“Uno solo es vuestro maestro, el Mesías”

“Uno solo es vuestro maestro, el Mesías”

El evangelio de Mateo nos recuerda las palabras de Jesús sobre la humildad y la fraternidad, invitándonos a reconocer a un solo Maestro y Padre, en una reflexión del Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

 

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 43, 1-7a

 

El ángel me condujo al pórtico oriental.
Vi la Gloria del Dios de Israel que venía de Oriente, con un estruendo de aguas caudalosas. La tierra se iluminó con su Gloria. Esta visión fue como la visión que había contemplado cuando
vino a destruir la ciudad, y como la visión que había contemplado a orillas del río Quebar.
Caí rostro en tierra.
La Gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental.
Entonces me arrebató el espíritu y me llevó al atrio interior.
La Gloria del Señor llenaba el templo.
Entonces oí a uno que me hablaba desde el templo, mientras aquel hombre seguía de pie a mi lado, y me decía:
«Hijo de hombre, este es el sitio de mi trono, el sitio donde apoyo mis pies, y donde voy a residir para siempre en medio de los hijos de Israel».

 

Salmo de hoy

Salmo 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14 R/. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra

 

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que le temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 1-12

 

En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:

«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque Uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

«La Gloria del Señor entró en el templo»

Leemos en este pasaje del Profeta Ezequiel, un profundo mensaje de esperanza.

Pertenece a una de las grandes visiones de Ezequiel, en el que se le manifiesta cómo la gloria del Señor viene de oriente y penetra en el templo llenándolo con todo su esplendor.

Dios había enseñado que no estaba ligado a lugar ninguno, pero aquí se trata de la inauguración de un templo nuevo, y eso nos habla de una nueva luz y una nueva comprensión de la gloria de Dios. De este nuevo templo saldrá el nuevo pueblo renovado por el espíritu, donde no será posible la hipocresía ni el dolor.

Pero desde luego tiene también una lectura más allá del templo físico de piedra y madera que sería el templo de Jerusalén. Y es que el nuevo templo es el interior de cada corazón donde Dios se ha instalado por su Espíritu comunicado en el bautismo.

Es en ese nuevo templo donde quiere el Señor habitar para siempre.

 

«Uno sólo es vuestro maestro»

 

No hay otra solución para el dilema en el que se encuentra encerrada toda la sociedad humana, incluidas las iglesias. Es necesaria cierta institucionalización. Pero al mismo tiempo, la institución tiene la inevitable tendencia de convertirse en un fin en sí misma (les gustan los primeros puestos, los asientos de honor y que los llamen maestro).

Jesús no acepta en la comunidad cristiana el “cada uno para sí”. Cumplid lo que os digan, aunque también denuncia el que a veces lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente.

El yugo de Jesús en cambio, es suave y su carga ligera, no porque su programa carezca de exigencias sino porque comparte con nosotros el mismo yugo y la misma carga.

La solución que nos ofrece es la fraternidad: Todos vosotros sois hermanos. Pero seguimos apegados a los títulos de padre, maestro o jefe, como si de ellos dependiera el futuro de la comunidad. ¿No deberíamos reconocer que más bien fomentan la vanidad de unos y la cómoda dependencia de otros?

 

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León, España)
“El amor que da la vida»

“El amor que da la vida»

Una reflexión sobre cómo el amor verdadero y la esperanza tienen el poder transformador de revivir aquello que parece perdido, inspirados en la lectura de Ezequiel y el mensaje central del Evangelio: El Amor

 

 

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14

 

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí.

El Señor me sacó en espíritu y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran muchísimos en el valle y estaban completamente secos.

Me preguntó:
«Hijo de hombre: ¿podrán revivir estos huesos?».

Yo respondí:
«Señor, Dios mío, tú lo sabes».

Él me dijo:
«Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Esto dice el Señor Dios a estos huesos: Yo mismo infundiré espíritu sobre vosotros y viviréis. Pondré sobre vosotros los tendones, haré crecer la carne, extenderé sobre ella la piel, os infundiré espíritu y viviréis. Y comprenderéis que yo soy el Señor”».

Yo profeticé como me había ordenado, y mientras hablaba se oyó un estruendo y los huesos se unieron entre sí. Vi sobre ellos los tendones, la carne había crecido y la piel la recubría; pero no tenían espíritu.

Entonces me dijo:
«Conjura al espíritu, conjúralo, hijo de hombre, y di al espíritu: “Esto dice el Señor Dios: ven de los cuatro vientos, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan”».

Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.

Y me dijo:
«Hijo de hombre, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, ha perecido, estamos perdidos”. Por eso profetiza y diles: “Esto dice el Señor Dios: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de ellos, pueblo mío, comprenderéis que soy el Señor. Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra y comprenderéis que yo, el Señor, lo digo y lo hago” —oráculo del Señor—».

 

Salmo de hoy

Salmo 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 R/. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

 

Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
oriente y occidente, norte y sur. R/.

Erraban por un desierto solitario,
no encontraban el camino de ciudad habitada;
pasaban hambre y sed,
se les iba agotando la vida. R/.

Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Los guió por un camino derecho,
para que llegaran a una ciudad habitada. R/.

Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Calmó el ansia de los sedientos,
y a los hambrientos los colmó de bienes. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 34-40

 

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».

Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

Pasar de la muerte a la VIDA

Nos resulta muy difícil asumir la pérdida, ahora se habla abiertamente del duelo, y la referencia a este no es sólo por la muerte de una persona, se habla del duelo de los que dejan atrás su casa, su familia, su país; se habla del duelo de quien pierde el trabajo, también del duelo de perder algo material muy preciado. Pero la vida, para quien vive el duelo, sigue adelante y si nos quedamos en el dolor, la pena y el sufrimiento, terminaremos perdiéndonos a nosotros mismos.

Dar vida a lo que parece muerto es una tarea muy difícil, lo primero es mantener la esperanza, sin esta es imposible conseguir el objetivo, incluso, ser capaz de seguir adelante aunque el objetivo sea inalcanzable. Quien ha tenido alguna vez una orquídea sabrá, que la primera vez que pierden la flor, el pensamiento más rápido es que ya está muerta y no sirve, se puede tirar porque no volverá a florecer, la mayoría de las veces si hacemos esto, cometemos un grandísimo error, porque puede que la flor tarde en salir de nuevo, pero si la cuidamos, llegará un nuevo florecer, a veces incluso con más flores.

Cuando terminamos una etapa de nuestra vida, parece que ya eso queda atrás, pero por muy nuevo que parezca el camino, siempre queda la experiencia vivida y desde ella podemos tomar nuevas decisiones que tendrán como base, anteriores aprendizajes.

Si tienes fe, si la confianza se mantiene, si sabes ponerte en manos de quien todo lo puede y siempre está a tu lado en el camino, no te des por vencido, siempre habrá una nueva oportunidad.

¿Te rindes a la primera? ¿Sabes buscar nuevos caminos? ¿Estás dispuesto a buscar ayuda cuando todo parece perdido?

El Amor todo lo alcanza

Podríamos llegar a pensar que el AMOR, el que se escribe con mayúsculas, ha perdido su significado, su valor, su sentido. Se esconde detrás de teorías, de nuevas formas, de apellidos que le den un sentido más experiencial. Pero el AMOR, el que se escribe con mayúsculas, en realidad, no puede quedar encerrado en una definición, en un significado, en algo que lo acota, porque va más allá de cualquier definición, de cualquier persona, de cualquier extremo, de los gustos, los deseos, los géneros y los números.

El AMOR, el que te lleva a cambiar de vida, a descubrir lo que está escondido dentro y fuera de ti, el que te hace lograr lo inalcanzable, el que da nuevas oportunidades y es capaz de salvar cualquier obstáculo, el que pone por delante la vida, la propia o la ajena, el que suma, el que acoge, el que aumenta, el que llena, el que hace volar, parar.

El AMOR, el que se escribe con mayúsculas, no puede reducirse a ninguna persona, a ningún grupo o estilo, el que tiene todos los colores, los sabores, los olores, el que con el tacto abarca lo más grande y lo más pequeño, el que mueve el corazón, no sólo el físico, sino el que activa los sentimientos, los sentidos, las emociones, ese es el que está por encima de cualquier guerra, enfrentamiento, cualquier rencor.

Porque es el que hace que de lo que parece muerto, salga una vida más fuerte, el que despierta la solidaridad o la pone en marcha por primera vez, es un amor que no poseemos, que no podemos tener, sino que recibimos y desde esa recepción somos capaces de transmitirlo y compartirlo.

¿Has sentido alguna vez ese AMOR? ¿Con quién has compartido ese AMOR? ¿De quién recibes ese AMOR?

 

 

Hna. Macu Becerra

Hna. Macu Becerra
Dominica Misionera de la Sagrada Familia
Nací en Santa Cruz de Tenerife y mi vocación surgió tras el paso por el colegio Dominicas Vistabella y los grupos Montañeros Juventud Veritas, junto a la fe vivida en mi familia. Ingresé en la Congregación en 1993 y, tras estudiar Ciencias Eclesiásticas, he desarrollado mi misión educativa en los centros de San José (Las Palmas de Gran Canaria) y Santo Domingo de Guzmán – La Palmita (Santa Cruz de La Palma). He tenido la suerte de descubrir la riqueza de la Palabra, su lectura, su interpretación y su predicación, gracias a personas que no sólo la predicaban de palabra sino con su vida y eso siempre me ha enseñado a tener el corazón y el oído atento en la misión y en la lectura de la realidad, buscando siempre contemplar y dar lo contemplado al estilo dominicano.

 

Dominicos.Org

“ A todos los que encontréis, llamadlos a la boda ”

“ A todos los que encontréis, llamadlos a la boda ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 1-14

 

En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:

“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.

Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. El otro no abrió la boca.

Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

 

 

Palabra del Señor
“ Los últimos serán primeros ”

“ Los últimos serán primeros ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:
“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”.

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».

Le respondieron:
“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:
“Id también vosotros a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

 

Palabra del Señor
“ Sirvamos al Señor ”

“ Sirvamos al Señor ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 23-30

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».

Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».

Entonces dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».

Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.

Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».

 

 

Palabra del Señor
“ Tendrás un tesoro en los Cielos ”

“ Tendrás un tesoro en los Cielos ”

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 16-22

 

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:
«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?».

Jesús le contestó:
«¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».

Él le preguntó:
«¿Cuáles?».

Jesús le contesto:
«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».

El joven le dijo:
«Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».

Jesús le contestó:
«Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme».

Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.

 

 

Palabra del Señor