Buenos Aires, 1 marzo (PR/18) — El déficit hídrico y las elevadas 
temperaturas adelantaron la cosecha de soja 2017-2018 y cambiaron 
el destino de grano a conserva. 
   Aunque poco convencional, el ensilado surge como una opción 
viable y técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria 
(INTA) recomienda cómo hacer el picado de la planta y ensilaje con 
éxito. 
   Producir con altos riesgos y variabilidad climática fue la 
norma para este verano; con precipitaciones deficitarias en gran 
parte del país y días muy calurosos, la campaña 2017-2018 
dificultó el desarrollo de los cultivos graníferos y, en este 
contexto, los productores se volcaron a su ensilado. 
   "Como la decisión de destinar el poroto de soja a ensilado 
surge de la coyuntura climática, las variedades sembradas y el 
estado fenológico avanzado no garantizan altos niveles de calidad 
y volumen", advirtió José Peiretti, técnico del INTA.
   En este sentido, sugirió consultar con un nutricionista la 
viabilidad de incluir este recurso en la ración de los animales y 
seguir las pautas generales de cualquier ensilaje respecto de 
buena compactación, tapado, suministro y extracción que se aplican 
en silos de especies tradicionales.
   La soja es una leguminosa con considerables niveles de 
proteínas, en relación a la cantidad de azúcares "fermentecibles", 
sumado a que, en estados fenológicos avanzados, poseen altos 
contenidos de humedad.
   Por este motivo, Peiretti recomendó "controlar esta condición 
para evitar procesos de fermentación indeseados, a partir de 
aditivos –aprobados por Senasa– que mejoren la fermentación, 
sustratos e inoculantes por gramo de silo". 
   Asimismo, explicó que "es conveniente picarlo cuando contiene 
entre 40 y 45 % de materia seca con la necesidad de realizar un 
oreado previo que permita lograr dichos valores".
   "El principal factor que influye en la calidad del forraje de 
soja es el estado de madurez fisiológica al momento de la 
cosecha", aseguró el especialista, quien detalló: "La 
concentración de proteína disminuye durante la floración y aumenta 
durante la formación de la vaina, mientras que la de fibra 
evoluciona inversamente".
   En este sentido, subrayó que "la calidad del silaje está dada 
por las hojas verdes y tallos digeribles".
   Mientras que en cuanto al tamaño de picado, el técnico señaló 
que dependerá, en parte, del rol que este ingrediente cumpla en la 
ración. 
   "Una buena homogeneidad, con una regulación alrededor de entre 
10 y 12 milímetros de longitud teórica de picado, facilitará un 
llenado efectivo y de calidad en la estructura de almacenamiento", 
indicó. 
 
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