¿Qué aporta el agro a la economía argentina?

¿Qué aporta el agro a la economía argentina?

Por Bruno Ferrari – Tomás Rodríguez Zurro – Guido D’Angelo – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario
Las cadenas agroindustriales explican en torno al 20% de la economía del país, uno de cada cinco puestos de trabajo, cerca del 20% de la recaudación del estado nacional y tres de cada cinco dólares exportados en la República Argentina.

Rosario, sábado 20 diciembre (PR/25) — Las cadenas agroindustriales se conforman como un conjunto de sectores claves para la economía argentina.

En el siguiente informe, se presenta un análisis exhaustivo que vislumbra el aporte que realizan las cadenas agro desde diferentes aristas para el año 2024: generación de valor agregado, exportaciones, empleo e impuestos.

 

Las cadenas agroindustriales explican en torno al 20% del valor agregado bruto nacional

En el año 2024, las cadenas agroindustriales representaron 1,8 pesos de cada 10 pesos del Valor Agregado Bruto (VAB) nacional, es decir, una participación del 18%. Esto marca un repunte tras el fallido año 2023, que producto de la histórica sequía dejó la participación del agro en un mínimo de la serie desde 2004, con un share del 16%.

En perspectiva histórica, las cadenas agroindustriales muestran un desarrollo importante en la generación de VAB anual entre 2004 a 2011, con un crecimiento para dichos años del 33,15% entre puntas. Más allá de este buen desempeño, la economía en su conjunto crece 46,7% en dicho período, lo cual lleva a una disminución en la participación de las cadenas agro en el VAB total.

En términos específicos, el share disminuye del 20,4% al 19,1% entre dichos años, teniendo en cuenta que el pico de participación se alcanza en 2005 con el 21,4%. Tras esta tendencia a la baja en el indicador, desde 2012 hacia adelante se mantiene una cierta estabilidad más allá de desviaciones al alza o a la baja dependiendo de períodos específicos.

Un punto importante para recalcar es que, tras dicho período de crecimiento general de la economía y de las cadenas agroindustriales en particular, el país deja de crecer de forma sostenida y el agro no queda exento de dicha tendencia. El pico de VAB se alcanza en 2015, y 2024 cierra 8,91% por debajo de dicho nivel.

Por otro lado, es de interés conocer cuáles son las principales ramas de actividad en la generación de valor agregado dentro de lo que consideramos las cadenas agroindustriales. Dada la desagregación del VAB por ramas de actividad a dos dígitos, se destaca que algunas de ellas son propiamente agroindustriales, mientras otras pueden incluir a otros sectores. Por lo tanto, se determinaron diferentes ponderadores en base a datos de empleo – que se presentan con un mayor nivel de desagregación – para asignar el aporte agroindustrial al valor agregado bruto de algunas actividades.

En este marco, la clasificación de actividades de las cadenas agroindustriales se divide en: “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura”, “Pesca”, “industria manufacturera”, Comercio”, “Actividades inmobiliarias y empresariales” y “Transporte, almacenamiento y comunicaciones”.

En el siguiente gráfico se puede observar el rol preponderante que tiene la “industria manufacturera” dentro del total, con una participación promedio del 40,7% para todo el período bajo análisis. Continúa en nivel de importancia la actividad primaria de “agricultura, ganadería, caza y silvicultura” con una participación promedio del 35%. De esta forma, estas dos grandes ramas de actividad representan en torno al 75,7% del VAB que generan anualmente las cadenas agroindustriales.

En nivel de importancia, le siguen “comercio” con una participación promedio del 17,6%, “actividades inmobiliarias y empresariales” con 3,3% y, por último, “transporte, almacenamiento y comunicaciones” con 1,8%.

En general, las participaciones dentro del total se mantienen estables, aunque hay algunas particularidades. Por ejemplo, en los años de sequías severas como 2009, 2018 y 2023, la actividad de “agricultura, ganadería, caza y silvicultura” muestra una caída importante en el share respecto al total. Por otro lado, el “comercio” muestra un leve incremento estructural en su nivel de preponderancia tanto en términos relativos como en valores absolutos.

El indiscutido protagonista del comercio exterior argentino

Promediando los 20 años del período 2004-2024, la agroindustria representó el 56% de las exportaciones nacionales. Con sus respectivas cosechas y picos de precios internacionales, ha llegado a explicar más del 67% de las exportaciones en años como el 2020 y 2021. Tanto en 2024 como en el primer semestre del 2025 los complejos de la agroindustria representaron el 58% de la canasta exportable argentina. 

Dentro de las exportaciones agroindustriales, se destacan las cadenas de los principales cultivos cosechados e industrializados en el país. En este sentido, los complejos soja, girasol, maíz, trigo y cebada representaron cerca del 70% de las exportaciones agroindustriales y el 41% del total exportado en 2024. No conforme con ello, de los principales diez complejos exportadores del país, siete son agroindustriales.

Además, las exportaciones de la agroindustria argentina son de las más federales del país. El agro encuentra arraigo en todas las regiones del país y en 11 de las 24 jurisdicciones del país representa más del 70% de las exportaciones provinciales.

Asimismo, la agroindustria tiene un rol esencial en el aporte neto de divisas al país por sus exportaciones. El agro y la minería fueron los dos únicos aportantes netos de divisas al país en las últimas dos décadas. En el período 2004-2024 la agroindustria hizo un aporte neto al balance cambiario por más de US$ 644.400 millones. Esto representó a su vez el 92,5% de las divisas netas de la economía argentina. 

Es decir, no conforme con ser el principal aportante de divisas al país en generación de exportaciones de altísima competitividad, el agro es también un sector con recortada necesidad de importaciones comparado con otros sectores económicos. Excluyendo al agro y la minería, el resto de los sectores económicos generó el período 2004-2024 cerca de US$ 400.000 millones en aporte negativo al balance cambiario, es decir, importaciones por encima de exportaciones.

Las cadenas agroindustriales explican 1 de cada 5 pesos recaudados por el Estado Nacional

De acuerdo con estimaciones propias, en el año 2024 el campo y las cadenas agroalimentarias y agroindustriales en nuestro país habrían generado una recaudación tributaria para el Estado Nacional de $ 26.281.595 millones. Considerando que la recaudación anual reportada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) totalizó $ 142.031.453 millones durante el año pasado, el campo y las cadenas agroindustriales habrían representado un 19% del total, es decir, cerca de 1 de cada 5 pesos ingresados a las arcas del Tesoro.

Asimismo, tomando la recaudación en pesos constantes de 2004, el aporte del agro a las arcas estatales durante el año 2024 se mantuvo prácticamente estable respecto de 2023, creciendo 1% entre años.

De esta manera, el sector permanece en su rol clave para el sostenimiento de las finanzas públicas, manteniendo prácticamente la misma proporción sobre el total recaudado estimado para el año 2023. Cabe aclarar que este cálculo no incluye a los impuestos recaudados por las jurisdicciones provinciales ni municipales, sino que sólo abarca la recaudación del Estado Nacional.

Para el cómputo se contempló a las cadenas de oleaginosas y cereales, harinas, aceites y demás derivados de su industrialización; el sector bovino, porcino, avícola, lácteo, algodonero, pesquero, forestal, la industria del tabaco, el sector frutícola, hortícola, y las producciones agroindustriales correspondientes a las economías regionales.

Se analizaron seis eslabones que forman las Cadenas Agroindustriales: el sector primario, el sector secundario (manufacturas de origen agropecuario), el sector comercial, el sector transporte, el sector de maquinaria agrícola y los servicios conexos a la actividad. A su vez, los impuestos considerados fueron el Impuesto al Valor Agregado, Derechos de Exportación, Impuestos a las Ganancias de Sociedades y Personas Físicas e Impuestos a los Débitos y Créditos bancarios, Bienes Personales, Aportes de la Seguridad Social y Contribuciones de la Seguridad Social.

El impuesto de mayor incidencia dentro de la tributación del sector es nuevamente el IVA, que representa el 46% del total aportado por el sector, pero se observa una recuperación en la proporción que representa el aporte de los Derechos de Exportación (19% en 2024 vs. 15% en 2023). No obstante, se encuentra lejos de la participación que llegó a alcanzar en 2021 y 2022 (32% y 31%, respectivamente), años de elevados precios internacionales.

El 21% del empleo privado en Argentina está relacionado directa o indirectamente con las cadenas agroindustriales.

Para finalizar, se estima que el total de empleo estimado generado por las cadenas agroindustriales y agroalimentarias en el 2022 fue de 3.969.000 puestos de trabajo, lo que representa el 21,2% del empleo privado del país. De este total, 1.427.000 (el 36%) personas estuvieron empleadas en el sector de Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura, 24.000 en el sector Pesca, 1.282.000 en el sector de Industria Manufacturera, 1.142.000 en el sector de Comercio Mayorista, Minorista y Reparaciones; 75.000 en el sector Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones; y 18.000 en el sector de Actividades Inmobiliarias, Empresariales y de Alquiler.

En conjunto, la evidencia presentada confirma que la cadena agroindustrial es un pilar estructural de la economía argentina. Su aporte simultáneo al valor agregado, al empleo privado, a la recaudación fiscal y, especialmente, al ingreso neto de divisas, las convierte en un componente insustituible para la estabilidad macroeconómica, el desarrollo federal y la capacidad de crecimiento del país.

Primicias Rurales

Fuente: Informativo Semanal de la BCR

Diagnóstico del ciclo ganadero argentino

Diagnóstico del ciclo ganadero argentino

 Por Franco Ramseyer – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Con la faena de hembras al 47,4% y una tasa de extracción que supera el 26%, no se evidencia aún con claridad un cambio de fase en el ciclo ganadero. Pese a ello, la tasa de extracción en noviembre disminuyó de manera considerable.

Rosario, miércoles 12 diciembre (PR/25) — Un tema que se debate habitualmente en Argentina es en qué fase se encuentra el ciclo ganadero.

Este fenómeno, relacionado con los tiempos biológicos de la hacienda, puede definirse como la oscilación pendular de la actividad ganadera y de sus variables representativas.

Una manera habitual de medir el ciclo es mediante las fluctuaciones en las existencias de bovinos: estas no siguen una tendencia constante, sino que atraviesan periódicamente fases de expansión y de contracción, conocidas como “retención” y “liquidación”, respectivamente.

Las fases de liquidación son períodos en los cuales los productores se desprenden de sus existencias, generando un incremento de la oferta en el corto plazo, mientras que las fases de retención son aquellas en las que los productores retienen vientres para poder ampliar la oferta futura, generando en el corto plazo una retracción de la oferta.

La causa de este comportamiento cíclico de la oferta ganadera radica en el doble carácter del ganado vacuno hembra, que es simultáneamente un bien de consumo (en tanto puede faenarse inmediatamente para la producción de carne) y un bien de capital (dado que puede retenerse a las hembras para su procreación y aumento futuro de la oferta).

Son diversos los factores que desencadenan el paso de una a otra fase del ciclo ganadero. Un aspecto importante es el climático. Una sequía severa, como la ocurrida en 2023, puede reducir la disponibilidad y calidad de pasturas, forzando a los productores a liquidar vientres. Otro factor de relevancia es el precio de la hacienda: en contextos con precios al alza, los productores pueden verse tentados a retener hembras para incrementar la oferta futura, lo que paradójicamente genera una reducción de la oferta en el corto plazo.

También hay otros factores como los precios de los insumos, la rentabilidad relativa de la ganadería en comparación con la agricultura, los precios de los bienes sustitutos, variables macroeconómicas y también políticas. Todo esto puede generar cambios en los incentivos de los productores ganaderos, y las decisiones resultantes pueden orientar el ciclo hacia una fase u otra.

Hay diferentes enfoques para cuantificar un ciclo ganadero.

Como muestra Gluck (1977), el mismo puede medirse desde la perspectiva de las existencias, la faena, los precios, la relación faena/existencias y la proporción de vientres en la faena. A continuación, se procederá a tomar la primera de estas definiciones, es decir, el ciclo de existencias; y luego se reforzará el análisis observando los indicadores de faena/existencias y de proporción de vientres en la faena.

Se considera que, dentro de un ciclo, la fase de liquidación comienza un año después de haberse alcanzado el máximo registro de stocks, hasta el mínimo relativo siguiente, e inversamente la fase de retención comienza en el punto posterior al mínimo y se extiende hasta el siguiente máximo relativo.

 

Bajo este enfoque, el último ciclo completo en Argentina se habría desarrollado entre 2008 y 2018. Inicialmente, se produjo una fase de liquidación de tres años de duración entre 2008 y 2010, y desde 2011 comenzó una fase de retención que se extendió hasta 2018, con una breve interrupción en 20141. Desde 2019 en adelante, las existencias de bovinos cayeron todos los años con excepción de 2022, cuando presentaron un incremento del 1,5% interanual. Se considera que una fase de retención requiere de una duración mínima de alrededor de tres años (Gluck, 1977; Tobar, 1998), que es el tiempo que aproximadamente debe transcurrir entre la decisión de retener vientres, la posterior procreación y el subsiguiente engorde hasta la obtención de un novillo2. Por este motivo, se considera que los stocks de ganado se encuentran en una fase de liquidación desde 2019 en adelante, acelerada por la sequía de la campaña 2022/23, que deterioró las pasturas y forzó a la liquidación de existencias.

¿Hay señales de cambio de fase?

Eventualmente, la fase de liquidación llegará a su fin y comenzará una nueva fase de retención, para completar el ciclo comenzado en el año 2019. Lo que no se sabe exactamente es cuándo sucederá esto. Para indagar acerca de si el ciclo ganadero se está encaminando o no hacia una fase de retención, resulta relevante observar la dinámica de dos indicadores clave: el porcentaje de faena de hembras sobre el total y la tasa de extracción.

Participación de hembras en la faena

Uno de los primeros indicadores que se observan al momento de determinar si nos encontramos en una fase de retención o de liquidación es la proporción de hembras que componen la faena, siempre que se mantengan estables las tasas de extracción general. Cuando este indicador supera por varios meses límites del 47% a 49% suele estar asociado a un proceso de liquidación. Por el contrario, cuando ese porcentaje resulta inferior al rango 42% – 44%, se puede inferir que lo que está primando es una decisión de retención.

En los primeros once meses del corriente año, la faena de hembras alcanzó una participación del 47,4% de la faena total, ubicándose moderadamente por debajo del registro del 47,8% correspondiente al período enero a noviembre de 2024. En el año en curso, se remitieron a faena cerca de 169.000 hembras menos que en el mismo periodo del año anterior. Pese a ello, el indicador todavía no presenta señales que permitan inferir de manera clara un cambio de fase, dado que los registros mensuales continúan por encima del 47%, inclusive con el dato de noviembre posicionándose en 48,4%.

 

Tasa de extracción

Otro indicador que se suele observar para determinar el estado de una fase es el de la tasa de extracción, que puede ser aproximada a partir de la relación entre la faena total durante un año y el stock de bovinos al comienzo del mismo.

Siguiendo la evidencia presentada por Gluck (1977), existe un valor umbral del 24%: niveles por debajo de esta cifra suelen asociarse a períodos de retención (como ocurrió entre 2011 y 2018, donde el promedio fue del 23,2%), mientras que valores superiores sugieren una fase de liquidación.

En 2025, si la faena de diciembre sigue los patrones estacionales, este indicador podría cerrar el año en un rango de entre 26% y 26,5%, compatible con una fase de liquidación. Los años 2023 y 2024 tuvieron una tasa de extracción similar (26,8% y 26,4%, respectivamente), siendo los únicos que superaron el 26% considerando desde 2010 en adelante. En estos dichos, el stock en promedio cayó un 2,4% interanual.

A pesar de ello, en el mes de noviembre de 2025 la faena presentó una caída significativa en la serie desestacionalizada, traccionada por el buen estado de las pasturas en gran parte del país y por la fortaleza de los precios.

La tasa de extracción que surgiría de anualizar este dato mensual, filtrado por estacionalidad, se ubicaría en 24%, lo que brinda una primera señal temprana acerca de un posible cambio de fase que podría estar gestándose.

En base a los indicadores de porcentaje de faena de hembras y de tasa de extracción, se proyecta que las existencias a fines de 2025 podrían tener una caída interanual cercana al 2,2%, pudiendo ubicarse los stocks al 31 de diciembre del corriente en un registro cercano a las 50,5 millones de cabezas.

En conclusión, el análisis de las variables del ciclo ganadero no permite inferir con certeza un cambio de fase.

Por un lado, el indicador de porcentaje de hembras en la faena total se mantiene en niveles compatibles con una fase de liquidación.

Por otra parte, la tasa de extracción podría cerrar el año en un rango entre el 26% y el 26,5%, también compatible con una fase de liquidación. Pese a ello, la faena de noviembre analizada de manera aislada sí podría ser compatible con una posible transición hacia una fase de retención.

Todavía resulta temprano para confirmar este escenario, ya que los indicadores considerados no permiten una lectura unívoca; por este motivo, resultará imprescindible seguir monitoreando de cerca tanto estas variables como así también la evolución de los precios y de las existencias.

Como mencionó Rosgan en su informe de la semana pasada, si no se presenta un plan estratégico orientado a la recomposición del rodeo, estas señales tempranas de retención podrían verse interrumpidas en el corto plazo.

Fuente: BCR Informativo Semanal

Primicias Rurales

 

Bibliografía

Basualdo, E. M. y Arceo, N. (2006). Evolución y situación actual del ciclo ganadero en la Argentina. Realidad Económica, 221. 7-30.
Gluck, S. (1977). Anatomía del Ciclo Ganadero Argentino. Ensayos Económicos. Banco Central de la República Argentina. 59-89.
Silva, A. (2006). Descripción y Análisis del Ciclo Ganadero Argentino. Asociación Argentina de Economía Agraria.
Tobar, J. C. (1998). Notas sobre la estructura económica argentina. Rosario: Homo Sapiens.
1 Consideramos aquí que, por la duración y magnitud de la caída de stocks de 2014, la misma no es suficiente para constituir una fase de liquidación en sí misma, ya que sólo duró un año, con una leve caída de 0,4%. Es decir, se adopta aquí una perspectiva de mediano plazo, similar a la planteada por Basualdo y Arceo (2006). Pese a ello, cabe mencionar que en el trabajo de Gluck (1977) existe el antecedente de una fase de liquidación de un año de duración, en 1950.
2 Cabe mencionar que Silva (2006) caracterizó una fase de retención de dos años, pero en ningún caso se registra una de tan solo un año. 

Inocencia fiscal: el cambio de enfoque que propone el Gobierno y el desafío clave para que funcione

Inocencia fiscal: el cambio de enfoque que propone el Gobierno y el desafío clave para que funcione

Buenos Aires, miércoles 17 noviembre (PR/25) — El Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley que propone un giro profundo en la relación entre el Estado y los contribuyentes.

La iniciativa actualiza el régimen penal y el procedimiento tributario e incorpora un régimen opcional de declaración jurada simplificada del Impuesto a las Ganancias, con un objetivo central: reducir la carga administrativa, incentivar el cumplimiento voluntario y focalizar la fiscalización en los casos realmente relevantes.

El proyecto, presentado el 3 de junio de 2025, se apoya en el llamado principio de inocencia fiscal, que busca dejar atrás la lógica de controles extensivos y presunción generalizada de evasión. Sin embargo, su éxito no depende solo del texto legal, sino de una transformación profunda de ARCA, el organismo recaudador.

Por qué se plantea un nuevo paradigma

El diagnóstico es contundente. El esquema actual, basado en controles masivos, no logró reducir la evasión. En el IVA, se evade más de un tercio del potencial recaudatorio y la informalidad laboral alcanza aproximadamente al 42% del empleo privado. Esta situación no solo debilita las cuentas públicas, sino que también genera desigualdad y distorsiona la competencia entre empresas.

Frente a este escenario, el proyecto propone cambiar el enfoque: facilitar el cumplimiento para quienes quieren pagar y concentrar los recursos del Estado en fiscalizar conductas graves y deliberadas.

Cambios clave en el régimen penal y tributario

Entre las principales modificaciones, se actualizan los umbrales a partir de los cuales una infracción tributaria se convierte en delito penal, evitando que la inflación transforme errores menores en causas judiciales. Además, se refuerza el incentivo al pago voluntario: si la deuda se cancela antes de una denuncia, el fisco puede abstenerse de iniciar una causa penal.

También se aclara que no debe haber denuncia cuando no existe intención dolosa, cuando hay diferencias interpretativas fundadas o cuando el contribuyente presentó su declaración antes de ser fiscalizado. En materia de prescripción, se busca mayor previsibilidad: si el Estado deja vencer el plazo para cobrar un impuesto, tampoco podrá continuar la acción penal.

Ganancias simplificada: menos trámites, más confianza

Uno de los puntos más novedosos es la declaración jurada simplificada de Ganancias, de adhesión voluntaria. Este esquema elimina la obligación de informar patrimonio y consumo y otorga efecto liberatorio al pago del impuesto, siempre que no se detecten “discrepancias significativas”.

Su funcionamiento, no obstante, dependerá de una reglamentación precisa y de que ARCA cuente con herramientas tecnológicas adecuadas para elaborar declaraciones confiables y detectar inconsistencias sin recurrir a presunciones automáticas.

¿Es un nuevo blanqueo?

 

No. El proyecto no incorpora un régimen de blanqueo ni modifica las reglas sustantivas del Impuesto a las Ganancias. Por lo tanto, no cambia de manera sustancial los incentivos para incorporar dólares al circuito formal. Se trata de un nuevo mecanismo de liquidación del impuesto, no de una amnistía fiscal.

El desafío decisivo: transformar ARCA

El cambio de enfoque exige que ARCA evolucione hacia un organismo más moderno, con mayor uso de tecnología, análisis de datos y fiscalización inteligente. Sin esa transformación, advierten los especialistas, la reforma corre el riesgo de no cumplir sus objetivos e incluso de profundizar los problemas actuales.

Tratamiento en el Congreso

El proyecto ya ingresó al Congreso y se espera que sea analizado en comisiones en las próximas semanas. Allí se debatirá no solo el alcance de las reformas, sino también los márgenes de mejora y los detalles que deberán definirse en la reglamentación.

En el PAL 110 se analiza en profundidad el alcance, las implicancias y los posibles ajustes del proyecto.

Primicias Rurales / IA

Fuente: IERAL. Fundación Mediterránea

Evolución de las ventas de maquinaria agrícola con contrastes

Evolución de las ventas de maquinaria agrícola con contrastes

Por Belén Maldonado – Julio Calzada de la Bolsa de COmercio de Rosario (BCR)
Según datos del INDEC, la facturación del sector entre enero y septiembre acumuló $ 2 billones, con un total de casi 13.000 unidades vendidas. Si bien el acumulado anual muestra un incremento respecto a 2024, el análisis por trimestre evidencia contrastes.

 

Rosario, lunes 15 diciembre (PR/25) — La última semana de noviembre, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer los datos de ventas de maquinaria agrícola correspondientes al tercer trimestre de 2025, lo que permite analizar el desempeño del sector en los primeros nueve meses del año.

Las cifras de montos facturados, originalmente expresadas en precios corrientes, se convirtieron a valores presentes para aislar el efecto del incremento de precios. Para ello, todos los montos fueron ajustados a precios constantes de septiembre de 2025 utilizando el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

1.    Evolución de las ventas totales.

Según datos del INDEC, la facturación total por ventas de maquinaria agrícola en Argentina, que comprende la comercialización de tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos, ascendió a $ 2 billones entre enero y septiembre del año en curso. Este valor se ubica ligeramente por encima de igual período de 2024 (+0,1%), pero se posiciona 4,8% por detrás del promedio de los últimos cinco años.

En términos de volumen, las ventas de máquinas agrícolas totalizaron casi 13.000 unidades en los primeros nueve meses del año, marcando un aumento interanual del 11%, aunque cabe aclarar que el período de comparación es el más bajo desde el comienzo de la serie. En la comparación histórica, no obstante, el total de unidades comercializadas marcó un retroceso del 9,5% respecto al promedio del último quinquenio, siendo el segundo volumen más bajo de los últimos seis años.

Más allá del resultado acumulado en los primeros nueve meses del año, resulta interesante distinguir lo acontecido en cada trimestre.

Entre enero y junio de este año, las unidades vendidas de maquinaria agrícola mostraron un incremento interanual, recuperándose del piso histórico registrado en 2024, cuando marcaron sus valores más bajos desde el inicio de la serie en 2016. Sin embargo, en el tercer trimestre del año se advirtió un freno en la recuperación: la cantidad de máquinas vendidas retrocedió un 10,6% interanual, y se posicionó 17,6% por detrás del promedio.

En términos de valor, la caída también fue pronunciada: las ventas totalizaron $ 691.805, una disminución real del 19,5% respecto al mismo trimestre de 2024 y 11,6% por detrás del promedio del último quinquenio.

En este sentido, si bien la dinámica de ventas del sector está influenciada por diversas variables relacionadas a la producción agrícola, como son el clima, la evolución de la cosecha y los precios de los commodities internacionales, que impactan de manera directa en los márgenes de los productores, el mercado de maquinaria agrícola también se encuentra fuertemente expuesto a los vaivenes macroeconómicos, que condicionan la toma de crédito y las decisiones de inversión. De esta manera, la incertidumbre macroeconómica de los meses recientes frente al escenario electoral, que provocó volatilidad en el tipo de cambio y en las tasas de interés, generó mayor cautela en las decisiones de financiamiento e inversión.

Respecto al desempeño en octubre y noviembre, los últimos reportes de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) indican que en estos meses el patentamiento de maquinaria agrícola ascendió a un total de 1.052 unidades, posicionándose 17,2% por detrás de los mismos meses de 2024.

De aquí en adelante, habiéndose despejado las tensiones políticas electorales y de consolidarse un escenario con tasas más bajas y mayor estabilidad cambiaria, las expectativas de una cosecha abundante podrían generar mayor dinamismo en las ventas del sector.

Por su parte, distinguiendo el origen de los equipos comercializados en los primeros nueve meses del año, se advierte que la mayor cantidad de unidades vendidas fueron de producción nacional, según datos del INDEC. Se estima que aproximadamente el 16% de las máquinas comercializadas como productos finales eran de origen extranjero. Sin embargo, al analizar los datos históricos, se observa un incremento de 7 p.p. en la proporción de maquinarias importadas vendidas respecto al promedio de los últimos cinco años, siendo la más elevada desde 2019.

De todos modos, la información oficial disponible cuenta con ciertas limitaciones que impide sacar conclusiones definitivas, ya que para la maquinaria agrícola autopropulsada considera como producto nacional a los ensamblados en territorio argentino con bajo nivel de integración local. Asimismo, el porcentaje del 16% se calcula sin considerar el origen de las sembradoras, dado que el INDEC no distingue el volumen de importaciones de este tipo de maquinaria por aplicación de la normativa del secreto estadístico. Lo mismo sucede con las cosechadoras y los tractores que, entre 2022 y 2024, registran algunos trimestres con la misma limitación. De esta manera, las cifras presentadas deben considerarse como datos aproximados.

En este contexto, se destaca que la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA) trabaja en el desarrollo de la marca sectorial AGRINOVA para certificar a las empresas que cumplen con los criterios establecidos para la maquinaria agrícola nacional, fortaleciendo así la identidad del sector. Esta herramienta permite además un mejor seguimiento de la participación de la producción nacional en las ventas y de su impacto económico en las regiones donde se desarrolla la actividad. En la visión de la entidad, para ser considerados de fabricación nacional, los productos deben respetar un Contenido Máximo Importado (CMI): 40% en implementos, instalaciones y maquinaria de arrastre; 45% en autopropulsadas; y 50% en equipos de agricultura de precisión.

De esta forma, la entidad promueve que la mayor parte del valor provenga de piezas, mano de obra y procesos locales, acompañado por requisitos de servicio postventa, garantía documentada y presencia digital activa para garantizar respaldo al cliente.

2.    Evolución de las ventas por tipo de maquinaria agrícola.

Realizando un análisis por tipo de maquinaria agrícola, se destaca que las maquinas que más se comercializaron en los primeros nueve meses de 2025 fueron los implementos, dando cuenta del 44% del total de unidades vendidas. Este rubro incluye pulverizadoras de arrastre y autopropulsadas, implementos de acarreo y almacenaje de granos, entre otros. La comercialización de tractores se posicionó en segundo lugar, representando el 39% del volumen de ventas. Sin embargo, en términos de valor, los tractores fueron el segmento de mayor facturación debido a su valor unitario más elevado. Finalmente, las sembradoras ocuparon el tercer lugar, siendo responsables del 11% de las unidades comercializadas, mientras que las ventas de cosechadoras se ubicaron en último lugar, con una participación del 6% de las ventas.

Llevando la mirada al interior de cada tipo de maquinaria, se advierte que entre enero y septiembre de 2025 se vendieron 5.730 unidades de implementos, marcando una recuperación del 22% respecto a igual período del año previo, aunque vale aclarar que en 2024 se registraron las menores ventas desde el inicio de la serie. Es por ello que, en comparación con el promedio, las ventas se ubicaron 5% por debajo. Del total de implementos comercializados, 615 unidades correspondieron a pulverizadoras autopropulsadas y de arrastre, 1.732 unidades a implementos de acarreo y almacenaje de granos, y 3.383 unidades a otros implementos. En términos de valor, la venta de estas máquinas alcanzó un importe de $ 584.000 millones en lo que va del año, lo que marca un incremento real del 24% respecto a 2024.

En el caso de los tractores, se advierte que en los primeros nueve meses de 2025 se vendieron 5.126 unidades, apenas 1% por encima de la comercialización de igual período del año anterior, aunque evidenciando un deterioro del 10% respecto al promedio de los últimos cinco años. En términos monetarios, el precio unitario real de esta maquinaria se ubicó por debajo de su valor promedio de los últimos años, de manera que las ventas alcanzaron un importe de $ 708.600 millones, registrando una caída interanual real del 13%, y ubicándose 12% por debajo del promedio.

Por su parte, la cantidad vendida de sembradoras totalizó 1.398 unidades, marcando un retroceso interanual del 4% y posicionándose 16% por detrás del promedio del último quinquenio. Los precios de estas maquinarias se abarataron en términos reales en el último año, de manera que el valor de las ventas, que totalizó $ 339.100 millones entre enero y septiembre, registró una caída incluso más pronunciada: se posicionó 10% por debajo de 2024, y 13% por detrás del promedio.

Finalmente, por el lado de las cosechadoras, de enero a septiembre de 2025 se registraron ventas por 741 unidades, lo que denota un sólido crecimiento del 46% interanual, recuperándose de un piso histórico, e incluso ubicándose 15% por encima del promedio. En términos monetarios, el monto facturado resultó de $ 423.900 millones, un incremento del 28% interanual y del 14% respecto al promedio del último quinquenio.

Se agradece la colaboración de la Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA) en la elaboración de la presente nota.

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

Impacto de la baja de DEX entre los principales productos agro

Impacto de la baja de DEX entre los principales productos agro

Por Matías Contardi – Tomás Rodriguez Zurro – Bruno Ferrari – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
El 9 de diciembre el ministro de Economía anunció una baja permanente en los DEX de los principales productos agro. Esto implica una mejora en los precios FAS Teóricos y una disminución en la presión fiscal directa para el sector de USD 511 millones.

 

Rosario, domingo 14 diciembre (PR/25) — El ministro de Economía – Luis Caputo – anunció el 9 de diciembre una baja permanente en los Derechos de Exportación (DEX) de los principales productos agroindustriales exportados por Argentina. El día de hoy, viernes 12 de diciembre se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 877/2025, el cual oficializa dicha rebaja de DEX para los principales productos agro.

En general, se estableció una reducción aproximada del 20% para el trigo, girasol y cebada, mientras que de un 10% para los productos del complejo soja y para el maíz. Específicamente, para los principales productos las alícuotas se reducen de la siguiente manera:

– Soja: de 26% a 24%

– Subproductos de soja: de 24,5% a 22,5%

– Trigo y cebada: de 9,5% a 7,5%

– Maíz y sorgo: de 9,5% a 8,5%

– Girasol: de 5,5% a 4,5%

 

Impacto fiscal año 2026: US$ 511 millones menos de recaudación por DEX

La rebaja de alícuotas para los principales granos y derivados se estima tendrá un impacto fiscal directo de US$ 511 millones en el año 2026, dejando la recaudación por este concepto en un estimado de US$ 4.809 millones bajo el nuevo esquema, lo que representa una caída del 10% con relación a lo que se proyectaba a recaudar bajo el esquema de alícuotas anterior.

No obstante, comparando con lo estimado a recaudar para el año 2025, la recaudación proyectada se mantiene prácticamente estable (US$ 4.805 millones vs. US$ 4.809 millones).

La explicación a esta estabilidad interanual a pesar de la baja de alícuotas se encuentra en el programa de “retenciones 0%” que estuvo vigente a fin de septiembre. Bajo ese esquema, se declararon para vender al exterior casi 20 Mt que no tributaron Derechos de Exportación, lo que representa casi un 20% de las 106 Mt vendidas al exterior durante el año que corre. Además, de esas 20 casi 14 Mt fueron de productos del complejo soja, que están gravados por una alícuota superior al resto y que, de haber sido gravadas hubieran elevado la recaudación del año pronto a finalizar.

 

Impactos en los precios FAS Teóricos:  La baja en DEX mejora la capacidad de pago en el mercado local

La menor carga impositiva, fruto de la reducción en Derechos de Exportación (DEX), conlleva a un incremento en el poder de compra del sector exportador, apuntalando el precio que puede negociarse en el mercado interno. Es decir, la reducción de DEX implica un incremento potencial en el precio percibido por el vendedor (productor, acopiador etc.) debido a las características propias del comercio internacional de granos.

Esta no ha sido el primer recorte a las alícuotas de exportación de productos agroindustriales del año, sino que en contadas ocasiones se han reducido, de forma temporal primero y permanente después, incrementando el poder de compra del sector exportador frente a un mismo precio de venta.

En base a los precios actuales, es posible analizar cómo varía el FAS teórico (capacidad teórica de pago) con distintos niveles de alícuotas. En lo inmediato, dado un mismo precio de venta, el FAS teórico con el nuevo nivel de retenciones anunciado para el complejo soja aumenta un 3% si comparamos con los DEX vigentes a la semana del 5 de diciembre.

Sin embargo, a la hora de comparar el efecto de reducción de retenciones en términos interanuales, la diferencia es mucho más significativa. Hacia comienzos del 2025 el sector agroindustrial afrontaba retenciones del 33% para soja y del 31% para aceite y harina de soja. Si estas alícuotas se hubieran mantenido hoy en día, el FAS teórico de la soja sería de US$ 286/t. Con el nivel de retenciones anunciado recientemente, el FAS teórico es de US$ 326/t, un 14% más.

 

Actualización de los cuadros comerciales: Resta que se le fije precio a 26,37 Mt entre soja y maíz 2024/25 y 21,12 Mt de trigo nuevo 2025/26

Desde el plano comercial doméstico, todavía se está transcurriendo la campaña 2024/25 de soja, maíz, sorgo y girasol. En el caso de trigo y cebaba acaba de comenzar en el mes de diciembre el nuevo ciclo comercial 2025/26. Al mismo tiempo, se recalca que, en el girasol, si bien aún está transitando la campaña 2024/25, en el mes de enero ya inicia oficialmente la nueva campaña 2025/26.

Si se hace foco en los dos principales cultivos en materia de producción, falta que se le ponga precio a 26,37 Mt entre soja y maíz 2024/25, que equivale a unos USD 6.937 millones según la valuación FAS a precios actuales. Por el lado del trigo, que recién comienza el ciclo 2025/26 falta que se le ponga precio a 21,12 Mt que equivale a unos USD 3.612 millones en términos de valuación FAS.

A continuación, se presentan los cuadros comerciales actualizados a comienzos de diciembre de los tres principales granos producidos en Argentina:

Por el lado de la soja, en el mercado local ya se comprometieron 40,6 Mt de la campaña 2024/25 a comienzos de diciembre, de las cuales 32,6 Mt ya tienen precio firme. En este marco, aún quedan por comercializar 4,2 Mt adicionales de la campaña actual y falta ponerle precio a 12,2 Mt. En términos relativos de la producción, se arriba a que un 25% de la cosecha aún no tiene precio firme, mientras que la campaña previa a igual fecha faltaba el 32% respectivamente.

Por el lado del maíz, partiendo de una producción 2024/25 estimada en 50 Mt ya se comercializaron 31,26 Mt, de las cuales 28,18 Mt ya tienen precio firme. Si se centra el foco en el maíz que entra al circuito comercial, aún quedan por vender 11,05 Mt y que se le ponga precio 14,13 Mt. En este sentido, falta que se le ponga precio al 28% de la producción estimada, frente al 20% registrado a igual fecha del año pasado.

Por último, en el caso del trigo, recientemente terminó la campaña comercial 2024/25 y ya se dio comienzo al ciclo 2025/26, que viene con un gran salto en materia productiva al arribarse a récord de 27,7 Mt.

En materia comercial, en las últimas semanas comenzó a acelerarse el ritmo de ventas domésticas, pero hasta el momento se vendieron 8,23 Mt y se le puso precio a 5,4 Mt. En este sentido, solo el 19% de la producción estimada 2025/26 tiene precio firme, por lo que la baja en DEX tiene un impacto amplio en lo que es la nueva campaña.

Hacia adelante, resta que se comercialicen 18,31 Mt de trigo y que se le ponga precio a  21,13 Mt según las últimas estimaciones disponibles en materia de producción. En relación con la producción, falta ponerle precio al 76% del total, guarismo relativamente en línea con el año pasado, aunque más alto que el promedio de las últimas ocho campañas.

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal
Científicos uruguayos investigan péptidos de plantas nativas para combatir infecciones

Científicos uruguayos investigan péptidos de plantas nativas para combatir infecciones

Un equipo de investigación de la Facultad de Agronomía uruguaya, en conjunto con la Facultad de Química y la Facultad de Ciencias, avanza en el desarrollo de nuevas alternativas para combatir infecciones que afectan a personas, animales y plantas. El trabajo se basa en el estudio de péptidos antimicrobianos, pequeñas moléculas naturales producidas por las plantas como parte de su sistema de defensa.

Buenos Aires, domingo 14 de diciembre (PR/25) .- El proyecto, financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) a través del Fondo María Viñas, se centró en péptidos obtenidos de plantas nativas del Uruguay, como el ibirapitá, el ceibo y la congorosa.

Estas moléculas tienen la capacidad de atacar bacterias y hongos, incluso algunos que causan enfermedades en humanos.

La investigación estuvo a cargo de la Lic. Bioq. (Dra.) Susana Rodríguez y contó con la participación de investigadores e investigadoras de distintas facultades, además de la incorporación de jóvenes científicos que hoy continúan trabajando en esta línea. El proyecto finalizó en octubre de 2024 y sus resultados ya fueron presentados en congresos nacionales e internacionales.

Una respuesta a la resistencia a los antibióticos

El aumento de microorganismos resistentes a los antibióticos es uno de los grandes desafíos actuales de la medicina.

En este contexto, los péptidos antimicrobianos aparecen como una alternativa prometedora, ya que actúan rápidamente y generan menos resistencia que los antibióticos tradicionales.

En lugar de extraer estas moléculas directamente de las plantas —un proceso costoso y poco eficiente— el equipo uruguayo logró producirlas mediante biotecnología, utilizando bacterias modificadas en laboratorio. Esto permitió obtener mayores cantidades, reducir costos y estudiar variantes mejoradas de los péptidos originales.

Resultados alentadores

Los investigadores lograron aumentar hasta diez veces la producción de estos péptidos respecto a métodos utilizados anteriormente. Además, comprobaron que los compuestos se mantienen estables a la temperatura corporal y que no presentan toxicidad significativa, lo que es clave para pensar en posibles aplicaciones futuras.

Los ensayos demostraron actividad contra hongos oportunistas que afectan a las personas, como Candida albicans y Aspergillus niger, así como contra patógenos que dañan cultivos agrícolas. Incluso se observaron efectos inhibitorios sobre una bacteria peligrosa para la salud humana, la Escherichia coli productora de toxina Shiga.

¿Para qué podrían servir en el futuro?

Aunque todavía se encuentran en etapa experimental, estos péptidos podrían tener múltiples aplicaciones. Entre ellas se estudia su uso en tratamientos de infecciones, como adyuvantes de vacunas, en la reducción de biofilms (capas de microorganismos resistentes), en el control de enfermedades en cultivos y producción animal, e incluso en la conservación de alimentos.

El proyecto también dejó instalada la capacidad técnica y el equipamiento necesario en el Laboratorio de Biotecnología de la Facultad de Agronomía, fortaleciendo una línea de investigación nacional con potencial impacto en la salud, la producción agropecuaria y la industria.

Con ciencia basada en la biodiversidad local, Uruguay suma conocimiento para enfrentar uno de los desafíos sanitarios más importantes del siglo XXI.

Primicias Rurales

Fuente: Facultad de Agronomía – Republica Oriental Uruguay