sector agropecuario estará en implementar las prácticas necesarias para adaptarse y no quedar en el intento.
   Gabriel Rodríguez, experto en Cambio Climático del INTA, asegura que los cambios en el clima afectarán de diversas formas y con diferentes magnitudes al sector agropecuario.
   "Las modificaciones en los patrones de lluvias y en las temperaturas, por un lado, alterarán la productividad de los cultivos y de los rodeos y por el otro, aumentarán la presión que ejercen las malezas, plagas y enfermedades", señaló Rodríguez.
   El especialista analizó que "el clima siempre fue un factor de riesgo para la producción agrícola y, en este contexto, la contingencia se verá incrementada".
   En el reporte, la Tercera Comunicación Nacional, se analizan constantemente modelos de simulación del crecimiento y desarrollo de cultivos en escenarios climáticos futuros.
   Según el último informe del IPCC, la temperatura en superficie continuará en aumento a lo largo de este siglo, con la posibilidad de incrementarse entre 0,3 °C y 0,7 °C para el período 2016-2035 y de entre 1,5 y 4,6 °C al 2100, con respecto a los niveles preindustriales.
   Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación en Recursos Naturales del INTA, afirmó que "sobre nuestro territorio el clima ya cambió".
   "Estamos ante una alta probabilidad de ocurrencia de eventos de alto impacto como lluvias, olas de frío o calor, de condiciones meteorológicas que se modifican muy rápidamente, con las que conviven las producciones agropecuarias y a las que debemos estar cada vez más preparados debido a que estos eventos climáticos no sólo son extremos, sino que además, tienen un alto impacto sobre la vida de los habitantes y sus producciones" manifestó Mercuri.
   Frente a esto, Rodríguez dice que "debemos implementar acciones para la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar en el desarrollo de estrategias de adaptación de los cultivos que nos permitan mitigar los efectos".
 
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NA

2017, uno de los 3 años más calientes de la historia

El cambio climático es innegable: Según NASA y NOAA, 2017 es uno de los 3 años con mayor temperatura de los que se tenga registro. En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional menciona al 2017 como el año más caluroso para el país.

Se conocieron los números oficiales: 2017 es uno de los tres años más calientes de los que se tenga registro, de acuerdo a un anuncio de la NASA y la NOAA, Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos. En Argentina, esto se corresponde con un informe del Servicio Meteorológico Nacional que señala a 2017 como el año más caliente para nuestro país: Con un desvío respecto de la temperatura media normal de +0.66°C, superó la marca del año 2012, en que se había alcanzado un desvío de +0.63°C. Según el SMN, "si consideramos la evolución climática temporal (desde 1961 hasta 2017) de la anomalía de temperatura media vemos que cada vez es más frecuente registrar años cálidos, y particularmente desde el año 2012 esta tendencia es mucho más significativa respecto de otro años". 

Este anuncio llega en un año en el que El Niño, un fenómeno que calienta el oeste del Océano Pacífico, influenciando patrones climáticos en el hemisferio sur, que empujan la temperatura promedio global. A gran escala, la temperatura promedio global en 2017 fue de .8 a .9 grados más que en los niveles preindustriales. Pero no hay que equivocarse: lo que parece apenas un pequeño incremento está ya teniendo impactos enormes que contribuyen a eventos climáticos extremos, tan mortales como costosos, en todo el planeta.     

En la Argentina se manifiesta de diferentes formas: el cambio climático aumenta las chances de que haya eventos extremos, como las inundaciones e incendios forestales en el norte y centro del país, las sequías en zonas templadas; la pérdida de glaciares, que proveen el agua en la Cordillera y en la Patagonia. Y los ejemplos se multiplican alrededor del planeta: inundaciones en el sudeste asiático que mataron a más de 1200 personas; la ola de calor Lucifer, en Europa; incendios sin precedente en el oeste de los Estados Unidos; 306.000 millones de dólares de costo por desastres climáticos sólo en Estados Unidos, consecuencia de los huracanes Harvey e Irma. Las consecuencias no son solo ambientales: son también sociales y económicas.  

Las emisiones de gases de efecto invernadero son el principal factor que provoca el cambio climático, y junto con la deforestación, van en aumento. Y con ellas aumenta el cambio climático. El año pasado sirve como un recordatorio de la necesidad de acciones urgentes para reducir emisiones, especialmente de cara a 2020, cuando el Acuerdo de París formalmente entre en efecto. Cálculos preliminares sugieren que las emisiones de dióxido de carbono se elevaron 2% en 2017, luego de permanecer planas entre 2014 y 2016. Con el ataque a las políticas que frenan las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de escépticos del cambio climático en la administración de los Estados Unidos, a otras partes del mundo le toca redoblar sus esfuerzos. 

Los datos de 2017 también deberían ayudar a conseguir resolución de los negociadores climáticos para pedir por mayores ambiciones.   

 "El último año podría pasar a la historia como el año en el que los impactos del cambio climático finalmente se volvieron innegables. Acaso este año sea aquel en el que nuestra respuesta se iguala al desafío" opina Chris Weber, líder científico de clima y energía de WWF. 

Afortunadamente, hay muchas tendencias esperanzadoras en camino, que deberán permitir a los gobiernos a ser audaces cuando se trata de objetivos de emisiones, políticas nacionales, y uso de energías limpias. Esta semana, la Agencia Internacional de Energía Renovable publicó una investigación que demuestra que para 2020, todas las tecnologías de energía renovable tendrán un costo competitivo con la generación de combustibles fósiles. Además, la creciente alerta por el estado de nuestros océanos, en parte por la enorme cantidad de plástico que mata la vida marina y contamina nuestros mares, demuestra una concientización y preocupación por la sustentabilidad de los ecosistemas del mundo. Esto debe permitirnos tomar carrera para acciones ambiciosas sobre el cambio climático. 

Argentina debe reforzar su compromiso  con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, a partir no sólo del diseño de políticas más ambiciosas en estas líneas, si no en la ejecución real de las políticas ya comprometidas y en el monitoreo de la eficiencia de las mismas. El sector privado tiene también una enorme tarea en la incorporación de la eficiencia energética en el sector productivo y en la promoción de prácticas productivas libres de deforestación y climáticamente responsables. Ante un cambio evidente, e imparable, es necesario también reforzar las medidas de mitigación de los impactos negativos.  El respeto de las leyes ambientales vigentes, como la Ley de Glaciares, la Ley de Bosques y la sanción de las pendientes, cómo la Ley de Humedales es una asignatura pendiente en un país que no puede sumar la flexibilización ambiental a  su fuerte proceso de búsqueda de inversiones externas.  

Manuel Jaramillo, Director de Vida Silvestre, comentó al respecto:"Nuestro país dispone, lamentablemente, de una enorme capacidad de recuperarse ante diversas crisis. Esta, la crisis climática implica una nueva forma de pensar, un nuevo paradigma. Comprender que debemos cambiar nuestros hábitos de producción y consumo, justamente para no comprometer la posibilidad que nuestros hijos – o de nosotros mismos en un futuro cercano- de contar con un ambiente sano y saludable, como establece nuestra Constitución Nacional. El compromiso del gobierno, de empresas  y de todos los ciudadanos nos permitirá superar esta nueva crisis, sin dejar a nadie atrás. Fundación Vida Silvestre continuará realizando sus aportes en este sentido, ¡esperamos contar con su apoyo!"

Acerca de Vida Silvestre 

La Fundación Vida Silvestre Argentina es una organización no gubernamental, de bien público y sin fines de lucro creada en 1977. Su misión es proponer e implementar soluciones para conservar la naturaleza, promover el uso sustentable de los recursos naturales y una conducta responsable en un contexto de cambio climático. Desde 1988 está asociada y representa en la Argentina a la Organización Mundial de Conservación (WWF), una de las organizaciones independientes de conservación más grande del mundo, presente en 100 países. 
Para más información: www.vidasilvestre.org.ar 

Contacto para prensa
Leonel Roget | Responsable de Comunicación

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Más de 400 muertos por la ola de frío en Bangladesh, India y Nepal

 

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   DACA, 8 enero (PR/18) — Más acostumbrado a las temperaturas subtropicales, Bangladés tiritaba de frío este lunes con un termómetro que marcaba valores mínimos.
   El mercurio cayó hasta los 2,6 °C en algunas zonas de este país del Sur de Asia con pocas elevaciones sobre el nivel del mar y donde los inviernos suelen ser suaves.
   "Es la temperatura más baja desde que las autoridades empezaron a registrarla en 1948", declaró a la AFP Shamsuddin Ahmed, director del departamento de meteorología de Bangladés. El país de 160 millones de habitantes padece "una violenta ola de frío", agregó.
   El anterior récord registrado en Bangladés era de 2,8 °C en 1968. La caída del termómetro llevó a las autoridades a repartir más de 70.000 mantas en los distritos más afectados.
   Según un medio local, al menos nueve personas murieron de frío en el norte. Las autoridades no pudieron confirmar esta información.
   El año 2018 ha comenzado con una meteorología caprichosa en varios puntos del globo.
   América del Norte ha sufrido una ola de frío polar que hizo caer el termómetro hasta -15 ºC este pasado fin de semana en Nueva York. En Oceanía, en cambio, Australia sudaba la gota gorda y Sídney registró el domingo la jornada más calurosa de su verano austral desde 1939 con 47,3 °C. 
 
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AFP-NA

"Climate coin ": la moneda del cambio climático

   Buenos Aires, 31 diciembre (PR/17) — El cambio climático preocupa al mundo y en Argentina todos tienen dudas, pero ya llegó y será una barrera comercial muy pronto, tanto que ya tiene su propia moneda: "Climate Coin".
   En Roma la FAO presentó el mapa mundial de carbono orgánico en el suelo, donde puso luz sobre algunos temas controversiales.
   Aseguró que en los primeros 30 cm de suelo hay más carbono retenido (680.000 millones de toneladas) que en las masas vegetales (560.000 millones de toneladas) del mundo.
   Este mapa coloca a la Argentina dentro de los 10 primeros países que tienen altas reservas de carbono en sus suelos junto con Rusia, Canadá, EE.UU., China, Brasil, Indonesia, Australia, Kazajstán y la República Democrática del Congo, que retienen en sus suelos el 60 % del Carbono.
   En general el pago de servicios ambientales ha sido un activo financiero principalmente de los países centro-americanos, el ejemplo es Costa Rica que ha logrado medir y cotizar mundialmente los servicios ambientales prestados por su país, sirviéndoles para el pago de deuda externa.
   En el evento CREATECH, se mostraron plataformas del gobierno de Estados Unidos donde una empresa o un particular que esté prestando un servicio ambiental, accede por una plataforma, ofrece sus servicios, se califica y recibe un pago que ya tiene una retribución pactada para el servicio ambiental ofrecido.
   La contraparte del sistema son empresas que deben adquirir estos servicios ambientales de manera de poder avanzar con sus proyectos a lo largo del mundo, logrando un balance equilibrado.
   Las Criptomonedas, mecanismo que evita las transacciones bancarias con monedas virtuales (Bitcoin es el más conocido) y existen ya varias que tienen grandes movimientos financieros a nivel mundial.
   La novedad es que los servicios ambientales tienen su propia moneda a partir de noviembre y se denomina "Climate Coin".
   Particulares o empresas pueden invertir en "Climate Coin" y luego el administrador de esta moneda dedica estos ingresos recibidos a los proyectos que se han detectado y calificados como Servicios Ambientales Seguros.
   La tecnología Blockchain, que controla los bloques de transacciones, ve con interés en participar del Calentamiento Global permitiendo las transacciones electrónicas en base a monedas virtuales, indicó en un informe el sitio Sembrando Noticias.
   "Climate Coin" no sólo financiará los proyectos sino que aportará el asesoramiento y seguimiento mediante auditorías de los Organismos Mundiales dedicados al control del Cambio Climático.  
 
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NA

Cambio radical en los cultivos por el Cambio Climático

 Maximizar los recursos

El panorama general resulta alarmante: las producciones de café americanas y de trigo a nivel mundial, se predice que serán cada vez menores. El Cambio Climático podría afectar duramente a la agricultura africana, especialmente a las variedades de cultivos tradicionales, que podrían no ser capaces de adaptarse a las nuevas condiciones.   Los científicos sostienen que, con su método se pueden aprovechar al máximo todos los recursos, en un mundo que se calienta cada vez con mayor rapidez, en el que los patrones de las lluvias resultan menos predecibles y la sequía y las olas de calor serán más frecuentes e intensas. En muchos sitios esto significará, que los cultivos que son más tradicionales, como es el caso del arroz en Asia o el maíz en América, dejarán paso a otros con mejor nivel de sostenibilidad local, como los cacahuetes, los tubérculos y raíces, la soja, etc. 

 Ejemplos

Uno de los ejemplos de aplicación de estos métodos es el de la trufa negra (Tuber melanosporum), que depende del roble mediterráneo y de las condiciones climáticas propias del sur de Francia y el norte de Italia. Sin embargo, un grupo de investigadores del Reino Unido informó recientemente en la revista Climate Research, que han logrado cultivar un espécimen de 16 gramos, en la localidad galesa de Monmouthshire.   Dado que El cambio climático También afecta al cava español y al champagne francés, el Reino Unido ya se prepara para ser el próximo sitio, donde se cultiven las uvas, con las que se producen dichas bebidas. 

 Nuevos modelos

Kyle Davis y sus colegas del Earth Institute de la Universidad de Columbia, informaron en una publicación de la revista Nature Geoscience, que sus experimentos se basaron en combinar modelos del uso del agua en la agricultura y de mapas de rendimiento y sostenibilidad, aplicados a 14 de los más importantes cultivos alimentarios del mundo. Descubrieron que, sus nuevos modelos para la distribución de cultivos generaban ahorros sustanciales en los costos del agua, en más de 40 países, como la India, Sudáfrica, Australia, México, Marruecos, Egipto (valle del Nilo), etc.   En algunas regiones, como por ejemplo en el Medio Oeste de los EEUU seguirían enfrentando una grave escasez de agua, independientemente de lo que se cultive. Pero para al menos 63 naciones, que, como Kenia, Etiopía e Irán dependen de la importación de alimentos, la redistribución sostenible de los cultivos generaría un 20% más de comida y aumentaría la autosuficiencia nacional. En realidad, es como volver a las raíces, dado que los agricultores tradicionales plantaban todo aquello que tenía mejor rendimiento. El problema radica en que, el aumento promedio de las temperaturas globales en alrededor de 1°C, que el mundo ha experimentado en el último siglo, ha puesto en serias dificultades la aplicación de las tradiciones locales. 

 Punto de partida

El Cambio Climático actuará como una lotería a nivel global y habrá ganadores. Pero a medida que la población mundial continúe creciendo y los fenómenos extremos, como el calor, las sequías, las tormentas y las inundaciones aumenten su frecuencia, puede que haya muchos más perdedores. Los investigadores argumentan, que la redistribución de los cultivos es un punto de partida, pero no una respuesta final. La elección de los cultivos dependerá de las condiciones y las culturas locales, para que el plan resulte eficaz y sostenible.  

 
Fuente: Sostenibilidad
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