La crisis golpea también la compra de maquinaria agrícola

La crisis golpea también la compra de maquinaria agrícola

Buenos Aires, 12 abril (PR/19) — La intención de adquirir maquinaria agrícola por parte de los productores es baja, de entre 3% y 11%, según una encuesta realizada por la Asociación Argentina de Consorcios regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) entre 1.233 encuestados, entre los más tecnificados del país. .
Planean comprar sembradoras el 11% de los encuestados en marzo, cuando el año pasado llegaba al 8%, medido en números absolutos; este universo representaría una demanda de 135 sembradoras.
Está claro que, más allá del impacto de la cosecha récord, la falta de financiamiento adecuado enfría las decisiones de inversión.
Con las expectativas del productor agropecuario por debajo de las que tenía hace un año y medio, las decisiones en invertir en maquinaria agrícola van en la misma dirección.
En marzo, la entidad realizó la primera encuesta trimestral del año que involucró a 1.233 productores de la que se desprende que 68% de los empresarios consultados manifestó que realizó o planea efectuar inversiones durante el presente año.
En comparación con marzo de 2018, cuando la crisis monetaria y la suba de tasas aún no estaban en el radar de los productores ni de la industria, las intenciones de comprar maquinaria agrícola durante 2019 están por debajo.
Sólo las sembradoras reflejan un mayor interés de adquisición por parte del productor, respecto a 12 meses atrás.
Las que se encuentran por debajo del primer trimestre del año pasado son las posibles inversiones en tractores, que se ubican el mes pasado en 14%, contra 18% de igual mes de 2018.
Lo mismo sucede con pulverizadoras, en las que el interés por adquirirlas está en 6% de los encuestados, dos puntos porcentuales por debajo de un año atrás, cuando fue 8%.
En cosechadoras, la tendencia a comprarlas es igual que hace un año atrás: 3% de los encuestados.
Si bien los indicadores están por debajo de los últimos 18 meses, aún mantienen niveles superiores a los registrados entre los años 2012 y 2015.
Habrá que esperar a ver cómo evoluciona la coyuntura económica y política en los próximos meses y qué reflejan los próximos sondeos del movimiento CREA.
La menor expectativa también ha desinflado los proyectos de ganadería; en marzo de 2018, los ganaderos dispuestos a renovar mangas y corrales llegaba al 25% de los que respondieron al sondeo: en un año ese indicador bajó a 22%.
En tanto, la determinación de cambiar la Pick Up durante 2019 no muestra cambios respecto de un año atrás: se ubica 30% de los productores consultados.

Primicias Rurales

NA

Fuente: Maquinac

Argentina – Descartan problemas de acidificación en suelos pampeanos

Argentina – Descartan problemas de acidificación en suelos pampeanos

La acidificación en los suelos, y la consecuente pérdida de fertilidad, es un problema que afecta principalmente a las regiones con una larga historia agrícola, como Europa, y a otras donde el fenómeno existe de manera natural, como Australia. En la Argentina, algunos trabajos científicos advirtieron que los cultivos locales también podrían verse perjudicados. No obstante, un reciente estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) comprobó que los ambientes pampeanos gozan de buena salud, al menos en este aspecto.

“Desde hace muchos años existe preocupación en la comunidad científica respecto de que los suelos de la Región Pampeana se estarían acidificando. Nosotros hicimos un muestreo regional para evaluar diferentes variables de fertilidad, entre ellas la acidez. Como conclusión principal pudimos determinar que no hay acidificación en los sitios agrícolas analizados, o que es muy baja”, dijo Roberto Álvarez, profesor titular de la cátedra de Fertilidad y Fertilizantes de la FAUBA.
Al respecto, explicó que “los problemas de acidificación en el suelo provocan la pérdida de fertilidad. Además de bajar el pH (medida directa de acidez), disminuye la cantidad de cationes (como calcio, magnesio y potasio), que además de ser nutrientes esenciales para las plantas contrarrestan naturalmente la acidez. En algún momento, si el proceso avanza, los suelos se vuelven hostiles”. Además, detalló que este fenómeno aparece principalmente en suelos con muchos siglos de agricultura, donde con cada campaña se cosechan granos y, junto con ellos, los cationes presentes en sus tejidos. La aplicación de algunos fertilizantes nitrogenados también podría acelerar la aparición del problema.
“Estos procesos no suceden en la Región Pampeana porque tenemos una agricultura más joven, de no más de 150 años, y en esta región el uso de fertilizantes es muy reciente, e incluso todavía bajo. Por otra parte, los suelos pampeanos originalmente tampoco son ácidos: tienen un pH que en superficie varía entre 6 y 7, valores adecuados para los cultivos”, detalló Álvarez, y agregó que, pese a estas condiciones favorables, “igual había preocupación”.
Muestreo pampeano
El trabajo de la FAUBA demandó 10 años, desde los muestreos —realizados entre 2007 y 2008— hasta las determinaciones de los valores de acidez, que concluyeron en 2018. En total, se evaluaron 400 sitios en toda la Región Pampeana y la del Espinal originalmente boscoso que la circunda, abarcando las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y La Pampa. Además, se revisó toda la literatura científica disponible desde 1990 hasta la actualidad donde se reportaban procesos de acidificación.
Tanto en el trabajo a campo, como mediante el análisis de la información publicada, se obtuvo el mismo resultado: “el proceso de acidificación por la agricultura en la Región Pampeana es muy bajo, con un 3% de disminución media del pH, lo que es equivalente a 0.1 unidades”, aseguró Álvarez. “En el estrato superficial del suelo se detectó acidificación en el 25% de los sitios, mientras que en el resto no se registró este proceso”, apuntó.
“El mensaje que uno daría a los productores es que la acidificación no es un problema por el cual deberían preocuparse. Además, los suelos pampeanos originalmente no son ácidos porque tienen una cantidad considerable de carbonato de calcio (CaCO3), que funciona como un neutralizador de la acidez. En nuestro muestreo detectamos que un 75% de los suelos —entre los 400 sitios analizados— tiene grandes cantidades de CaCO3, y estimamos que por mucho tiempo
no van a tener problemas de acidificación. Estamos hablando de décadas e, incluso, de siglos”, afirmó, y aclaró que “en el 25% restante —en los suelos que contienen menos CaCO3— habría que ser más cuidadoso”.
En tanto, advirtió que en la Región Pampeana los suelos no se degradan porque estén acidificados, sino porque se compactaron o porque disminuyó la materia orgánica y la fertilidad, según el caso. En este sentido, advirtió que la fertilidad fosforada bajó al 30% en comparación con los valores históricos (antes de que se cultivaran los suelos), y la fertilidad nitrogenada disminuyó entre 60 y 70%, también en relación con la de sitios no cultivados. A pesar de estas pérdidas, los cultivos no mermaron sus rendimientos debido a que la tecnología compensó esa degradación de los suelos.
Bajo los árboles
Además de los sitios agrícolas, el muestreo de la FAUBA incluyó zonas no cultivadas y cubiertas por árboles, principalmente por eucaliptos y casuarinas. En los sitios no cultivados encontraron un pH promedio de 6,4 —con una variación de entre 5,5 y 7,5—. En los sitios arbolados, los investigadores hallaron que la acidez total del suelo se incrementó 50%, en promedio. Al respecto, Álvarez consideró que los nutrientes que absorben los árboles, como calcio y magnesio, se van perdiendo del suelo porque quedan en la biomasa del árbol, y esta situación provoca una disminución del pH de 0.6 unidades.
El equipo de la FAUBA halló resultados similares en la bibliografía consultada: “El análisis de toda la información disponible referida al tema muestra que cuando los árboles son talados nos llevamos los cationes y el sistema funciona de una forma similar a la agricultura, con lo cual la acidificación podría ser permanente. Pero si los árboles talados se queman en el lugar cuando se hace desmonte, esos cationes que están en la biomasa del monte vuelven al suelo y la acidificación se revierte”.
“Cuando se analiza de forma adecuada la información ya publicada, se advierte que los lugares donde la agricultura pampeana avanzó sobre áreas boscosas (como en El Espinal), los suelos no sólo no se acidificaron, sino que al liberar los nutrientes que estaban en la biomasa (porque por lo general el monte se quema luego de ser desmontado) se alcalinizaron; o sea, que aumentó el pH”, informó Álvarez, aunque coincidió en que, de ningún modo, esta afirmación debe interpretarse como un aval a los desmontes, que tienen otros efectos negativos sobre el suelo, reducen la biodiversidad y afectan el funcionamiento general del ecosistema.
Acidificación en el mundo
Según el profesor de a FAUBA, Australia es uno de los países que más estudió el problema de la acidificación y los mecanismos para corregirla porque sus suelos naturalmente son muy ácidos. En otras regiones como América del Norte y Europa también se suelen realizar prácticas para combatir la acidez porque gran parte de su agricultura se realiza sobre suelos ácidos.
“De todos modos no es necesario que existan tantos años de agricultura como en Europa para que surja el problema de la acidez”, sostuvo Álvarez. Por ejemplo, en la actualidad, en China se está cultivando en grandes áreas con suelos parecidos a los pampeanos, que originalmente no eran ácidos, pero que hoy comienzan a verse afectados por el problema.
En este sentido, explicó que en China cada campaña cosechan en promedio 10 veces más materia seca por hectárea que en nuestro país: “No sólo es más alto el rendimiento en grano de los cultivos, sino que los productores asiáticos levantan todos los residuos para darles de comer a los animales en los establos y fabricar biocombustibles, por ejemplo”.
Lo cierto es que en China la agricultura extensiva cosecha en promedio unas 25 toneladas de materia seca por ha/año, mientras en la Región Pampeana se cosechan aproximadamente 2,5. Además, los productores asiáticos agregan 500 kg de nitrógeno por hectárea como fertilizante, mientras en nuestra región la dosis media se sitúa en alrededor de 30 kg.
Este manejo asiático de los cultivos (que se lleva la fertilidad de los suelos con cada cosecha y emplea dosis de fertilizantes 20 veces más altas que las pampeanas) provocó que en las últimos dos décadas se generara una gran acidificación de los suelos. “O sea que no hacen falta miles de años de agricultura, sino 20 años de una producción muy intensiva”, lamentó.
En relación al manejo agrícola, y la posibilidad de acelerar los procesos de acidificación de los suelos con prácticas que no son sustentables, ¿el monocultivo de soja podría alentar este fenómeno en la Argentina? Según Álvarez, “los cultivos tienen distintas tendencias a acidificar. Si bien las especies que más acidifican, en general, son las leguminosas (la alfalfa y la soja, entre otras), estos cultivos no se fertilizan con nitrógeno. Con lo cual por un lado la planta es más acidificadora, pero el manejo que se le hace es menos propicio a generar acidez. Entonces no me parecería que, en principio, el monocultivo de soja lleve a una acidificación especial de los suelos”.
Primicias Rurales
Fuente: engormix
El consumo mundial de vino se estancó en 2018: la caída en Argentina fue de 6,3%

El consumo mundial de vino se estancó en 2018: la caída en Argentina fue de 6,3%

París, 11 abril (AFP-NA) — El consumo mundial de vino se estancó en 2018 debido a la desaceleración de la economía china y a la incertidumbre entorno al Brexit, según una estimación de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) divulgada el jueves.
En 2018, se consumió en el mundo 246 millones de hectolitros de vino frente a 246,7 millones en 2017, según cifras de la OIV, un organismo internacional con sede en París.
Se nota un «estancamiento en la progresión» del consumo mundial de vino, debido «principalmente a una caída del consumo en China y en Reino Unido», señaló la OIV en un comunicado.
Estados Unidos, primer consumidor mundial de vino desde el año 2011, registró en cambio un aumento de la demanda interna, situándose en 33 millones de hectolitros de vino, un aumento de 1,1% en relación a 2017.
En América Latina, el consumo cayó en Argentina, gran productor de vino (8,4 millones de hectolitros, -6,3%).
En Europa, el consumo se mantuvo casi estable en Francia (26,8 Mhl, -0,7%), en Italia (22,4 Mhl, -0,9%), en Alemania (19,7 Mhl, +1,3%) y en España (10,7 Mhl, +1,8%). En Portugal y Rumania la demanda creció fuertemente, 5,4% y 8,7%, hasta 5,5 et 4,5 Mhl respectivamente.
Los británicos, grandes amantes del vino, bebieron apenas 12,3 millones de hectolitros en 2018, una caída de 3,1% en relación a 2017.
En China, donde se registra una desaceleración de la economía, la OIV estima una caída de 6,6% del consumo de vino, en relación a 2017, hasta 18 millones de hectolitros.
En cuanto a los mercados, España se mantuvo como el primer país exportador en volumen, con 20,9 millones de hectolitros, lo que corresponde al 19,4% del mercado mundial.
Francia en cambio conserva el título de primer exportador mundial en valor, con un volumen de negocios de 9.300 millones de euros (+2,8%).
Sin embargo, la cuota de mercado mundial del trío que encabeza esta lista, España, Italia, Francia, disminuyó el año pasado, hasta 50,7% del volumen total vendido en todo el mundo, frente al 55,1% en 2017.

 

Primicias Rurales

AFP/NA

Poscosecha de granos en silo bolsa

Poscosecha de granos en silo bolsa

Buenos Aires, 11 abril (PR/19)  — Especialistas del INTA realizaron una guía con recomendaciones para la poscosecha de granos de soja y maíz, con el foco puesto en el almacenamiento en silo bolsas. El trabajo recorre aspectos relacionados a a poscosecha de granos hasta el control y monitoreo de los granos almacenados.

La cosecha de la actual campaña gruesa de soja y maíz se desarrolla anticipando cifras muy alentadoras y marcando una tendencia hacia una producción récord. Ante este panorama, especialistas del INTA -de Manfredi y Balcarce- recomiendan prestar especial atención en la etapa de poscosecha de granos, de manera que facilite la toma de decisiones en estas labores y hacerlo con la mayor eficiencia para evitar pérdidas en calidad y cantidad.

Almacenamiento de granos en silo bolsa, un aliado de esta campaña

En el actual contexto de alta producción concentrada en una brecha de tiempo de unos 60 días, el uso del silobolsa será la estrategia más empleada por los productores argentinos para solucionar al menos temporalmente, las cuestiones relacionadas a la logística de granos. Por eso es importante remarcar los principios básicos del almacenamiento con esta técnica, que es la hermeticidad, factor clave para el éxito del almacenaje.

La hermeticidad del silobolsa generalmente es afectada por un cierre inapropiado en los extremos y por perforaciones en la cubierta de plástico. Por lo tanto, se debe prestar atención a las técnicas de cierre, evitar roturas durante el armado y el almacenamiento, y reparar inmediatamente las que puedan aparecer posteriormente.

En esta guía de recomendaciones técnicas, los especialistas en almacenamiento de granos del INTA enumeran las cuestiones más importantes a tener en cuenta para lograr una buena hermeticidad y un adecuado almacenaje de granos en silobolsa.

GUÍA PARA LOGRAR UN BUEN ALMACENAMIENTO DE GRANOS

1. TERRENO: La preparación del terreno determinará la base que permitirá lograr un buen armado de la bolsa. El suelo debe ser firme y parejo, preferentemente alto para evitar la acumulación de agua de lluvia. Para ello lo más aconsejable es repasar el suelo con una hoja niveladora, evitando el uso de rastra. Los sitios menos adecuados para armar bolsas son los terrenos flojos, desparejos, con riesgo de anegamiento y los cubiertos por rastrojos que pueden perforar las bolsas.

Es importante elegir el terreno de acuerdo a la orientación ideal de la bolsa, que debe ser Norte-Sur para permitir la uniformidad de la irradiación sobre la bolsa y reducir la posibilidad de migración de humedad. Es muy importante armar la bolsa lo más recto posible, colocando una guía durante el llenado.

2. LLENADO: Las interrupciones durante el llenado son las principales causas de la desuniformidad de la bolsa que se manifiesta en cada parada de máquina como un bache con mayor acumulación de aire debido a la menor presión de llenado. Eso facilita luego la condensación de agua por migración -especialmente cuando se almacenan granos húmedos-. Por esto es imprescindible efectuar un adecuado frenado de la máquina durante el llenado y cada vez que se necesite se debe parar, utilizando el freno del tractor.

3. CIERRE DE LA BOLSA: Para evitar la entrada de agua y aire es fundamental emplear algún método de cierre como el termo sellado o cinta, diseñados especialmente para cierre de silobolsas. Una vez cerrado el extremo final, se debe hacer una zanja en el suelo y enterrar la punta de la bolsa, de manera que quede una terminación continua de la bolsa con el suelo, que permita el total escurrimiento del agua.

4. CUIDADO: Es necesario asumir que se debe dedicar tiempo al cuidado de los silos. Mantener los alrededores limpios, montar un alambrado eléctrico de 4 hilos entre los 5 y 50 cm del suelo. Además, es útil determinar causas y frecuencia de roturas para cuantificar y planificar soluciones para campañas venideras.

5. CONTROL Y MONITOREO DE LOS GRANOS: El control de calidad debe comenzar antes del llenado de la bolsa, extrayendo la mayor cantidad de muestras posible. Eso permitirá determinar correctamente el contenido de humedad previo al embolsado; en el caso de las bolsas ya armadas donde se desconozca la calidad inicial, se puede realizar 2 tipos de control, uno es mediante el uso de calador, midiendo en todo el perfil del silo si hay alteración en la calidad, o la presencia de olores objetables -fermentación alcohólica que implica el comienzo de deterioro-.

La periodicidad del control dependerá del estado del grano y de la bolsa, en caso de que el grano se encuentre seco y la bolsa no presente signos de roturas se debe muestrear cada 30 a 45 días.

Para aquellas bolsas donde se realizó un monitoreo durante la confección de las mismas, el muestreo debe realizarse en 2 ó 3 sitios si la calidad de los granos depositados a lo largo de toda la bolsa es similar, en caso contrario se debe muestrear en aquellos lugares donde se marcó como riesgosos.

Para las bolsas que no tengan ningún tipo de control previo, es necesario muestrear con mayor intensidad de puntos, teniendo especial atención en aquellas partes donde al golpear la bolsa se observa cierta “dureza” de la masa de granos.

Para emparchar la bolsa, se puede usar la cinta o parches adhesivos, siendo estos últimos de mayor eficacia ya que permanecen inalterables durante un lapso superior a los 5 meses -siempre es necesario limpiar bien el área de aplicación antes de colocar-.

El uso de calador tiene aspectos negativos, puesto que no permite detectar las bolsas afectadas en la base, requiere mucha mano de obra y tiempo, y solo determina la condición del grano extraído, es decir que podemos detectar solo cuando ya hay un deterioro evidente.

La otra forma de controlar el estado de los granos almacenados es mediante el monitoreo con equipos de medición de CO2, que se basa en la baja permeabilidad de la bolsa plástica al pasaje de gases y en la respiración del grano asociada con los microorganismos, lo que produce un incremento en la concentración de CO2 y una reducción en la concentración de O2 sobre todo con grano húmedo, ya que estos producen mayor actividad biológica. Esta tecnología permite localizar áreas o focos de alteración en plazos no superiores a los 7 días de almacenamiento. Los equipos permiten sectorizar la bolsa y localizar el problema previo al deterioro de los granos, con una alta sensibilidad y sin dañar la integridad del plástico, ya que para la medición se introduce una pequeña aguja hipodérmica al tomar la muestra, esto le permite a un solo operario evaluar entre 15 a 20 bolsas en una hora.

Conocer la calidad del grano embolsado, la clave del éxito en la poscosecha

Para el caso de aquellas bolsas donde no se conozca la calidad inicial, se recomienda realizar mediciones a una distancia entre puntos no superior a 4 metros, con la mayor periodicidad posible para detectar zonas de alta tasa de incremento en la concentración de CO2. Si se detectan dichas condiciones se recomienda un calado para un posterior análisis de la muestra a fin de detectar el motivo de dicho incremento, y la planificación de la extracción del grano para evitar que se deteriore.

Si se cuenta con un detalle de la calidad, se recomienda medir en un primer momento cada 4 a 6 metros aproximadamente, para detectar probables roturas en el fondo de la bolsa producidas durante el armado de la misma, en caso de no detectar puntos con altas tasa de incremento de la concentración de CO2, revisar en posteriores mediciones solo aquellos puntos demarcados inicialmente donde conocemos que pueden aparecer problemas de almacenamiento, como alta humedad, insectos, roturas de bolsa, entre otros.

– Independientemente del método, es muy importante tener una alta presión y frecuencia de muestreo, dada la gran variabilidad de calidad (contenido de humedad, porcentaje de dañado, incidencia de hongos, hermeticidad, etc.)

Si bien no es recomendable almacenar grano húmedo, es una práctica que se puede realizar por un breve lapso de tiempo, hasta que mejoren las condiciones climáticas o se resuelvan problemas de logística. La duración de ese tiempo de almacenamiento temporal dependerá de tres factores:

– Calidad del grano al embolsar, especialmente su contenido de humedad.

–  Hermeticidad del silobolsa.

– Temperatura ambiente durante el período de almacenamiento.

6. CALIDAD DEL GRANO: Durante la cosecha se debe tener en cuenta que el trato agresivo al grano provoca daños mecánicos que afectan el posterior manejo y la conservación. El tegumento del grano posee importantes funciones y protege a las estructuras internas contra choques u otros efectos abrasivos. Además sirve de barrera a la entrada de microorganismos y al ataque de insectos; también actúa en la regulación del intercambio gaseoso y de humedad, y en algunos casos, regula la germinación.

7. HUMEDAD DE ALMACENAMIENTO SEGURO: Es aquella que permite conservar los granos sin riesgo de desarrollo de hongos -contenido de humedad de equilibrio menor a 67%-. Cuando el almacenamiento se realiza a altas temperaturas, la humedad de almacenamiento debería ser menor, considerando que el aumento de la temperatura y la humedad del grano reducen el tiempo de almacenaje seguro porque aceleran la pérdida de peso y calidad.

8. TEMPERATURA AMBIENTE EXTERIOR: Si se compara con otros sistemas de almacenaje como silos o celdas la bolsa posee una baja relación volumen-superficie, esto produce que la temperatura del grano esté directamente asociada a la temperatura media ambiente. Los principales agentes de deterioro del grano en la bolsa son los hongos, el efecto de la temperatura cobra importancia cuando la humedad del grano permite el desarrollo de estos microorganismos. Temperaturas altas durante el embolsado de grano húmedo propician un rápido deterioro inicial del mismo. También la actividad de los hongos aumenta cuando el grano almacenado en la época fría del año permanece hasta la primavera. En el centro-norte de la región productiva de Argentina, donde el régimen de temperatura es mayor, puede producirse deterioro de la calidad del grano antes de alcanzar la primavera -especialmente si se almacena húmedo-. Cuando se almacena grano seco, el efecto de la temperatura sobre el deterioro por hongos se minimiza.Poscosecha de granos en silo bolsa

Autores:

Ing. Agr. Diego M. Santa Juliana (santajuliana.diego@inta.gob.ar), de INTA Manfredi.

Ing. Agr. Marcelo L. Cardoso (cardoso.marcelo@inta.gob.ar); Ing. Agr. Ricardo E. Bartosik (bartosik.ricardo@inta.gob.ar); Ing. Agr. Diego A. de la Torre (delatorre.diego@inta.gob.ar); Lic. en Cs. Biológicas María Bernadette Abadia (abadia.maria@inta.gob.ar), de INTA Balcarce.

Técnicos pertenecientes al Módulo Poscosecha de Granos del INTA

Primicias Rurales

Hoy se celebra el día del Investigador Científico

Hoy se celebra el día del Investigador Científico

Buenos Aires, 10 abril (PR/19)  — La ciencia es un factor clave para el crecimiento y desarrollo sostenible de nuestro país: hoy se celebra el día del Investigador Científico.

Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) son un conjunto de principios, normas y recomendaciones técnicas aplicables a la producción, procesamiento y transporte de alimentos, orientadas a asegurar la protección de la higiene, la salud humana y el medio ambiente, mediante métodos ecológicamente seguros, higiénicamente aceptables y económicamente factibles.

La gestión responsable de fitosanitarios tiene como objetivo lograr el manejo y uso responsable de los agroquímicos durante todo su ciclo de vida: desde su descubrimiento y desarrollo, ciclo comercial y uso en el campo, hasta su eliminación por el uso y disposición final de envases.

En todas estas etapas se aplica el Programa de Cuidado Responsable del Medio Ambiente que apunta a reducir el efecto invernadero, a generar una menor cantidad de residuos, a minimizar la frecuencia de ocurrencia de accidentes de trabajo y a optimizar el uso de la energía y el agua.

Con la puesta en práctica de estas recomendaciones, la aplicación de un producto no debe tener efectos indeseados para quien los usa o para quién consume alimentos que hayan sido expuestos a productos para la protección de cultivos.

Fuente: CASAFE, Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes

Primicias Rurales

 

En 2018, las tres terminales portuarias que más despacharon granos en Argentina son de la Zona Sur del Gran Rosario

Rosario, 8 abril (PR/19) — Los embarques de granos desde Argentina tuvieron una merma del 16%, en 2018 en relación al año anterior, al totalizar 40,6 millones de toneladas, pese a lo cual creció la participación de las terminales portuarias del Gran Rosario que llegó al 68%.
Más de la mitad de los granos despachados por nuestro país fue maíz, según un estudio del economista jefe de la Bolsa de Comercio de Rosario, Julio Calzada y Franco Ramseyer.
Indicaron que las tres terminales portuarias que más despacharon granos en Argentina pertenecen a la Zona Sur del Gran Rosario.
Estas fueron ADM Agro Arroyo Seco; Servicios Portuarios Unidades VI y VII; y Cargill Punta Alvear.
Desde las terminales portuarias del gran Rosario se despachó en el 2018, el 80% de los embarques de maíz argentino: 17 millones de toneladas salieron.
También, el 66% de los embarques nacionales de trigo, unas 7,4 millones de toneladas; el 36% de los despachos de soja, 1,2 millones de toneladas y el 98% de los embarques de sorgo, 313 mil toneladas.
El 100% de la soja que llegó desde Paraguay y Bolivia en trenes de barcazas por el Río Paraná fue enviado desde Rosario y el 91% en el caso del maíz.
Sólo se envió el 3% de los embarques nacionales de cebada, es decir 78 mil toneladas ya que este grano tiene salida natural por los puertos bonaerenses de Bahía Blanca y Quequén.
«Estos indicadores puntuales por producto más el hecho de que despacha el 68% de los embarques nacionales evidencian a las claras la trascendencia e importancia del Gran Rosario como nodo portuario exportador de granos en Argentina», sostuvieron los especialistas en el informe.
? Otros datos consignados muestran que en 2018, los embarques de subproductos oleaginosos desde puertos argentinos presentaron una caída del 13,9% y los despachos al exterior de aceites vegetales desde Argentina bajaron un 13%.
En 2018, los embarques de granos desde Argentina tuvieron una merma del 16% en relación al año anterior; pasaron de 48,5 millones de toneladas en 2017 a 40,6 millones de toneladas.
Mientras que «en una campaña caracterizada por las elevadas temperaturas y la escasez de lluvia, que tuvieron un fuerte impacto negativo sobre la producción nacional, en el año 2018 los despachos de granos al exterior desde todas las terminales portuarias argentinas tuvieron un importante descenso interanual del 16%, totalizando 40.598.896 toneladas», acotaron.
Pese a esto, incluso en un año de sequía, los embarques de 2018 todavía fueron un 8% superior a los del año 2015, cuando habían totalizado 37,5 millones de toneladas.
Se computan en este indicador la suma de los despachos de trigo, maíz, soja, sorgo, cebada, colza, girasol, arroz, maní y otros, en base a información oficial provista por la Secretaría de Agroindustria.
«En el 2018 creció la participación de las terminales portuarias del Gran Rosario en los embarques de granos de Argentina, llegando al 68%», dijeron.
Dentro del Gran Rosario, aumentaron los despachos desde la Zona Sur, pero las caídas más fuertes en la Zona Norte hicieron que los embarques totales tuviesen una caída interanual de 4,4 millones de toneladas en valores absolutos.
Sin embargo, la participación de los puertos del Gran Rosario en las exportaciones totales de granos de Argentina tuvo un aumento interanual de 2 puntos porcentuales, ubicándose en 68%.
Se destaca que las terminales portuarias de la “Zona Sur del Gran Rosario” fueron casi las únicas (también lo hicieron las de San Nicolás) que vieron crecer sus embarques de granos en 2018, con un aumento del 11% respecto al año anterior.
Despacharon 12,5 millones de toneladas en 2018 contra las 11,3 millones de toneladas de 2017.
«Bajo esta denominación se hace referencia a las terminales localizadas sobre el Río Paraná hacia el sur, desde Rosario hasta Arroyo Seco», afirmaron en el reporte.

Primicias Rurales