Feb 26, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 26 febrero (PR/20) — El suelo, además de arena, limo y arcilla, está integrado por bacterias, hongos, algas, virus, protozoarios y actinomicetos, que funcionan colectivamente. Son tantos y tan pequeños, que encontrarlos, identificarlos y caracterizarlos no es tarea sencilla. De hecho, a pesar de los esfuerzos de cientos de investigadores de todo el mundo, solo se conoce el 1 % de los microorganismos que habitan bajo los pies.
Los microorganismos del suelo tienen múltiples funciones, algunos son promotores del crecimiento de las plantas, otros actúan como biofertilizantes, están los que pueden transformar residuos y, también, los patogénicos que afectan la salud de las plantas.
Identificada como Paenibacillus xylanivorans, la nueva especie de bacteria descubierta por investigadores argentinos tiene la capacidad para descomponer xilano y celulosa, dos componentes de la pared celular vegetal que podrían usarse en la producción de bioetanol.
Eleonora Campos es bióloga, trabaja en el Instituto de Biotecnología del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA) del INTA, en Hurlingham –Buenos Aires– y, desde 2009, se dedica a estudiar la biología molecular de bacterias celulolíticas para la generación de biocombustibles. “Nos dedicamos a estudiar las bases moleculares de los mecanismos que han desarrollado las bacterias del suelo para degradar las estructuras que poseen las plantas y utilizar los azúcares contenidos en las mismas”, señaló.
Como parte de este trabajo, en 2014 Campos y Silvina Ghio –investigadora del INTA– lograron aislar una nueva especie de bacteria. “Al estudiar su genoma y las características bioquímicas, vimos que era parecida a otras, pero tenía particularidades que la distinguían del resto, tanto en la pared celular como en algunas de las proteínas que secretaba”, explicó Campos.
La cepa A59T es una bacteria Gram positiva, anaeróbica facultativa, formadora de endosporas y tiene forma de bastón. Sus condiciones de crecimiento óptimas son 30 °C con un rango de 28 a 37 °C, un pH 7 con un rango de 5 a 10 y tolera hasta el 7 % de NaCl (cloruro de sodio).
De acuerdo con el análisis de secuencia del gen de ARN 16S, el aislado se coloca filogenéticamente en el mismo grupo que Paenibacillus taichungensis BCRC 17757 T (identidad de secuencia de nucleótidos del 99,7 %) y Paenibacillus pabuli NBRC 13638 T (99,1 %) y está estrechamente relacionado con Paenibacillus tundrae A10bT (98,8 %). Sin embargo, los estudios filogenéticos basados en el gen que codifica para la enzima girasa –gyrB– colocaron a A59T en una rama separada de todas las demás cepas.
El hallazgo se produjo a partir de una muestra de suelo recolectada en un bosque nativo de la Patagonia argentina. Campos puso el foco en lo que ocurre en el manto que cubre la superficie, en donde hay hojas o troncos en estado de descomposición. “Allí están actuando los microorganismos, que descomponen los polisacáridos en elementos más pequeños –azúcares– y los utilizan como fuente de carbono”, ilustró.
A la par, en el laboratorio, Campos investiga cómo mejorar y replicar el procedimiento biológico para la degradación de la biomasa vegetal. Así, a partir del estudio del genoma y del conjunto de proteínas secretadas –secretoma– de aislamientos bacterianos celulolíticos nativos de la Argentina, lograron reconocer las enzimas activas sobre carbohidratos y, además, desarrollar y caracterizar una biblioteca de enzimas recombinantes. “Este estudio nos permitió conocer en detalle los procesos de deconstrucción de los polisacáridos”, indicó Campos.
El xilano es un polisacárido estructural de la biomasa, es decir, es uno de los componentes de la pared celular vegetal. Es el segundo polisacárido más abundante –después de la celulosa– y, también, se degrada más rápido. “Estas características nos impulsan a profundizar los estudios para aprovecharlo en distintas aplicaciones biotecnológicas”, manifestó Campos y ejemplificó: “Estas bacterias, entre otros usos, permiten generar polisacáridos cortos –xilooligosacáridos– que pueden tener una función prebiótica y utilizarse en suplementos dietarios para mejorar la digestibilidad de los alimentos para humanos y animales”.
El hallazgo se produjo a partir de una muestra de suelo recolectada en un bosque nativo de la Patagonia argentina.
La bacteria Paenibacillus xylanivorans es un bacilo, es decir, tiene forma de bastón. Posee un tamaño de 1,93 – 2,28 micrómetro (?m) de largo por 0,65–0,77 de ancho. Crece en distintas fuentes de carbono, pero especialmente en xilano y en residuos de biomasa lignocelulósica, como la paja de trigo y la paja de caña de azúcar.
Un misterioso universo
En un gramo de suelo existen más de 10.000 millones de microorganismos. Allí, es tal la diversidad que existe que se pueden encontrar organismos descomponedores, fijadores, promotores, secuestradores, mineralizadores y hasta recicladores.
En ese marco, las bacterias y los hongos transforman y descomponen los productos químicos. El ciclo del nitrógeno, por ejemplo, se da porque determinados microbios cambian las formas orgánicas de nitrógeno al ion amonio. Otros lo cambian de amonio a nitrato y otros transforman el nitrato a nitrógeno gaseoso, que luego pasa a la atmósfera. De manera similar, si los microorganismos detectan un contaminante orgánico, se ponen a trabajar transformándolo y descomponiéndolo, hasta que se convierte en dióxido de carbono y agua.
Desde la década de 1950, diversos estudios se enfocaron en las comunidades de microorganismos y cómo interactúan para conocer qué procesos desarrollan de manera individual y cuáles de modo colectivo. Con el avance de la biología molecular y la incorporación de nuevas herramientas, como la metagenómica, los científicos pueden entender un poco más sobre las comunidades que viven en el suelo.
Ahora bien, ¿qué es la metagenómica? Ariel Amadio, especialista del INTA Rafaela –Santa Fe–, explicó que se trata del estudio de las secuencias del genoma de los diferentes microorganismos que componen una comunidad, extrayendo y analizando su ADN de forma global. “Es la herramienta que nos permite analizar comunidades enteras de microorganismos sin la necesidad de aislados, como ocurría tradicionalmente”, indicó.
A partir del conocimiento del ADN, es posible identificar cuáles son los microorganismos que están presentes en el suelo y, gracias a sus genes, se puede saber qué funciones cumplen. El próximo paso es entender cómo reaccionan frente a las diversas actividades agropecuarias. “No es difícil imaginar que las prácticas agrícolas son determinantes de la estructura de las comunidades microbianas del suelo”, expresó Amadio quien puso el foco sobre el manejo agrícola adecuado para conservar la diversidad de microorganismos que existe.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Feb 26, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 26 febrero (PR/20) — Con Agtrace, ya se puede analizar la trazabilidad de los alimentos con destino a Brasil. La plataforma que permite hacer un seguimiento del uso de fitosanitarios y emitir alertas si superan los límites máximos del país de destino, ya se puede utilizar para evaluar mercadería que se pretenda enviar al país vecino.
En un mundo que demanda cada vez más alimentos producidos en las condiciones más inocuas posibles y con el menor impacto de agroquímicos, contar con información precisa sobre cómo se cultivó un determinado alimento y qué productos se utilizaron para protegerlo de plagas, malezas y enfermedades es fundamental.
Esa es la premisa bajo la que nació Agtrace, un software que permite hacer un control de gestión y trazabilidad de los defensivos agrícolas y que emite alertas si detecta que un determinado alimento incumple con las normativas de Límites Máximos de Residuos (LMR) de fitosanitarios del país de destino.
Hasta el momento, la plataforma solo permitía hacer esta evaluación para mercados de la Unión Europea. A partir de este mes, sumó uno fundamental para la agroindustria argentina por su vinculación comercial: Brasil.
“Hemos habilitado Brasil para lo que es cebada, arvejas, trigo y poroto”, precisó Adrián Poletti, fundador y CEO de Agtrace. Además de estos cultivos, cabe recordar que el sistema también permite hacer evaluaciones para otros como garbanzo, soja, maíz, girasol, arroz y chía. En total, son 11 los cultivos que se pueden analizar.
El próximo paso, adelantó Poletti, es que el software se habilite también para todos los países que se rigen bajo los estándares de seguridad y sanidad alimentaria que establece el Codex. “La mayoría de los países de Latinoamérica, del norte de África y del sur de Asia usan ese código internacional”, señaló.
En los meses siguientes, el objetivo es incorporar a China, Estados Unidos, Canadá y otras naciones que cuenten con un código alimentario propio y tengan relevancia económica para las exportaciones argentinas.
Más aplicaciones
Según Poletti, una de las grandes ventajas que trae que el sistema ahora sea multidestino es que, además de las alertas sobre productos que eventualmente tengan un nivel de fitosanitarios no permitido en el país de destino, también sugerirá a dónde es mejor enviar la mercadería en función de los LMR.
“Hasta ahora, la plataforma te decía solo si podías mandarlo o no a Europa. Ahora va a recomendar cuál es el mejor mercado para hacer la operación. Quizás no puede ir a un determinado país, pero sí a algún otro que se rija bajo el Codex y tenga otro tipo de regulaciones”, explicó Poletti.
Y agregó: “La ventaja para una empresa es que le permite ser más eficiente; puede ordenar los lotes en función del tratamiento con fitosanitarios que recibieron, agrupando los que puedan ir a un destino por un lado, y los que puedan destinarse a otro mercado, por el otro”.
Primicias Rurales
Fuente: Incrementar
Feb 19, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 19 febrero (PR/20) — A fines de marzo, la Argentina pondrá en órbita el Saocom 1B. Con el aporte del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la información brindada por los satélites de la CONAE sobre el agua disponible en los suelos permitirá mejorar la eficiencia en el manejo de los cultivos. La tecnología de observación de la Tierra también aportará al desarrollo de políticas públicas sobre humedades y bosques.
A finales de marzo de 2020 la Argentina llevará al espacio un nuevo satélite de observación de la Tierra. Se trata del Saocom 1B, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que permitirá mejorar los servicios brindados por su hermano gemelo, el Saocom 1A, lanzado en 2018. Uno de sus principales objetivos será aportar información útil para la toma de decisiones en el sector agropecuario.
Los dos satélites que forman parte de la misión Saocom fueron desarrollados y fabricados por la CONAE junto con la empresa INVAP, contratista principal del proyecto, la firma pública VENG, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Laboratorio GEMA de la UNLP, entre las 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico tecnológico del país. Además contó con la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI).
Se trata de los primeros satélites argentinos equipados con un radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés Synthetic Aperture Radar), que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético. Estos radares son capaces de medir la humedad del suelo. Con esta información es posible hacer más eficiente el manejo de enfermedades en cultivos y su fertilización, gestionar emergencias tales como inundaciones, desplazamientos del terreno y detectar derrames de petróleo.
Laura Frulla, investigadora principal de la Misión Saocom, destacó que “el desarrollo de toda la Misión fue un desafío muy importante para la Argentina, porque no teníamos conocimientos previos sobre la tecnología para la construcción y puesta a punto de satélites de este tipo”. Y agregó: “Dominar la tecnología de observación con radar es un gran avance que nos da independencia y soberanía tecnológica”.
Frulla también subrayó el rol del INTA en la Misión Saocom: “Para nosotros el aporte agropecuario del INTA fue fundamental y en particular los protocolos aportados por Francisco Damiano, especialista en agrohidrología y física de suelos, quien trabajó con nosotros desde el Instituto de Clima y Agua del INTA”.
Damiano puntualizó que con las mediciones del radar es posible conocer la permitividad de los suelos, a partir de la cual se obtiene la humedad del suelo, un factor crítico para la producción agropecuaria. “Además de indicar si avanzar con la siembra de un cultivo en particular, la información que nos brinde este satélite argentino nos alertará con anticipación la posibilidad de ocurrencia de una enfermedad de cultivos y servirá para diseñar diversas estrategias de fertilización. Todas prácticas asociadas a la humedad en el suelo. Los SAOCOM son los únicos satélites que están dedicados a medir humedad del suelo en la región pampeana argentina, equipados con un radar SAR”, concluyó el investigador.
Los mapas de humedad de suelo serán elaborados sobre un área de interés de alrededor de 83 millones de hectáreas de la región pampeana argentina. Mediante un convenio de colaboración entre el INTA y la CONAE, la información brindada por la Misión Saocom ayudará a que los productores sepan cuál es el mejor momento para la siembra, fertilización y riego, en cultivos como soja, maíz, trigo y girasol. Asimismo, brindará soporte en relación al uso de productos químicos para el control de enfermedades en cultivos, en particular para la fusariosis en el trigo.
Con las mediciones del radar es posible conocer la permitividad de los suelos, a partir de la cual se obtiene la humedad del suelo, un factor crítico para la producción agropecuaria.
Un elemento clave para la producción
Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, consideró que “no existe otra herramienta como los satélites para colaborar con el análisis espacio – temporal de las condiciones que se observan en el campo. Los datos satelitales son fundamentales para determinar el estado de los agroecosistemas, monitorear la vegetación y humedad en todas las zonas productivas”.
En este sentido, aseguró que “la disponibilidad del Saocom representa un salto cualitativo y cuantitativo para muchas decisiones del sector agropecuario”, y adelantó que la nueva información brindada por la CONAE es valiosa para mejorar la calidad de los informes que realiza periódicamente el INTA y que distribuye a los productores mediante su red de agencias de extensión distribuidas en todo el país.
“El INTA siempre ha trabajado acompañando a la CONAE en el Plan Espacial Nacional, desde su creación y en distintos proyectos. Para la Misión Saocom, la institución aportó al desarrollo y a la validación de aplicaciones estratégicas que permiten optimizar la fertilización de los cultivos y mejorar el manejo de enfermedades como la fusariosis, cuyas micotoxinas no sólo dañan al cultivo de trigo, sino que también pueden afectar a la salud humana.
El director del INTA recordó que el agua representa un elemento clave para la producción agropecuaria. “Los datos más pedidos por el productor tienen que ver con el agua. Por eso intentamos mejorar los informes con el uso de distintos satélites, estaciones meteorológicas y automáticas, y radares de superficie. Pero los productores siempre piden más información para mejorar su eficiencia”, indicó.
En este sentido, destacó los servicios de los satélites de la misión Saocom para medir la humedad del suelo en momentos clave de las campañas agrícolas, como la siembra y la cosecha, así como para disponer de información para manejar las enfermedades de los cultivos y los momentos de fertilización. Además indicó que los mapas de humedad en el suelo disponibles en la actualidad no son precisos ni poseen una adecuada distribución espacial. “Hasta ahora la información se construye interpolando datos de diferentes puntos o zonas. Pero no son datos precisos, pixel a pixel, como los que puede medir un satélite”.
Por esa razón cobra relevancia la capacidad de los satélites Saocom con su radar SAR en banda L, diseñado para detectar la humedad del suelo y obtener información de la superficie terrestre en cualquier condición meteorológica u hora del día.
“Hay un sinnúmero de aplicaciones interesantes de los datos del Saocom para el agro”, destacó Mercuri y mencionó otros usos posibles también en áreas forestales y humedales. “Además hay mucho interés en mejorar el conocimiento y la eficiencia del uso del agua en cuencas de zonas áridas y semiáridas, desde su uso para riego hasta proyectos mineros”, concluyó.
Políticas públicas: humedales y bosques
“Creemos que el sistema Saocom podría representar un gran aporte para el diseño de políticas públicas destinadas a la gestión de recursos naturales”, afirmó José Volante, coordinador del Programa Nacional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del INTA. Al respecto, se refirió a los beneficios de los sensores radar para la leyes de bosques y de humedades.
Los Saocom podrían brindarnos nueva información sobre la altura de los árboles y de la cantidad de ejemplares ubicados en determinadas áreas, cuya medición actual es imprecisa y que son fundamentales para la Ley de Bosques. “Los sensores ópticos no tienen la capacidad de traspasar las nubes ni la cubierta vegetal, entonces no podemos saber qué hay abajo. En cambio el sensor radar penetraría la copa de los árboles y eventualmente llegar al suelo, para determinar finalmente qué tipo de cobertura vegetal hay debajo y su altura”, explicó Volante.
“También podrían ser un aporte importante para la Ley de Humedales que hoy se está discutiendo en la Argentina, que busca proteger estas áreas. Los sensores ópticos no pueden detectar si estamos en presencia del humedal. En cambio el radar podría colaborar con la detección de humedad de suelo, por lo cual también posee una implicancia en las políticas publicas”, concluyó.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Feb 19, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 19 febrero (PR/20) — El sector inmobiliario rural comenzó el año en alza, se trata de una tibia recuperación con un ajuste en los valores de la tierra durante el primer mes de 2020.
Así lo reflejó hoy el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR) que publicó la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), luego de seis caídas consecutivas de la medición.
Este es el índice número 75 de la historia de CAIR y corresponde al primer mes de 2020 y que luego de seis caídas consecutivas, marca una pequeña alza.
El InCAIR de enero marcó 20,47 puntos, con una caída respecto del mismo mes de 2019 del 23 por ciento y respecto del último diciembre un alza de 5,2 puntos.
Este índice refleja la actividad del mercado inmobiliario rural en todo el país.
La base del InCAIR es de 97,5 puntos, que corresponde en forma histórica a su pico máximo registrado en septiembre del año 2011.
El informe que acompaña a la difusión del índice, dice que el porcentaje equivale a una mejora de 5,2 puntos respecto al bajísimo valor de diciembre pasado, pero inferior al promedio del 2019.
«Con un ajuste en los valores de la tierra, el mercado inmobiliario rural mostró una tibia recuperación durante el primer mes del año», sostuvieron los analistas de CAIR.
Además señalaron que «luego de un semestre altamente politizado que afectó nuestra actividad, y un panorama inmediato que aparece con dificultades -o poco claro al menos-, vemos un mercado que está latente y con las esperanzas de recibir señales de reactivación».
El índice InCAIR se conforma, principalmente, por resultados de la encuesta mensual de actividad efectuada entre socios de todo el país y cantidad de avisos publicitarios de campos en venta o alquiler en los principales medios gráficos de tirada nacional y del interior del país, entre otros factores.
Primicias Rurales
Fuente: CAIR
Feb 19, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 19 febrero (PR/20) — A mediados de 2017, un veterinario y un licenciado en gestión agropecuaria con posgrado en Recursos Humanos, oriundos de Uruguay, detectaron que las empresas agropecuarias dentro de su estructura contaban con elevados costos de mano de obra, entonces reducían la cantidad de trabajadores fijos para contratar personal temporario del zafral. Uno de ellos, recibió varios pedidos de personal temporal pero no hallaba manera de realizar ese proceso de manera rápida y eficiente para poder asistir a las empresas y que les sea rentable.
Así comienza su relato Mauricio Pintado, quien cuenta con una amplia experiencia seleccionando personal en el sector agropecuario, logrando convertirse en uno de los fundadores de Zafrales,una innovadora plataforma virtual para la agroindustria que ayuda a conectar trabajadores con empleos temporales.
“Con Rodrigo Pereyra – su socio – analizamos la problemática, realizamos encuestas a las empresas, recorrimos los diferentes rubros, encontramos que además de la agricultura, ganadería, lechería, había frutícolas y vitivinicultura. Las empresas necesitaban modificar la estructura tradicional de los cuadrilleros para poder atender esos picos de producción”, explicó Pintado recordando el momento en el que surgió crear Zafrales .
Asimismo, enumeró diversos hallazgos que los impulsaron a emprender un nuevo servicio: “A través de esas encuestas detectamos que el 70 % de las empresas tenían dificultades para hacer las contrataciones. La primera dificultad era conseguir todas las personas que necesitaban, a veces más de mil personas para cosechar”.
Otra problemática con la que se enfrentaban quienes lo conseguían “es que había una alta tasa de ausentismo, sumado a una alta tasa de recambio, ya que para hacer una zafra por cada trabajador que se necesitan pasan cinco. Por ejemplo, si una empresa requiere 1000 trabajadores en realidad va a tener que buscar 5000. Además, en esa cantidad personas que no estén calificadas para el oficio”, se explayó el cotitular de Zafrales.
Democratizar el empleo
El fundador de Zafrales definió al servicio como “una mezcla entre tecnología y procesos humanos”. Y agregó que permite a las empresas contratar la cantidad de trabajadores que sea necesaria para los períodos que realmente los necesita y en forma inmediata. “Pueden conseguir una determinada cantidad de trabajadores en 24 horas”, aseguró Pintado.
Por parte del trabajador, cada uno se genera un registro en la plataforma y a través de diferentes procesos se valida que este cuente con las aptitudes necesarias o esté en condiciones de ser contratado por las empresas. Luego de manera individual cada trabajador pasa por una entrevista de validación técnica y chequeo de referencias.
Por parte de las empresas deben generarse un usuario, ser validadas, y luego de su registro pueden realizar pedidos desde la plataforma. La plataforma envía diferentes mensajes automatizados, a través de diversos algoritmos, a los trabajadores que coinciden con lo que la empresa solicitó, y luego el equipo de Zafrales les realiza un seguimiento.
El equipo de profesionales que trabaja en Zafrales, tanto en su oficina en Montevideo, como en forma remota, está formado por sus dos fundadores y cuatro Ejecutivas Cuentas que gestionan el seguimiento de los pedidos de los clientes como registros, ausencias y licencias, que todavía no pueden ser 100% administrable por las empresas. Solo tercerizan el área contable, el área jurídica, y la gestión de redes sociales.
Sobre aplicar esta herramienta de recursos humanos al sector agroindustrial, el referente de Zafrales opinó: “Es un mercado y un público bastante particular del cual no se conoce mucho y no hay muchas herramientas aplicadas a ello. Por eso proponemos un mecanismo para que las empresas en vez de pensar en mecanizar los problemas de personal, piensen en contratar trabajadores”.
Que la robotización no desvalorice lo humano
Si bien este servicio de contratación puede aplicarse a todos los sectores, Mauricio Pintado indicó que el sector frutícola y vitivinícola es el que más caudal de mano de obra temporaria necesita durante todo el año, y en consecuencia el que más usó hasta ahora la plataforma de Zafrales.
Desde el punto de vista del especialista en Recursos Humanos, el sector agroindustrial “invierte mucho en mecanización, robotización, investigación pero consideramos que todavía se piensa en eso porque todavía no se utiliza una herramienta que las empresas puedan usar para contratar los trabajadores que necesitan y que esos trabajadores sean eficientes”.
Como plus, se puede pensar que este sistema aporta a cumplimentar con el empleo registrado. En cuanto a ello, y los beneficios que conlleva, el entrevistado respondió que “la mayoría de las empresas en Uruguay son muy responsables respecto a las leyes laborales, y esto ayuda a que se respete. Estamos evaluando la posibilidad de internacionalizar el servicio en algún otro país dentro de Latinoamérica. Argentina es una de las posibilidades”, anunció.
Primicias Rurales
Fuente: Carina Labruna de Agrofy News
Feb 18, 2020 | Informes Técnicos
Buenos Aires, 18 febrero (PR/20) — Como parte del Desafío Social Horizonte 2020 “Energía segura, limpia y eficiente” impulsado por la Unión Europea, se creó el proyecto Cooperación Mundial Digital en Biogás (DiBiCoo, según su sigla en inglés) del que participan consorcios de 13 organizaciones de cuatro continentes.
En la Argentina, la implementación de la iniciativa –cuyo presupuesto global asciende a tres millones de euros– está a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y buscará relevar y potenciar las capacidades de los actores de la industria nacional del biogás.
Biogas es gas producido por la descomposición de materia orgánica.
Jorge Hilbert, investigador del Instituto de Ingeniería Rural del INTA, explicó que “el proyecto –surgido de la convocatoria ‘Soporte de absorción de mercado’– tiene como objetivo general mejorar el desarrollo e inclusión de tecnología de biogás/biometano en países en desarrollo y emergentes”.
En esta línea, el especialista indicó que el proyecto –titulado Digital Global Biogas Cooperation en inglés– “ayudará a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y a aumentar la participación en la generación mundial de energía renovable”. Este aporte a la promoción de energías limpias contribuye también al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, entre otros.
Hilbert ponderó las oportunidades que conlleva la implementación de esta iniciativa para los países emergentes, ya que “podrán adecuar sus procesos en virtud de mejorar sus capacidades tecnológicas y recursos humanos, lo cual les permitirá –en muchos casos– modificar significativamente sus matrices energéticas”.
A su vez, remarcó que “la articulación genera un beneficio mutuo tanto para los países importadores como para los exportadores, que se desprende de facilitar el diálogo entre las industrias europeas de biogás y las partes interesadas o desarrolladores de biogás de mercados emergentes y en desarrollo”.
Además de su ejecución en la Argentina, el proyecto tendrá intervenciones en Etiopía (Iceaddis IT Consultancy PLC); Ghana (Instituto de Energía Sostenible y Soluciones Ambientales); Indonesia (Inisiasi Pengkajian Resiliensi – Iniciativa de desarrollo de resiliencia); Sudáfrica (GreenCape y Selectra CC).
Se trata de países importadores de tecnología con instituciones asociadas, que fueron seleccionados debido al alto potencial de mercado para proyectos de biogás, entorno regulatorio y esquemas de apoyo.
El proyecto es implementado por los miembros del consorcio y es coordinado por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH de Alemania. En tanto, la Agencia Ejecutiva de Redes (INEA) supervisa el proyecto en representación de la Comisión Europea.
Primeros pasos en el país
A escala global, el consorcio trabajará para avanzar en la transferencia de conocimiento y el intercambio de experiencias, con el objetivo de mejorar las políticas locales hacia la creación de condiciones que permitan una mayor aceptación del mercado por parte de los países objetivo.
En la Argentina, el INTA comenzó a trabajar en el diseño de un mapa de actores ligados al desarrollo del biogás en todas las áreas de su proceso de generación. Quienes estén interesados pueden participar del relevamiento a través de la siguiente encuesta: https://forms.gle/27AMzFguUFLs5jaj6
Sumado a eso, se apuntará al desarrollo de sistemas informáticos de asistencia, la realización de talleres y seminarios en todo el país, viajes de entrenamiento y perfeccionamiento y estudio de casos piloto.
Los primeros talleres de trabajo comienzan en marzo sobre las áreas residuos urbanos y aguas residuales y agrícola y agroindustrial. Para mayor información, se sugiere comunicarse por correo electrónico a hilbert.jorge@inta.gob.ar
Como parte de los productos del proyecto, se identificarán cinco casos de demostración hasta las etapas de pre-inversión en cada uno de los cinco países importadores de tecnología.
Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa