Incendio de maquinaria, una amenaza presente en cada campaña

Incendio de maquinaria, una amenaza presente en cada campaña

Buenos Aires, 6 diciembre (PR/18) — Con la llegada de las altas temperaturas, el número de incendios de cosechadoras van en aumento. Este tipo de situaciones ponen en peligro al operario y a la maquinaria, que representa un gran capital económico. Desde el INTA destacaron la existencia de tres factores que posibilitan los incendios: el sistema productivo en siembra directa, las altas temperaturas y la tendencia hacia el sistema de trilla axial. Teniendo en cuenta los factores que generan un contexto propenso al desarrollo del fuego, es de vital importancia tomar los recaudos necesarios, ya que una vez iniciado el incendio se vuelve complejo extinguirlo. La principal causa de estos episodios es la acumulación de borba, material combustible, sobre elementos del motor. La borba es la mezcla de polvo y granza que al superar los 110 °C aproximadamente, se convierte en inflamable. En este sentido se estima que el 75% de los casos, el fuego comienza en la planta impulsora de la cosechadora. Recomendaciones para reducir las probabilidades de incendios -Evitar el desarrollo de la cosecha con temperaturas mayores a 30°C, vientos mayores a 35 km/h y con una humedad relativa menor al 30%. -Limpiar al menos tres veces por día las zonas críticas que generan acumulación de granza (motor, tomas de aires, piezas con fricción). -Incorporar en la cosechadora extinguidores clase A, ABC. -Tener herramientas de labranzas para realizar cortafuegos. -Controlar que no haya pérdidas de aceite o gasoil del motor. -Alejar el motor y el turbo de montículos de paja y granza. Por su parte, el ingeniero Santiago Tourn, especialista de la Unidad Integrada del INTA Balcarce, comentó: “En el caso de un principio de incendio en la cosechadora no se debe continuar trabajando. Resulta esencial detener la cosecha y realizar una limpieza exhaustiva de la maquinaria”. En este sentido resaltó que si no hay una limpieza exhaustiva, a pesar de que la condiciones climáticas sean óptimas el incendio se puede provocar igual. Sistema de alerta de incendio Desde el INTA Balcarce junto a la Asociación de Ingenieros Agrónomos local presentaron sistema para destacar los riesgos de incendios en cosecha. Este desarrollo muestra grados de peligrosidad en todo el territorio. Desde el INTA recomiendan detener la cosecha cuando el alerta muestra un índice alto o muy alto. Estos informes se publicarán de manera semanal a lo largo de la campaña 2018/2019. Origen Los incendios en las maquinarias datan del Siglo XX, pero en estas última década se vio un fuerte incremento. Una de las causas del aumento de estos casos es el uso de las cosechadoras axiales. Además ese riesgo aumentó por la gran eficiencia de la picadora de paja y desparramadoras de granza, mayor frecuencia de uso. El diseño de las máquinas actuales ubican el motor, radiadores y ventiladores en el sector trasero; y también lograron una mayor capacidad de trabajo que permitió alargar las jornadas. Qué pasa cuando ese fuego llega al rastrojo Durante la cosecha del cultivo se pueden desprender chispas que no solo provoquen el incendio de la maquinaria, sino que afecten el rastrojo o el cultivo seco. En este sentido cuando la superficie implantada es alcanzada por las llamas produce un importante deterioro en el suelo. Desde el INTA destacan que la primera consecuencia es la pérdida de materia orgánica, que es responsable de la estructura de la tierra. Además los grandes poros se ven destruidos, disminuyendo el movimiento del agua y la aireación del suelo. Por su parte el fuego genera la pérdida de agua en los primeros 20 centímetros y las cenizas tapan los poros que provocan escorrentía superficial en las primeras lluvias. Estas consecuencias se ven reflejadas en el rendimiento que según evaluaciones del INTA, durante años posteriores el rinde se redujo un 40 por ciento. Autor: Rodrigo Bonazzola Agrofy News Primicias Rurales
Nueva Denominación de Origen: «Dulce de Membrillo Rubio de San Juan»

Nueva Denominación de Origen: «Dulce de Membrillo Rubio de San Juan»

Buenos Aires, 18 octubre (PR/18) — La Secretaría de Agroindustria de la Nación informó que este miércoles se publicó en el Boletín Oficial la Resolución N°14/2018, que reconoce la Denominación de Origen (DO) Dulce de Membrillo Rubio de San Juan, un producto que forma parte de la tradición culinaria local, cuyas características provienen de la calidad particular de los frutos y del proceso de elaboración.

¨Estas herramientas constituyen el agregado de valor para nuestras economías regionales y así poder proyectarlas al mundo. Es un importante reconocimiento al trabajo de productores y elaboradores ¨, señaló el Secretario de Gobierno, Luis Miguel Etchevehere al destacar la iniciativa de la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía, que distingue con este Sello, que brinda protección legal y registro, la calidad vinculada con el origen geográfico del producto, ofreciendo al consumidor una mejor información sobre los elementos que influyen en su diferenciación.

Cabe señalar que el Dulce de Membrillo Rubio de San Juan es elaborado por:

-Agroindustrias. Entre de 10 a 12 empresas, mayormente familiares, pequeñas y medianas, que procesan dulce de membrillo y lo colocan en el mercado local y nacional.

-Grupos cooperativos y precooperativos existentes, principalmente integrados por mujeres («Las dulceras») que fabrican distintas clases, y entre ellos, el de membrillo, para comercializar a través de sus organizaciones (Fecoagro cuenta con más de 10 grupos, con 6 a 10 integrantes cada uno).

-Escuelas Agrotécnicas de la Provincia. En 12 establecimientos educativos de gestión pública y 2 de gestión privada, en la mayoría se elaboran pulpa y dulce. Se enseña a los alumnos el cultivo, cosecha y procesamiento, lo que constituye una vía fundamental de trasmisión de saberes y técnicas de fabricación. También lo realizan otros establecimientos educativos.

-Microemprendimientos artesanales. Productores familiares, que comercializan en ferias, o proveen sus excedentes al vecindario.

El reconocimiento que representa contar con una Denominación de Origen (DO) otorga presencia y visibilidad al Dulce de Membrillo Rubio de San Juan y por ende agrega valor a la producción del fruto en una provincia que posee el 15% de la superficie cultivada en todo el país; y que comercializa a granel aproximadamente un 85% de la producción hacia grandes industrias situadas fuera de la provincia.

San Juan tiene una importante producción de membrillos que poseen elevado contenido de pectina (sustancia que contribuye a eliminar los residuos y toxinas del organismo) debido a su alta heliofanía, esto es, el tiempo que su territorio, y por ende sus cultivos, reciben la radiación solar directa.

Los membrillos son cultivados en distintos oasis productivos de la provincia. Para elaborar el dulce solo se utiliza pulpa de membrillo y azúcar, sin agregados de gelificantes o colorantes. Sus características distintivas son color rubio claro y uniforme con distintas tonalidades hacia el amarillo /naranja, castaño rojizo. Posee aroma y sabor a membrillo intenso, textura suave, firme y tierna a la vez, mientras que su destacada granulometría, hace percibir las células pétreas, como si se estuviera saboreando una dulce arenilla.

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Modernos insecticidas con persistencia y cuidado de la fauna benéfica

Modernos insecticidas con persistencia y cuidado de la fauna benéfica

 
    Buenos Aires, 5 julio (PR/18) — En el marco de la edición número 14 del Encuentro de Monitoreo y Manejo de Plagas Enfermedades y Malezas, que se llevó a cabo el 11 y 12 de Junio en Córdoba, FMC presentó su vasto portfolio de herramientas para programas de manejo de insectos en cultivos Bt; se destacaron novedades en el uso de su principal producto de este segmento, Coragen®. 
En tal presentación, el Ing. Agr. Jorge Morre, gerente de Investigación de FMC, destacó el encaje del portfolio de insecticidas de FMC tanto en maíz como en soja con protección genética para insectos. Asimismo, destacó los nuevos usos de Coragen® para control de Barrenador del Tallo -Diatraea- en Maíz, y en soja para Spodoptera cosmioides, Spodoptera eridania y Helicoverpa armígera. 
En el mismo encuentro entrevistamos al Ing. Agr. Daniel Igarzábal, quien trató de establecer las causas por las que las orugas o isocas defoliadoras no estuvieron presentes en las últimas campañas. Entre estas causas menciona la importancia en la adopción de insecticidas que combinan gran contundencia y persistencia en la protección del cultivo y bajo impacto para los benéficos (selectividad). Igarzábal señala al clorantraniliprole -el ingrediente activo de Coragen®- como uno de los principales productos de este grupo y el de mayor adopción.
 
Ingeniero Igarzábal, ¿Cómo fue la evolución del control de orugas o isocas en el cultivo de soja en los últimos tiempos?
“En los últimos años los productores y técnicos argentinos han cambiado radicalmente sus decisiones de control de insectos. Cuando hasta hace menos de cinco años la receta repetida era el control con cipermetrina y clorpirifos en más del 70% de los casos, hoy en día ese uso se ve claramente minimizado. Se refleja en la caída de las ventas anuales de estos productos, pero se observa también en el aumento de otros activos y en algunas consecuencias beneficiosas para el ambiente y a la producción. “
 
Sin embargo, las orugas se seguían controlando, ¿cuál fue el cambio en la elección de productos?
“Tanto los fosforados (clorpirifos) como los piretroides (cipermetrina y varios otros) son típicamente de volteo, es decir, hacen el control sobre la población actual de insectos y duran no más de 4 o 5 días en cuanto a su persistencia o actividad insecticida. Si a los 7 días hay una re-infestación se deberá volver a aplicar, y muchos productores al no hacerlo pierden rendimiento. Además las re-infestaciones son más agresivas, ya que estos productos afectan también a los controladores biológicos (otros insectos que se alimentan de la plaga) que no están ya presentes cuando ocurren nuevas infestaciones. Este tipo de productos ha sido paulatinamente reemplazado por otros, que tienen mecanismos de acción diferentes y son selectivos, es decir, solo controlan los insectos plaga, respetando los controladores biológicos. Estos nuevas materias activas para el manejo de plagas tienen además una característica común, logran mayor persistencia, es decir, permanecen activas en el cultivo de soja por mucho más tiempo, actuando también sobre posibles re-infestaciones”
 
¿Cuáles son estos productos?, ¿El costo es el mismo o similar a los que reemplazaron?
“En primer lugar estas nuevas moléculas son principalmente de ingestión, o sea, el insecto debe alimentarse de las hojas tratadas para ser controlado. Por otro lado los controladores biológicos de la plaga (predatores y parasitoides) no se alimentan de vegetales, por lo tanto no son afectados. A este fenómeno se denomina selectividad. Destacaría 3 grupos de drogas distintas con esta característica: 1) Las diamidas o bisamidas, 2) Las spinosinas y 3) Los ecdisoides. En el primer grupo se destaca el clorantraniliprole, tal vez el de mayor adopción por parte de los productores, que es un insecticida que afecta la parte muscular del insecto a partir de la inducción a liberar el calcio aceleradamente e interrumpir los procesos biológicos. Las spinosinas son derivados biológicos por destilación de un microrganismo bacteriano, que si bien afectan el sistema nervioso de los insectos, poseen selectividad sobre benéficos. El último grupo es de los llamados reguladores de crecimiento, que afectan la muda o cambio de pelecho del insecto impidiéndole continuar su ciclo, en realidad acelerando este proceso cuando aún no está preparado para el cambio de su tegumento. “
“El costo de estos productos es superior a los usados anteriormente, pero al ser más persistentes y asegurar mayor tiempo de protección, los beneficios son similares ya que con otros productos habría que hacer más de una aplicación para lograr los mismos resultados, esto sin contabilizar el beneficio ambiental de preservar los insectos benéficos, que le pueden dar una duración extra a este tipo de productos”.
 
Sin embargo todavía hay una cierta reticencia a usar estos productos solos y se usar en mezclas con los productos que Ud. mencionó primeramente. 
“Es cierto. Aún queda esa idiosincrasia técnica de querer ver al insecto muerto después que se produce la aplicación, o sea, hay una nostalgia del volteo. Estos nuevos insecticidas son de acción más lenta y tardan un par de día en observarse los resultados. Entonces muchos técnicos y productores eligen mezclarlos, para tener volteo y persistencia a la vez. Esto no me parece acertado, ya que perdemos la selectividad respecto a los controles biológicos.”
 
¿La mezcla de productos produce resistencia?
“En realidad este fenómeno de la resistencia, del cual mucho se habla y se trabaja hoy en día sobre malezas y herbicidas, tarde o temprano llegará a los insectos afectando a los insecticidas. Es que cuando una acción, en este caso un insecticida, se repite sobre un mismo organismo muchas veces, se generan individuos capaces de bloquear este efecto, los que al reproducirse, hacen que el producto no tenga efecto. Las mezclas tienen la desventaja de poder producir resistencia cruzada, es decir, a ambas drogas. Pero repetir un mismo principio activo, mezclado o no induce la aparición de insectos tolerantes y luego resistentes. Por eso es una gran oportunidad para el manejo de plagas la co-existencia de varias drogas selectivas y persistentes, ya que la rotación de diferentes mecanismos de acción, como lo tienen los tres grupos mencionados, es la base del manejo y prevención de la resistencia”.
 
¿Son estos productos la causa por la que no hubo orugas o isocas en el cultivo de soja en las últimas campañas?
“Nunca hay una sola causa. La principal es la climática. Dos años seguidos con altas precipitaciones, deprimen las poblaciones de polillas y pupas, que son parte del ciclo de estas plagas. Suelos húmedos y anegados hacen que la emergencia de adultos a partir de las pupas sea menor, pero también las tormentas convectivas del último verano han colaborado en esto. Otra causa es la adopción de sojas con genes de resistencia. Más de 90% en el Norte y hasta el 50% de la soja plantada en el centro del país es Bt. Una polilla (madre de las orugas que se alimentaran de la soja) que pone huevos en una planta Bt no tiene posibilidades de prosperar en cuanto a la supervivencia de la larva. También entonces colabora con la depresión de la población. Y los productos selectivos, al promover el control biológico también colaboran en la expresión de este fenómeno de bajas poblaciones de orugas defoliadoras en soja. En nuestros monitoreos del norte de Córdoba es notable el incremento de predatores como arañas en todos los lotes.”
 
“¿Debemos olvidarnos de las orugas defoliando la soja?”
“De ninguna manera. Primero porque hay orugas que no estuvieron ausentes, al ser tolerantes a Bt, como las Spodoptera, y hubo sojas Bt con gran defoliación. Por otro lado las condiciones climáticas han cambiado. Un solo factor no va a ser tan influyente en la expresión de poblaciones de orugas defoliadoras en soja. El fenómeno de ausencia en las campañas anteriores solo se explica cuando las causas antes citadas se dan conjuntamente. Por eso creo que en esta campaña las orugas van a volver a colonizar los lotes de soja en argentina, al menos mucho más que en campañas anteriores”.
 
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Primicias Rurales
Solicitada FMC Química S.A.

Solicitada FMC Química S.A.

FMC QUÍMICA S.A. informa a sus clientes que, recientemente, se han detectado en las Provincias de Córdoba, Rio Negro, Santa Fe y Salta, la existencia de insecticida agrícola marca “CORAGEN” propiedad de FMC QUÍMICA S.A. adulterados en su composición química, envases e información contenida en sus etiquetas. Los productos “CORAGEN” falsificados han sido identificados con los lotes ENE111PN023, MAR16RZ021, AGO16RZ028 y AGO16R2028. Estos lotes no corresponden a productos legítimos y originales marca “CORAGEN”, encontrándose FMC QUIMICA S.A. absolutamente ajeno a su producción, control de calidad, distribución y/o comercialización.
Solicitamos a los adquirentes de productos “CORAGEN” correspondientes a los lotes anteriormente indicados que, previo a cualquier uso de estos, se comuniquen al número telefónico (011) 5984-3700 o por mail a contacto@fmc.com  donde se les bridará asesoramiento técnico y comercial adecuado a fin de evitar futuros engaños y eventuales perjuicios que su uso pueda causar.
Asimismo, solicitamos que se contacten, por este mismo medio, ante cualquier sospecha de que el producto “CORAGEN” adquirido (particularmente en las zonas indicadas) no sea original, a fin de poder constatar su autenticidad.
Les recordamos a todos nuestros distribuidores de adquirir siempre nuestros productos directamente de FMC QUÍMICA S.A. y, a los clientes finales, adquirir nuestros productos de Distribuidores Oficiales Autorizados de FMC QUÍMICA S.A., cuyo listado puede consultarse al número telefónico indicado.
Por último, comunicamos a nuestros distribuidores y clientes finales que FMC QUIIMICA S.A. tomará todas las medidas necesarias a fin de informar a las autoridades competentes de la existencia de estos lotes de productos “CORAGEN” falsificados, intentar identificar a los responsables de este delito y combatir la falsificación de sus productos.
Sebastian Camba
Gerente de Marketing FMC QUIMICA – CONO SUR
Soluciones en la palma de la mano

Soluciones en la palma de la mano

   Buenos Aires, 19 marzo (PR/18) — Mientras FMC afianza su liderazgo entre las principales compañías dedicadas a la protección de cultivos, ingresa a nivel de trabajo en el lote con los productores, de la mano de una aplicación móvil útil que brinda soluciones a medida.
FMC Agricultural Solutions se ha convertido en líder global en protección de cultivos. La compañía se posiciona entre las 5 principales marcas que brindan soluciones para los manejos integrados de la agricultura moderna, potenciada esta realidad desde que adquirió el paquete de productos de Dupont que le permitió afianzarse en la oferta de herbicidas e insecticidas, además de brindarle la oportunidad de expandir sus canales de venta.
A nivel local, los productores y distribuidores tendrán acceso al más completo portafolio de soluciones con productos que ya son conocidos en el país y se están sumando nuevos profesionales, a los 70 que ya tiene la compañía, para profundizar el servicio técnico a campo y desarrollar soluciones a medida para los agricultores de la Argentina.
En sintonía con la demanda de los productores, FMC se adapta con versatilidad ofreciendo en un sólo click, todo su porfolio de tecnología y el acceso a la información técnica a nivel de lote en una aplicación digital App FMC ARGENTINA, la cual fue desarrollada especialmente para nuestro país y está disponible para su descarga gratuita en Play Store y App Store. La App permite acceder con mayor rapidez y comodidad a información útil a nivel de lote, encontrando desde las condiciones climáticas y un pronóstico extendido hasta recomendaciones de Buenas Prácticas y todo el Porfolio de Herbicidas, Insecticidas, Fungicidas y soluciones específicas de la marca.
Esta aplicación está en sintonía con nuestra pág. Web: www.fmcargentina.com.ar, la misma se actualiza a diario y no solo podrás encontrar información de nuestras soluciones sino también: informes técnicos, nuestra red comercial y técnica, jornadas de capacitación y mucho más. Además, los usuarios pueden hacer consultas que serán evacuadas por profesionales.
La App permite acceder con mayor rapidez y comodidad a información útil a nivel de lote, desde las condiciones climáticas y un pronóstico extendido hasta recomendaciones de Buenas Prácticas y todo el Porfolio de herbicidas, insecticidas, fungicidas y soluciones específicas de la marca.
Con esta herramienta digital FMC Argentina focaliza toda su atención en los productores y da un paso más adelante para estar cada vez más cerca de ellos.
PRIMICIAS RURALES
Consorcios microbianos y bio-control equilibrado de plagas y enfermedades

Consorcios microbianos y bio-control equilibrado de plagas y enfermedades

Normalmente caemos en el error conceptual de creer que existen “bichos” malos y buenos y que sólo nos queda asumir la realidad tratando de rogar para que nuestros cultivos no tengan la “mala suerte” de que aparezca la plaga…  Pero la realidad dista bastante de todo esto: No existen hongos o insectos malos sino solamente hongos e insectos que se tornan dañinos para nuestros cultivos cuando se dan las condiciones predisponentes para un desarrollo descontrolado de algunos de ellos, lo que normalmente ocurre cuando eliminamos del ecosistema algunas especies de la cadena trófica o cuando le agregamos otras.  Vale decir que la plaga no existe per se sino que es consecuencia de desequilibrios.

Todos los seres vivos del planeta estamos (o estábamos…) en un equilibrio dinámico en el cual cada uno es un eslabón de una cadena alimenticia.  Por lo tanto es muy poco probable que, espontáneamente, alguno termine sobresaliendo del resto; sólo sucederá si esa cadena se rompe, situación que solemos generar frecuentemente los humanos sin ser conscientes de ello y luego confundiendo las consecuencias con los verdaderos motivos del hecho: Creemos que Verticillium sp o Xylella sp son el problema cuando en realidad son sólo la consecuencia del problema…  El verdadero problema está en el desequilibrio que generamos produciendo de la manera que lo hacemos; las plantas viven en una situación constante de stress, a lo que se le suma el stress de los eventos climáticos extremos como las heladas tardías o la humedad excesiva, entre otros.

Por lo tanto, hasta que no logremos producir de manera equilibrada, el stress seguirá, y con él las enfermedades…

¿Cómo se enferman las plantas?

Cada planta tiene puntos fuertes y débiles.  Cuando existe alguna perturbación del ecosistema debida a cualquier factor biótico o abiótico, la microbiota edáfica y la foliar, altamente sensibles a los cambios, se afectan, y con ello se produce una serie de efectos en cadena que terminan estresando al cultivo generando signos y síntomas justamente en las partes más débiles hasta que, sin no existe un corte del stress, se enferma.  O sea que la enfermedad es originada por un desorden microbiano que produjo una acumulación de stress.  Vale decir que cuanto menor sea ese stress, menor será la posibilidad de enfermarse.  Y si decimos que el stress es consecuencia de desequilibrios, la manera inteligente de evitar la enfermedad debería ser mantener el mayor equilibrio posible.  Traducido a la agricultura tradicional, sería, entre otras técnicas, usar especies y variedades (ecotipos) acordes al ecosistema geográfico, cultivar la cantidad de plantas por unidad de superficie y el área máxima que el sistema soporta sin producirle daño, usar fertilizantes a base de minerales naturales, usar pesticidas producidos con moléculas que generen el menor impacto ambiental posible pero sólo como excepción para situaciones extremas, buscar rindes que no generen degradación de los suelos,  no eliminar/quemar la hojarasca o rastrojos, no utilizar herbicidas o hacerlo sólo en casos particulares, roturar lo mínimo posible la tierra, rotar cultivos en los casos de plantaciones anuales, hacer intersiembras, etc.

 

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Pero el verdadero cambio debiera traducirse en hacer el mayor esfuerzo por lograr que los primeros 20 cm de suelo contengan en forma permanente la mayor biodiversidad posible, lo que lleva a una producción equilibrada, de una mejor relación costo-beneficio y de plantas menos propensas a plagas y enfermedades.

Poco se conoce de lo que pasa en una planta cuando el stress aumenta, y es que se incrementa peligrosamente el desdoblamiento de las proteínas en azúcares y aminoácidos, lo que atrae a insectos y hongos ya que estos no los pueden sintetizar (trofobiosis).  La planta utiliza esta estrategia para poder enviar los aminoácidos a solucionar los efectos del stress.  De más está decir el resultado de esta situación: formación de plagas y fungosis debido a que son muchas las plantas que están en stress al mismo tiempo, dándole a los insectos y hongos las condiciones ideales para su crecimiento desmedido.

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Otra de las consecuencias del exceso de stress es la alteración en la formación de fitoalexinas por parte de las plantas.  Las fitoalexinas son sustancias de defensa que fabrican para repeler o para controlar insectos, hongos y demás seres vivos que puedan dañarlas; incluso se podría incluir dentro de este concepto a ciertas sustancias alelopáticas que segrega la planta para evitar que otra planta competidora se desarrolle dentro de su área de acción.

Vale aclarar que hay dos niveles de stress: el eu-stress y el di-stress.  El primero es el stress “saludable”, el que nos mantiene alerta.  Pero cuando se supera el umbral, se transforma en di-stress, que es el dañino.

En conclusión, el stress excesivo, además de generar un enorme gasto de energía vegetal y una disminución en la fotosíntesis, crea las condiciones para la formación de plagas.  Pero lo más importante es comprender que para que una enfermedad se desarrolle hacen falta 3 elementos:

  1. Condiciones ambientales adversas
  2. Desequilibrio microbiano
  3. Planta estresada (no es suficiente con que esté presente la planta)

 

¿Qué significa hacer un bio-control natural y equilibrado de plagas y enfermedades?

Como el clima es uno de los factores de mayor impacto y uno de los que menos podemos manejar, deberíamos enfocarnos en generar la menor cantidad de stress posible al sistema para que cuando aparezca el evento, la planta esté lo mejor “parada” posible.  Para ello la naturaleza inventó muchas estrategias, pero la más clara y sencilla es la BIO-DIVERSIDAD.  “A medida que aumenta la bio-diversidad, los sistemas se hacen más estables”.  En este sentido el suelo y las hojas están repletos de seres microscópicos que trabajan mancomunadamente en verdaderos “consorcios” de muchas especies para que la planta reciba los nutrientes suficientes para vivir saludablemente y para que no existan “bichos” de más ni de menos.  Paralelamente ellos reciben de las plantas su recompensa y el sistema se vuelve simbiótico y equilibrado.

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Pero cuando eliminamos parte de ese consorcio microbiano por malas praxis, ya sea en las hojas o en el suelo, el di-stress se inicia porque le damos espacio a la aparición de grandes cantidades de algunos pocos que se tornan resistentes y dueños del lugar…   Es el típico caso del uso de los mal llamados productos “preventivos”, ya que, al contrario de lo esperado, son los que crean el ambiente favorable para la enfermedad porque sólo controlan a algunas especies y dejan el espacio a las que sobreviven al biocida creando un ambiente favorable para que crezcan otros en forma desmedida que antes estaban en equilibrio, con alta probabilidad de generar una patología.

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¿Cuál es el tratamiento que proponemos?

Nuestra propuesta es mantener la bio-diversidad a través de CONSORCIOS MICROBIANOS ESTABLES de cientos de especies diversas en suelos y en hojas, pero cuando las condiciones regionales son muy favorables para un determinado tipo de plaga o bien existe una infestación de determinados micro o macro-organismos, se recomienda un refuerzo con mix de BIOCONTROLADORES ESPECÍFICOS que se aplican en suelos y/o en follaje.

No hay que confundir consorcios microbianos con mixturas de microorganismos específicos que se agrupan para un fin determinado.  Los consorcios de los que hablamos son verdaderos equipos que se han formado naturalmente, por lo que contienen la cantidad y diversidad “adecuadas”, y son capaces de liderar un cambio hacia el equilibrio en el lugar donde se los ponga.

Lo primero que recomendamos es un análisis bio-orgánico del suelo en lugar de los análisis tradicionales (químicos y/o físicos) para poder diagnosticar correctamente el problema.

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Para ello recomendamos trabajar con imágenes satelitales especiales, cromatografías planas y metagenomas.

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  • Los bio-controladores microbianos son microorganismos que controlan naturalmente a otros microorganismos o a insectos que se hallan en una cantidad mayor a la adecuada para ese sistema.  Hay algunos que son específicos para una determinada plaga, aunque la mayoría de los bio-controladores son genéricos: controlan a muchas especies.  Por ejemplo, Trichoderma sp o Bacillus subtilis son microorganismos que controlan muchos tipos de hongos y bacterias.  El tema es que NO actúan solos para hacer su trabajo, y es por eso que utilizar una especie sola no es la manera correcta de controlar plagas.  Hay que trabajar con mixturas de “bichos”, lo que se ve altamente beneficiado cuando agregamos consorcios microbianos estabilizados.

Hay que tener mucho cuidado cuando se utilizan bio-controladores de una sola especie ya que pueden terminar siendo una nueva plaga para el sistema por la enorme cantidad de microorganismos iguales que ingresan por unidad de superficie.  Como ya se dijo, los ecosistemas funcionan cuando existe el equilibrio de fuerzas; si una especie domina por sobre las demás, se genera un desequilibrio que es perjudicial para todo el sistema suelo-planta.

Desarrollamos insumos compuestos por varias cepas y especies microbianas “a medida”.  Un ejemplo: La misma mixtura para Oidios podría llegar a servir para Peronospora sp, pero como son plagas que se desarrollan bajo condiciones opuestas: los Oidios con fresco y baja humedad y la Peronospora sp con calor y humedad, es que debemos aplicar en dos momentos diferentes, que sería operativamente similar a hacer varias aplicaciones de “preventivos”.

  • Por otro lado la mejor manera de evitar que algún “bicho malo” se pueda desarrollar en forma descontrolada es mantenerlos a raya con grandes consorcios microbianos estables aplicados en suelos y en hojas.  Esto mantiene un equilibrio natural donde no pueden prosperar las plagas fácilmente ya que, como se dijo, la enorme biodiversidad actúa ejerciendo un control natural.
  • Pero existe más de un motivo por el cual se producen desórdenes que provocan plagas, por ejemplo: aplicación de sustancias de síntesis química, eventos climáticos fuertes, falta de Oxígeno en suelo, exceso de salinidad, etc.  Todos ellos generan stress en las plantas.  Y este dato no es menor ya que, a ese stress se le suma el stress por el ataque de los patógenos, por lo que se crea un doble stress que NO se soluciona matando a la plaga solamente porque la planta sigue en stress una vez eliminado el “patógeno”.  La recomendación entonces es reducir el stress a través de una dosis de combinaciones de aminoácidos, bioles, sustancias húmicas y consorcios microbianos, entre otras sustancias naturales; por eso hablamos de un paquete tecnológico y no de un producto milagroso.  A toda costa el productor debe bajar el stress del cultivo para que no siga la planta susceptible a cualquier otra enfermedad (!).
  • Hay que tener en cuenta que en un primer año de tratamiento todavía no están los consorcios instalados en forma estable en hojas y suelos por lo que el sistema de defensas es muy frágil aún como para que no se agreguen bio-controladores aparte de los consorcios naturales.  A medida que avanza en años el tratamiento el sistema se va llenando de consorcios que van disminuyendo la posibilidad de descontroles microbianos y, por ende, de patologías.

La naturaleza contiene distintos tipos de microorganismos.  Como se mencionó, no existen los malos y los buenos sino sólo microorganismos con diferentes funciones; todos ellos esenciales dentro de la cadena trófica.  De todas formas, y a los fines didácticos, se podría decir que hay tres tipos de microorganismos: los que pueden afectar negativamente cultivos bajo ciertas condiciones, los que pueden afectar positivamente y los neutros.  Estos últimos ocupan la mayor proporción, y se inclinarán a “ayudar” a los positivos o a los negativos en función de los que ganen la contienda.  Es por eso que todos los microorganismos son importantes a la hora de reducir las posibilidades de generación de plagas y enfermedades.

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Fuente: engormix