Tras más de cinco años de incertidumbre, el juez Fabián Lorenzini dio por terminada la intervención judicial. Grassi SA toma las riendas de la agroexportadora con el desafío de reactivar un gigante herido.
Por Redacción Primicias Rurales
Reconquista, Santa Fe, lunes 29 diciembre (PR/25) – El calendario de 2025 cierra con un hito definitivo para el complejo agroindustrial argentino. El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de Reconquista dispuso que mañana martes 30 de diciembre cese la intervención judicial sobre Vicentin SAIC, devolviendo la administración plena a sus órganos naturales.
La decisión marca el inicio de la gestión de Grassi SA, la firma que lideró el proceso de salvataje (cramdown) y que ahora deberá transformar las promesas de pago en una realidad operativa.
El fin de la tutela judicial
La resolución del juez Fabián Lorenzini establece que los interventores, el contador Andrés Shocron y el abogado Guillermo Nudemberg, dejen sus funciones ejecutivas tras ocho meses de gestión crítica.
Habían sido designados en abril de este año para evitar el colapso total de la firma, en un momento donde las plantas estaban paralizadas y las deudas corrientes asfixiaban la continuidad mínima.
Si bien el directorio designado en octubre —encabezado por Mario Pietropaolo— figura formalmente en los papeles, el liderazgo real recae en Mariano Grassi, quien se proyecta como el presidente de la «Nueva Vicentin».
El traspaso no será un salto al vacío: los exinterventores permanecerán como veedores y consultores técnicos hasta marzo de 2026 para garantizar que la transición no afecte los derechos de los acreedores.
Background: El largo camino desde el «estrés financiero»
Para entender la magnitud de este anuncio, es necesario retroceder a diciembre de 2019, cuando Vicentin sorprendió al mercado al anunciar un estado de «estrés financiero» por una deuda superior a los 1.500 millones de dólares. Lo que comenzó como un problema de liquidez derivó en el concurso preventivo más grande de la historia santafesina.
1. El intento de expropiación
En junio de 2020, el gobierno nacional —entonces bajo la presidencia de Alberto Fernández— intentó intervenir y expropiar la empresa alegando soberanía alimentaria. La fuerte resistencia social (recordada por las marchas del «Banderazo») y la negativa del juez Lorenzini frenaron el proyecto, dejando el destino de la firma exclusivamente en manos de la Justicia comercial.
2. El proceso de «Cramdown»
Tras el rechazo de varias propuestas de pago por parte de los acreedores y un extenso bloqueo judicial debido a impugnaciones (especialmente del Banco Nación y el Grupo Commodities), el proceso entró en la etapa de salvataje o cramdown.
Fue allí donde Grassi SA, una histórica corredora de granos, logró desplazar a los antiguos dueños —la familia Vicentin— al presentar una propuesta que obtuvo las mayorías necesarias.
3. Los desafíos de la «Nueva Vicentin»
El pasivo de la empresa es astronómico. La propuesta homologada el pasado 18 de diciembre contempla una quita importante y un esquema de pagos a largo plazo. Los nuevos dueños reciben una empresa con:
Capacidad industrial ociosa: Plantas de molienda que necesitan volver a procesar millones de toneladas para ser rentables.
Deuda comercial: Miles de productores y cooperativas que perdieron la confianza en la marca.
Activos estratégicos: El puerto de San Lorenzo y la planta de Renova siguen siendo «la joya de la corona» del sistema agroexportador.
Lo que viene: El 30 de diciembre como punto de quiebre
A partir de mañana martes, el directorio de Grassi tendrá «competencia exclusiva» sobre el manejo de fondos y las decisiones comerciales.
El objetivo inmediato será normalizar el flujo de granos hacia las terminales del Gran Rosario y asegurar el mantenimiento de los puestos de trabajo en el norte santafesino (Avellaneda y Reconquista), donde el impacto social de la crisis fue más profundo.
El fallo de Lorenzini no sólo devuelve las llaves de la empresa; intenta devolverle a la región una «normalidad empresaria largamente postergada».
Sin embargo, la sombra de las causas penales contra el directorio anterior por presunta estafa y lavado de dinero sigue corriendo por carril separado en los tribunales de Rosario, recordándole al mercado que, aunque la empresa cambie de manos, las heridas del mayor default del agro siguen abiertas.
Para ser precisos, cuando hablamos de la estructura industrial que retoma Vicentin bajo la gestión de Grassi SA, estamos hablando de un núcleo de 5 plantas principales (entre molienda, refinado y algodón), además de su participación clave en la planta más grande del mundo.
1. Complejo Industrial San Lorenzo (1 Planta de Molienda + Puerto)
Es la unidad más importante. No es solo una fábrica, sino un complejo integrado que incluye:
Planta de molienda de soja y girasol: Con capacidad para procesar unas 20.000 toneladas diarias.
Puerto propio: Una terminal de embarque que permite la salida directa al mundo.
2. Planta Ricardone (1 Planta de Molienda y Refinado)
Ubicada cerca de Rosario, es la especialista en girasol.
Tiene capacidad para procesar 4.000 toneladas diarias.
Cuenta con una línea de refinado de aceites, lo que le permite llegar a productos con mayor valor agregado (aceite embotellado).
3. Participación en Renova – Timbúes (1 Mega-Planta)
Aunque Vicentin es socio minoritario (dueño del 33,33%), esta es la joya tecnológica.
Es la planta de crushing de soja más grande del mundo.
Tiene una capacidad de procesamiento de 30.000 toneladas por día.
4. Nodo Norte – Avellaneda (2 Plantas Regionales)
En el corazón del norte santafesino, la empresa mantiene:
Planta de Algodón: Una desmotadora de gran escala para la producción de fibra.
Planta de Alimentos Balanceados: Destinada a la nutrición animal (muy vinculada a la ganadería local).
En resumen:
La infraestructura que vuelve a operar a pleno bajo el nuevo mando suma 3 grandes unidades de molienda de oleaginosas (San Lorenzo, Ricardone y la parte proporcional de Renova) y 2 unidades de procesamiento regional en el norte de Santa Fe.
A esto hay que sumarle una red de más de 10 centros de acopio distribuidos en provincias como Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero, que funcionan como los «pulmones» que recolectan el grano para enviarlo a estas plantas.
Mariano Grassi. (Foto: Linked In).
Para completar el panorama de esta nueva etapa de Vicentin, es fundamental entender la ingeniería financiera que permitió a Grassi SA destrabar el conflicto. La propuesta de pago, técnicamente denominada «Propuesta de Salvataje» o Cramdown, fue diseñada para ser más atractiva que la liquidación total de la empresa, aunque implica una reestructuración profunda de la deuda.
Los 3 Ejes de la Propuesta Técnica de Grassi SA
La oferta se divide principalmente según el tipo de acreedor (comercial, bancario o financiero) y busca, ante todo, sanear el balance de la empresa para que vuelva a ser sujeto de crédito.
1. Pago Inicial de «Alivio» (Cure Payment)
Para los pequeños y medianos productores granarios, la propuesta establece un pago inicial en efectivo (generalmente en dólares o su equivalente pesificado a un tipo de cambio específico).
Objetivo: Inyectar liquidez inmediata a los productores que quedaron «calzados» con granos entregados y no cobrados.
Monto: Se estableció un pago plano inicial para todos los acreedores de hasta un tope determinado (por ejemplo, U$S 30.000), lo que permite que miles de pequeños acreedores salgan del concurso cobrando la totalidad o gran parte de su deuda de forma rápida.
2. Fideicomiso de Administración y Pago
El resto de la deuda (el «saldo remanente») no se paga de forma directa por la empresa, sino que se transfiere a un Fideicomiso.
Mecánica: Grassi SA y sus socios estratégicos aportan capital y el flujo de caja de las operaciones futuras de la «Nueva Vicentin» para alimentar este fondo.
Plazos: Se estipularon cuotas anuales durante un período extendido (que suele rondar los 10 a 12 años).
Quita: Existe una quita implícita debido al valor tiempo del dinero, aunque la propuesta de Grassi mejoró los plazos respecto a la oferta original de la familia Vicentin.
3. El Rol de los «Nuevos Inversores» (Socios Estratégicos)
Un detalle técnico crucial es que Grassi SA no actúa sola. La propuesta técnica se apoya en acuerdos de molienda (fason) con grandes jugadores del mercado (como Bunge y Viterra).
Garantía operativa: Estos socios garantizan el envío de granos a las plantas de San Lorenzo y Ricardone.
Flujo de caja: El pago del servicio de molienda que hacen estas empresas es lo que garantiza que Vicentin tenga ingresos para mantener su estructura y, a la vez, pagar las cuotas del fideicomiso a los acreedores.
El «Cramdown» como Herramienta Legal
Técnicamente, el éxito de Grassi se basó en el Artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras. A diferencia de una propuesta de acuerdo común, en el salvataje:
Se valúan las acciones: Se determina cuánto vale la empresa (en este caso, un valor negativo por las deudas).
Negociación directa: El interesado (Grassi) negocia con los acreedores la compra de sus derechos.
Transferencia forzosa: Al obtener las mayorías, el juez ordena que el 100% de las acciones de los antiguos dueños pasen a los nuevos administradores, previa conformidad de los acreedores.
Nota importante: Para los productores, el beneficio técnico de esta propuesta frente a la quiebra es la continuidad.
En una quiebra, el remate de bienes (campos, plantas viejas) suele cubrir apenas el 10% o 15% de la deuda tras años de litigio. Con este plan, apuestan a cobrar un porcentaje mayor mediante la actividad productiva de la empresa.