El Papa con los chicos y chicas de Acción Católica italiana | Crédito: Vatican Media
Por Victoria Cardiel
Ciudad del Vaticano, sábado 20 diciembre (PR/25) — El Papa León XIV ha propuesto a los jóvenes de la Acción Católica italiana que cumplan un gesto sencillo como el mejor regalo de esta Navidad: hacer las paces.
“Antes de la santa noche de Navidad, piensen en una persona con la que hacer las paces”, exhortó el Pontífice al recibir en la sala del Consistorio del Palacio Apostólico del Vaticano a algunos de los miembros de esta organización, fundada en 1868, que se ha consolidado como una de las principales realidades laicales de la Iglesia en Italia.
«Un regalo más valioso que los que se pueden comprar en las tiendas»
“Será un regalo más valioso que los que se pueden comprar en las tiendas, porque la paz es un don que se encuentra, de verdad, sólo en el corazón”, añadió.
Asimismo, consideró que hacer las paces es la “acción católica por excelencia”, porque es “el gesto que nos convierte en testigos de Jesús, el Redentor del mundo”.
De este modo, León XIV dejó claro que la paz “no es sólo ausencia de guerras” sino ante todo “una amistad entre los pueblos fundada en la justicia”. “Todos deseamos esta paz para las naciones heridas por los conflictos, pero recordemos que la concordia y el respeto comienzan en nuestras relaciones cotidianas, en los gestos y en las palabras que intercambiamos en casa, en la parroquia, con los compañeros de escuela y de deporte”, aseveró.
El Papa saluda a una niña en silla de ruedas durante la audiencia. Crédito: Vatican Media
Los cristianos, llamados “a ser mejores cada día”
El Pontífice les pidió también que cuando recen ante el belén “pidan poder ser como aquellos ángeles que anuncian la gloria de Dios y la paz a los hombres”. Esta paz, continuó, es el “compromiso de toda persona de buena voluntad, y especialmente de nosotros los cristianos, que estamos llamados no solo a ser buenos, sino a ser mejores cada día”.
León XIV les invitó así a “llegar a ser santos” y puso el ejemplo de los dos jóvenes italianos: Pier Giorgio Frassati —que formó parte de la Acción Católica— y Carlo Acutis, a los que canonizó juntos el 7 de septiembre.
“Los animo a imitar su pasión por el Evangelio y sus obras, siempre animadas por la caridad. Actuando como ellos, su anuncio de paz será luminoso, porque en compañía de Jesús serán verdaderamente libres y felices, dispuestos a tender la mano al prójimo, especialmente a quien se encuentra en dificultad”, insistió.
Acción Católica italiana cuenta con más de 229.000 socios y está presente en alrededor de 5.000 parroquias en casi todas las diócesis del país.
Ciudad del Vaticano, sábado 20 diciembre (PR/25) — El Papa autoriza la promulgación de los decretos relativos a la próxima beatificación de nueve seminaristas, un sacerdote y un laico, mártires durante la guerra civil española del siglo pasado, y de un padre de familia argentino, Enrique Ernesto Shaw, empresario, comprometido en diversas obras eclesiales.
Ayer 18 de diciembre el Papa León XIV ha autorizado la promulgación de los decretos relativos a 12 nuevos beatos, 11 de los cuales fueron mártires durante la guerra civil española de los años treinta del siglo pasado —9 seminaristas, un sacerdote diocesano y un laico— y un padre de familia, Enrique Ernesto Shaw, empresario argentino fallecido en 1962, y 3 nuevos venerables —dos italianos, fray Berardo Atonna y sor Domenica Caterina dello Spirito Santo, y el sacerdote Joseph Panjikaran, de la India— a quienes se han reconocido sus virtudes heroicas.
Los mártires españoles
Son once los mártires españoles asesinados entre 1936 y 1937 durante la violenta persecución anticristiana de aquel periodo en España, en el territorio de las actuales diócesis de Madrid, Getafe y Alcalá de Henares.
El seminarista Ignacio Aláez Vaquero, detenido por no alistarse en el ejército y preferir estudiar para ser sacerdote, fue asesinado junto con su padre el 9 de noviembre de 1936. Junto a él fueron reconocidos mártires Pablo Chomón Pardo, seminarista, y su tío sacerdote, Julio Pardo Pernía, capellán de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón en Ciempozuelos, asesinados el 8 de agosto de 1936; Antonio Moralejo Fernández-Shaw, seminarista, y su padre Liberato Moralejo Juan, que se dejó arrestar para defender a su hijo y fue asesinado junto a él; y también los seminaristas Jesús Sánchez Fernández-Yáñez, Miguel Talavera Sevilla, Ángel Trapero Sánchez-Real, Cástor Zarco García —que tuvo que alistarse como reservista y fue denunciado por algunos compañeros por su comportamiento considerado demasiado apacible, fue asesinado tras sufrir varias humillaciones y ser obligado a cavar su propia tumba—, Mariano Arrizabalaga Español y Ramón Ruiz Pérez, sometido a torturas junto con una veintena de laicos y con ellos encarcelado y asesinado.
Todos ellos fueron asesinados por odio a la fe: su martirio se inscribe en el clima anticatólico de aquellos años en España. Una amplia documentación demuestra la clara disposición de los seminaristas a dar la vida por Dios, conscientes del odio anticristiano desatado contra los miembros de la Iglesia. Al permanecer cerca de sus familias y amigos sin esconderse, a pesar del peligro, su fama de martirio se difundió rápidamente y perdura hasta hoy.
Enrique Ernesto Shaw
También será beatificado Enrique Ernesto Shaw, nacido en París el 26 de febrero de 1921 y posteriormente trasladado a Buenos Aires, Argentina, tierra de origen de su familia. Joven de firme fe católica, ingresó en la Marina y durante los largos períodos de navegación impartía catequesis a los marineros.
Llamado a trabajar en la empresa familiar, se comprometió a aplicar en el mundo empresarial los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, estableciendo una relación fraternal de colaboración con todos sus trabajadores. Se casó con Cecilia Bunge, con quien tuvo nueve hijos; se unió a Acción Católica y al Movimiento Familiar Cristiano, promoviendo varias otras asociaciones relacionadas con el mundo del trabajo y publicando conferencias, artículos y ensayos.
En 1961 fue nombrado presidente de los Hombres de Acción Católica.
Murió de cáncer el 27 de agosto de 1961.
A su intercesión se debe la curación milagrosa de un niño de cinco años, golpeado en la nuca por la coz de un caballo en una granja cerca de Buenos Aires el 21 de junio de 2015.
El niño sufrió graves daños craneales y cerebrales y fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas. El 15 de julio, para sorpresa de los médicos, se comprobó que el sistema ventricular había vuelto a su tamaño normal. En 2019, el niño fue examinado por dos peritos que lo encontraron en buen estado de salud, sin secuelas neurológicas importantes.
Hoy en día lleva una vida normal.
Episcopado: ‘Enrique Shaw, testigo de una empresa con rostro humano’
La promulgación del decreto que reconoce un milagro por su intercesión fue recibida con gratitud por la Iglesia argentina, que subraya la vigencia de su ejemplo cristiano en la vida social, laboral y económica.
Tumba de Enrique Shaw en la Basílica del Pilar en Recoleta, CABA. Mensaje de los obispos ante el avance de la causa de Enrique Shaw
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresó su alegría por la promulgación del decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconoce un milagro atribuido a la intercesión del siervo de Dios Enrique Shaw, paso decisivo que abre el camino a su próxima beatificación.
En un comunicado, los obispos destacaron que este reconocimiento llena de esperanza al pueblo argentino, al ver confirmada la fecundidad del testimonio de un laico que vivió su fe con coherencia evangélica, «pasando haciendo el bien» y dejando una huella perdurable en la vida pastoral y social del país.
El mensaje recuerda palabras recientes del papa León XIV, quien subrayó el compromiso de Shaw con salarios justos, la formación de los trabajadores, el cuidado de su salud y el acompañamiento de sus familias, afirmando que no entendía la rentabilidad como un valor absoluto, sino al servicio de una empresa humana, justa y solidaria.
Asimismo, el Episcopado renovó su apoyo a las iniciativas inspiradas en su legado, en particular a la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), de la cual fue impulsor y primer presidente, alentando a sostener su convicción de que la industria es una comunidad de personas llamadas a crecer juntas.
El comunicado también acompañó a la Acción Católica Argentina y a la Universidad Católica Argentina, ámbitos donde Shaw se formó y a los que promovió con entusiasmo, invitándolos a recibir esta noticia con gratitud y a renovar el compromiso por una economía orientada al bien común.
Firman el mensaje monseñor Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y monseñor Raúl Pizarro, secretario general.
Los Venerables
También fueron reconocidas las virtudes heroicas de fray Berardo Atonna y sor Domenica Caterina dello Spirito Santo, italianos, y Joseph Panjikaran, sacerdote indio. Por tal motivo a partir de hoy son Venerables
Giuseppe Panjikaran, sacerdote diocesano, fundador de la Congregación de las «Hermanas Médicas de San José», nacido el 10 de septiembre de 1888 en Uzhuva (India) y fallecido el 4 de noviembre de 1949 en Kothamangalam (India);
Berardo Atonna (en el siglo: Giuseppe), sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Menores, nacido el 1 de julio de 1843 en Episcopio di Sarno (Italia) y fallecido el 4 de marzo de 1917 en Nápoles (Italia);
Domenica Caterina dello Spirito Santo (en el siglo: Teresa Solari), fundadora de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Pequeña Casa de la Divina Providencia, nacida probablemente el 8 de diciembre de 1822 en Ne (Italia) y fallecida el 7 de mayo de 1908 en Génova (Italia).