El fundador de CONIN advirtió que la desnutrición infantil está hipotecando el futuro del país. «Si no preservamos el cerebro de los niños en los primeros mil días, tendremos una nación de débiles mentales», sentenció ante una Cámara de Diputados en silencio.

 

 

Buenos Aires, miércoles 22 abril (PR/26) — El reconocido pediatra y creador de la Fundación CONIN, Dr. Abel Albino, se presentó ante la Cámara de Diputados de la Nación para exponer un diagnóstico crudo y alarmante sobre la situación de la infancia en Argentina.

Con un discurso cargado de tecnicismos médicos pero también de una profunda urgencia social, Albino no dio lugar a eufemismos: “La principal riqueza de una nación es su capital humano, y nosotros lo estamos destruyendo”.

Durante su exposición, el médico mendocino explicó que el desarrollo cerebral ocurre de manera vertiginosa durante el embarazo y los dos primeros años de vida.

Albino detalló que un niño nace con un cerebro de aproximadamente 300 gramos, que al final del primer año ya pesa casi un kilogramo.

“Al año y medio se cierra la fontanela anterior y el cráneo se convierte en una unidad sellada. Lo que no se hizo en ese tiempo para estimular y alimentar ese cerebro, no se recupera más”, advirtió.

El pediatra criticó que, a pesar del paso de las décadas, la situación de la niñez en los barrios más vulnerables sigue siendo crítica. «Esto ya no depende de posibilidades financieras, es una cuestión de prioridad política», concluyó, instando a los diputados a legislar más allá de las banderas partidarias para evitar que Argentina siga perdiendo generaciones de ciudadanos plenos.

Abel Pascual Albino es un médico pediatra argentino, graduado en la Universidad de Tucumán y doctorado en la Universidad de Cuyo, que ha dedicado su carrera al estudio y combate de la desnutrición infantil.

Tras especializarse en Biología Molecular en la Universidad de Navarra, España, regresó al país con la convicción de que la pobreza estructural no se soluciona solo con asistencia alimentaria, sino con un abordaje integral que incluya afecto, estimulación cognitiva y condiciones de saneamiento básico.

En 1993, fundó en Mendoza la Cooperadora para la Nutrición Infantil (CONIN), siguiendo el modelo del Dr. Fernando Mönckeberg en Chile.

A través de esta fundación, ha implementado una red de centros de prevención que hoy se extiende por toda Argentina y varios países de América Latina.

Su labor ha sido reconocida internacionalmente, destacando su método de «centros de recuperación nutricional» donde se trabaja simultáneamente con el niño y su familia para romper el ciclo de la pobreza.

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