La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que tiene la secretaria de la instancia, dialogó con los países sobre la importancia de la asistencia técnica, políticas públicas, y marcos normativos, entre otros temas.
Ciudad de Panamá, sábado 28 de junio (PR/25) – Priorizar estrategias de trabajo para la pesca y acuicultura en pequeña escala y artesanal, apoyar con asistencia técnica, e impulsar la movilización de recursos, fueron parte de las recomendaciones que hicieron los países al cierre de la XIX Reunión de la Comisión de Pesca en Pequeña Escala, Artesanal y Acuicultura para América Latina y el Caribe (COPPESAALC), celebrada en Ciudad de Panamá del 25 al 27 de junio.
45 delegados de 16 países debatieron sobre los desafíos y oportunidades que enfrentan los sistemas alimentarios acuáticos para contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional, la responsabilidad ambiental, la inclusión social, y el resguardo de los medios de vida y economías de las familias costeras y ribereñas.
En la instancia, Panamá fue designado como presidencia por tempore de la Comisión.
Según cifras 2023 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la región produce más de 15 millones de toneladas de productos pesqueros al año, y la acuicultura presenta un crecimiento sostenido del 7,7% desde el año 2000, lo que ofrece una oportunidad concreta para ampliar su contribución a al desarrollo sostenible de la región.
“Los alimentos acuáticos son clave para erradicar el hambre. En un mundo que aún enfrenta grandes desigualdades, los alimentos acuáticos son parte de la solución porque alimentan. Mientras el consumo per cápita mundial alcanza los 20,7 kg por año, en nuestra región apenas supera los 11 kg. Esto significa que hay espacio —y necesidad— de crecer”, señaló Javier Villanueva, Oficial Principal de pesca y Acuicultura de la FAO para América Latina y el Caribe.
Además, Javier Villanueva destacó que cuando se practican de forma sostenible, la pesca y la acuicultura generan menor impacto ambiental que otros sistemas de producción. “Más de 85 millones de personas en América Latina y el Caribe dependen de la pesca y la acuicultura. Este sector puede convertirse en una fuente real de oportunidades económicas para miles de familias”, dijo.
La FAO subrayó la urgencia de seguir promoviendo la Transformación Azul, una visión integral que busca maximizar la contribución de los sistemas acuáticos sostenibles a dietas saludables, al bienestar de las comunidades costeras y rurales, y a su gestión responsable, mediante líneas programáticas que fomenten la innovación y la diversificación productiva.
También reiteró su compromiso de trabajar junto a los países miembros de la Comisión para fortalecer capacidades, políticas públicas e inversiones, ampliar la cooperación y protección social, incorporar la variable climática en las perspectivas de trabajo, y continuar asistiendo a los países en el establecimiento de legislaciones, políticas y planes nacionales.
Los países participantes solicitaron apoyo para seguir ajustando temáticas como la iniciativa de los Puertos Azules (que promueve la transformación de las zonas marinas y costeras en áreas social, económica y ambientalmente sostenible), gestión del riesgo de desastres y el rol de las mujeres en la pesca y acuicultura, con miras a las necesidades nacionales.
El encuentro reforzó los compromisos discutidos en el marco de la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, celebrada del 9 al 13 de junio, donde la FAO reafirmó la urgencia de hacer un uso sostenible del océano como fuente vital de alimento, empleo y bienestar para millones de personas.
Taller de directrices de la acuicultura sostenible
La reunión de la COPPESAALC fue antecedida en ciudad de Panamá, los días 23 y 24 de junio, por el taller regional sobre la promoción de las Directrices para la Acuicultura Sostenible (DAS), donde se destacó la necesidad urgente de que los países analicen el estado actual de la acuicultura y alineen sus políticas y marcos de gobernanza con los principios de las DAS, mediante estrategias adaptadas a las necesidades nacionales.
Senasa certificó el cumplimiento de los requisitos sanitarios del envío -proveniente de Chaco- destinado a una prueba en restaurantes de Los Ángeles.
Buenos Aires, lunes 23 junio (PR/25) — El Senasa certificó la primera exportación de carne de pacú de criadero por avión desde Rosario, provincia de Santa Fe, con destino a Los Ángeles, Estados Unidos, para promocionarla entre comensales de restaurantes de la ciudad californiana.
El envío -proveniente de un establecimiento habilitado por el Senasa, ubicado en Puerto Las Palmas, provincia de Chaco– partió del aeropuerto Internacional “Islas Malvinas” de Rosario, con la certificación sanitaria del organismo nacional permitiendo al productor ahorrar costos y tiempo.
Previamente, en el establecimiento elaborador, un equipo técnico del Centro Regional Chaco-Formosa del Senasa fiscalizó el cumplimiento de los requisitos sanitarios y de inocuidad establecidos por el país de destino. Ya en Rosario, personal de certificaciones del organismo nacional -con la colaboración de actores privados y personal de aeropuerto- verificó el acondicionamiento de la mercadería y emitió el certificado correspondiente que acompaña toda exportación.
En lo que va de 2025 el Senasa certificó la exportación a Estados Unidos de 13 mil toneladas de productos de la pesca.
El objetivo del proyecto fue valorizar un subproducto. Especialistas del INTI trabajaron en el desarrollo de productos alimenticios para la empresa Hreñuk S.A. (Rosamonte), con el propósito de sumar valor agregado a recortes de la especie pacú, que hasta el momento no tenían aprovechamiento industrial.
Buenos Aires, 9 de mayo (PR/25) .- La acuicultura, o cultivo de organismos acuáticos, ha adquirido importancia en la producción mundial de alimentos. En Argentina, este sector no solo promueve alimentos ricos en proteínas, sino que se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo económico, la generación de empleo y la seguridad alimentaria. En especial, el cultivo del pacú, una especie de gran relevancia para la acuicultura del país, ha obtenido reconocimiento mundial gracias a su carne exquisita y su veloz crecimiento.
En este contexto, la empresa Hreñuk S.A. se puso en contacto con el INTI con el objetivo de agregar valor a su producción de pacú, que hasta el momento consistía en la producción y comercialización de ejemplares congelados, tanto enteros como despinados. La firma es una de las principales productoras de pacú del país y cuenta con un centro de cultivo y una planta de procesamiento en la localidad de Apóstoles, en la provincia de Misiones.
“El objetivo del proyecto fue valorizar un subproducto de la producción que, debido a su alto contenido de espinas, no es apto para consumo directo. La meta fue transformarlo en alimentos atractivos y de calidad”, explicó la ingeniera Marisa Villian, responsable del proyecto y que forma parte del Departamento de Tecnología de Procesos y Servicios del INTI en Mar del Plata.
A partir de materia prima provista por Hreñuk S.A., se elaboraron preformados de pacú en dos presentaciones: una versión desnuda y otra rebozada y prefrita, utilizando ingredientes de fácil adquisición. Estos productos fueron evaluados y aprobados por su sabor, textura y apariencia general.
Además, se diseñó la línea de producción para los productos desarrollados, teniendo en cuenta su compatibilidad con el espacio disponible en la planta frigorífica de la empresa. Este diseño comprende el detalle del equipamiento necesario, las especificaciones técnicas, el lay out de la línea, los flujos de trabajo, presupuestos y alternativas de proveedores para los diferentes equipos y herramientas auxiliares. La línea abarca todas las etapas de producción, desde el triturado de la materia prima hasta el envasado final, incluyendo mezclado, formado, rebozado, prefritado y congelado.
Con este desarrollo, Hreñuk S.A. no solo amplía su cartera de productos, sino que también da un paso estratégico hacia una producción más eficiente y sustentable, añadiendo valor agregado a su producción de origen.
El INTI continúa brindando apoyo a las empresas argentinas en el desarrollo de soluciones tecnológicas destinadas a potenciar la industria nacional, fortalecer las economías regionales y transformar recursos genuinos en productos de alta calidad.
La periodista española Leonor Suárez de la Radiotelevisión del Principado de Asturias se alza con el galardón patrocinado por el FIDA
Perugia (Italia), domingo 13 de abril (PR/25)- Una historia cautivadora que captura las dificultades del día a día y la resiliencia de dos pescadores artesanales de Groenlandia ha recibido este sábado el premio ‘Voces Rurales’ de periodismo móvil, patrocinado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), en los Mobile Journalism Awards.
Leonor Suárez, periodista española de la Radiotelevisión del Principado de Asturias (RTPA), es la galardona por la producción, filmado y edición de su reportaje Pesca entre icebergs.
La pieza de Suárez aborda las dificultades que enfrentan los pescadores de Uummannaq, una isla groenlandesa de apenas 1 400 habitantes, 700 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. Suárez ofrece una mirada íntima a la vida del Ártico, un territorio que escenifica como ningún otro el cambio de orden mundial impulsado por la nueva realidad climática.
«Últimamente Groenlandia se ha convertido en foco de atención por las ambiciones estadounidenses sobre la isla. Pero más allá de la geopolítica y de los intereses económicos, hay un territorio donde la escasa población humana convive con un entorno natural de extrema belleza, un lugar que es vital proteger para mitigar los efectos del cambio climático», dijo Suárez, que recogió su premio en el marco del Festival Internacional de Periodismo de Perugia.
«Las historias más emocionantes, y a menudo las más interesantes, nacen cuando nos dejamos llevar por la curiosidad. Quería saber cómo vive la población ribereña de un mar que en invierno se hiela y por el que transitan, en verano, miles de icebergs. Así que bajé al puerto y pregunté a los propietarios de una minúscula lancha si podía acompañarlos en su jornada de trabajo”, añadió Suárez.
El resultado es un retrato del día a día de dos pescadores artesanales que enfrentan, de manera creciente, los efectos del cambio climático en el Ártico. A medida que las grandes reservas de hidrocarburos, el control marítimo y militar, transporte, pesca o turismo se tornan cada vez más accesibles en el Ártico, la población costera rural—incluidos sus Pueblos Indígenas— vislumbra crecientes dificultades para mantener su estilo de vida tradicional. La pérdida de hielo, el calentamiento de las aguas y el tiempo impredecible amenazan su capacidad para desplazarse y practicar sus métodos de pesca tradicionales.
La periodista asturiana también se alzó con el premio de la categoría específica ‘Periodismo móvil’, por su pieza Desahuciados del cielo, un reportaje sobre la crisis de la vivienda en una zona rural de Argentina.
IFAD, patrocinador del premio Voces Rurales
El premio Voces Rurales pone el foco en las comunidades rurales y su entorno, con el teléfono móvil como herramienta de fácil acceso para que las personas compartan sus historias. Esta categoría reconoce el poder del periodismo móvil para visibilizar las historias y problemáticas de la casi mitad de la población mundial que vive en zonas rurales.
“Nos enorgullece apoyar una iniciativa que amplifica las voces de los rincones más remotos del mundo, justamente donde el FIDA trabaja para marcar la diferencia, y que se alinea con nuestro compromiso con soluciones digitales como las remesas móviles en comunidades rurales”, añadió Michelle Porter, Productora de vídeo sénior del IFAD.
El periodismo móvil ayuda a derribar las barreras que pueden suponer el acceso a un equipo profesional costoso y poco práctico en zonas remotas. Los #MojoAwards promueven la innovación en la narración de historias, dando voz a nuevos talentos del audiovisual. Con iniciativas como esta, el FIDA reafirma su compromiso con una comunicación inclusiva, centrada en las personas y al servicio del desarrollo rural sostenible.
Leonor Suárez es una periodista española, especializada en reportajes de largo formato y documentales. En su tiempo libre, le apasiona viajar por el mundo y contar las historias que encuentra en el camino, relatos que ayudan a entender mejor nuestro mundo. Con su teléfono móvil ha filmado, editado y producido una serie web para televisión y varios documentales.
Esta crisis en el sector pesquero es preocupante porque es un gran «generador» de divisas para el país.
Buenos Aires, lunes 31 marzo (PR/25) — El presidente de la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPECA), Eduardo Boiero, advirtió sobre la grave situación que atraviesa el sector pesquero, especialmente la pesca de langostino, debido a la combinación de altos costos de producción y la caída de los precios internacionales.
En declaraciones a Radio Rivadavia, Boiero explicó que el sector pesquero es un importante generador de divisas para el país, siendo el octavo complejo exportador de Argentina. Sin embargo, al igual que otros sectores exportadores, enfrenta el problema del «costo argentino», que encarece la producción y dificulta la competencia en los mercados internacionales.
Eduardo Boiero, presidente de CAPECA
Fotografía: Agencia Noticias Argentinas /RRSS
En el caso particular del langostino, una de las principales especies que captura la cámara que preside, la situación se agrava por la fuerte competencia del camarón de cultivo, que ha provocado una caída en los precios internacionales. «Este producto, que antiguamente valía arriba de 10 dólares el kilo, hoy vale menos de 6», señaló Boiero.
Esta situación ha llevado a que las empresas pesqueras decidan no sacar sus barcos a pescar, a pesar de que la temporada de pesca de langostino ya comenzó en aguas nacionales. «Si bien están los langostinos, están las empresas, están los tripulantes, están los barcos, no se está pescando», advirtió Boiero, lo que tendrá un impacto negativo en la generación de divisas, los salarios y las exportaciones.
El presidente de CAPECA señaló que el principal problema radica en los altos costos laborales a bordo de los barcos, sumado a las retenciones a las exportaciones que cobra el gobierno. «Hemos pedido a ver si se pueden quitar, ya que como le quitaron a otras economías regionales…», expresó.
El sector pesquero, al ser una economía netamente regional, tiene un alto impacto en ciudades como Santa Cruz, Chubut y Buenos Aires, donde se desarrolla la actividad. La paralización de la pesca de langostino afectará gravemente a estas regiones.
Boiero informó que están manteniendo conversaciones con los gremios para modificar los convenios colectivos de trabajo, que datan de una época en que el precio del langostino era mucho más alto. «Estamos tratando de llegar a un acuerdo con los gremios para poder hacer viable una operación que si no, no va a haber», afirmó.
El empresario también señaló que la inflación en dólares y el aumento del Derecho Único de Extracción (DUE) han contribuido a la pérdida de competitividad del sector. «Estamos viendo con el gobierno, por el lado del gobierno el tema de retenciones, inclusive en el 2024, principio del 2025 nos subieron el valor de lo que se paga por lo que se pesca, que se llama Derecho Unido a la Tracción, eso lo aumentaron a más del doble», reclamó Boiero.
Por el momento, el diálogo con el Gobierno se está llevando a cabo a través de los secretarios de pesca, sin que se haya concretado una mesa tripartita con los gremios.
La situación de la pesca en Argentina atraviesa una crisis sin precedentes, que afecta tanto a los empresarios como a los trabajadores del sector. Raúl “Tato” Cereseto, empresario pesquero e investigador, compartió en una entrevista en Infobae en Vivo su visión sobre los graves problemas económicos que enfrentan las empresas pesqueras. Según Cereseto, el sector está siendo golpeado por una combinación de factores económicos y fiscales que están llevando a una paralización de la actividad pesquera en gran parte del país.
Buenos Aires, miércoles 26 marzo (PR/25) — Los problemas más graves que enfrenta el sector pesquero es la brecha entre el costo de producción y el precio de venta del pescado. Según Raúl Cereseto, actualmente un barco pesquero debe afrontar costos de producción superiores a los ingresos por la venta del producto. “Hoy estamos hablando de la flota taponera, la flota congeladora. Un barco cuesta más caro, no recuperas pagando sueldos, genera pérdidas. Es un negocio que no da”, explicó el empresario. Según su relato, los costos de producción rondan los 6.700 dólares por tonelada, mientras que el precio de venta del langostino, por ejemplo, se encuentra entre los 5.700 y 6.000 dólares. Esta diferencia hace inviable la actividad, con muchos barcos imposibilitados de salir a pescar debido a que no logran cubrir sus costos operativos.
Cereseto destacó que, pese a que el caladero está saludable y hay una gran oferta de pesca, el aumento de los costos estructurales dificulta la competitividad del sector. Aseguró que, en este contexto, las empresas pesqueras no pueden salir a pescar, lo que resulta en una paralización de la flota pesquera. “Hoy no se puede salir a pescar, esa es la realidad. Pero ya lo sabíamos”, comentó Cereseto. La crisis afecta no solo a los empresarios, sino también a los trabajadores del sector. El empresario detalló que la flota congeladora emplea a más de 2.900 personas, pero debido a la falta de actividad, muchos de estos trabajadores están hoy sin empleo. “No están saliendo barcos”, remarcó.
Raúl “Tato” Cereseto, empresario pesquero e investigador
El impacto de los derechos de exportación y los impuestos
Otro tema fundamental que Cereseto abordó fue el impacto de los derechos de exportación y el impuesto a las ganancias en la actividad pesquera. El empresario explicó que el gobierno nacional no ha tomado medidas para aliviar la carga fiscal que sufren las empresas pesqueras, lo que ha complicado aún más la situación económica del sector. “Los derechos de exportación van del 1% al 9% directo sobre el precio de venta. En el caso del langostino congelado, el derecho de exportación es del 6%”, señaló Cereseto. Estos impuestos afectan directamente la rentabilidad de las empresas, sobre todo en un contexto de precios internacionales a la baja.
Además, Cereseto hizo referencia al aumento de los impuestos a las ganancias para el personal embarcado, una medida que, según él, ha tenido consecuencias muy negativas para el sector. “Antes, el 46% de los derechos de impuesto a las ganancias para el personal embarcado estaba exento, pero este gobierno lo eliminó. Esto significa que, si el impuesto determinado para un trabajador embarcado era de 5 millones de pesos, ahora ese trabajador debe pagar 5 millones completos, en lugar de 2.600.000 pesos como sucedía anteriormente”, explicó el empresario. Esta medida, junto con los derechos de exportación, genera un ambiente de gran presión económica para las empresas pesqueras, lo que las lleva a una reducción en la actividad.
La discusión salarial y la tensión con los trabajadores
La relación entre empresarios y trabajadores también se ha visto afectada por esta crisis económica. Cereseto indicó que las negociaciones salariales se han vuelto tensas debido a que las empresas no pueden pagar los salarios establecidos en los convenios colectivos de trabajo, que datan de hace más de 30 años. “Lo cierto es que las remuneraciones están bien pagas, pero el negocio ya no da. Las condiciones del mercado han cambiado, y los convenios no se adaptan a esta nueva realidad. El langostino, por ejemplo, se vendía a 12 dólares el kilo y hoy se vende a 6 dólares el kilo”, expresó el empresario. Esta situación ha generado un conflicto entre las partes, con algunas flotas proponiendo una rebaja del 30% sobre los convenios colectivos, algo que los gremios rechazan de manera tajante.
Cereseto aclaró que esta tensión entre la patronal y los trabajadores no es deseada, pero se ha generado por la falta de medidas paliativas por parte del gobierno. “Nosotros ya veníamos advirtiendo desde hace más de un año sobre los problemas que se iban a generar. Pedimos que se revisaran los derechos de exportación, pero no obtuvimos respuesta”, comentó el empresario. La falta de atención a estas demandas y la negativa del gobierno a revisar las políticas fiscales ha provocado un atraso económico que hoy afecta tanto a los empresarios como a los trabajadores del sector pesquero.
El impacto de la pesca ilegal y la competencia desleal
Finalmente, Cereseto se refirió a otro factor que agrava la situación de la pesca en Argentina: la competencia desleal proveniente de la pesca ilegal, particularmente de la flota de la Milla 201. El empresario explicó que esta flota opera en aguas internacionales, sin los controles que exige la legislación argentina, lo que genera una competencia desleal para las flotas pesqueras legales. “No es que sea pesca ilegal, pero es pesca no declarada y no reglamentada. Están pescando las mismas especies que nosotros, compitiendo con condiciones desiguales”, afirmó Cereseto. Esta situación perjudica tanto a los mercados internacionales como a los mercados internos, ya que la pesca ilegal desploma los precios, afectando directamente las ganancias de las empresas pesqueras argentinas.
Cereseto también destacó que la falta de control de esta flota ilegal se ha convertido en uno de los grandes obstáculos para la recuperación del sector. “El mercado internacional se ve afectado por esta competencia desleal. La pesca ilegal accede al mismo recurso que nosotros, pero sin ninguna de las restricciones que aplican las empresas legales. Esto derrumba el mercado y genera grandes pérdidas”, agregó.
La situación de la pesca en Argentina atraviesa una crisis sin precedentes, que afecta tanto a los empresarios como a los trabajadores del sector. Raúl “Tato” Cereseto, empresario pesquero e investigador, compartió en una entrevista en Infobae en Vivo su visión sobre los graves problemas económicos que enfrentan las empresas pesqueras. Según Cereseto, el sector está siendo golpeado por una combinación de factores económicos y fiscales que están llevando a una paralización de la actividad pesquera en gran parte del país.
Crisis de precios y costos productivos insostenibles
Uno de los problemas más graves que enfrenta el sector pesquero es la brecha entre el costo de producción y el precio de venta del pescado. Según Cereseto, actualmente un barco pesquero debe afrontar costos de producción superiores a los ingresos por la venta del producto. “Hoy estamos hablando de la flota taponera, la flota congeladora. Un barco cuesta más caro, no recuperas pagando sueldos, genera pérdidas. Es un negocio que no da”, explicó el empresario. Según su relato, los costos de producción rondan los 6.700 dólares por tonelada, mientras que el precio de venta del langostino, por ejemplo, se encuentra entre los 5.700 y 6.000 dólares. Esta diferencia hace inviable la actividad, con muchos barcos imposibilitados de salir a pescar debido a que no logran cubrir sus costos operativos.
Cereseto destacó que, pese a que el caladero está saludable y hay una gran oferta de pesca, el aumento de los costos estructurales dificulta la competitividad del sector. Aseguró que, en este contexto, las empresas pesqueras no pueden salir a pescar, lo que resulta en una paralización de la flota pesquera. “Hoy no se puede salir a pescar, esa es la realidad. Pero ya lo sabíamos”, comentó Cereseto. La crisis afecta no solo a los empresarios, sino también a los trabajadores del sector. El empresario detalló que la flota congeladora emplea a más de 2.900 personas, pero debido a la falta de actividad, muchos de estos trabajadores están hoy sin empleo. “No están saliendo barcos”, remarcó.
Raúl “Tato” Cereseto, empresario pesquero e investigador
El impacto de los derechos de exportación y los impuestos
Otro tema fundamental que Cereseto abordó fue el impacto de los derechos de exportación y el impuesto a las ganancias en la actividad pesquera. El empresario explicó que el gobierno nacional no ha tomado medidas para aliviar la carga fiscal que sufren las empresas pesqueras, lo que ha complicado aún más la situación económica del sector. “Los derechos de exportación van del 1% al 9% directo sobre el precio de venta. En el caso del langostino congelado, el derecho de exportación es del 6%”, señaló Cereseto. Estos impuestos afectan directamente la rentabilidad de las empresas, sobre todo en un contexto de precios internacionales a la baja.
Además, Cereseto hizo referencia al aumento de los impuestos a las ganancias para el personal embarcado, una medida que, según él, ha tenido consecuencias muy negativas para el sector. “Antes, el 46% de los derechos de impuesto a las ganancias para el personal embarcado estaba exento, pero este gobierno lo eliminó. Esto significa que, si el impuesto determinado para un trabajador embarcado era de 5 millones de pesos, ahora ese trabajador debe pagar 5 millones completos, en lugar de 2.600.000 pesos como sucedía anteriormente”, explicó el empresario. Esta medida, junto con los derechos de exportación, genera un ambiente de gran presión económica para las empresas pesqueras, lo que las lleva a una reducción en la actividad.
La discusión salarial y la tensión con los trabajadores
La relación entre empresarios y trabajadores también se ha visto afectada por esta crisis económica. Cereseto indicó que las negociaciones salariales se han vuelto tensas debido a que las empresas no pueden pagar los salarios establecidos en los convenios colectivos de trabajo, que datan de hace más de 30 años. “Lo cierto es que las remuneraciones están bien pagas, pero el negocio ya no da. Las condiciones del mercado han cambiado, y los convenios no se adaptan a esta nueva realidad. El langostino, por ejemplo, se vendía a 12 dólares el kilo y hoy se vende a 6 dólares el kilo”, expresó el empresario. Esta situación ha generado un conflicto entre las partes, con algunas flotas proponiendo una rebaja del 30% sobre los convenios colectivos, algo que los gremios rechazan de manera tajante.
Cereseto aclaró que esta tensión entre la patronal y los trabajadores no es deseada, pero se ha generado por la falta de medidas paliativas por parte del gobierno. “Nosotros ya veníamos advirtiendo desde hace más de un año sobre los problemas que se iban a generar. Pedimos que se revisaran los derechos de exportación, pero no obtuvimos respuesta”, comentó el empresario. La falta de atención a estas demandas y la negativa del gobierno a revisar las políticas fiscales ha provocado un atraso económico que hoy afecta tanto a los empresarios como a los trabajadores del sector pesquero.
El impacto de la pesca ilegal y la competencia desleal
Finalmente, Cereseto se refirió a otro factor que agrava la situación de la pesca en Argentina: la competencia desleal proveniente de la pesca ilegal, particularmente de la flota de la Milla 201. El empresario explicó que esta flota opera en aguas internacionales, sin los controles que exige la legislación argentina, lo que genera una competencia desleal para las flotas pesqueras legales. “No es que sea pesca ilegal, pero es pesca no declarada y no reglamentada. Están pescando las mismas especies que nosotros, compitiendo con condiciones desiguales”, afirmó Cereseto. Esta situación perjudica tanto a los mercados internacionales como a los mercados internos, ya que la pesca ilegal desploma los precios, afectando directamente las ganancias de las empresas pesqueras argentinas.
Cereseto también destacó que la falta de control de esta flota ilegal se ha convertido en uno de los grandes obstáculos para la recuperación del sector. “El mercado internacional se ve afectado por esta competencia desleal. La pesca ilegal accede al mismo recurso que nosotros, pero sin ninguna de las restricciones que aplican las empresas legales. Esto derrumba el mercado y genera grandes pérdidas”, agregó.