Aclaró por qué se alargó su polémica con el presidente de los Estados Unidos.
Buenos Aires, sábado 18 abril (PR/26) — El Papa aclaró que se propone “animar a los católicos y no debatir con el presidente de loss Estados Unidos, Donald Trump”, durante su viaje por África.
León XIV formuló dicha aclaración durante el vuelo de Camerún hacia Angola, tercera etapa de su viaje apostólico, en diálogo con los periodistas que lo acompañan en la gira.
En relación a su más reciente alusión a los“tiranos” y los “prepotentes” a cuyo lado “Dios no está”, el Sumo Pontífice explicó que sus discursos se prepararon semanas antes.
De esa manera, “no deben interpretarse como si estuviera tratando de debatir de nuevo” con Trump.
“Es algo que no me interesa en absoluto”, se encargó de puntualizar para continuar con la explicación, informa hoy Vatican News, consultado por la Agencia Noticias Argentinas.
Los pormenores de un discurso
El Papa comentó: “Se ha difundido cierta narrativa, no del todo exacta, debido a la situación política creada cuando, el primer día del viaje, el presidente de los Estados Unidos hizo algunas declaraciones sobre mí”.
“Mientras que el presidente de Estados Unidos y también el vicepresidente JD Vance continuó en los días siguientes con comentarios contra el Santo Padre, para el Papa el asunto ya se había cerrado desde el primer día”.
El Santo Padre afirmó: “Gran parte de lo que se ha escrito desde entonces no es más que un comentario sobre otro comentario, en un intento de interpretar lo que se dijo. Un ejemplo es el importante discurso pronunciado en el Encuentro de oración por la paz, el 16 de abril. Ese discurso se había preparado dos semanas antes, mucho antes de que el presidente comentara sobre mí y sobre el mensaje de paz que estoy promoviendo”.
Pero, reflexionó, “sin embargo, se interpretó como si estuviera tratando de debatir de nuevo con el presidente” y allí fue cuando aclaró que eso es “algo” que no le “interesa en absoluto”.
El primer acto público de la visita papal a Angola consistió en un encuentro del León XIV con las autoridades del país, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Presidencial de Luanda el sábado por la tarde.
Ante 120.000 fieles en Duala, el Pontífice instó a combatir el hambre material y espiritual mediante el «milagro de compartir». En un mensaje directo a la juventud, pidió rechazar la violencia y el desánimo para convertirse en protagonistas de un futuro con paz y dignidad.
Ciudad del Vaticano, sábado 18 abril (PR/26) — En la misa que presidió ante 120 000 fieles en el Estadio Japoma, en Duala, el Papa se detuvo en las formas de responder al hambre, tanto material como espiritual de las poblaciones. Invitó a los jóvenes cameruneses a convertirse en “la buena noticia” para su propio país y les recomendó que no cedan al desánimo: “Rechacen toda forma de abuso y violencia, que engañan prometiendo ganancias fáciles, pero endurecen el corazón”.
“El anuncio cristiano cambia nuestra historia, transformando las mentes y los corazones”: lo afirmó León XIV en la homilía de la Misa presidida en el Estadio Japoma de Duala, hoy 17 de abril. En el tercer día de viaje apostólico a Camerún, el Pontífice se trasladó por la mañana con un vuelo de poco menos de una hora desde Yaundé hacia Duala, centro económico del país, para la celebración de la Santa Misa. Unos 120 mil fieles recibieron con entusiasmo al Pontífice, saludándolo con alegría y afecto a su llegada en el papamóvil.
En su homilía, pronunciada en parte en francés y en parte en inglés, el Papa reflexionó sobre el Evangelio de Juan que narra el milagro de Jesús de la multiplicación de los panes, con el que garantiza alimento para todos, a pesar de que no hubiera suficiente. Y destacó que esta “Buena Noticia”, para la Iglesia en Camerún “resuena como un anuncio providencial del amor de Dios y de nuestra comunión”.
Recordando la necesidad de la multitud hambrienta del relato evangélico y la poca comida que había, el Pontífice planteó que Jesús nos pregunta también a nosotros como entonces preguntó a sus discípulos: “¿cómo resuelven ustedes este problema? ¿Qué hacen?”. Una pregunta que se dirige a cada uno de nosotros, porque todos tenemos las mismas fragilidades:
Se dirige a los padres y a las madres que cuidan a sus familias; se dirige a los pastores de la Iglesia, que velan por la grey del Señor; se dirige a quienes tienen la responsabilidad social y política de atender al pueblo y mirar por su bien. Cristo dirige esta pregunta a los poderosos y a los débiles, a los ricos y a los pobres, a los jóvenes y a los ancianos, porque todos tenemos hambre por igual.
A continuación, indicó que este grave problema se resuelve “bendiciendo la poca comida que hay y repartiéndola entre todos los que tienen hambre”, se resuelve con el “compartir”.
¡He aquí el milagro! Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma no con una mano que acapara, sino con una mano que da.
Mujeres presentes en la misa del Papa en Duala (@Vatican Media)
El hambre de paz, libertad y justicia
León XIV recordó también que Jesús “ha venido a servir con amor, no a dominar”. Y el milagro que realizó es “es signo de este amor” que no nos muestra solamente cómo “Dios alimenta a la humanidad con el pan de vida, sino también cómo nosotros podemos llevar este alimento a todos los hombres y mujeres que, como nosotros, tienen hambre de paz, de libertad y de justicia”.
Cada gesto de solidaridad y perdón, cada iniciativa de bien es un bocado de pan para la humanidad necesitada de cuidados.
El alimento que nutre el alma
Sin embargo, “esto no es suficiente”, señaló el Papa, porque al alimento que nutre el cuerpo hay que unir, el “alimento del alma”, que nos sostiene “en medio de las tinieblas del sufrimiento”. “Este alimento es Cristo, aseguró, que siempre nutre en abundancia a su Iglesia y nos fortalece en el camino con su Cuerpo”.
¡Felices los invitados a la cena del Señor! En torno a la Eucaristía, esta misma mesa se convierte en anuncio de esperanza en las pruebas de la historia y en las injusticias que vemos a nuestro alrededor. Se convierte en signo de la caridad de Dios, que en Cristo nos invita a compartir lo que tenemos, para que se multiplique en la fraternidad eclesial.
Encontrar a Cristo en el hermano necesitado
El Obispo de Roma remarcó además que el hambre revela no sólo nuestra indigencia, sino sobre todo el amor de Cristo e instó a recordarlo “cada vez que cruzamos la mirada con el hermano y la hermana a quienes les falta lo necesario”.
Jóvenes protagonistas del futuro
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, los invitó a ser protagonistas del propio futuro, a multiplicar “sus talentos con la fe, la tenacidad y la amistad que los animan” y a ser entre los primeros que “llevan al prójimo el pan de la vida; alimento de sabiduría y de liberación de todo aquello que no nos nutre, sino que confunde nuestros buenos deseos y nos roba la dignidad”.
No cedan a la desconfianza y al desánimo; rechacen toda forma de abuso y violencia, que engañan prometiendo ganancias fáciles, pero endurecen el corazón y lo vuelven insensible. No olviden que su pueblo es aún más rico que esta tierra, pues su tesoro son sus valores: la fe, la familia, la hospitalidad, el trabajo. Sean, pues, protagonistas del futuro, siguiendo la vocación que Dios da a cada uno, sin dejarse comprar por tentaciones que malgastan las energías y no contribuyen al progreso de la sociedad.
La alegría de los fieles presentes en la misa en el Estadio de Japoma (@Vatican Media)
El anuncio, misión de todo cristiano
Citando el “audaz testimonio” que dieron del Señor Jesús los primeros cristianos, el Santo Padre alentó también a anunciar con constancia el Evangelio, “misión de todo cristiano”.
Es la misión que confío especialmente a ustedes, jóvenes, y a toda la Iglesia que vive en Camerún. Conviértanse en buena noticia para su país, como los es, por ejemplo, el beato Floribert Bwana Chui para el pueblo congolés.
Signos de justicia en una tierra que sufre
Para concluir su homilía, el Papa quiso remarcar el significado del anuncio cristiano:
Anunciar a Jesús Resucitado significa trazar signos de justicia en una tierra que sufre y está oprimida; signos de paz entre rivalidades y corrupciones; signos de fe que nos liberan de la superstición y de la indiferencia.
Ante una región marcada por la violencia y la crisis anglófona, el Pontífice denunció la lógica de los «señores de la guerra» y exhortó a los fieles a mantener una «revolución silenciosa» basada en la fraternidad y la reconciliación.
Por Cecilia Mutual
Ciudad del Vaticano, viernes 17 abril (PR/26) — En el encuentro por la paz celebrado ayer en Bamenda, Camerún, el Papa denunció la lógica de la violencia de “los señores de la guerra” que “fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir”.
La invitación del Pontífice a los fieles a seguir trabajando juntos por la paz. «¡Sigamos adelante sin cansarnos!»
¡Trabajemos juntos por la paz! Fue la exhortación del Papa León XIV en el encuentro por la paz con la comunidad de Bamenda, que tuvo lugar el jueves 16 de abril, en el segundo día de su visita a Camerún.
En la Catedral de San José, lugar del encuentro, el Pontífice manifestó su alegría de poder estar allí, en esta región tan “atormentada”.
De hecho, esta capital de la región anglófona del noroeste de Camerún sufre desde hace casi una década la violencia relacionada con la «crisis anglófona», una crisis marcada por tensiones separatistas, violencia y desplazamientos.
En el encuentro, que reunió a la comunidad católica de fieles laicos y consagrados, a jefes tradicionales, representantes de la Iglesia protestante y miembros de la comunidad islámica y que contó con testimonios locales, entre ellos el de una consagrada que fue secuestrada y el de una familia de desplazados internos, el Papa reflexionó sobre las historias de dolor y valentía de esta tierra «ensangrentada pero fértil», «ultrajada» pero «generosa en frutos».
(@Vatican Media)
¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!
«¡Dios nunca nos ha abandonado! ¡En Él, en su paz, siempre podemos volver a empezar!», exclamó el Pontífice en su discurso luego de escuchar las palabras de bienvenida del Arzobispo de Bamenda, Monseñor Andrew Nkea Fuanya.
El Papa constató que si bien es él quien ha venido “para anunciar la paz”, descubrió rápidamente: “son ustedes los que me la anuncian a mí y al mundo entero. De hecho – añadió – la crisis que ha sacudido estas regiones de Camerún ha acercado más que nunca a las comunidades cristianas y musulmanas, a tal punto que sus líderes religiosos se han unido y han fundado un Movimiento por la Paz, para tratar de mediar entre las partes en conflicto.
¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz! En cambio, ¡ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso! Sí, queridos hermanos y hermanas, ustedes que tienen hambre y sed de justicia, ustedes los pobres, los misericordiosos, los mansos y los de corazón puro, ustedes que han llorado, ¡ustedes son la luz del mundo! (cf. Mt 5,3-14).
De ahí su aliento los ciudadanos de Bamenda para que sigan siendo “por mucho tiempo la sal que da sabor a esta tierra, ¡no pierdan su sabor tampoco en los años venideros! Atesoren lo que los ha unido y lo que han compartido en la hora del llanto. Sean aceite que se derrama sobre las heridas humanas”.
Un instante para destruir, una vida para reconstruir
En este sentido, el Santo Padre expresó su gratitud por la labor “inmensa, invisible, cotidiana” que llevan a cabo todas aquellas personas —en particular las mujeres, laicas y religiosas— que atienden a las personas traumatizadas por la violencia, como recordó la hermana Carine Tangiri Mangu en su testimonio ante el Papa, tras haber sido secuestrada durante tres días en noviembre del año pasado.
Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir. Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar. Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin. Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta en “U” —la conversión— que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana.
Denunciando que “el mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores” León XIV evidenció cómo “se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontable como las estrellas del cielo y los granos de arena en la playa del mar”. Mirémonos a los ojos – instó – ¡ya somos este pueblo inmenso!»
No hay que inventar la paz, hay que acogerla, asumiendo al prójimo como hermano y como hermana. Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡sólo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa, este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado durante milenios.
Una misión en esta tierra, cada uno en su propia vocación
Seguidamente, recordando las palabras del Papa Francisco en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium “Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo” (n. 273), exhortó:
¡Trabajemos juntos por la paz! «Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás» (ibíd.).
La revolución silenciosa
Así nos exhortó mi querido Predecesor – recordó – a caminar juntos cada uno en su propia vocación, ampliando los límites de nuestras comunidades, con la determinación de quien parte de su labor local para llegar al amor al prójimo, sea quien sea y dondequiera que esté. ¡Es la revolución silenciosa de la que ustedes son testigos!, exclamó. Y para despedirse invitó a agradecer a Dios “porque esta crisis no ha degenerado en una guerra religiosa, y porque seguimos intentando amarnos los unos a los otros”.
¡Sigamos adelante sin cansarnos, con valentía y, sobre todo, juntos, siempre juntos!
Los fieles congregados para el encuentro por la paz en la Catedral de San José de Bamenda (@Vatican Media)
El vuelo de las palomas
En la explanada de la catedral de San José, donde tuvo lugar el encuentro por la paz, el Papa León pronunció unas palabras improvisadas, reiterando que “¡el Señor nos ha elegido a todos como obreros portadores de paz en esta tierra!”. Invitó a rezar “mientras liberamos estas palomas blancas —símbolo de paz— para que la paz de Dios descienda sobre todos nosotros, sobre esta tierra, y nos mantenga a todos unidos en Su paz. ¡Alabado sea el Señor!”.
El Papa León haciendo volar una paloma blanca al frente de la Catedral de San José en Bamenda (@Vatican Media)
En vuelo hacia África, el pontífice reafirmó su llamado a la paz y al diálogo, y subrayó que su misión es evangélica, no política, ante líderes mundiales.
En vuelo hacia África, el papa León XIV dialoga con los periodistas (Vatican News)
Buenos Aires, lunes 13 abril (PR/26) — Durante el vuelo de Roma a Argel, primera etapa de su tercer viaje apostólico internacional, el papa León XIV dialogó con los cerca de 70 periodistas que lo acompañan y dejó en claro el eje de su pontificado: la promoción de la paz desde el Evangelio.
«No soy un político, hablo desde el Evangelio», afirmó con serenidad, en referencia también a las críticas recibidas por parte del presidente estadounidense Donald Trump.
El Santo Padre evitó entrar en polémicas personales, pero fue contundente en su mensaje: «No quiero debatir con nadie. Mi misión es proclamar el Evangelio y seguir hablando con fuerza contra la guerra».
En ese sentido, insistió en que el mensaje cristiano no debe ser instrumentalizado con fines políticos y reiteró su llamado a la comunidad internacional: «Demasiada gente sufre hoy, demasiados inocentes han muerto. Hay que decir que existe un camino mejor».
Un llamado a los líderes del mundo
El pontífice resaltó que su exhortación está dirigida a todos los dirigentes globales, sin distinción: «Pidamos el fin de las guerras y promovamos la paz y la reconciliación». Asimismo, subrayó que la Iglesia no actúa con lógica política ni diplomática, sino desde una perspectiva evangélica: «Creemos en ser constructores de paz».
Ante otra consulta, reafirmó que no teme presiones políticas: «No tengo miedo de la administración de Trump. Seguiré proclamando el mensaje del Evangelio con claridad».
Un viaje con fuerte impronta pastoral
El itinerario africano -que se extenderá hasta el 23 de abril e incluirá Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial- tiene como objetivo central fomentar la reconciliación entre los pueblos. Según explicó el Papa, este viaje «debía ser el primero» de su pontificado y responde a un deseo expresado desde el año pasado.
En particular, destacó la importancia de visitar la tierra de san Agustín de Hipona, en la actual ciudad de Annaba, como un puente para el diálogo interreligioso. «Es una bendición para mí y para toda la Iglesia. Debemos construir puentes para la paz», afirmó.
Gestos y símbolos durante el vuelo
Como es tradición en estos viajes, el Papa saludó personalmente a los periodistas y recibió diversos obsequios. Entre ellos, destacó el fragmento de un «cayuco» -embarcación precaria utilizada por migrantes africanos- entregado por una periodista española, símbolo de las dramáticas rutas migratorias hacia las Islas Canarias.
El gesto adquiere relevancia en vista de la próxima visita del pontífice a España en junio, que incluirá precisamente ese enclave marcado por la llegada de miles de migrantes. El Papa agradeció el obsequio en español, reiterando su cercanía con quienes sufren las consecuencias de la migración forzada.
También recibió una reproducción de un elemento arquitectónico de la Sagrada Familia, obra emblemática de Antoni Gaudí, como símbolo de fe y continuidad.
Un mensaje constante
A lo largo del encuentro, León XIV volvió una y otra vez sobre el mismo eje: la paz. «Es el mensaje que repito siempre», afirmó. En un contexto global marcado por conflictos y tensiones, el Papa insiste en que la Iglesia debe ser voz profética: promover el diálogo, el respeto entre los pueblos y caminos concretos de reconciliación.
León XIV instó a proteger a los civiles en las guerras y exigió el cese de hostilidades en Ucrania, Líbano y Sudán. El Pontífice calificó la salvaguarda de la población como una «obligación moral» y pidió oraciones por su inminente gira africana.
El Papa León XIV en el Regina Caeli este domingo 12 de abril | Crédito: Vatican Media.
Por Victoria Cardiel
Ciudad del Vaticano, lunes 13 abril (PR/26) — El Papa hizo este domingo un llamamiento a las partes beligerantes en distintas contiendas para que cesen las hostilidades y se abran vías de negociación para la paz, al tiempo que recordó la “obligación moral” de salvaguardar a los civiles en los conflictos.
Tras el rezo del Regina Coeli, el Pontífice dirigió un mensaje marcado por la preocupación por los conflictos abiertos en el mundo, con especial referencia a Ucrania, Líbano y Sudán.
En primer lugar, el Papa felicitó la Pascua a las Iglesias orientales que celebran este domingo la resurrección de Cristo porque siguen el calendario juliano, entre ellas, la Iglesia Ortodoxa Rusa. “A todas esas comunidades les dirijo mi más cordial saludo de paz en la comunión de fe del Señor Resucitado”, aseguró el Pontífice.
“Lo acompaño con una oración más intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano”, afirmó a continuación al tiempo que pidió que “la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y fortalezca la esperanza de paz”.
Las reflexiones del Papa coinciden con el decreto del fuego en Ucrania anunciado por el presidente ruso, Vladimir Putin, con motivo precisamente de la festividad de la Pascua ortodoxa. La breve tregua dio comienzo a las 16.00 horas (hora local) de este sábado y concluirá a última hora de este domingo, según indicó el Kremlin en un comunicado.
Por otro lado, instó a la comunidad internacional a que no «disminuya la atención» ante el drama de esta guerra.
El Santo Padre hizo presente también su cercanía al pueblo libanés “en estos días de dolor, de miedo y de invencible esperanza en Dios”.
En este contexto, el Pontífice apeló al derecho internacional y a la conciencia humana para proteger a los civiles de las consecuencias de los conflictos armados. “El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra”, afirmó.
Además, lanzó un llamamiento directo a los actores implicados: “Hago un llamamiento a las partes en conflicto para que cesen el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica”.
El Papa recordó asimismo que el miércoles se cumplirán tres años del inicio del conflicto en Sudán, una guerra civil que estalló el 15 de abril de 2023 y lamentó el sufrimiento de su población: “Cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de este drama inhumano”.
El país africano atraviesa actualmente la mayor crisis humanitaria y de desplazamiento del mundo, con cerca de 11 millones de personas forzadas a abandonar sus hogares y más de 150.000 fallecidos tras tres años de enfrentamientos, según datos de Amnistía Internacional.
“Renuevo mi apremiante llamamiento a las partes beligerantes para que hagan callar las armas e inicien, sin condiciones previas, un diálogo sincero orientado a poner fin cuanto antes a esta guerra fratricida”, añadió.
Finalmente, saludó a los fieles presentes en la plaza y recordó su próximo viaje apostólico a África: “Mañana partiré para un viaje apostólico de diez días a cuatro países africanos: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Os pido, por favor, que me acompañéis con vuestras oraciones”.
El Papa concluyó su intervención agradeciendo la presencia de peregrinos y fieles de diversos países, entre ellos grupos procedentes de Austria, Polonia y Francia, así como miembros del Movimiento de los Focolares.