En el Congreso Panamericano de la Leche, realizado en Medellín, Colombia, especialistas coincidieron en que el consumidor cambia más rápido que la propia industria. La nostalgia del lechero de barrio convive hoy con nuevas exigencias de salud, practicidad y personalización.

 

 

 

 

Del lechero de barrio a la góndola digital

 

Buenos Aires, lunes 13 julio (PR/26)–.«Todos recordamos cómo tomábamos leche en la casa de nuestros abuelos: pasaba el lechero, se compraba la leche y luego se hervía. Pero hoy los datos muestran una realidad completamente distinta», planteó Samir Campo, presidente de RADDAR CKG LATAM, quien abrió el programa académico del 18.º Congreso Panamericano de la Leche y el 12.º Congreso Internacional de la Industria Láctea.

El encuentro, organizado por Fepale y ASOLECHE en Plaza Mayor de Medellín, Colombia, bajo el lema «El futuro se escribe con leche», reunió a especialistas de toda la región para analizar cómo evolucionan los hábitos de consumo.

 

 

Según explicó Campo, en Colombia el 55,7% de los productos lácteos se adquieren en tiendas de barrio y pequeños comercios, y buena parte de esas compras todavía se paga en efectivo. Pero el dato que más pesa, advirtió, es otro.

El consumidor cambia a un ritmo mucho más acelerado que la propia industria. Y en ese desfase, sostuvo, se juega buena parte del futuro del sector lácteo en la región.

 

De alimentar a nutrir: la proteína toma el mando

 

Durante su exposición, Campo analizó cómo el mercado incorpora nuevos competidores, entre ellos las bebidas vegetales y las llamadas «leches alternativas», que obligan a toda la cadena láctea a repensar su propuesta de valor.

 

 

El gran cambio de paradigma, remarcó, ya no pasa solo por alimentar, sino por nutrir. La proteína gana terreno en las decisiones de compra, de la mano de una tendencia cada vez más marcada hacia la nutrición personalizada.

El especialista también mencionó las nuevas guías alimentarias internacionales, que siguen otorgando a los lácteos un lugar destacado dentro de una alimentación saludable, con especial relevancia para el desarrollo infantil y para los mayores de 40 años.

 

El bolsillo de las familias marca el rumbo

 

Los cambios demográficos también pesan en la ecuación: la menor tasa de natalidad, el aumento de la esperanza de vida y las transformaciones en el ingreso de los hogares están modificando profundamente la demanda de alimentos, según explicó Campo.

«La estructura del gasto cambia cuando cambia el bolsillo de las familias», sostuvo, al advertir que el aumento previsto en los precios de los alimentos obligará a las empresas a ofrecer productos con mayor valor agregado y diferenciación.

 

 

Entre las tendencias que marcarán el futuro del sector, Campo destacó el crecimiento de alimentos ricos en proteínas, los productos orientados a la salud digestiva —con probióticos, fibra y vitamina D—, el desarrollo de líneas premium y la revalorización de los productos locales.

Como mensaje final, el especialista llamó a la industria a adaptarse a un consumidor cada vez más exigente, que busca bienestar y experiencias de consumo, sin perder el vínculo histórico que la leche mantiene con la gente.

 

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: todolecheria.com.ar