Continuando con una tradición de décadas de rendir homenaje ante imagen de la Inmaculada Concepción en Roma, el Papa reza al pie de la columna de 12 metros en cuya cima se encuentra la figura de la Virgen María y deposita una corona de flores en la base.
Por Kielce Gussie
Ciudad del Vaticano, lunes 8 diciembre (PR/25) — Cien años después de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, el Papa Pío XII inició la tradición de enviar flores a la estatua de la Santísima Virgen María en la Piazza di Spagna de Roma.
Unos años más tarde, en 1958, el Papa San Juan XXIII acudió a la Piazza di Spagna y depositó una cesta de rosas blancas a los pies de la estatua.
Continuando con esta práctica de décadas iniciada por sus predecesores, el Papa León XIV conmemoró este 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, con una visita a la Piazza di Spagna.
Un momento para María
Cuando el Santo Padre llegó a la Piazza di Spagna, el coro y la asamblea entonaron un himno mariano titulado «Te levantas más hermosa que el alba». El Vicario de Roma, el cardenal Baldassare Reina, y el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, dieron la bienvenida al Papa a su llegada.
Tras una oración inicial, el Papa León ofreció un ramo de flores al pie de la columna de 12 metros de altura de la Virgen Inmaculada y el coro rezó cantando la Letanía de la Santísima Virgen María.
A continuación, el Papa ofreció una oración dedicada a la Virgen:
“¡Ave, María! Alégrate, llena de gracia, de esa gracia que, como luz gentil, hace radiantes a aquellos sobre quienes se refleja la presencia de Dios. El Misterio te envolvió desde el principio, desde el seno de tu madre comenzó a hacer grandes cosas en ti, que pronto requirieron tu consentimiento, ese «Sí» que inspiró muchos otros «síes». Inmaculada, Madre del pueblo fiel, tu transparencia ilumina Roma con luz eterna, tu camino perfuma sus calles más que las flores que hoy te ofrecemos.
Muchos peregrinos de todo el mundo, oh Inmaculada, han recorrido las calles de esta ciudad a lo largo de la historia y en este año jubilar. Una humanidad probada, a veces aplastada, humilde como la tierra de la que Dios la moldeó y en la que no cesa de soplar su Espíritu de vida.
Mira, oh María, a tantos hijos e hijas en los que no se ha apagado la esperanza: haz brotar en ellos lo que tu Hijo ha sembrado, Él, Palabra viva que en cada uno pide crecer aún más, tomar carne, rostro y voz. Que florezca la esperanza jubilosa en Roma y en cada rincón de la tierra, esperanza en el mundo nuevo que Dios prepara y del que tú, oh Virgen, eres como la joya y la aurora.
Después de las puertas santas, que se abran ahora otras puertas de casas y oasis de paz en los que renazca la dignidad, se eduque en la no violencia, se aprenda el arte de la reconciliación.
Venga el reino de Dios, novedad que tanto esperaste y a la que te abriste por completo, desde niña, desde joven y como madre de la Iglesia naciente. Inspira nuevas intuiciones a la Iglesia que camina en Roma y a las Iglesias particulares que en cada contexto recogen las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestros contemporáneos, sobre todo de los pobres, y de todos los que sufren.
Que el bautismo siga generando hombres y mujeres santos e inmaculados, llamados a convertirse en miembros vivos del Cuerpo de Cristo, un Cuerpo que actúa, consuela, reconcilia y transforma la ciudad terrenal en la que se prepara la Ciudad de Dios. Intercede por nosotros, que nos enfrentamos a cambios que parecen encontrarnos desprevenidos e impotentes.
Inspíranos sueños, visiones y valor, tú que sabes mejor que nadie que nada es imposible para Dios, y que Dios no hace nada solo. Muéstranos el camino, con la prisa que un día movió tus pasos hacia tu prima Isabel y la inquietud con la que te convertiste en exiliada y peregrina, para ser bendecida, sí, pero entre todas las mujeres, primera discípula de tu Hijo, madre del Dios con nosotros.
Ayúdanos a ser siempre Iglesia con y entre la gente, levadura en la masa de una humanidad que clama justicia y esperanza. Inmaculada, mujer de infinita belleza, cuida de esta ciudad, de esta humanidad. Muéstrale a Jesús, llévala a Jesús, preséntala a Jesús. Madre, Reina de la paz, ruega por nosotros.”
En Argentina al igual que en otros países hubo múltiples manifestaciones de devoción a la Madre de Dios, la Inmaculada Concepción.
En Córdoba muchos fieles peregrinaron desde la capital provincial a la ciudad de Alta Gracia donde está ubicada la Gruta de Lourdes, en el santuario de los carmelitas descalzos. Caminaron 10 horas jóvenes y adultos.
La Virgen María confirmó el dogma en Lourdes al decir a Santa Bernardita: ¡Yo Soy la Inmaculada Concepción!
Fotos de la peregrina María Victoria Fierro de Arrambide
Fuente de la imagen,Getty Images: Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América y de México
Buenos Aires, lunes 8 diciembre (PR/25) — Inmaculada Concepción, Guadalupe, Lourdes, Fátima, Pilar, Dolores, Candelaria, Nuestra Señora de Luján o Coromoto. ¿Qué tienen en común todos estos nombres tan populares entre los católicos? Que todos remiten a la misma persona: María, la Madre de Jesús.
Lo anterior supone que no existen múltiples vírgenes, sino que todas esas denominaciones se refieren a la misma joven judía nacida en Nazaret hace más de 2.000 años y que, según la doctrina cristiana, cuando tenía unos 15 años quedó embarazada por obra del Espíritu Santo; sin intervención humana ni relaciones con ningún hombre.
En la teología católica, esta variedad de nombres recibe el título de advocaciones, término que proviene del latín advocare, que significa «llamar» o «invocar».
Pero ¿por qué la tradición católica no le otorga simplemente a esta mujer el título de Santa María, y por qué existen tantas representaciones de ella en todo el mundo? Con la ayuda de expertos, Edison Veiga de BBC Brasil responde esta pregunta.
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Por el lugar y la cultura
«Los nombres que se le dan a la Virgen María dependen mucho de cómo se apareció. Generalmente se les da el nombre del lugar donde se apareció o las circunstancias de la aparición», explicó el padre Arnaldo Rodrigues, asesor de la Arquidiócesis de Río de Janeiro (Brasil).
Por su parte, la investigadora religiosa Wilma Steagall De Tommaso, coordinadora del grupo de investigación Arte Sacro Contemporáneo, Religión e Historia de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP), aseguró que estas nomenclaturas terminan variando «para cada pueblo, cada región, cada cultura», debido a «títulos que corresponden a eventos que surgen de innumerables situaciones».
La también miembro del Consejo de la Academia Mariana de Aparecida afirmó que muchos de estos títulos son lo que se denomina dogmáticos, en referencia a los dogmas de la Iglesia católica sobre la Virgen María, que, según la tradición religiosa, son verdades de fe en las que los fieles debemos creer: como la Inmaculada Concepción que se celebra hoy 8 de diciembre en todo el mundo católico.
De aquí proviene, por ejemplo, el nombre de la Inmaculada Concepción, que se origina en una bula firmada por el Papa Pío IX, que «declara a María inmune a la mancha del pecado original «, ejemplificó la investigadora.
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Pie de foto,Una de las primeras apariciones marianas ocurrió en el año 40 d.C. en España y a se le conoce como Nuestra Señora del Pilar.
Al igual que la idea de llamarla la Virgen María, puesto que «el Concilio de Letrán, en 649, proclama como verdad la virginidad perpetua» de la madre de Cristo.
«También están los nombres derivados de los lugares donde hubo una manifestación que dio origen a una devoción local, a menudo extendida a otros pueblos y lugares, como Aparecida, Guadalupe, Lourdes, Fátima, Loreto, Montserrat, etc.», añadió.
«A la Virgen María se le dan diferentes nombres porque están vinculados al lugar donde se apareció», o se estableció como el caso de Luján en Argentina, afirmó Mirticeli Medeiros, experta del Vaticano e investigadora de la historia del catolicismo en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (Italia).
«No hay nada que dicte que necesariamente deba ser ‘bautizada’ con el nombre del territorio donde ocurrió la visión, pero dado que las apariciones son inicialmente una manifestación de religiosidad popular, incluso antes de pasar por todo el análisis canónico habitual, es la gente la que termina difundiendo estos títulos en primer lugar», explicó Medeiros.
Todos los títulos tienen su razón de ser, agregó el investigador José Luis Lira, fundador de la Academia Brasileña de Hagiología y profesor de la Universidad Estatal Vale do Aracaú en Ceará.
«Es Nuestra Señora de Fátima, porque se apareció allí. Es Nuestra Señora del Buen Parto porque asiste espiritualmente a las mujeres en el parto. Es Nuestra Señora del Buen Consejo porque siempre tiene guía para dar a sus hijos», dijo Lira.
«Y todos estos títulos pertenecen a una sola madre, porque ella es la Madre de toda la humanidad, y en todos los lugares, la gente la invoca y la representa según sus costumbres y tradiciones. Por supuesto, para la veneración pública, es necesaria la aprobación de la Iglesia», aseveró.
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Pie de foto, En las catacumbas de Priscilla, en Roma, se encuentra en la que es considerada la primera imagen de la Virgen María.
Una petición maternal es una orden
La devoción a la Virgen María se remonta a los inicios del cristianismo y la misma se sustenta en la idea fundamental de que actúa como un canal directo hacia Cristo, partiendo de la premisa de que nadie niega la petición de una madre.
Un pasaje importante del propio Evangelio refuerza esta idea. Se trata del relato del milagro de la boda de Caná, que aparece exclusivamente en el texto de Juan, en el que Jesús realiza lo que se considera su primer milagro.
En el banquete de bodas, al que asistió con su madre, los anfitriones notaron que se habían acabado las bebidas. María llamó aparte a Jesús y le explicó lo sucedido. Entonces él convirtió el agua en vino, permitiendo así que la celebración continuara.
«Sería un escándalo para la pareja que se acabaran las bebidas antes de que terminara la fiesta. Cuando María le pide a Jesús que intervenga, su papel como intercesora cobra importancia», explicó el padre Arnaldo Rodrigues.
La devoción mariana también se basa en otro pasaje de los textos bíblicos.
Según los evangelios, mientras Jesús agonizaba en la cruz le encomendó el cuidado de su madre al apóstol Juan y viceversa.
«En esta acción, Juan representa a toda la humanidad. María se convirtió en nuestra Madre. La nueva Eva, una Eva libre de pecado, como nos enseña la Iglesia. Así, la Santísima Virgen María cuida de la humanidad como una madre, y una madre celosa», apuntó Lira.
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Pie de foto,El pasaje bíblico de las bodas de Caná es una de las razones que sustenta la devoción mariana, pues se cree que Jesús siempre atenderá los pedidos de su Madre.
Desde los inicios
Según estudios del padre Valdivino Guimarães, mariólogo y ex rector de la Iglesia del Santuario Nacional de Aparecida de Brasil, los registros más antiguos de esta creencia en el poder de la Madre de Cristo datan del siglo II.
«La evidencia arqueológica demuestra la veneración de los primeros cristianos. En las catacumbas de Priscila, se pueden ver pinturas marianas del siglo II, en un lugar donde se reunieron los primeros cristianos», afirmó.
«En las catacumbas encontramos el fresco considerado, hasta ahora, la imagen más antigua de la Virgen María con el Niño Jesús», comentó De Tommaso.
Sin embargo, la primera de las apariciones data del año 40 y en realidad sería un episodio de bilocación, ya que María todavía estaba viva en ese momento.
Según la tradición cristiana, la virgen se le apareció al apóstol Santiago en la actual ciudad de Zaragoza, en España, donde él predicaba. De hecho, existen registros de una pequeña capilla construida allí desde los primeros tiempos del cristianismo.
«El título adoptado (para esta aparición) fue Nuestra Señora del Pilar, ya que, según el relato, María le mostró al apóstol una columna, pidiéndole que construyera un santuario en ese lugar», explicó Medeiros.
Otro relato frecuentemente citado por los investigadores es el de Nuestra Señora de las Nieves, una aparición ocurrida en agosto del año 352 en Roma. Fue a raíz de este episodio que se construyó la Basílica de Santa María la Mayor.
María ha sido venerada desde los albores del cristianismo. En numerosos escritos, e incluso en la iconografía primitiva, ocupa un lugar destacado.
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Pie de foto. La patrona de Venezuela, Nuestra Señora de Coromoto, recibe su nombre del cacique indígena al que, según la tradición, se le apareció la virgen en el siglo XVII.
La antífona mariana más antigua conocida data del siglo II y se titula, en latín, Sub tuum presídium (Bajo tu protección).
El Concilio de Éfeso, en el año 431, analizó y aprobó la tesis teológica de que María era también la Madre de Dios, entre otras atribuciones posteriores, señaló Medeiros.
Sin embargo, con el paso de los siglos, estos relatos se hicieron comunes. Según Rodrigues, se estima que hoy en día existen alrededor de 1.100 nombres con los que se conoce al santo.
«Desde un punto de vista histórico, las apariciones ocurren en períodos muy particulares», dijo Medeiros.
«No nos corresponde a nosotros, como historiadores, juzgar si son ciertas o no, pero lo cierto es que muchas se producen dentro de un contexto político y social específico.
Este es el caso de Fátima, cuyo mensaje es muy interesante y coherente con la postura que la Iglesia adoptaría hacia el comunismo años más tarde», explicó el investigador.
«Tenemos el caso de Aparecida, por ejemplo, cuya imagen se encontró en medio del debate en torno a la abolición de la esclavitud. Tenemos el caso de Guadalupe, donde la Virgen María, con rasgos indígenas, es un símbolo de la lucha contra la desigualdad. Y así sucesivamente», agregó.
Pero la Iglesia no siempre aprueba estas manifestaciones.
«No todas las apariciones que ocurren hoy en día han sido reconocidas oficialmente por el catolicismo. Hay un protocolo que debe seguirse. Por no mencionar que algunas son plenamente reconocidas y otras, aún bajo análisis, solo han obtenido la libertad de culto», recordó.
«Lo que dice la supuesta Virgen María, en este caso, debe ser totalmente coherente con los principios de la Iglesia Católica, e incluso se analiza la idoneidad moral y psicológica de los videntes», explicó.
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Pie de foto: La Virgen María recibe distintos nombres dependiendo de la región, zona o cultura en la que haya aparecido.
*Este texto es una versión de dos reportajes publicados por Edison Veiga en BBC News Brasil.
– Ciudad del Vaticano, lunes 8 de diciembre (PR/25) — En una de sus catequesis jubilares más recientes, el Papa León XIV recordó que el Adviento no es una espera pasiva, sino un tiempo para participar activamente en la historia de Dios.
Subrayó que la fe se vive en lo cotidiano y llamó a los fieles a servir a los más necesitados, siguiendo el ejemplo de Alberto Marvelli, joven italiano que dedicó su vida al prójimo. En el adviento recordamos la primera venida de Jesús, el Dios con nosotros, para aprender a reconocerlo.
En el marco del Jubileo de la Esperanza, el Papa León XIV destacó que el tiempo de Adviento no es un período de espera pasiva, sino una invitación a participar activamente en la historia de Dios.
Recordando la primera venida de Jesús y preparándonos para su regreso, el Pontífice subrayó que la Navidad nos revela un Dios que nos involucra: “Esperar significa participar”, afirmó.
“Entonces estaremos juntos para siempre: con Él, con todos nuestros hermanos y hermanas, y con toda criatura, en un mundo finalmente redimido: la nueva creación.”
Un momento en la Plaza de San Pedro en la catequesis jubilar (ANSA)
Dios está en lo cotidiano
El Papa explicó que Dios se manifiesta en lo cotidiano y que los laicos tienen un papel central en reconocer su presencia y actuar con fe en medio del mundo. “No se trata de mirar desde fuera, sino de involucrarse en la vida, en los problemas y en las bellezas del mundo”, dijo León XIV.
“La Navidad de Jesús nos revela un Dios que nos involucra: María, José, los pastores, Simeón, Ana, y más adelante Juan Bautista, los discípulos y todos los que encuentran al Señor son llamados a participar. Es un gran honor, ¡y qué vértigo! Dios nos involucra en su historia, en sus sueños.”
Servir al Reino de Dios da alegría
Para ilustrar esta enseñanza, recordó la vida de Alberto Marvelli, joven italiano del siglo XX, ingeniero y activista de la Acción Católica, que dedicó su corta vida a servir a los más necesitados durante la Segunda Guerra Mundial. Murió a los 28 años, pero su ejemplo muestra que “servir al Reino de Dios da alegría incluso en medio de grandes riesgos”.
“El lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, no es un simple eslogan; es un programa de vida: significa caminar y esperar, no con las manos cruzadas, sino participando.”
El Papa invitó a los fieles a reflexionar: ¿Estamos poniendo nuestros talentos al servicio del bien? ¿Actuamos con la perspectiva del Reino de Dios o solo nos quejamos? “Una sonrisa puede ser signo de la gracia que habita en nosotros”, concluyó.
León XIV recordó que nadie salva al mundo solo, ni siquiera Dios. La verdadera esperanza del Adviento se vive participando juntos, caminando como “peregrinos de esperanza” hasta el regreso definitivo de Jesús.
“Dios no está fuera del mundo ni de esta vida: hemos aprendido a buscarlo en la primera venida de Jesús, Dios-con-nosotros, entre las realidades de la vida. Hay que buscarlo con inteligencia, corazón y manos a la obra.”
¿Anhelas un Adviento tranquilo y devoto, preparándote para el nacimiento de Nuestro Señor? Estás en el lugar correcto ¡Hagámoslo juntos!
España, lunes 8 diciembre (PR/25) — Mientras las tiendas promocionan versiones «más grandes y mejores» de todo, te invitamos a vivir un diciembre tranquilo, silencioso y reflexivo para prepararnos al nacimiento de Nuestro Señor. ¿Tú sumas? Hagámoslo juntos. Este es un plan para tener un Adviento en paz este año.
1SIMPLEMENTE DI NO
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¿Te sobrecargas de compromisos y te comprometes en exceso con demasiada facilidad?
Si hay algo que puede hacer tu Adviento más tranquilo, es decir con prudencia no te comprometas de más en actividades que puedan distraerte de vivir el Adviento. Basta con decir amablemente un «no, gracias».
Quizás este año puedes ver con tu familia un maratón de películas navideñas, en lugar de gastar en entradas de cine o de algún teatro.
Quizás puedes pedir a los invitados que traigan un plato para la gran cena festiva, en lugar de cocinar tú solo (y preparar la fiesta, limpiar…). Se trata de buscar formas de cambiar las cosas para que diciembre no nos añada más estrés del que nos gustaría.
Y al decir «no», podríamos buscar un pequeño sacrificio que hacer durante este Adviento para preparar nuestros corazones para la Navidad, al igual que nos sacrificamos durante la Cuaresma para prepararnos para la Pascua. Puedes probar dejar las redes sociales durante todo el Adviento y así ofrecer ese pequeño sacrificio. O realizar actos de solidaridad. Hay mucha gente necesita de alimento y consuelo.
2¡PARA QUE PUEDAS DECIR QUE SÍ!
Cada vez que decimos «no» a algo, abrimos un espacio en nuestras vidas y agendas para decir «sí» a otra cosa.
Así que preguntémonos: ¿a qué vale realmente la pena decir «sí»?
A lo mejor puede ser un calendario de Adviento con libros ilustrados. Puedes hacer uno para tus hijos o bien hacerlo juntos. Así verás el fruto del tiempo y el esfuerzo.
Di «sí» a hacer comidas caseras: hornear algo en casa con ellos les puede ayudar a pasar tiempo juntos.
Di «sí» a enviar tarjetas de Navidad: podrás ver las caras de tus amigos y también colocar en un lugar especial las cartas que reciban como familia.
Di «sí» al tiempo diario de oración de Adviento. Puedes seleccionar un devocionario y buscar inspiración en ellos, así como en las Sagradas Escrituras.
Cada «sí» será diferente y puede variar entre cada familia, pero pensemos en lo que nos gusta lo suficiente como para decir «sí» este año. Pensemos realmente en lo que aumentará nuestra alegría esta Navidad, en lugar de dejarnos tambalearnos en las fiestas estresados y abrumados.
3PREPÁRATE LO ANTES POSIBLE
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Piensa en preparar todos las decoraciones y obsequios antes de cierta fecha, esto evitará que tengas estrés buscando los obsequios a última hora. En general, cuanto más nos preparamos con antelación, más tranquilas serán las cosas después. (¡Esto es válido para la vida, no solo para el Adviento!)
Ya sea preparando, haciendo las compras navideñas a principios de temporada, podemos buscar formas de prepararnos con antelación para que el Adviento sea más tranquilo y apacible. Pero lo más importante es la inmersión en la espiritualidad.
¿Por qué es importante?
Lo más importante para tener un Adviento tranquilo es hacer espacio en tu agenda —para la oración, para la tranquilidad, para escuchar la voz de Dios— y para disfrutar realmente este tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pases con Jesús es lo más importante a lo que puedes decir que sí.
Las oraciones de Adviento se centran en la esperanza, preparación y vigilancia para la venida de Jesús, pidiendo un corazón vigilante, serenos, perdonar y amar, mientras se espera la Navidad, con frases como «Ven, Señor, no tardes», «Enciende nuestras almas», y pidiendo un corazón que sepa esperar, amar y perdonar, enfocándose en la llegada del Mesías como luz y salvación, y usando la Corona de Adviento como símbolo de esa espera y esperanza creciente.
Aquí van unas oraciones Generales de Adviento
Para pedir un corazón preparado: «Señor Jesús, en este tiempo de Adviento te rogamos que nos concedas un corazón vigilante, lleno de esperanza y amor por tu venida. Inflama nuestros corazones Espíritu Santo, para que llenos de valentía, permanezcamos alertas y volcados en amor hacia nuestro prójimo, esperando tu llegada. Amén.».
Para sanar y amar: «Padre Celestial, sana mi corazón durante este tiempo de Adviento. Ayúdame a amar más plenamente, perdonar más generosamente. Esperar con más paciencia la Navidad, abrazando cada día y cada hora sabiendo la alegría que nos espera. En Tu nombre te lo ruego. Amén.».
Para bajar el ritmo: «Querido Jesús, eres la esperanza en nuestro mundo caótico. Este Adviento, ayúdanos a bajar el ritmo, escuchar tu voz y concentrarnos en lo que realmente importa. Ponemos nuestra esperanza en ti mientras preparamos nuestros corazones para celebrar tu nacimiento en Navidad. Amén.».
Chris Pratt habla en la Comic-Con Internacional de San Diego 2016 sobre “Guardianes de la Galaxia Vol. 2” en el Centro de Convenciones de San Diego, en San Diego (Estados Unidos). | Crédito: Gage Skidmore, de Peoria, AZ, Estados Unidos de América, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons.
Roma, lunes 8 diciembre (PREl actor estadounidense Chris Pratt, conocido principalmente por sus papeles en “Guardianes de la Galaxia” y “Jurassic World”, está filmando actualmente un documental sobre la Necrópolis Vaticana, que se encuentra bajo la Ciudad del Vaticano y contiene tumbas que datan del siglo I al IV d. C., a profundidades que varían entre los 5 y los 12 metros bajo la Basílica de San Pedro.
La película, que está siendo producida por Vatican Media, la Fábrica de San Pedro y AF Films, se estrenará en 2026 con motivo del 400 aniversario de la inauguración y dedicación de la basílica.
Pratt guiará a los espectadores en un recorrido para descubrir la tumba de San Pedro a través de historias de fe, historia y arqueología.
“Es un honor extraordinario colaborar con el Papa León y el Vaticano en este proyecto. La historia de San Pedro es fundamental para la fe cristiana y estoy profundamente agradecido por la confianza y el acceso que se me han concedido para ayudar a llevar su legado a la pantalla”, dijo Pratt a Vatican News.
Aunque Pratt no es católico, él y su esposa, Katherine Schwarzenegger, católica practicante, asisten regularmente a Misa y están criando a sus hijos en la fe católica. Pratt habla abiertamente de su fe y de la importancia que otorga a orar diariamente.
También ha colaborado en múltiples ocasiones con Hallow, una aplicación católica de oración y meditación, y ha participado en sus desafíos de oración de Cuaresma, Adviento y oraciones diarias.
A través de pruebas históricas y descubrimientos arqueológicos, los espectadores de la nueva película están invitados a descubrir el lugar de entierro de San Pedro en la Necrópolis Vaticana, que fue anunciado oficialmente por el Papa Pío XII en 1950.
En 1939, el Papa Pío XII hizo que los obreros comenzaran excavaciones bajo la basílica con el fin de tratar de encontrar el lugar de entierro del apóstol.
En 1950, el Papa anunció oficialmente que se había encontrado la ubicación de la tumba, junto con fragmentos óseos que probablemente pertenecían al santo.
En 1968, el Papa Pablo VI anunció que los fragmentos óseos encontrados eran efectivamente los de San Pedro.
Los huesos de San Pedro se exhibieron públicamente por primera vez en 2013 por el Papa Francisco. El entonces Pontífice sostuvo las reliquias durante una Misa en la Plaza de San Pedro, que marcó el final del Año de la Fe de la Iglesia.
Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en CNA.
En el segundo domingo de Adviento, León XIV recuerda que, ante la inminencia del Reino de Dios, los fieles son llamados a una conversión auténtica y a prepararse para una novedad divina.
Por Patricia Ynestroza
Ciudad del Vaticano, domingo 7 diciembre (PR/25) — «Cada uno de nosotros puede ser una pequeña luz, si acoge a Jesús, brote de un mundo nuevo. Aprendamos a hacerlo como María, nuestra Madre, Mujer que aguarda con confianza y esperanza».
Fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro (@Vatican Media)
El Papa León XIV, ante los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, en este segundo domingo de Adviento, ofreció un mensaje profundamente esperanzador y a la vez desafiante para los creyentes. Inspirado en el Evangelio de Mateo (3,1-12), el llamado central fue claro: la llegada del Reino de Dios está cerca, y su inminencia exige preparación interior, conversión y apertura al cambio.
Conviértanse porque el Reino de Dios está cerca
Antes del inicio de la misión pública de Jesús, dijo el Papa, Juan el Bautista irrumpe como su precursor. Su voz resonó en el desierto de Judea con un anuncio contundente: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Su tono severo, lejos de repeler, atrajo multitudes porque evocaba la urgencia de tomar la vida en serio, de asumir el presente como una oportunidad de encuentro con un Dios que juzga desde las intenciones profundas y no desde las apariencias.
El Papa a la hora del Ángelus (@Vatican Media)
La oración del Padre nuestro
León XIV recordó que, cada vez que se reza el “Padre nuestro”, los cristianos imploran: “Venga tu Reino”. Una petición que, más allá de la fórmula —agregó—, orienta la existencia hacia la novedad que Dios promete. En ella se reconoce que la historia no pertenece definitivamente a los poderosos del mundo, sino a un Dios que no reina para dominar, sino para liberar. Esta visión invita a poner pensamientos y esfuerzos al servicio de ese Reino que se aproxima.
“En la oración del “Padre nuestro”, pedimos cada día: «Venga tu reino». Jesús mismo nos lo enseñó. Y con esta invocación nos orientamos hacia lo nuevo que Dios tiene reservado para nosotros, reconocemos que el curso de la historia no está ya escrito por los poderosos de este mundo. Ponemos nuestros pensamientos y energías al servicio de un Dios que viene a reinar no para dominarnos, sino para liberarnos. Es un “evangelio”, una auténtica buena noticia, que nos motiva y nos involucra.”
Recordó, además, la imagen del profeta Isaías: un brote que surge de un tronco aparentemente muerto, símbolo de un comienzo nuevo impulsado por el Espíritu. Así obra Dios —explicó el Santo Padre—: hace florecer lo que parecía perdido y sorprende incluso a quienes esperan su llegada, como ocurrió con el propio Juan el Bautista.
Otro momento del rezo mariano del Ángelus (@Vatican Media)
Caminar hacia el Reino de Dios
En esa misma línea, el Pontífice situó la experiencia del Concilio Vaticano II, como un momento en el que la Iglesia se dejó sorprender por el Espíritu y se abrió a un renovado camino común. Cuando la comunidad camina unida hacia el Reino, añadió, lo débil florece y lo imposible se vuelve posible, como en la visión bíblica donde “el lobo habitará con el cordero”.
“El mundo necesita esta esperanza”, afirmó el Papa, invitando a acoger sin miedo el Reino que ya comienza a despuntar. Jesús, presentado como el “más pequeño”, guía a la humanidad con la luz de un nuevo amanecer que inició en la humildad de Belén y brilló definitivamente en la cruz.
El Adviento, explicó por último, es una espiritualidad “luminosa y concreta”. Las luces que adornan las ciudades son un recordatorio de que cada persona puede convertirse en una pequeña luz para los demás si deja espacio a Cristo en su vida. Y como modelo de espera confiada, señaló a María, la mujer que supo acoger con fe paciente la novedad de Dios.
El Papa saludando a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro (@Vatican Media)