Oración familiar para el Tercer Domingo de Adviento 2025

Oración familiar para el Tercer Domingo de Adviento 2025

Buenos Aires, domingo 14 diciembre (PR/25) — Este 14 de diciembre, Tercer Domingo de Adviento, es el llamado domingo de Gaudete, que en latín quiere decir “¡alegraos!”“¡alégrense!” o “¡estad alegres!”. Se trata de un domingo especial dentro de este tiempo de espera y preparación, el Adviento, en el que los cristianos tomamos conciencia de que la venida del Señor está cada vez más cerca.

Por eso, como símbolo de alegría, hoy vamos a encender la vela rosada (tercera vela) de la Corona de Adviento. Esta “preanuncia” la alegría mesiánica por la pronta llegada del Salvador.

Antes de la oración (INSTRUCCIONES)

Te recomendamos poner la Corona de Adviento en un lugar especial de la casa, en torno al cual se puedan reunir los miembros de la familia. Al lado de la corona se puede colocar una imagen de la Virgen, procurando iluminar el ambiente con una luz cálida, que favorezca el recogimiento. 

Se debe nombrar un MONITOR para que dirija la oración -puede ser el papá o la mamá-, así como un LECTOR (o lectores, según se desee, para distribuir las distintas partes de la oración, de manera que puedan tomar parte el mayor número de personas). Los demás participarán con sus respuestas, cantos o peticiones.

Las velas correspondientes a los DOS domingos anteriores deben estar encendidas antes de iniciar la Oración familiar. Uno de los participantes encenderá la tercera vela de la Corona de Adviento durante la tercera estrofa de la canción “Hoy se enciende una llama”. Recuerda que la tercera vela o cirio es la de color rosado.

NOTA: Te sugerimos leer o revisar previamente el texto completo de la Oración familiar, especialmente las indicaciones en letra cursiva dentro del texto, que no deben ser leídas en voz alta, pero que siempre deben ser tomadas en cuenta por el MONITOR. Cuando todo esté coordinado se prosigue a iniciar la oración. 

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Liturgia para el Tercer Domingo de Adviento 2025

TODOS: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

MONITOR: Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

TODOS: Que hizo el cielo y la tierra.

MONITOR:

Estamos ya en la tercera semana de Adviento: aumenta nuestra alegría y nuestro júbilo por la venida del Señor Jesús, que está cada vez más cerca de nosotros. Empecemos nuestra oración cantando VEN PRONTO SEÑOR (u otro canto apropiado).

TODOS CANTAN:

  1. ¡Oh Pastor de la Casa de Israel!,trae a tu pueblo la ansiada salvación.

    Verbo Eterno de la boca del Padre,

    fuiste anunciado por labios de profeta.

¡VEN PRONTO, SEÑOR!
¡LLEGA, OH SALVADOR! (2v)
¡VEN, SEÑOR JESÚS!
¡VEN, LIBERADOR!
¡CIELOS, LLOVED VUESTRA JUSTICIA!
¡ÁBRETE, TIERRA,
HAZ GERMINAR AL SALVADOR! (2v)

  1. El clamor de los pueblos se levanta.Hijo de David, las naciones te esperan.

    Queremos la llegada de tu Reino.

    Ven a liberar del pecado a los pueblos.

     

  2. Emmanuel, Salvador de las naciones,eres esperanza del pueblo peregrino.

    Sol naciente, esplendor de la justicia,

    Tú nos salvarás con tu brazo poderoso.

MONITOR:

Hoy, vamos a encender la tercera vela de nuestra corona de Adviento. El Señor está más cerca de nosotros y su luz nos ilumina cada vez más. Abramos nuestro corazón, muchas veces oscurecido por las tinieblas del pecado, a la luz admirable del amor de Dios.

LECTOR:

Lectura tomada del Evangelio según San Lucas:

«La gente le preguntaba: «Pues ¿qué debemos hacer?». Y él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, haga lo mismo». Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?».

Él les dijo: «No exijáis más de lo que os está fijado». Preguntáronle también unos soldados: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?». Él les dijo: «No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada». Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; respondió Juan a todos diciendo: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga». Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva» (Lc 3,10-18).

MONITOR:

(Encendido de la vela de la corona correspondiente a la semana)

Cantemos ahora HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA (u otro canto apropiado):

TODOS CANTAN:

(Al inicio de la tercera estrofa del canto, la persona designada previamente enciende la tercera vela)***

HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA
EN LA CORONA DE ADVIENTO,
QUE ARDA NUESTRA ESPERANZA
EN EL CORAZÓN DESPIERTO
Y AL CALOR DE LA MADRE
CAMINEMOS ESTE TIEMPO.

  1. Un primer lucero se enciendeanunciando al Rey que viene

    preparad corazones,

    allánense los senderos.

  2. Crecen nuestros anhelos al verla segunda llama nacer.

    Como dulce rocío vendrá

    el Mesías hecho Niño.

  3. Nuestro gozo hoy quiere cantar***por ver tres luceros brillar

    con María esperamos al Niño

    con alegría.

MONITOR:

Acudamos ahora a Santa María, que colaborando con el Plan del Padre permitió que la luz del Señor ilumine a la humanidad, y pidámosle que siga intercediendo por nosotros en este tiempo de preparación. Entonemos JUNTO A TI, MARÍA (puede ser otro canto u oración mariana):

TODOS CANTAN:

  1. Junto a ti María.como un niño quiero estar,

    tómame en tus brazos

    guíame en mi caminar.

    Quiero que me eduques,

    que me enseñes a rezar,

    hazme transparente,

    lléname de paz.

MADRE, MADRE,
MADRE, MADRE.
MADRE, MADRE,
MADRE, MADRE.

  1. Gracias Madre míapor llevarnos a Jesús,

    haznos más humildes

    tan sencillos como Tú.

    Gracias Madre mía

    por abrir tu corazón,

    porque nos congregas

    y nos das tu amor.

MONITOR:

Elevemos libremente nuestras intenciones a Dios y respondamos a cada una de ellas diciendo: VEN, JESÚS, NO TARDES.

(Peticiones libres)

MONITOR: Recemos juntos la siguiente oración:

TODOS:

Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la navidad, fiesta de gozo y salvación, y poder celebrarla con alegría desbordante. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

TODOS: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Fuente: ACI Prensa
Pasa tiempo con María este Adviento

Pasa tiempo con María este Adviento

Virgen María

Durante el Adviento, entonces, mientras nos preparamos para acoger a Jesús en Navidad, también debemos tomar gozosa y conscientemente el tiempo para celebrar y prepararnos con la Santísima Virgen María. Su intensa y alegre espera de la entrada de su Hijo en el mundo es un modelo para todos los que desean la plenitud de la presencia de Cristo en sus vidas, como se refleja en una cita atribuida con frecuencia a Santa Teresa de Calcuta: “Sin María, no hay Jesús”.

Estos días de Adviento están marcados por la devoción mariana.

El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia señala que, durante el Adviento y la Navidad, la liturgia celebra con frecuencia a la Santísima Madre, y la piedad popular le dedica muchas prácticas piadosas.

Pensemos en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, día de precepto, el 8 de diciembre.

Dos días después llega la fiesta de Nuestra Señora de Loreto, mañana miércoles el 10 de diciembre. Este día mariano celebra la Santa Casa de Loreto (transportada milagrosamente a Loreto, Italia, hoy un importante santuario), donde la Santísima Virgen María dijo “Sí” a Dios y concibió a Nuestro Señor.

Luego viene la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, el día 12. Estos son sólo algunos de los modos marianos de vivir el Adviento.

Celebración mariana

También debemos alinearnos con María durante las liturgias de Adviento.

En su exhortación apostólica Marialis Cultus (Para la recta ordenación y desarrollo del culto a la Santísima Virgen María), San Pablo VI escribió: “la Liturgia de Adviento, uniendo la espera mesiánica y la espera del glorioso retorno de Cristo al admirable recuerdo de la Madre, presenta un feliz equilibrio cultual (…) Resulta así que este periodo (…) debe ser considerado como un tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor”.

Y como explicó San Juan Pablo II en 2002: “La liturgia de Adviento, impregnada de constantes alusiones a la espera gozosa del Mesías, nos ayuda a captar plenamente el valor y el significado del misterio de la Navidad. No se trata de conmemorar sólo el acontecimiento histórico que tuvo lugar hace dos mil años en una pequeña aldea de Judea. Más bien, es preciso comprender que toda nuestra vida debe ser un ‘adviento’, una espera vigilante de la venida definitiva de Cristo. Para disponer nuestra alma a acoger al Señor que, como decimos en el Credo, un día vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos, debemos aprender a reconocerlo presente en los acontecimientos de la vida diaria. De esta forma, el Adviento es, por decirlo así, un intenso entrenamiento que nos orienta decididamente hacia Aquel que ya ha venido, que vendrá y que continuamente viene”.

La tradición de la “vela de María” introduce a María en el Adviento de otro modo, como explican los recursos de EWTN.

“La vigilia de la Inmaculada Concepción es un momento oportuno para introducir a los niños en la práctica de encender una vela especial de Adviento en honor de María”, escribió el P. Edward Sutfin en su libro True Christmas Spirit (El verdadero espíritu de la Navidad).

Describe el cirio como una hermosa vela colocada en un candelero cubierto con un paño de seda blanco atado con una cinta y luego puesta ante una imagen, estatua o icono de Nuestra Señora, lo cual se puede hacer en estos días.

“Esta antigua costumbre predica su mensaje con una elocuente sencillez que los niños pequeños pueden comprender”, añadió el P. Sutfin.

McLoughlin explicó: “‘Bendito es el fruto de tu vientre’ se hace realidad para los más pequeños, que aman aprender sobre el Bebé en el cuerpo inmaculado de María. María fue la sala del trono de Dios durante nueve meses, y su papel en nuestra redención es muy grande. Sólo Él sabe cuán a menudo el Espíritu Santo actúa en las almas de los niños cuando se asoman bajo el manto para ver al Niño cuya venida esperan con gran expectación. El 8 de diciembre recitamos el Magníficat y cantamos himnos en el altar de María”.

 

La autora también sugiere que la vela se pueda colocar ante una imagen de la Santísima Madre . “Sirve como un recordatorio elocuente de la ansiosa expectación de María por la ‘Luz del Mundo’ y ayuda a los miembros de la familia a mantener encendida con brillo su propia luz de la gracia como la mejor preparación para su venida”.

Caminar con María, cuenta a cuenta

 

Las preparaciones de Adviento no estarían completas sin el Rosario, particularmente los Misterios Gozosos, que contemplan los acontecimientos que preceden e incluyen la Natividad (y más allá).

Como explicó San Juan Pablo II, los misterios gozosos están marcados “por el gozo que produce el acontecimiento de la encarnación (…) meditar los misterios ‘gozosos’ significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos que el cristianismo es ante todo evangelion, ‘buena noticia’, que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo”.

El Papa León XIV recordó a los fieles el día de su elección: “Nuestra Madre María quiere siempre caminar con nosotros, estar cerca, ayudarnos con su intercesión y su amor”.

Esto incluye, por supuesto, estos días santos que conducen a la Navidad.

“El Adviento es una estación mariana”, enseñó Benedicto XVI. “Celebrar el Adviento significa: hacerse mariano, entrar en esa comunión con el ‘sí’ de María que, siempre de nuevo, es espacio para el nacimiento de Dios, para la ‘plenitud de los tiempos’”.

Fuente: Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en el National Catholic Register.

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Reconocer a Cristo en el sufrimiento humano»: el mensaje de la Congregación de la Misión para el Adviento

Reconocer a Cristo en el sufrimiento humano»: el mensaje de la Congregación de la Misión para el Adviento

El Superior General de la Congregación de la Misión, el P. Tomáš Mavri?, CM invita a vivir el Adviento con “los ojos abiertos”, reconociendo la presencia de Cristo en los pobres y renovando el compromiso misionero en el marco del Jubileo de los 400 años del carisma vicenciano y tras la Jornada Mundial de los Pobres.

Roma, jueves 27 de noviembre(PR/25) – El padre Tomáš Mavri?, CM, Superior General de la Congregación de la Misión, ha publicado  su Carta de Adviento 2025, titulada “Un Adviento con los ojos abiertos: para vivir la mística de la caridad”.

El mensaje se enmarca en un año especialmente significativo para la Familia Vicenciana, en el que confluyen dos momentos clave: la reciente Jornada Mundial de los Pobres, celebrada el 16 de noviembre junto al Papa León XIV, y el Jubileo por los 400 años de la fundación de la Congregación de la Misión, que marca cuatro siglos de servicio, misión y evangelización junto a los más necesitados.

En su carta, el P. Mavri? invita a vivir este tiempo con una mirada renovada, capaz de reconocer a Cristo en el sufrimiento humano y en los rostros heridos de la sociedad.

“El Adviento no es solamente un tiempo de preparación litúrgica para la Navidad, sino un camino de conversión de la mirada, para aprender a reconocer a Jesús que viene sin cesar a nuestro encuentro a través del rostro y la persona de los pobres”, señala en el texto.

El Superior General insiste en la importancia de cultivar una “mística de la caridad”, inspirada en san Vicente de Paúl, quien comprendió que el amor cristiano debe expresarse en gestos concretos de justicia y compasión.

San Vicente de Paul y la caridad

La carta recuerda que la verdadera espiritualidad cristiana nace de una fe que mira con lucidez las heridas del mundo y actúa con responsabilidad frente a ellas.

“La fe cristiana es una fe que busca la justicia… Los cristianos son ante todo místicos de ojos abiertos; una mística que conduce ante todo al encuentro con los que sufren”, escribe el P. Mavri?, citando al teólogo Johann Baptist Metz.

P. Tomáš Mavri?

En continuidad con el espíritu de la Jornada Mundial de los Pobres, el Superior General subraya que este tiempo de Adviento exige un compromiso concreto con las personas más vulnerables:

“Mantener los ojos abiertos implica comprometerse en una espiritualidad concreta y cumplir con responsabilidad nuestra misión… El amor encarnado nos despierta y nos abre los ojos a la realidad, pero a condición de que esté enraizado en Jesús”.

 

El mensaje concluye con una llamada a vivir el Adviento como un camino de vigilancia, caridad y esperanza activa:

“Que este tiempo de gracia del Adviento nos encuentre vigilantes en el amor… capaces de mostrar la ternura del Padre y de anunciar la Buena Nueva a los pobres”, anima Mavri?.

La carta completa del P. Tomáš Mavri? está disponible para descarga y libre difusión en la página web de la Congregación. Además, la Congregación recuerda que ya se encuentran publicados los recursos pedagógicos y pastorales sobre Monsieur Vincent y el documental musical Fino alla fine, disponibles en: https://congregatiomissionis.org/es/recursos-pastorales/

 

 

Desde su fundación, la Congregación de la Misión ha estado dedicada a seguir a Cristo evangelizador de los pobres. Fundada por San Vicente de Paúl en París el 17 de abril de 1625, su objetivo principal ha sido atender las necesidades espirituales y materiales de los más desfavorecidos. La misión de la Congregación se resume en su lema: «Evangelizare pauperibus misit me» («Me ha enviado a evangelizar a los pobres»).

La misión de la Congregación de la Misión se centra en tres pilares fundamentales: revestirse del espíritu de Cristo, evangelizar a los pobres y formar a clérigos y laicos para una participación plena en la evangelización. San Vicente de Paúl, junto con sacerdotes como Antonio Portail y Juan de la Salle, fundaron la Congregación con el propósito de realizar misiones populares y ofrecer confesiones generales, especialmente en las áreas rurales y abandonadas de Francia.

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