En el corazón de la región chaqueña, una innovadora alianza entre ciencia, comunidad y empresa privada logra revertir décadas de degradación forestal sembrando algarrobos y arraigo en el interior provincial.
Buenos Aires sábado 11 julio (PR/26)–En el alma de la región chaqueña de Santiago del Estero, donde la explotación forestal dejó huellas profundas, late hoy una transformación histórica y esperanzadora.
Se trata del Proyecto Tatú, una iniciativa impulsada por Estancia Figueroa S.A. que busca devolverle la vida al monte nativo a través de la producción sostenible. La estrategia principal se concentra en los departamentos Jiménez y Figueroa, apostando fuerte al enriquecimiento del suelo mediante la plantación estratégica de algarrobo blanco.

Para asegurar el éxito, las semillas utilizadas son certificadas por la Universidad Católica de Santiago del Estero y cuidadas desde su origen en viveros propios. Este riguroso proceso genético no solo recupera la biodiversidad, sino que prepara el territorio para ingresar en el mercado global de los cotizados bonos de carbono.
De este modo, se otorga un valor económico real y directo a los cruciales servicios ambientales que el bosque nativo regala diariamente a nuestro planeta.
Restauración con mínimo impacto ambiental
A diferencia de la explotación tradicional, las tareas actuales se realizan bajo estrictos criterios de mínimo impacto, cuidando celosamente cada rincón existente. La metodología elegida consiste en la apertura manual de fajas forestales dentro del monte, evitando por completo los desmontes o la destrucción innecesaria de vegetación.
El ingeniero agrónomo Ariel Vera, responsable técnico de silvicultura, destaca con orgullo que no realizan ningún tipo de extracción agresiva sobre el suelo. Desde el inicio de las acciones en el año 2022, este valioso proyecto de recuperación ya logró intervenir exitosamente cerca de 500 hectáreas degradadas.

Durante la última campaña, a pesar de las persistentes e intensas precipitaciones, el equipo logró avanzar sobre unas 170 hectáreas de bosque. La ambiciosa planificación anual contempla sumar la intervención y enriquecimiento de aproximadamente 280 hectáreas adicionales para el mes de abril de 2027.
Curiosamente, las abundantes lluvias ayudaron a lavar el suelo, reduciendo la salinidad ambiental y garantizando una supervivencia mucho mayor de los pequeños plantines.
Monitoreo y soluciones innovadoras
El exigente modelo de trabajo se ha ido adaptando de forma constante a la realidad del indómito ecosistema chaqueño y a sus condiciones particulares. Uno de los mayores desafíos detectados en el terreno fue el daño provocado por la fauna silvestre, especialmente roedores que dañaban los tallos jóvenes.
Para solucionarlo, diseñaron un sistema ecológico de protección individual utilizando finas placas de madera, resguardando la planta sin alterar la naturaleza circundante.
Oportunidades, arraigo y desarrollo social
Más allá de los innegables logros ecológicos, el verdadero corazón del Proyecto Tatú radica en su profundo e inmediato impacto social positivo.
Las tareas de plantación y monitoreo permanente generan empleo genuino y digno para los habitantes de diversos parajes rurales de la provincia. Esto evita la histórica y dolorosa necesidad de que los pobladores locales deban migrar temporalmente hacia otras provincias lejanas en busca de sustento.

Camilo, uno de los operarios locales, afirma entusiasmado que es la primera vez que una empresa invierte fuertemente en generar desarrollo futuro en su zona. Por su parte, Fabio valora la invaluable oportunidad de tener un empleo estable que le permite quedarse cerca de su familia trabajando por su propia tierra.
Adicionalmente, el proyecto impulsa mejoras en la infraestructura rural, manteniendo activamente los caminos transitables y mejorando la conectividad de comunidades históricamente aisladas. El gerente de la empresa, Michael Trapp, resalta que la mirada integral del proyecto busca fusionar la restauración ecológica con el bienestar comunitario.
Diálogo y convivencia comunitaria
El avance del proyecto también ha enfrentado grandes desafíos socioambientales, debido a las históricas disputas por la tenencia de la tierra en la región.
Las comunidades campesinas e indígenas locales mantienen formas de vida fuertemente ligadas al monte mediante la ganadería extensiva y la producción artesanal. Ante esto, Estancia Figueroa S.A. promueve constantes instancias de acercamiento y diálogo abierto para reconocer los intereses y la identidad de cada población.

El objetivo final es consolidar acuerdos firmes que garanticen una convivencia sostenible a largo plazo, generando beneficios compartidos para todos los actores.Trapp concluye asegurando que la conservación ambiental debe ser siempre una oportunidad real para fortalecer las capacidades locales y crecer en absoluto consenso.















