Feb 17, 2026 | Desarrollo Humano, Especial
Protagonista de misiones clave con A-4B Skyhawk en la Guerra de Malvinas, piloto, Carlos Alfredo Rinke celebra siete décadas de vida rodeado de su mujer, sus cinco hijos y 12 nietos, con un legado que une heroísmo y hogar.
Córdoba, martes 17 febrero (PR/26) — Hoy cumple 70 años Carlos Alfredo Rinke, piloto de A-4B Skyhawk de la Fuerza Aérea Argentina y protagonista de algunos de los episodios más intensos de la Guerra de las Malvinas.
Su nombre qsignó misiones de altísimo riesgo que marcaron hitos en la aviación de combate argentina, entre ellas una operación sobre Bahía Agradable (Bluff Cove), donde los ataques a muy baja altura sorprendieron a las fuerzas británicas y provocaron severos daños en buques de la flota y personal militar británico.

A bordo del Douglas A-4B Skyhawk, aeronave de ataque táctico que se convirtió en símbolo de audacia en 1982, Rinke integró las escuadrillas que volaban rasante sobre el Atlántico Sur para eludir radares y misiles. En ese escenario extremo participó en acciones que permitieron averiar y hundir fragatas enemigas, en una campaña aérea que aún hoy es reconocida por su valentía, precisión y profesionalismo.
Hay un tema que está en discusión y es si Carlos Alfredo Rinke fue el piloto argentino que más salidas y llegadas tuvo a la flota británica para volver indemne.

Formado como aviador militar en la década del 70, abrazó la vocación de volar desde joven. Perteneciente a aquella generación que pasó en pocas semanas del entrenamiento a la guerra real, asumió responsabilidades enormes con apenas poco más de veinte años.
Se retiró con el grado de comodoro.
Tras el conflicto continuó su camino profesional y, con el tiempo, consolidó su vida familiar como el otro gran proyecto de su existencia y siguió cultivando su espiritualidad católica.
En la guerra iba a enfrentarse con la flota británica a bordo de su avión rezando el Rosario, luego continuó practicando con su familia, muy acompañado de su mujer, fue ministro extraordinario de la Eucaristía.

Y en 2025 hizo el Camino de Santiago llegando a la catedral de Santiago de Compostela a la tumba del apóstol, en Galicia, España, luego de caminar 40 días. Este fue un desafío nuevo físico y espiritual.
Está casado con María Gabriela Fierro, compañera de vida y espiritual en las distintas etapas —las de servicio activo, los desafíos posteriores y la madurez— y es padre de María, Josefina, Tomás, Juan y Lucas. Hoy, además, disfruta la alegría multiplicada de 12 nietos, en quienes se proyecta su legado más entrañable.

Carlos Alfredo Rinke representa así una figura completa: el piloto que defendió la Patria en el cielo austral y el hombre de familia que supo construir hogar, transmitir valores cristianos y de voda y honrar la memoria de sus camaradas.
A los 70 años, su historia conjuga coraje, compromiso y amor.
Feliz cumpleaños, veterano.
Primicias Rurales
Feb 11, 2026 | Aventura y Turismo, Especial
Desde caminatas entre pinos hasta un encuentro que convoca a científicos y familias, Emilia García Ventureyra impulsa en Claromecó una experiencia pionera en la provincia de Buenos Aires para el mundo que propone mirar a los hongos desde una dimensión integral: ecológica, cultural, alimentaria y humana.
Foto: Jimena Martínez Chaves
Claromecó, Tres Arroyos, martes 11 febrero (PR/26) — Lo que empezó como curiosidad personal de Emilia García Ventureyra, licenciada en turismo y apasionada por la especialidad hongos, terminó convirtiéndose en un camino de aprendizaje colectivo que hoy posiciona a Claromecó como un punto emergente del universo fungi en la provincia de Buenos Aires.
Primicias Rurales compartió con ella una experiencia de turismo de aventura nocturna a la luz de la luna que cada tanto se escondía en las nubes mientras buscábamos hongos y la escuchábamos hablar de ellos con conocimiento y pasión.

Inquieta, solidaria, emprendedora sobre todo, Emilia García Ventureyra lideró la recorrida. Creadora y coordinadora de Claromecó Fungi, una propuesta que une educación ambiental, ciencia, micoturismo y comunidad.
“Mi pasión por los hongos fue creciendo con el tiempo, a medida que fui conociendo y comprendiendo su papel en el ciclo de la vida del bosque. Esa curiosidad inicial se transformó en un camino de aprendizaje constante y comunidad, que hoy se refleja en la creación y coordinación de Claromecó Fungi”, nos dijo.

Por qué Claromecó se está convirtiendo en un referente de hongos
Para Emilia, el crecimiento del interés por los hongos en la localidad no es casual.
“Creo que tiene que ver con la propuesta en sí. Claromecó Fungi es una de las primeras experiencias en la provincia de Buenos Aires que se animó a pensar los hongos desde una mirada integral: no sólo como conocimiento científico compartido en primera persona, sino también como una vivencia completa, abierta a todo tipo de público”.
Esa mirada amplia atraviesa cada actividad:

“La intención siempre fue ésa: poner sobre la mesa nuevas formas de comprender lo que la naturaleza nos ofrece, desde los alimentos hasta los biomateriales, la salud, la belleza o la bioremediación”, explicó.
Desde su experiencia, el Reino Fungi sigue siendo un territorio poco explorado:

Emilia cocinando hongos
“Los hongos son un recurso natural poco explorado, con un enorme potencial, y quizás lo que nos distingue es que tratamos de acercar ese universo de manera sencilla, inclusiva y curiosa, sin pretender tener todas las respuestas, sino invitando a descubrirlas juntos”.
¿Referente nacional? La humildad como punto de partida
Aunque su trabajo gana visibilidad, Emilia se corre de cualquier título.
“¿Referente nacional? No, para nada. Yo siento que, en todo caso, puedo ser la voz que impulsa el micoturismo en la provincia de Buenos Aires, pero cuando hablamos de referentes del reino fungi pienso en personas con una trayectoria científica enorme, como los doctores Edgardo Albertó, Bernardo Lechner o Carolina Barroetaveña, entre otros. Ellos son verdaderos referentes, con mayúsculas”.
Su lugar lo define desde otro lado:
“Yo simplemente me reconozco como alguien que abrió un camino desde la curiosidad y la pasión, y que hoy tiene la alegría de compartirlo con la comunidad”.
Y resume su vínculo con los hongos en una frase que repite como principio:
“En lo personal, sigo sintiendo que cada hongo me enseña algo nuevo… y que todavía sé muy poco. Esa es la magia: dejarse sorprender y aprender siempre”.
Cómo empezaron las salidas de reconocimiento
El origen de las caminatas fungi tiene nombre propio.
“Las salidas de reconocimiento empezaron gracias a mi gran amiga y mentora, Matilde Zúcaro. Ella es bióloga, fitoterapista y una referente en plantas nativas y medicinales. Con ella compartí largas caminatas de interpretación ambiental, que me enseñaron a mirar la naturaleza con otros ojos”.
En ese proceso fue integrando su propio interés por los hongos:
“En esos recorridos fui sumando mis conocimientos amateurs sobre hongos, y poco a poco esa curiosidad se transformó en impulso para animarme a organizar salidas exclusivas dedicadas a ellos”.
La metáfora que usa es tan clara como fúngica:
“Podría decir que esas caminatas fueron el terreno fértil donde germinó mi pasión por abrir este camino… o, en palabras más fúngicas, donde el micelio me colonizó”.
Qué se aprende en las salidas
Las excursiones no empiezan por el hongo, sino por el ambiente.

“Lo primero que me gusta abordar en las salidas es el lugar mismo que transitamos. Me interesa contar qué tipo de ambiente estamos recorriendo y cómo las decisiones humanas han marcado su destino, para que podamos observar con otros ojos la respuesta que la naturaleza nos devuelve”.
Desde médanos y bosques amplía la mirada:
“Hablamos de esa interacción constante entre lo humano y lo natural, y de los ciclos de las estaciones, con la adaptación de la flora, la fauna y la funga a esos ritmos incesantes”.
La actitud es central:
“Para reconocer hongos, la clave es caminar despacio, atentos y relajados, conectados con el entorno. Es entonces cuando ocurre la magia de encontrar el primer ejemplar y la alegría que despierta”.
Pero el hallazgo es apenas el comienzo:
“Luego viene el conocimiento profundo de cada especie, sus secretos visibles, sus señales sobre si son comestibles o tóxicos”.
Y siempre en relación con el ecosistema:
“No es lo mismo un bosque de pinos que uno de lengas o robles, porque cada ecosistema tiene especies exclusivas que sólo se revelan cuando aprendemos a leer el lenguaje del bosque”.
En síntesis:
“Las salidas son una invitación a empaparse de bosque, a detenerse en los detalles y a descubrir que cada hongo es un mensaje de la naturaleza, cumpliendo una función que se revela a nuestro paso”.

Hongos en Argentina y en Claromecó
Sobre cifras nacionales, es clara:
“No tengo idea de la cantidad exacta de especies de hongos que hay en Argentina; me atrevería a decir miles, con miedo de quedarme corta”.
En Claromecó, la experiencia concreta sí tiene números:
“Hemos identificado más de 60 especies diferentes”.
Foto izq: Búsqueda nocturna debajo de una constelación
Entre las comestibles menciona enoki, lactario delicioso, suillus, xerocomus, calvatia, agaricus silvestres, laetiporus sulphureus, coprinus comatus y pisolithus arhizus. También especies con potencial medicinal como trametes y pycnoporus.
Pero siempre subraya la importancia de los tóxicos: amanita phalloides, amanita gemmata y agaricus xanthodermus.
“Más allá de los números, lo que me interesa transmitir es que cada salida es una oportunidad para descubrir la riqueza y la complejidad del reino fungi, con sus sabores, sus riesgos y sus secretos”.

El puesto en la feria: Rico Claromecó
Desde hace casi ocho años participa en la Feria de Productores Locales.

Foto La Voz del Pueblo
Elabora encurtidos de hongos silvestres recolectados por ella, hongos secos, blends de té, mezclas botánicas para gin, vinagres probióticos de fermentación natural y otros productos bajo el nombre Rico Claromecó.
Está en proceso de formalización dentro del programa PUPAAS, con el objetivo de comercializar en toda la provincia.
“Para mí, el puesto en la feria no es sólo un espacio de venta: es un lugar de encuentro, donde cada frasco y cada mezcla cuentan una historia del bosque y de la comunidad que lo habita”.

Este es uno de los hongos de la zona de Claromecó que Emilia vende deshidratados y que tiene la consistencia de la carne de pollo, de ahí el nombre. En el paquete: una receta
Claromecó Fungi: el encuentro que crece cada otoño
El gran salto llegó en 2022 con la primera edición de Claromecó Fungi, tras dos años de imaginar un encuentro que uniera especialistas y público general.
Hoy va por su cuarta edición, con alianza de Pablo Postemsky (CERZOS-CONICET) y la ONG local EAC.

“Mi sueño ahora es que se convierta en un referente de ecoturismo: un espacio de encuentro y divulgación, no solo sobre hongos, sino también sobre el cuidado de la naturaleza y el vínculo sano entre turistas y territorio”.
? Próxima edición: 1, 2 y 3 de mayo de 2026
Habrá caminatas, experiencias con lupas y microscopios, talleres de cocina con hongos, charlas, feria fungi y de productores locales, libros, preparados, conservas y kits de cultivo.
“Es una invitación abierta a descubrir que los hongos son mucho más que alimento o ciencia: son cultura, comunidad y futuro compartido”.
Estar con Emilia García Ventureyra lleva a una apertura de los sentidos y una invitación a contagiarse de su entusiasmo, no sólo por los hongos, sino por la vida misma.
Por Matilde Fierro, editora de Primicias Rurales
Claromecó, febrero 2026
Feb 10, 2026 | Especial
A pocos meses de inaugurar su nueva sede, el laboratorio de la Bolsa de Comercio de Rosario recibió y procesó su primera muestra de carne bovina, un paso que refuerza los mecanismos de calidad e inocuidad alimentaria
Rosario, martes 10 febrero (PR/26) — El laboratorio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), BCRlabs, procesó su primera muestra de carne bovina, marcando el inicio efectivo de los análisis de calidad en carnes y ampliando su reconocido trabajo en el control y análisis de granos hacia un nuevo rubro de alimentos de consumo cotidiano.
Este avance se inscribe en la estrategia de fortalecimiento técnico que la BCR viene desarrollando en los últimos años y que tuvo uno de sus hitos recientes con la inauguración, en noviembre de 2025, de la nueva sede de su laboratorio.
Ese espacio moderno, diseñado para concentrar distintas áreas de análisis, permitió consolidar capacidades, equipamiento y procesos, creando las condiciones para dar este nuevo paso hacia el ámbito cárnico.
La primera muestra procesada correspondió a tejido de hígado bovino. Tras un tratamiento previo y distintos procedimientos de preparación, la muestra fue analizada con equipamiento de alta precisión que permite detectar la presencia de sustancias indeseables con gran sensibilidad y confiabilidad.
Con esta nueva línea de trabajo, la BCR se suma al reducido grupo de laboratorios con capacidad para realizar este tipo de análisis en el país, aportando más infraestructura técnica al sistema de control de alimentos y ofreciendo a la cadena cárnica una alternativa con tiempos ágiles y estándares de calidad elevados.
Estos análisis se enmarcan en las exigencias del Plan de Control de Residuos e Higiene de Alimentos (CREHA) del SENASA, el esquema nacional mediante el cual el organismo sanitario define qué muestras deben analizar los frigoríficos y con qué periodicidad.
A través de este plan, se monitorea de manera sistemática la presencia de residuos de medicamentos veterinarios, contaminantes u otras sustancias no deseadas en los alimentos de origen animal, con el objetivo de proteger la salud de los consumidores y garantizar el cumplimiento de los estándares requeridos tanto para el mercado interno como para las exportaciones.
La realización de este tipo de análisis resulta clave para la cadena cárnica, ya que permite verificar que las carnes comercializadas cumplen con los límites permitidos por la normativa sanitaria.
Además de brindar mayor seguridad a los consumidores, estos controles son un requisito fundamental para sostener el acceso a mercados internacionales cada vez más exigentes en materia de trazabilidad e inocuidad alimentaria.
Desde el punto de vista técnico, el análisis de carnes implica una serie de etapas. La muestra —en este caso hígado bovino, una matriz que suele concentrar residuos— es homogenizada y sometida a un proceso de extracción y “limpieza” para aislar los compuestos de interés.
Luego se analiza mediante equipos de cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas, tecnología de alta sensibilidad que permite identificar y cuantificar con precisión la presencia de sustancias indeseables incluso en concentraciones muy bajas
Este tipo de equipamiento es el estándar internacional para el control de residuos en alimentos de origen animal.
La nueva sede de BCRlabs, inaugurada en noviembre de 2025, fue concebida justamente para albergar este tipo de desarrollos.
Con más de 3.000 metros cuadrados y áreas específicas para análisis fisicoquímicos, microbiológicos y de alta complejidad instrumental, el complejo permitió integrar equipos, protocolos y equipos de trabajo bajo una misma lógica operativa.
Esta infraestructura no sólo mejora la eficiencia de los procesos actuales, sino que abre la puerta a la incorporación de nuevos servicios analíticos en el futuro, consolidando al laboratorio de la BCR como un actor de referencia en el ecosistema agroindustrial.
Primicias Rurales
Fuente: BCR
Feb 5, 2026 | Especial
Buenos Aires, jueves 5 febrero (PR/26) – Enero marcó el inicio de una nueva vendimia en Argentina, un ritual que se extiende hasta marzo, pero que este año se desarrolla en un escenario de profunda complejidad económica para el sector vitivinícola.
Con precios estancados, costos en alza y un consumo en baja, la búsqueda de diferenciación se ha convertido en una estrategia de supervivencia.
En este contexto, un proyecto científico liderado por el microbiólogo argentino Germán González Riachi, propone una solución innovadora: encontrar en el corazón de la bodega y en sus levaduras nativas, la clave para la autenticidad y el futuro del vino argentino.
En un año marcado por la incertidumbre económica, la ciencia ofrece una herramienta concreta para fortalecer la industria vitivinícola argentina.
“La cosecha de uva, es un momento culminante del ciclo de la vid y es también el punto de partida de un proceso invisible pero decisivo: la fermentación”, comenta Riachi y agrega, “es acá donde la microbiología del vino juega un papel fundamental. En un mercado globalizado que tiende a la homogeneización de los sabores, la identidad de un vino, su capacidad de contar la historia de su terroir, se ha vuelto un valor invaluable”.

Según informes recientes, los precios de la uva no se han actualizado en los últimos dos años, mientras que los costos de cosecha y transporte han aumentado más del 100%.
A esto se suma una caída del consumo interno de entre un 2% y un 3% anual, y un excedente de producción que presiona aún más los precios a la baja.
La desregulación del mercado ha dejado a los productores en una posición de desventaja frente a los grandes formadores de precios, y la crisis hídrica amenaza la viabilidad de los viñedos.
Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, manifestó que “es uno de los peores años de la historia”. En este escenario, la estandarización del perfil sensorial de los vinos, producto del uso de un puñado de levaduras comerciales seleccionadas por su eficiencia, se convierte en un obstáculo para el crecimiento. El consumidor actual, sediento de autenticidad y de historias, busca en el vino una experiencia que vaya más allá del sabor.

Frente a esta encrucijada, Germán, con su proyecto Ciencia del Vino, emerge como una visión transformadora para la industria. Se trata del primer laboratorio móvil de microbiología enológica de Latinoamérica, diseñado para llevar la ciencia directamente a las bodegas y trabajar en colaboración con los productores. La iniciativa propone un estudio a escala nacional para mapear la diversidad microbiológica del país y su impacto en el terroir vitivinícola.
El corazón del proyecto es el estudio y la selección de levaduras nativas, los microorganismos autóctonos de cada viñedo y bodega. “Estas levaduras, a diferencia de las comerciales, son únicas de cada lugar y confieren al vino características sensoriales distintivas y particulares. Son, en esencia, la “firma” microbiológica del terroir”, explica Riachi.
“Las levaduras nativas son el resultado de un fascinante proceso de selección natural. Cada viñedo y bodega alberga su propia comunidad microbiana única, una suerte de ‘huella digital’ invisible moldeada por factores como el clima, la composición del suelo, las variedades de uva cultivadas, las prácticas agrícolas, los métodos de vinificación y la propia historia del lugar”.
El inicio de la cosecha 2026 es el momento ideal para que los productores adopten este enfoque científico. Aplicar la ciencia microbiológica desde este primer momento permite capturar y preservar la identidad única del terroir, sentando las bases para la creación de vinos con una personalidad inigualable.
El laboratorio móvil de Ciencia del Vino permite realizar un monitoreo microbiológico en tiempo real, aislar y caracterizar las levaduras nativas de cada finca, y crear un banco de levaduras propio para cada productor.
Esto no sólo permite diferenciarse de la competencia, sino que también brinda un mayor control sobre el proceso de fermentación, agregando valor a los vinos al poder comunicar al consumidor la historia detrás de su terroir, una historia que ahora incluye a sus propios microorganismos.
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