“Durante la vida del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oración, a la meditación y a la reflexión”, señaló el Pontífice durante la catequesis pronunciada en la Audiencia General de este 14 de enero.
“La primera actitud que hemos de cultivar es la escucha, para que la Palabra divina pueda penetrar en nuestras mentes y en nuestros corazones”, afirmó el Santo Padre ante las cientos de personas que acudieron a escucharlo al Aula Pablo VI del Vaticano.
Al mismo tiempo —añadió—, “estamos llamados a hablar con Dios, no para comunicarle lo que Él ya sabe, sino para revelarnos a nosotros mismos”.
León XIV recurrió además a la experiencia humana de la amistad para advertir sobre los peligros del descuido espiritual. “Las amistades pueden terminar a causa de algún gesto clamoroso de ruptura, o también por una serie de desatenciones cotidianas que desgastan la relación hasta romperla”, afirmó.
“Si Jesús nos llama a ser sus amigos —destacó—, intentemos no desoír su llamada. Acojámosla, cuidemos esta relación, y descubriremos que la amistad con Dios es nuestra salvación”.
El Papa insistió en que esta relación viva con Dios se cultiva especialmente a través de la oración, entendida como una auténtica amistad con el Señor.
Según explicó, esta experiencia se realiza, en primer lugar, en la oración litúrgica y comunitaria, donde “no somos nosotros quienes decidimos qué escuchar de la Palabra de Dios, sino que es Él mismo quien nos habla por medio de la Iglesia”.


















